Capítulo 2
Haciendo preguntas y una confirmación
Arnold sale de paseo con Gerald, curiosean en varios negocios, tiendas de ropa, fueron a un centro de video juegos, saludaron al Señor Green, y para gusto y curiosidad de Gerald, a su paso encontraron una tienda donde vendían artículos sexuales y fetiches.
- No entraremos a ese lugar, ¿verdad Gerald?
- Vamos Arnie¿qué tiene de malo?
- No estamos preparados para ese tipo de cosas, tenemos dieciséis años.
- Me está matando la curiosidad, por favor...
- Ah, está bien, Gerald...
- Vamos, no te arrepentirás, se ve interesante.
Arnold no dijo nada y entraron a ver, y el chico cabeza de balón observó una sección de golosinas, mientras llegaba Gerald con incienso.
Arnold lo vio y dijo:
-¿Para qué quieres tanto incienso? Lo puedes conseguir en cualquier tienda...
- No en cualquiera, estos olores son especiales, aromas del amor, la pasión y el deseo.
- Pero Gerald... ¿para qué quieres incienso?
- Para darle a mi cuarto un toque de perfume, aroma del amor. ¿Oye Arnold, porqué no te compras algo, qué tal éstas?
- ¿Medio kilo de pasas con ingrediente especial?
- Alimento afrodisíaco, te va bien Arnold.
- Bueno, lo compraré...
Gerald pagó en la caja usando la identificación de Jamie O y luego salieron de la tienda, Helga andaba por ahí, se sorprendió mucho al verlos y decidió seguirlos a escondidas. Arnold y Gerald se dirigieron a un lugar donde venden malteadas. Mientras las consumían, Gerald ansioso le dice a Arnold:
- Ponle las pasas, me da curiosidad probarlas.
Responde el escéptico Arnold:
- No Gerald, no hay que desperdiciarlas inútilmente.
Gerald tuvo que resignarse, Arnold se pone algo serio y le dice a Gerald que le tiene algo importante que contar, por cierto, Helga sigue escondida como lo sabe hacer, escuchándolos:
- Gerald, escucha, esta es la cosa más importante que te debo confesar.
- Cuéntame Arnold, ¿Qué sucede? Nada más no me digas que me amas porque a escondidas de mí te comiste una pasita.
- ¡Basta, Gerald! Te quería decir que alguien me habló por teléfono esta mañana.
- ¿Quién?
- Dice que es un director de videos musicales y quiere que participe en uno de sus videos.
- ¿Cuánto dinero vas a ganar?
- No sé, no habló acerca de dinero.
-¡Ay, hermano! Dile que si quiere trabajar contigo primero te tiene que pagar.
- No me importa el dinero, sólo estoy emocionado, ahora yo tengo curiosidad, voy a ser conocido con ese video, creo que voy a ser famoso.
-¡Estás en lo cierto, hermano! Me gustaría ser tú en ese video. ¿Cuándo va a venir?
- Pasado mañana.
- ¡Fabuloso! Si hay chicas lindas les ofreces una pasita, les dices, "Nenas ¿quieren una?"
- Ya no hables de esas pasas.
Arnold se molesta un poco y Gerald se ríe, Helga escuchó lo que Arnold le dijo a Gerald, y se dijo a sí misma:
- Si el video va a ser romántico, voy a ser la novia de ese cabeza de balón, pero esperen, ese director no me llamó, así que, no voy a ser rica y famosa como Arnold. Si el video es romántico, le voy a patear el trasero a su pareja.
En ese momento era la alborada en el país del sol naciente, Guau Guau ese día tiene una reunión a las seis de la tarde, durante el día, hace unos deberes y sale con sus amigos por la tarde, llega a las seis en punto en el lugar indicado, diez minutos después llega una persona, se acerca a Guau Guau y se saludan.
- Hola, discúlpame por haber llegado tarde, lo que pasa es que me ocuparon más tiempo.
- No importa, mira, este es el proyecto interesante del que te he contado, en el que quiero que participes, eres perfectísima para el papel en el que quisiera en el que te desenvolvieras, tengo el suficiente dinero para hacerlo, iremos a Nueva York mas no al famoso Manhattan, volaremos hacia un barrio simple, además estaría muy bien para que practicaras tu inglés, además te tendré una sorpresa.
- El inglés... lo he dejado por un lado por falta de tiempo, pero no está nada mal... y creo no tener más compromisos... ¿Pero cuánto tiempo nos quedaremos?
- Todo el necesario para hacer nuestro video.
- Será divertido, pero habla con mi mamá, ella es mi manager.
- Ella debe de ir con nosotras también, porque todavía no tenemos 18 años, además tengo unos asuntos que hablar con ella.
- Eso es verdad.
- Así que, ¿estás lista?
- Claro, estoy encantada de estar en ese video. ¿Cuándo nos iremos?
- ¡Mañana!
- ¿Mañana? Pero los boletos, ¿y tu visa americana?...
Guau Guau se los muestra con un gesto sonriente, y ella dice: - Tenía una fe tan grande en que todo saliera bien, que ya preparé los boletos y tengo mi visa vigente.
La otra persona sólo sonríe, acuerdan en ese momento ir a hablar con la otra persona, y las dos personas se van del lugar emocionadas.
