CAPITULO 2

Las ramas de los árboles se movían al compás del viento, silbando lúgubremente como si se tratasen de lamentos humanos. Las hojas secas se arremolinaban alrededor de las viejas tumbas que contenían los restos de los integrantes de una de las familias mas acaudaladas de Reino Unido. El aire balanceaba la capa gris que portaba una joven de cabello negro y ojos verdes, donde antes hubieron unos suaves rizos castaños y ojos color miel.

Se trataba de Hermione Granger, ocupando el cuerpo de una desconocida.

La mente sagaz de la Gryffindor era una completa telaraña de ideas, explicaciones y teorías. ¿Como había llegado hasta ahí?. ¿En que momento accionó algo que la hizo viajar al pasado?. Lo ultimo que recordaba era a Draco Malfoy adolescente tomándole el relicario para arrancarlo y ella tomó sus frías manos, después de eso una sensación extraña la cubrió junto con una inexplicable luz.

¿Podía ser un sueño?. ¿Se habría quedado dormida y alguien llegaría a despertarla?. Talvez todo era producto del exceso de tarta de calabaza de la noche anterior, talvez...

- Irina...- dijo Lethar interrumpiéndole sus pensamientos.

La chica miro al mago confundida pero entendió que era a ella a quien había llamado. La había llamado Irina.

- Señorita Sands...- Draco volteó a mirar a 'Irina' con un gesto preocupado.- ¿Se siente usted bien?.

Los ojos de Hermione se clavaron en los del niño. La imagen inocente del Slytherin era angelical y diabólica al mismo tiempo, sus ojos grises y fríos hacían un contradictorio contraste con su rostro sereno e inocente. El viento jugueteaba con algunos mechones que comenzaban a desprenderse de su ordenado cabello platinado, su pequeña y oscura capa se movía al compás del viento.

En ese instante a la chica le pareció que Draco era inofensivo y curioso. Había conocido al chico a la edad que ingresaron a Hogwarts, de 11 años, pero el Draco que estaba frente a ella era mas joven, con el aura de la inocencia aun intacta... o al menos eso parecía.

Lethar la miraba extrañado, tratando de escudriñar en la mente de la chica que tenia el aspecto de Irina Sands.

- ¿Que pasa Irina?.- dijo el mago acercándose a ella con Draco sujeto en una mano.- Miras a Draco como si fuese la primera vez que lo tienes frente a ti....

Hermione parpadeo unos momentos y respiro profundamente.

- En realidad así es...- Murmuró.

Lethar alzo una ceja mientras que Draco fruncía el ceño.

- Creo que se acerco demasiado a las fresvenenolas...- dijo Draco en voz baja a su tío.

- ¿En que año estamos?.- Preguntó Hermione en un tono cansado.

- Estas asustándome...- dijo Lethar con los ojos entrecerrados.

- 1989..-dijo Draco firmemente.

La chica abrió los ojos y tomó aire por la boca. Había viajado ochos años atrás, en ese momento Draco debía tener la edad de 9 años.

- Lo mejor será irnos por el transportador.- dijo Lethar mientras sacaba una tubo de cristal de un bolsillo de su capa.

La chica bajo la mirada, importándole muy poco lo que el Malfoy decía. Todo parecía ser una broma contra ella, una jugarreta del destino que se encontraba aburrido en casa y que la escogió para ser la pieza decisiva. Si era victima de algún hechizo ¿porque tuvo que ser precisamente en la niñez de Draco Malfoy pudiendo haber sido la de otro?

Lethar la miro observo impaciente y la tomo de la muñeca atrayéndola hacia él, desapareciendo los tres en el acto.

Cuando aparecieron nuevamente Hermione pudo ver a lo lejos los inmensos árboles que devoraban el cementerio sumergiéndolo en una oscuridad profunda. El atardecer se hacia presente en el horizonte pintando líneas de colores púrpuras y rosas. Sin embargo a pesar del escenario, el aire gélido golpeó el rostro de la chica aturdiéndola.

Lethar la soltó suavemente, al igual que a Draco. Con un cierto temor en las venas, Hermione fue girando lentamente al tiempo que sus ojos recorrían el vasto lugar pero al dar la vuelta completa la gryffindor comenzó a temblar de pies a cabeza, paralizando todos sus movimientos y dejándola totalmente sin aire.

Frente a ella, a unos cuantos pasos, se edificaba una impresionante mansión con unos pilares que se formaban desde el suelo hasta llegar a lo alto en forma de punta de aguja. Se lucia como una vieja mansión embrujada pero con una magnificencia nunca antes vista. El estilo gótico la envolvía en un aire misterioso y escalofriante. Era la residencia de los Malfoy.

Ellos habían aparecido justamente en un portal formado por dos columnas de piedra en las que estaban talladas diversas cabezas de dragón con sus alas extendidas. En la parte media del pórtico estaba una medallón metálico donde tenia grabado una elegante 'M'. Los ojos de los animales brillaron en un verde reluciente y Hermione dio un respingo cuando estos voltearon sus cabezas para verlos.

Pareció que los dragones verificaban que las tres personas que habían aparecido en la entrada de la casa de los Malfoy fueran efectivamente los permitidos. Después de unos segundos los ojos de los dragones se apagaron y volvieron a su posición original.

La enorme y gruesa reja negra se abrió siendo Draco el primero en adelantarse. Hermione fue presa del pánico. ¿Ahora que iba a hacer?. No podía imaginarse un momento dentro de esa intimidante casa y ni mucho menos en compañía de una familia de magos oscuros.

Lethar la volteo a mirar interrogante.

- ¿Que es lo que te sucede?.- pregunto el mago.- Estas un poco extraña.

Hermione lo miro desconcertada, con la mente puesta en la búsqueda de la solución de su problema. Lethar se acerco un poco a ella aunque mirando disimuladamente a su alrededor.

- Irina...tú sabes que no puedo impedirlo... sabes que esto es mi responsabilidad.

El mago calló y bajo la cabeza perdiendo su mirada en el suelo. Hermione observo que Lethar ahora lucia mas desvalido que hasta hace un momento y se pregunto quien era Irina Sands para provocar una reacción así en él.

- Será mejor que entremos.-dijo Lethar recuperando la compostura segundos después.

El hombre se adelanto unos pasos mientras Hermione lo miraba confundida. Ella mantenía un serio problema sobre si debía de entrar o no. Aunque en caso de que decidiera irse ¿a donde iría? No podía haber nadie a la redonda que pudiera ayudarla ... absolutamente nadie.

La gryffindor no tuvo mas remedio que armarse de valor y continuar caminando. Cruzó el portal seguida de la mirada vigilante de los dragones de piedra y respiró profundamente para no desfallecer.

Entraron a unos jardines extensos y extraordinariamente hermosos. Bajo el atardecer una colección de flores blancas brillaban como si emanaran luz propia. Hermione las observaba boquiabierta, jamás había visto tal delicadeza en ellas y mucho menos que impregnaran un olor tan suave como la lavanda.

Pudo oír el murmullo del correr del agua. Hermione busco con la mirada de donde provenía el sonido y se encontró que a un costado había una fuente con la figura de un ángel sosteniendo una espada y con cuatro pequeños dragones sentados donde cuyas bocas abiertas emanaba el agua.

Hermione pensó que lo que veía era paradójico a lo que se había imaginado que seria la casa de los Malfoy. Alguna vez pensó en jardines y árboles secos o una mansión vieja y fea pero era todo lo contrario. Le daba cierta amargura reconocer que los Malfoy vivían en un estremecedor pero majestuoso lugar.

Cuando se acercaron a la entrada de la casa, Hermione no pudo dejar de notar los marcos delicados que rodeaban los ventanales y la puerta. Dragones y serpientes cincelados se retorcían formando un armonioso arco que cubría gran parte de la pared.

En la parte superior se divisaban varias gárgolas que descansaban como silenciosos cazadores en espera de su presa. A lo lejos se notaba una torre alta con una campana colgando en él, probablemente se trataba de algo parecido a una iglesia o templo.

La puerta se abrió en dos partes y Hermione trataba de apaciguar los intensos latidos de su corazón. Se sentía asustada, ¿y si los Malfoy se daban cuenta que ella no era Irina?. ¿Si ellos tenían algún hechizo que la pudiera identificar como una impura?.

Lethar hizo un ademán educado para ofrecer el paso. Hermione tragó saliva y coloco el primer pie dentro de la mansión.

Estaba muy equivocada si pensó que ya era suficiente con lo que había visto hasta ahora de la propiedad de los Malfoy. La casa por dentro era mas de lo que la imaginación permitía, era un derroche de lujo y suntuosidad.

Los anchos ventanales permitían que la poca luz del sol iluminara parte de la estancia aunque ya algunas lámparas estaban encendiéndose por si solas, las paredes eran adornadas con enormes pinturas gótico-medievales de dragones, brujas y magos. Cada una de ellas tenia movilidad y al ver a Hermione algunos se susurraron entre si.

La chica se quedó paralizada en medio de la estancia. Respiró pausadamente, quedándose extasiada al ver el nacimiento de una escalera amplia. En cada lado descansaban las imágenes de dos gárgolas de mediano tamaño y en lo alto, la escalera se partía en dos rutas.

Sin embargo, el silencio en la casa era algo absurdo. No se escuchaba nada que no fuera el viento que silbaba afuera. Lethar se coloco a un lado de Hermione y la miro profundamente.

Hermione lo miro también e intentó comprender que era lo que trataba de decir el joven mago. Lethar no parecía mayor de 21 años, su rostro era una coordinación perfecta de elegancia y serenidad a pesar de ser un Malfoy.

Sin decir absolutamente nada Lethar se dio la media vuelta y desapareció al cruzar por una puerta, talvez era alguna habitación en particular. Hermione se quedo en medio de la sala con la respiración agitada y las manos apretadas a la túnica de terciopelo gris.

Un fuerte escalofríos cundió en la habitación, la gryffindor miraba atentamente a su alrededor esperando la presencia de algún ser maléfico. Todo podía esperarse en la casa de los Malfoy.

Hermione observaba las pinturas que la veían inexpresivamente o con un gesto de meticuloso análisis. En el techo yacía pintado unas imágenes de aspecto apocalíptico. Ángeles con espadas y dragones revoloteando por el cielo eran parte de la pintura. El cielo era gris y púrpura, debajo de todo ellos habían personas vestidas de la época renacentista.

Aquella pintura estremeció a Hermione hasta la medula de los huesos y se preguntó que significaría. La temperatura ambiental no estaba ayudándole a recuperar la compostura puesto que talvez comenzaba a oscilar entre los 10 a 14 grados centígrados por lo que la piel de su cara se enfriaba.

- Creo que no tiene muy buena apariencia.- dijo una voz en lo alto de la escalera.

Hermione fijo su vista inmediatamente hacia donde había escuchado la voz. Se trataba de una mujer de cabellos dorados, ojos azules y piel blanca que lucia un vestido verde resaltando el color de ojos. Sus cabellos estaban adornados con peinetas de plata y perlas dejando lucir su delicado cuello.

La chica Gryffindor no tuvo que preguntarse quien era aquella mujer. Una vez la había visto en los mundiales de Quidditch.... tres años atrás.

*-*-*-*-*-*

Su mirada gris recorría cada uno de los valiosos objetos que tenia su padre en el escritorio. Habían cosas que eran fabulosamente atrayentes para su inquietante personalidad.

Cuando su tío, Irina y él aparecieron en la entrada de la casa, se introdujo inmediatamente en ella esperando que su madre no se diera cuenta de su presencia. Sin embargo, parecía que ella había estado vigilando el momento en que llegara a la mansión y le había mandado al despacho para tener una afrenta con su padre.

Sabia lo que le esperaba, había faltado a sus deberes y a las reglas. Su padre era condescendiente con él algunas veces pero también era el hombre mas exigente que podía conocer.

Draco admiraba mucho a su padre porque era un hombre con un gran ímpetu para llevar a cabo sus propósitos. Lucius tenia una forma especial de hacer que las personas le obedecieran aunque ellas no quisieran. Talvez era el sonido de su voz o sus venenosas palabras que envolvían como una droga o los oscuros hechizos que empleaba. No importaba cual era su método si al final él siempre conseguía lo que deseaba.

Que diferente era Lethar de Lucius a pesar de ser hermanos. Lethar era el hermano mas pequeño de Lucius e Isabel Malfoy. Contaba con apenas 21 años y era un mago experto en astrología y magia oculta. Haciendo uso de su nombre y posición, el Malfoy había conseguido trabajar para el Ministerio y residía en Austria aunque ahora se encontraba de visita en la mansión.

Isabel era siete años menor que Lucius, contando con la edad de 28 años. La bruja era una mujer de cabellos rubios y ojos azules pero no tan claros como los de Lucius y Draco. Ella era la esposa de un reconocido mago en el plano comercial y era la única de los hermanos con el que Lucius se entendía.

El hecho de encontrarse esperando era demasiado angustiante para un niño de 9 años, sobre todo porque sabia que su padre no tendría un dialogo amistoso con él.

El pequeño se mordió nerviosamente un labio. ¿Por qué demonios se le había ocurrido faltar a la clase de latín de la señorita Sands?. No era porque odiara el latín, claro. De hecho lo encontraba muy entretenido para hacer sus pequeños hechizos con la varita de juguete a la hora de molestar a los elfos pero quería jugar con la nueva snitch que le había regalado su madre.

La puerta de la biblioteca se abrió dejando pasar a un mago rubio de cabellos platinados haciendo gala de la frialdad de sus ojos grises. El hombre lucia un elegante traje negro con bordados dorados y rojos, su capa era de terciopelo tan fino que hacia que cayera libremente por encima de sus hombros y sus manos estaban enguantadas con seda negra.

El mago miró a su hijo con frialdad y decepción, rodeandolo con el movimiento de su capa negra.

- ¿Quieres darme una explicación de lo que hiciste?.- pregunto el hombre con voz ronca.

El chico bajo la cabeza.

- No bajes la cabeza...- dijo Lucius entre dientes.- Eres un Malfoy y los Malfoy no bajan la cabeza.

Draco obedeció pero sus labios se apretaban fuertemente mientras sus palidas manos buscaban un sitio donde refugiarse.

- Solo queria jugar con mi nueva snitch..- dijo Draco tratando de controlar el temblor de su voz.

- ¡Ah!.- Lucius sonrio burlonamente.- Tu nueva snitch...

Draco tragó saliva mientras miraba disimuladamente los movimientos de su padre.

- Supongo que no te importará entrar al colegio como un completo inculto y ser la burla de tus compañeros.- Lucius sonrio de lado.

- Aun faltan dos años para que entre al colegio...- dijo timidamente.

- Años que necesitas emplear para estudiar y honrar a tu familia.

El chico lo miro nervioso.

- Conoces las reglas, nuestros juramentos y sabes que tienes un deber.

- Pero Padre...

- No hay excusas Draco...- dijo en voz baja.- Antes de hacer cualquier cosa... recuerda quien eres.

- Soy un Malfoy...- dijo el niño tratando de recuperar su orgullo.

Lucius toco con su varita el retrato de un hombre vestido con una tunica purpura, de aspecto canoso y ojos grises.

- Tu abuelo fue un gran hombre, asi como lo fue su padre y el padre de su padre. – Lucius se movio hacia Draco.- Fueron hombres que lucharon por mantener el buen nombre de esta familia y tú continuaras con el legado como el heredero principal.

Draco miro fijamente el retrato del mago que le miraba con ojos severos y que resoplaba debajo de su blanco bigote.

- No eres como los demás Draco...- Lucius alzó una ceja.- Tienes un responsabilidad que cumplir.

- Si Padre..-dijo el chico desviando la mirada.

- Estarás castigado dos semanas y por tu ausencia en la clase de latin le pedire a la Señorita Sands que incluye horas extras a tus lecciones. No quiero que pierdas el tiempo en juegos tontos.

Draco asento con la cabeza.

- Ahora puedes marcharte.- dijo Lucius friamente y agitando la mano.

El rubio miró a su padre fijamente mientras esté comenzaba a leer las anotaciones de un cuaderno sin que le diera importancia a la mirada de su hijo. Draco se dió la vuelta respirando profundamente y embargado con una justificable tristeza.

"Nada de lagrimas..." se repetía el niño a si mismo mentalmente. "Las lagrimas son para los debiles... nada de lagrimas".

Draco desapareció al cruzar la puerta del despacho no sin antes mirar por ultima vez en el día a su padre.

"Buenas noches... " dijo mentalmente.

*-*-*-*-*

Hermione respiraba intranquila mientras veía bajar a Narcisa Malfoy aunque no pudo dejar de notar la soltura y elegancia con la que caminaba.

Definitivamente era una mujer de una inagotable belleza pero su presencia era flemática con una mirada distante y desconfiada.

Esta muy pálida.- dijo caminando hacia ella con un brillo de suspicacia en los ojos.- Creo que se acerco mucho a las fresvenenolas.

La chica la miró confundida.

- Señora Malfoy....- Fue lo único que supo decir.

- El tamaño de sus pupilas me indica que esta un poco intoxicada.- dijo Narcisa mirándola fijamente con una mueca de preocupación en los labios.

La chica dio un respingo cuando Narcisa se acercó demasiado.

- Descuide no es nada grave. Pediré que le lleven algo a su habitación creo que después de lo de Draco querrá descansar.

Hermione parpadeó.

- En estos momentos su padre le esta llamando la atención por haber faltado a su clase.- Narcisa respiro resignada.- Suba a su habitación, mandaré a que le lleven la cena y algo para que pueda dormir bien.- dijo la mujer con expresión afable.

Hermione dudó en lo que tenia que hacer. ¿Cómo iba a ir a su habitación si ni ella misma sabia donde estaba?. Vacilante la chica comenzó a subir las escaleras esperando algún comentario de Narcisa pero la rubia no dijo nada sino que con un movimiento grácil se despidió, desapareciendo por una de las tantas puertas.

La gryffindor terminó de subir las escaleras, yéndose por el lado derecho. Hermione recorria lento y nerviosa el pasillo. De alguna manera se arrepentia de no haberse quedado al pie de las escaleras buscando la manera de obtener mas información por parte de Narcisa.

Se sentia confundida e insegura, tenia una opresion en el pecho que le daba unos irremediables deseos de llorar pero ella tenia que ser valiente si es que queria salir de ahi.

El pasillo que recorria tenia amplios ventanales que le permitian ver los blancos destellos de la luna y la noche con estrellas parpadeantes y llenas de fulgor. Unas cuantas lamparas magicas alumbraban a una serie de puertas de madera de las cuales Hermione no se atrevia a abrir ninguna.

Experimentaba un miedo como no habia sentido antes. Atrapada en el tiempo en un lugar donde se podia respirar la maldad.

"Aqui...". Un susurro se escucho en el aire.

Hermione se detuvo y sus ojos buscaron la voz que le habia susurrado.

"Ven..". Volvieron a susurrar.

La gryffindor sintio un frio vertigo por la espalda aunque aquella voz no sonaba malefica sino mas bien suplicante no se atrevía a seguirla.

La puerta que estaba frente a ella se abrió por si sola, dejando salir un candido olor a sandalo que la embriagó por completo. Tuvo la sensacion de que algo la esperaba alli, no sabia que era pero en el fondo tenia la certeza de que no era nada malevolo.

Con el cuerpo temblando por la sensacion de excitacion y miedo Hermione entró a la habitacion. De pronto experimentó una serie de choques electricos donde su cuerpo percibia la sensacion de que algo se separaba de ella, como si el cuerpo que llevaba se dividiera en dos.

Hermione cayó de rodillas en el frio suelo, encontrandose con sus manos blancas y una ola de bucles castaños cubriendole el rostro. La chica abrió enormemente los ojos y un gemido de sorpresa salio de su boca.

Nuevamente era ella, Hermione Granger. Esta vez portaba el uniforme de Gryffindor y su placa como prefecta brillaba intensamente a la luz del fuego de la chimenea. Sin embargo la sensacion de que alguien la estaba viendo hizo que se levantara rapidamente.

Frente a ella estaba alguien bajo el debil fulgor de las llamas del fuego haciendola ver como una figura fantasmal. Sus largos cabellos negros y lacios caian libres por sus delicados hombros, sus ojos verdes la miraban curiosamente y sus delgados labios dibujaban una extraña sonrisa de satisfaccion. Todo el aspecto de aquella mujer era sereno y desconocido.

- ¿Quien eres?.- pregunto Hermione tomando valor.

- ¿No lo sabes?.- La chica la miro extrañada.

Hermione se llevo una mano al pecho, acariciando el delicado relicario que colgaba en su cuello.

- Eres... ¿ella?.- dijo abriendo el relicario y observando la fotografia de la mujer que estaba dentro.

- Soy Irina Sands.- dijo moviendose lentamente hacia ella aunque dando la sensacion de que flotaba.

- ¿Eres un fantasma?.- pregunto.

- Soy un recuerdo.- contestó.- Hace tiempo que esperaba el momento de conocerte y ahora estas aqui.. frente a mi..

- N-no se de que hablas.....- dijo Hermione sacudiendo la cabeza

- Draco es muy afortunado en ser destinado para alguien como tú...- dijo Irina con una sonrisa.

- No entiendo de que estas hablando.- El corazon de Hermione latió desesperadamente.- Malfoy no es afortunado en nada que tenga que ver conmigo.

En silencio la bruja hizo un movimiento con su mano en el aire. De sus dedos blancos brotaron unas lineas de luz que se enredaron como fragiles trenzas.

- El destino hizó que recorrieran el mismo camino, uno al lado del otro pero aun no se han dado cuenta que están destinados a unirse al final...- Los ojos de Irina se entrecerraron.-Hice el hechizo de Reverto Umquam para asegurarme que Draco no sufriria, que no le harian lo mismo que le hicieron a Lethar...

La chica parpadeo varias veces.

- ¿Lethar? ¿El tio de Draco?.

Irina se quedó observando las llamas de la chimenea fijamente.

- Yo trabajé en esta casa como la institutriz de Draco, conocí a los Malfoy como ninguno le ha conocido hasta ahora y sé que cada uno de ellos es condenado a seguir con un legado que data de hace 500 años.

Los ojos verdes de Irina parecieron bailar bajo la luz y con una sonrisa melancolica continuo.

- Lethar y yo nos enamoramos mientras era la institutriz de Draco y mantuvimos nuestra relacion en secreto.- La voz de Irina parecio quebrarse.- Crei que algun dia me pediria en matrimonio pero ese sueño jamas llegó. Lethar tenia que cumplir con los Juramentos de la Orden y de los Malfoy.

- ¿Que juramentos?.- pregunto Hermione interesada y confundida.

- A cierta edad, los miembros de la Orden de la Pureza te preparan para una ceremonia donde tienes que declarar juramento ante todas esas personas de seguir las leyes de la Orden.- Irina bajo la mirada.- Lethar se comprometió en matrimonio con otra para preservar la pureza de la sangre y una posicion aceptable dentro de la sociedad magica.

Irina se quedó quieta, observando tristemente a Hermione. La gryffindor la miraba contrariada, con el corazon latiendole mucho mas rapido de lo normal.

- ¿Que tiene que ver Malfoy conmigo?. ¿Porque me has traido aqui?.- Hermione buscaba su varita en el bolsillo. Tenia que hacer algo, obligar a aquella mujer a que le devolviera nuevamente a su tiempo.

- Porque cuando juntos tocaron el relicario el hechizo supo que tú eras ella...- Los ojos de Irina la miraron suplicantes.- Tú eres la mujer que puede darle la felicidad, si Lethar y yo no fuimos lo suficientemente fuertes para enfrentar a la Orden yo se que tú podrás alentarlo. Tú eres mas fuerte y Draco necesita de alguien como tú para no tener que vivir en la amargura y soledad a la que están destinados los de su familia.

- Tú estas equivocada...- dijo Hermione con un tono de enojo en su voz.- Yo noy nada significativo para Malfoy ni el para mi, su simple presencia es irritante.

- No...- Irina sacudió la cabeza.- Pueden que se odien ahora pero es porque jamas se han detenido a mirarse a los ojos y ver lo que realmente esconde su corazon.

- Lo que quieres hacer es una manipulacion... – Hermione la miro indignada.- No existe el destino...

- El destino existe... pero son tus acciones las que hacen que se cumpla o no.

- Lo que dices es lo mas desequilibrado que he escuchado jamas en mi vida...- Hermione apuntó con su varita a Irina.- Regresame a mi tiempo... sacame inmediatamente de aqui.

- No puedes negarte a quien puede hacerte feliz.- dijo Irina con un brillo parpadeante en los ojos sin importar lo que hiciera Hermione.

- ¿Draco Malfoy mi felicidad?.- dijo burlona.- Pero si él se ha empeñado en hacerme infeliz todo este tiempo. Simplemente yo le repugnó y el me repugna. No hay destino, ni felicidad, ni nada de lo que dices.

Irina recorrió el rostro de Hermione con la mirada.

- Hay demasiado rencor en tu corazón y eso hará mas dificil que veas lo que tienes que ver.

- No voy a quedarme en este monstruoso lugar. Alguien se dará cuenta que ya no estoy en el vagón...

- Nadie vendrá porque tú no estas desaparecida. Todo esto lo estás viendo ahora está en tu mente, aun continuas en el compartimiento de los prefectos con Draco frente a tí.

Hermione la miró afligida, con el corazón punzandole y quitandole el aire a sus pulmones. Entonces ¿unicamente era una vision?.

- ¿Donde esta Malfoy, el de 17 años?.

- Esta pasando por lo mismo que tú solo que él esta recordando nuevamente su infancia...

- ¿El esta viendo lo mismo que yo... ahora?..- dijo bajando su varita.

- Si.. pero él no esta conciente de ser un Draco Malfoy de 17 años, él es un niño de 9 años.

- El unicamente esta viendo su infancia, al mismo tiempo que yo... solo que yo...

- Estas viendolo atraves de mi... claro..- Agregó Irina con una calida sonrisa.

Hermione bajo la mirada apretando los labios para no soltar un sollozo. Estaba asustada... demasiado asustada por todo lo que le acababa de decir. Malfoy no podia estar destinado a ella ni viceversa. Ambos eran polos opuestos y habian tantos obstaculos.

Una mueca de asco y desazón se dibujo en el palido rostro de Hermione. La chica no pudo evitar llevarse una mano a la boca.

- Solo observalo...- dijo Irina con tranquilidad.- No tardarás mucho tiempo aqui. El hechizo no es tan fuerte para que te quedes siempre. Lo unico que hace es mostrarte quien era él, que es lo que realmente hay en su corazón...

- Yo no voy a ver nada.. - dijo Hermione rencorosa.- unicamente es un niño con el mismo corazón malvado igual que su padre.. Encontraré la manera de salir de esta vision y te juro que no va a ver ningún cambio en mí.

Irina la miró fijo con un decepcionado brillo en los ojos. Se movió alrededor de Hermione tratando de analizar los oscuros sentimientos que albergaba la gryffindor concerniente a Malfoy.

- Coloqué una esencia de mí en el hechizo para ayudar como guía en cualquier decision que tomase el mismo hechizo de Reverto Umquam. Si estás aqui es solo para que conozcas a Draco. No lo juzgues antes...

La mujer respiró profundamente.

- No puedo obligarte a que ames a Draco pero el te necesita y en el fondo lo sabe, solo que esta demasiado viciado por todo lo que la Orden les enseña.

- ¿A- a que te refieres con que el sabe que me necesita?.- pregunto titubeante.

- Un día le regale el relicario que tú cargas puesto ahora. Le dije que no queria que me olvidara ya que iba a marcharme de la casa. No iba a soportar ver a Lethar llegar con su prometida aunque él no sabia realmente mis motivos.

- El relicario es de... ¿Malfoy?.- Interumpió agarrando el relicario fuertemente entre sus manos.

- Si.. se lo dí cuando ya tenía el hechizo de Reverto Umquam en él. La idea original era que el relicario lo alertara cuando estuviera cerca del verdadero amor. De la unica persona que le proporcionaria la valentia y el coraje suficiente para defenderlo...

Irina se llevó las manos al pecho.

- Pero lo perdió y cayó en tus manos. Al tener contacto ustedes dos el hechizo leyó los mas profundos sentimientos de tu corazón y decidió traerte aqui. ¿Entiendes que lo que trato de decirte?. Solo el hechizo quiere que veas lo que realmente hay en su corazón. Draco olvidó muchas cosas y es por eso que también esta recordando lo que fue de su niñez... después ambos regresarán a sus actuales vidas y decidirán si continuar o no... si deciden estar juntos.

- Aunque regresaramos...- dijo Hermione con una sonrisa sardonica.- no va a cambiar nada... Yo podré ver su lado positivo pero eso no cambiara nada y él aunque recuerde su excepcional niñez tampoco le va a indicar que ha encontrado al amor de su vida...

Hermione sacudió la cabeza.

- Pierdes tu tiempo...-dijo burlonamente.- No hay amor, tu hechizo solo es una perdida de tiempo y cuando regrese no habrá ningun cambio, solo estará el mismo odio que nos une...

Hermione se mordio los labios para reprimir una carcajada.

- Creo que eso es lo unico que nos une... el odio. No el amor.. el amor no existe... su corazón es vacuo y ponzoñoso y yo no le daría mi amor a nadie como él.

Irina sacudió la cabeza y sonrio amablemente a Hermione. La gryffindor la miro extrañada y su burlona sonrisa habia desaparecido. La chica de cabellos negros desapareció lentamente dejando unicamente un alo de luz.

Hermione corrió hacia donde habia estado parada Irina y desesperada se dio cuenta que se habia ido. La chica se llevo una mano a su rostro para controlar el temblor de sus labios y para su temor ella habia vuelto a convertirse en Irina Sands.

La puerta de la habitación se abrió en un golpe dejando entrar a un niño rubio de ojos grises. Hermione lo miro recorriendo sus finos rasgos infantiles. Draco parpadeó un momento y se acercó cautelosamente hacia su institutriz.

- ¿Qué hace usted aquí?.- preguntó.

Hermione abrió la boca pero no supo que decir.

- Esta es mi habitación...- dijo extrañado.

La chica continuo mirándolo, dándose cuenta que esos intensos ojos grises la miraban sin una expresión de odio y burla.

Hermione se llevó una mano en la frente para quitarse el sudor frío. Draco al verla tan vacilante sonrió. En sus delicados labios dibujó una media sonrisa sin ninguna doble intención. Hermione entrecerró los ojos con el corazón palpitándole como jamás había hecho cuando estaba delante de Malfoy.

Ella nuevamente era Irina Sands pero aun continuaba conciente de las palabras de la bruja de cabellos negros. Su cerebro trataba de acomodar todo el enorme rompecabezas del que ella era presa.

Frente a ella, con los ojos grises ávidos e intensos se encontraba Draco Malfoy... la persona que según el destino había marcado para ella... como su verdadero amor.

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Notas de la autora:

Hola a todas, por fin pude terminar el capitulo 2 de mi fic. Jamas, jamas crei que escribir este capitulo hubiera sido tan dificil. No crei que fuera tan dificil describir a la Mansion Malfoy de la manera en que me la imagino ni de encontrar una manera facil de desarrollar la historia.

Por ahi me llegaron algunas preguntas que ahora mismo pienso contestar:

1) ¿Hermione se enamora del Draco niño?.

=== Si alguien por ahi se imagino un amor pedofilio pues dejenme decirles que no. Esta historia es de un romance entre Draco y Hermione de 17 años. Puede que ahora sea complicado pero les aseguro que esto de Draco como niño y Hermione como Irina es solo temporal. Y sobre el amor.. pues digamos que tendran que leerlo para saber si Hermione se enamora o no de Draco cuando ya lo llega a conocer en su verdadero tiempo.

2) ¿Draco viajo tambien al pasado?.

=== Ya explique en este capitulo que ni Draco ni Hermione viajaron al pasado, es decir el cuerpo de Hermione no se desmaterializo ni nada por el estilo, donde Ron y Harry no la puedan encontrar. Draco hizo una regresion mental hasta su niñez y Hermione tambien lo hizo pero a traves de los ojos de Irina. Ambos siguen parados en el tiempo de 1997, con 17 años de edad.

3) ¿Que significo que Hermione haya leido en una de las tumbas "Pour Toujours... 1798".?

=== En realidad no significo nada en especial, solo era una leyenda en frances que significa "Por siempre". Es decir que el espiritu y nombre de los Malfoy nunca muere.

4) ¿Porque Draco dice que estan en 1989?.

=== Porque mi historia esta basada cronologicamente con la verdadera historia de Harry Potter. Hermione y Draco entran a Hogwarts en 1991, por lo tanto 1997 es el septimo curso y ambos tienen 17 años. (si saque bien mis cuentas verdad??).

5) ¿Cuando comenzará el verdadero romance?.

=== En realidad el romance comienza a partir del capitulo en que Hermione regresa. Por cierto que quiero aclarar que Draco no esta conciente de su edad, el solo se esta recordando a si mismo como era de niño. ¿Para que sirve esto?. Para recordarle quien era el antes y en que se convirtio despues de la ceremonia de la Orden de la Pureza.

Y pues.. ya saben.. si alguna tiene algun comentario que hacerme con respecto a la historia pueden escribirme con toda confianza.

Espero que este capitulo no les haya decepcionado y disculpenme si deja mucho que desear, les prometo que en el siguiente le pondré un poco mas de sal al describir como es la suntuosa vida de los Malfoy y otras cosas mas.

Por cierto un reconocimiento especial a mi amiga Lumen1, quien me ha estado apoyando con este fanfic. Me proporciono unas fotos muy padres de lo que seria la casa de los Malfoy. Por el momento no las tengo disponibles pero hice una portada promocional para mi fic.

Visiten la siguiente pagina:

http://www.geocities.com/kasaes/fanfiction/reverto_umquam_fic/index.htm

Les agradeceria que me dieran sus opiniones para ir mejorando el fic. Dejen reviews!!!

Gracias y abrazos.

Jaina

mail: jaina@jaina.com.mx