CAPÍTULO 2
Derek salió del edificio con mejor humor del que había entrado. Sabía que no debía haberle regalado el libro electrónico a Peter. Que precisamente hacer esas cosas, animarle cuando él había sido el malo de la historia, eran lo que conseguían que Peter nunca cambiara.
Pero en el fondo Derek no quería que Peter cambiara. Por muchos errores que hubiera cometido en el pasado… y en el presente, parte de esos errores eran consecuencia de uno que él mismo cometió cuando fue demasiado incauto y confiado. Y en el fondo todo el mundo tenía sus propios demonios. Solo cambiaba la forma en que cada uno trataba de convivir con ellos: Algunos lo hacían creando un caparazón que les aislaba de todo el mundo, como hizo el propio Derek en el pasado, y otros trataban de sobrellevarlo dejando que su parte de depredador fuera la que llevara la voz cantante.
Mas todos esos pensamientos dejaron de ser importantes cuando se percató del coche que había aparcado frente al edificio.
No era tanto el hecho de que fuera el único coche que había aparcado, pues a esas horas de la noche el centro estaba prácticamente vacío, como el modelo de coche del que se trataba: Un jeep viejo y sucio de color azul.
En ese momento la puerta del jeep se abrió y Stiles Stilinski bajó del vehículo. Le saludó con la mano con gesto serio, pero en ningún momento dio muestras de que fuera una sorpresa verle allí, de nuevo en Beacon Hills tras haber estado semanas fuera.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Derek en cuanto llegó a su lado.
- ¿Esperarte?
- ¿Cómo sabías que había vuelto? – se metió las manos en los bolsillos - ¿Y que estaría aquí?
Stiles sí dio muestras de sorpresa entonces. Cerró los ojos con cansancio y negó como si estuviera muy decepcionado.
- Voy a dar por hecho que te ha dado demasiado el sol en el desierto y que por eso has hecho una pregunta tan estúpida…
Derek esperó a que Stiles siguiera hablando.
Pese a ser la primera vez que le veía en semanas, y más después de todo lo que había pasado, solo necesitó un par de segundos con Stiles para recordar que aquel chico jamás estaba más de cinco segundos callado.
Sin embargo, cuando Stiles siguió callado y esperando a que fuera Derek quien dijera algo, se preguntó si a lo mejor no era a Stiles al que le había dado demasiado el sol en la cabeza. Porque aquello SÍ que no era normal.
- ¿Eso es todo lo que vas a hacer? ¿Llamarme estúpido después de un mes sin verme?
- ¿Qué esperabas? – preguntó un poco más alto de lo normal, teniendo en cuenta que no había nadie más allí y que era plena noche - ¿Qué te recibiera con un abrazo y un beso de película y luego te suplicara que me follaras aquí y ahora?
Derek contempló a Stiles en silencio durante unos segundos, tras los que observó descaradamente su alrededor. Estaban completamente solos y, lo que era mejor, las cámaras de seguridad no enfocaban esa parte del aparcamiento.
Alzó una ceja y sonrió de medio lado.
- No habría estado mal…
Stiles gruñó de rabia, apretando los dientes de tal modo que un hombre lobo se habría sentido orgulloso, tras lo que metió el cuerpo por la ventanilla del jeep.
Derek no supo qué es lo que estaba haciendo hasta que no sintió el golpe del bate contra su estómago. Un golpe que apenas sintió, aunque sí que logró sorprenderle.
¿Acaso Stiles acababa de pegarle con su bate?
- ¡Te has vuelto loco! – gruñó apretándose la zona golpeada. No porque le doliera, pero sí para hacerle ver a Stiles que le había golpeado. A él.
- Es curioso. Podría hacerte la misma pregunta – Stiles agarró el bate con las dos manos, dispuesto a golpear de nuevo, pero esta vez Derek estaba preparado y agarró el bate a medio camino.
- ¡Quieres estarte quieto de una vez!
- ¡Devuélveme mi bate! – gritó cuando trató de recuperarlo pero el agarre de Derek impidió que se moviera un milímetro.
- A no ser que quieras que destroce tu bate favorito, más te vale que empieces a explicarte. Ya.
- No tengo nada que explicar. Eso te lo has ganado. Y alégrate de que haya optado por esto, porque la primera idea que se me ocurrió fue la de coger la rama más grande de roble sagrado que encontrara en el bosque, recubrirla con wolsfbane y metértela por el culo. Pero entonces me di cuenta de que si hacía eso estropearía tu culo. Y, la verdad, tienes un culo demasiado bonito como para estropearlo, así que realmente sería yo quien acabaría arrepintiéndome por…
- ¡Stiles! – chirrió los dientes - Aún no me has explicado por qué me has atacado.
- ¡Tú por qué crees! – recuperó su bate cuando por fin lo soltó Derek - Me obligaste a volver a Beacon Hills con Scott. Y tú te quedaste en México con tu amiguita Braiden…
- Por favor, sigue diciendo lo que ya sé – replicó seco, pero al final alzó una ceja - ¿Y qué quieres decir con amiguita?
- Sabes perfectamente lo que quiero decir – miró entonces a su alrededor – ¿Dónde está, por cierto? No veo su moto ni esos pantalones de cuero que alguien debería decirle que dejaron de estar de moda hace mucho tiempo.
Aquella no había sido la intención de Derek, ni mucho menos, pero no pudo evitarlo: se echó a reír ante el gesto sorprendido de Stiles.
A reír al modo "Derek Hale", claro estaba, consistente en un resoplido tras mostrar levemente las dos filas de dientes.
- ¿Y de qué cojones te ríes ahora? – agarró el bate y golpeó con fuerza el estómago de Derek.
Derek volvía a estar preparado, pero esta vez no trató de frenar el golpe. Se limitó a endurecer su estómago y el bate acabó golpeando un muro de puro músculo al que siguió una mirada de prepotencia y un cruce de brazos de lo más chulesco.
Stiles tragó con dificultad, bajando el bate.
- La próxima vez te lo rompo.
- Pues deja de reírte de mí – Volvió a meter el bate en el jeep. Sabía que tenerlo a mano solo iba a conseguir que le entraran ganas de usarlo de nuevo. Y Derek tenía razón. Era su bate favorito – ¿Y qué te hacía tanta gracia, si se puede saber?
- ¿Tú? – preguntó, alzando levemente las cejas – No me imaginé que fueras tan celoso.
- ¡Yo! – Stiles abrió la boca para soltar el primer insulto que le viniera a la mente. Pero tras varios segundos de búsqueda acabó desinflándose como un globo y mirándole con un desagrado de lo más exagerado – No seas tan prepotente.
- ¿Entonces por qué estás así? Preguntándome por "amiguitas" – hizo la señal de las comillas y todo, y hasta ese momento Stiles nunca pensó que ese gesto tan ridículo pudiera resultar sexy a la vez… Hasta que lo hizo Derek Hale, claro.
Maldito tipo condenadamente sexy en el que se había tenido que fijar.
- No estaría así si no resultara que esa amiguita fue con la que te largaste – Derek se limitó a alzar una ceja para indicarle que siguiera, pues sabía que aún no había terminado – Y para más INRI lo hiciste sin contestar una sola de las miles de llamadas y mensajes que te dejé.
- Estaba ocupado.
- ¡Haciendo qué!
Derek dio un paso en su dirección hasta que tuvo la nariz pegada a la de Stiles. Entonces habló muy despacio, dejando que sus ojos de Beta brillaran.
- Espero que no estés insinuando lo que creo que estás insinuando.
Stiles volvió a tragar.
- Sé que no pasó nada – respondió más calmado a la vez que Derek fruncía un poco el ceño, sorprendido – Pero podías haberme dicho al menos que estabas bien.
Derek suspiró, cansado, apoyándose en el jeep.
- Stiles…
- No. No me vengas con Stiles… No puedes esperar que me quede tan tranquilo sabiendo que estás buscando a una asesina en potencia en mitad del maldito desierto de México. Y puede que eso fuera lo que hacías cuando tú y yo no éramos nada o cuando yo creía que eras invencible. Pero no puedes seguir actuando igual cuando resulta que ahora sí hay algo entre nosotros. Y menos justo después de quedarme claro que no eres precisamente invencible ni inmortal.
- Yo nunca dije…
- La última vez que te vi estabas tirado en el suelo, con un agujero en el pecho del que no dejaba de salir sangre, sabiendo que te estabas muriendo…
- Pero…
- Y aun así me obligaste a salvar a Scott, sabiendo que probablemente sería la última vez que te viera. ¡Eso no se hace! ¡No se hace a un amigo, menos a un mejor amigo! ¡y mucho menos al mejor amigo por el que se suponía que ya sentías algo!
Pese a que Derek llevaba intentando participar en la conversación para que no se convirtiera en otro monólogo marca de la casa Stilinski, cuando Stiles se quedó callado no supo muy bien qué decir. Por lo que se decantó por la última parte, que le había sorprendido bastante.
- ¿Se supone?
- Sí - asintió con la cabeza para dar más fuerza a sus palabras - Porque si te tomaras en serio esto jamás te habrías marchado a hacer turismo por México con una caza recompensas que parece una Barbie y que siempre te come con los ojos…
- ¿Braiden? – no disimuló la risita de incredulidad.
- ¡Tengo ojos en la cara, Derek! Y sé perfectamente cómo te mira – le lanzó una descarada mirada de arriba abajo - Sobre todo cuando acababas de transformarte…
Derek cerró los ojos al tiempo que se llevaba dos dedos al puente de la nariz. Esperaba que hubiera tardado un poco más en salir esa parte de la conversación, la verdad. Pero estaba claro que a Stiles no le importaba seguir metiendo el dedo en la yaga.
- ¡Estabas desnudo, Derek! – gritó Stiles, como si Derek no hubiera sido perfectamente consciente de ese detalle en su momento. - ¡En mitad del desierto! ¡Tu madre no te enseñó qué es eso de la decencia púdica!
- Disculpa. ¡Estaba demasiado ocupado intentando hacerme a la idea de que NO estaba muerto!
El grito de Derek por fin consiguió que Stiles parara en su retahíla de insultos, amenazas y momentos incómodos.
Y lo triste fue que, una vez dicho lo que quería decir, lo que llevaba semanas muriéndose por decir, ahora no tenía muy claro qué hacer…
Esa parte nunca salía en las películas. La que había después de la bronca monumental. Si acaso, la siguiente escena que aparecía era la del polvo de reconciliación. Pero su relación con Derek aún estaba en los inicios como para dejar que el sexo fuera lo que solucionara todo.
- Intentaré no volver a hacerlo – admitió al final Derek.
- ¿El qué? ¿La parte de ir desnudo por mitad de la calle?
- La de no llamarte.
Stiles torció el gesto, lo que sólo consiguió que Derek sonriera.
- Me lo creería más si no lo dijeras riendo.
- No me estaba riendo – respondió, serio, más luego volvió a mostrar esa sonrisa que era tan nueva en él – Estaba siguiendo tu consejo de intentar mostrar preocupación – amplió la sonrisa, dejando que se vieran las dos filas de dientes.
- Ya – Stiles suspiró – No te lo tomes a mal pero tu cara de preocupación es un poco espeluznante y se parece demasiado a la de Peter. Así que mejor olvidamos esa parte.
Derek negó con la cabeza, aunque la risita que soltó fue más natural esta vez.
- ¿Puedo saludarte entonces como realmente tenía ganas de hacer?
- ¿Qué? Oh, claro… Adelante. Te doy permiso.
- ¿Me das permiso? - Derek paró en su acercamiento a Stiles.
- Es para que no se te suba a la cabeza lo de ser ahora un Pokemon.
- No vuelvas a llamarme así – gruñó, dejando que sus ojos de Beta brillaran – ¿Hace falta que te recuerde que ahora puedo transformarme en un lobo de verdad? ¿Con dientes de lobo de verdad?
- Puff – negó con descarada indiferencia – Esa amenaza dejó de tener eficacia cuando…
Stiles no pudo seguir. No cuando los labios de Derek se pegaron a los suyos y le besaron con bastante más fuerza de la que cabría esperar, teniendo en cuenta que era el primer beso que compartían después de estar semanas separados. Y técnicamente hablando, era el segundo beso desde que habían empezado su relación.
Pero Stiles supuso que ese era el tipo de cosas que le pasan a alguien que está saliendo con un hombre lobo, así que no le dio la menor importancia. Y ya que Derek estaba allí y realmente le había echado mucho de menos, agarró su chaqueta de cuero y devolvió el beso con bastante más fuerza de la esperada en un simple humano.
Porque si Derek Hale no era un simple hombre lobo, Stiles Stilinski tampoco era un simple humano.
