El Día Más Largo de un Hada.
Recuerdo bien aquel día, como si hubiera sido ayer, bueno, de ayer no me acuerdo bien, pero si recuerdo el domingo, lo recuerdo muy bien, ¡porque mi querida niña cocino ella sola!, bueno, tía Malva la vigilaba de reojo, mientras cosía sentada en su mecedora, como de costumbre. Shirley hizo tortillas de hierbas y créanme, estaban deliciosas, para ser su primer intento, fue muy buena, Mr. Berry y Barolo estuvieron de acuerdo conmigo. No le pedí repetir a miedo de acabármelas todas yo sola, pero ya verán, la próxima semana prepararemos Suflé de Acederas y entonces, lameré todas las cacerolas.
Nuevamente lo hice, perdón, me salí del tema, prometo no volver a hacerlo, ahora si viene la historia buena, de mi primer día en aquel lindo pueblito y como conocí a todos, en especial a mi brujita especial.
Recuerdo que era un día soleado, el viento soplaba refrescando el cálido día, aunque soleado, no era un clima abrasador, de hecho hacia un día muy placentero, de esos que te gustaría no permanecer en casa, salir a salpicar al río, a correr por el prado, a revolcarte en la hierba fresca, un día, donde jugar era la única opción, para todo, mas no para mí.
Soy Sitristetúestáisdecírmeloquerríasentoncesyotebesaríaparadartepartedemialegría, o solo Tebe para abreviar, un hada mágica y hermana menor de Sifelizyoserédecírteloquerré o simplemente Felí, una gran hada niñera, dueña de un poder y una determinación, que algún día me gustaría llegar a alcanzar. Felí posee una de las misiones más importantes de todas, cuidar de dos jóvenes brujitas gemelas, hasta ahí no parece una gran misión, ¿cierto?, pero no se equivoquen, mi hermana debe cuidar de las mismas representaciones vivas de la luz y la oscuridad, tal vez no lo entiendan ahora, pero, si siguen leyendo mi diario, quizás lo harán... o quizás no, depende de cómo este de humor y les cuente de la vida de mi hermana.
No lo puedo negar, amo a Felí y deseo ser como ella, de hecho es ya casi una leyenda, es el hada de Lala Tomelilla, una de las brujas más famosas de todo Fairy Oak, he escuchado un sinfín de leyenda de ella. A veces me pregunto si serán ciertas, es muy intrigante esa gran bruja, lo digo en el buen sentido, siendo alguien que ha pasado todo lo que he escuchado que ella vivió, pues, de ser ella, esperaría un poco de reconocimiento de todos los demás.
Pero no, según me contó Felí en su última carta, su joven maestra es una bruja muy amable, que prefiere ayudar a todos sin esperar recompensa a cambio. No me puedo imaginar a alguien así, supongo que será, porque yo misma no soy así. Si hago algo bien, espero recibir milyunfelicitaciones, que todos me reconozcan. ¡Válgame! Ahora que releo lo que escribí, por fin entiendo porque hasta ahora no me habían dado una misión y luego de más de setecientos años, aun permanecía como aprendiz.
Si las hadas representan todo lo bueno de la magia, los más puros y nobles sentimientos, seres sin malicia y sin defectos... entonces yo soy alguna clase de bicho con alas. Soy miedica como ya sabrán, orgullosa y hasta cierto punto, hasta cierto punto... ah si, despistada, siempre me suelo salir del tema de las conversaciones o entenderlas mal, es un "don" que poseo, ¿creo?, también esta mi mala suerte o medio suerte, sigan leyendo.
Pero basta de hablaros de mí, que para eso no hice este diario, sino para hablar de mi aventura en Fairy Oak, digo, para hablarles a todos de mi niña preciada, mi pequeña Shirley, la princesita más encantadora que he conocido y aun sin corona, tiara o cetro, ya es muy capaz de ordenar, sobre todo a mí; irónicamente, escogí mi nombre así de largo para que no hubiera nadie capaz de pronunciarlo bien, es que detesto que me ordenen, pero supongo que no escogí tan bien, ya que una pequeña de cuatro años es capaz de llamarme por este sin ninguna equivocación; eso es lo que hace especial a mi Shirley, mi primera y tal vez única brujita a la que cuidaré, mi pequeña especial a quien siempre recordaré.
Todo empezó un caluroso y soleado día de verano, el viento soplaba refrescando el ambiente, aunque soleado... esperen, eso ya lo había escrito antes. Valla, lo hago de nuevo, de verdad que escribir una de estas cosas es muy difícil, no se como Felí puede hacerlo tan bien, recién va el primer capítulo y no se como empezar.
¡Lo tengo! Supongo que el secreto radica en no escribir a la fuerza, solo dejaré que mi corazón hablé y... ojala diga algo bueno, porque lo que es yo, tengo todo guardado en mi pequeña cabecita, pero dudo de cómo plasmarlo, si sigo así, lo primero que harán con este diario, será guardarlo hasta que el clima enfrié y una vez empiece a caer la nieve, todo se sentarán rodeando la fogata con mi diario en la mano, dispuestos a calentarse pero no leyéndolo, sino por lanzarlo al fuego en épocas de invierno. Aunque no ha de ser buena leña, no son muchas páginas, a lo mejor si lo escribo en hojas de arce para que huela bien cuando lo queman.
¡Basta de perder el tiempo!, a escribir lo que verdaderamente debo escribir, concéntrate hada miedica, todo esto lo haces es solo por Shirley, por mi pequeña Shirley. Es que aun recuerdo cuando la vi por primera vez, aunque de hecho, no fue a ella a la que vi la primera vez, de hecho vi a su tía, a su madre llevándola aun en el vientre y a su padre, muy preocupado y al mismo tiempo, entusiasmado. ¡Ah si!, Mr. Berry y Barolo también estaban, aunque Barolo era más joven, sobre Mr. Berry que les puedo decir, pues que es un lindo aunque extraño ratoncito con un feo hábito de andarle enseñando la lengua a todo el mundo. La primera vez que le vi esa lengua de color azul si me extrañe, pero luego descubrí que a la mamá de mi Shirley le encantaban ciertos dulces que provocaban el mismo efecto, los cuales compartía con Mr. Berry y Barolo.
A veces me preguntaba, que hubiera sido de mí, si mi misión no hubiera sido ir a cuidar de Shirley Poppy, supongo que no hubiera sido tan divertida, tan emocionante, tan, tan, tan, mágicosensacionalyespectacular. Mi vida hubiera sido aburrida, un hada común y corriente, haciendo lo mismo que hacía, hasta antes de recibir aquella importante llamada de atención.
¡Sí!, ya les mencione, no soy ninguna santa, de hecho mi madre luego de tenerme en muchas ocasiones comentó, que de no ser porque yo salí con tantos defectos, mi hermana no hubiera sido tan perfecta. Asumiendo que yo hubiera absorbido todo los defectos de mi hermana Felí, ¿entonces ella sería completamente perfecta? y ¿si lo fuera?, ¿entonces yo qué sería? Mamá nunca contestó esa pregunta o de hecho si lo hizo, aunque siempre con evasiones: "Sifelizyoserédecírteloquerré es Sifelizyoserédecírteloquerré, tú eres tú y punto final", "Eres el error más hermoso que pudo haber venido a este mundo, ahora calla y duérmete" y cosas por el estilo.
Mi vida como hada fue dura, como hada aprendiz hasta los casi seiscientos años... esta bien, eran setecientos años como aprendiz, ¡que!, acaso una no se puede quitar unos cien añitos. Pero mis problemas no acaban ahí, era solo la punta del ahisjer... del aceger, del aishver... del mentado coso ese de hielo flotaenelaguahundebarco; juró que un día he de lograr quitarle una de sus plumas a ese búho, solo entonces podré escribir sin preocuparme de tanto "herror" gramatical, eso aliviaría en algo mi desdicha. Como la "peor" hada en mi familia, era la oveja negra de mi familia, bueno, quizás la oveja no, chiva tal vez y de las locas.
Mi hermana se graduó con honores y fue incluso escogida para servir a su majestad, la reina de las hadas, pero por una petición muy importante, de una bruja muy famosa, se le dio el honor de servir, a quien ahora sirve. Suerte la de ella, siempre esta en el lugar adecuado y en el momento adecuado, todo resulta perfecto para ella, por el contrario, para mi, todo es al revés, yo siempre llegó al lugar adecuado... pero como diez minutos después del momento adecuado, como las vez que mi hermana y sus amigas alcanzaron entradas para escuchar el concierto de esos lindos sapitos de campo, yo alcancé únicamente asientos junto a mamá y a papá para escuchar los viejos relatos de papá.
Suerte la mía, pero todo cambio, cuando fui sabiamente seleccionada para ser la hada niñera de mi pequeña Shirley. De hecho no tuvo que ver nada el hecho de que casi ahogara a toda mi tropa de hadas, juraría que encontré una sirena nadando, pero nadie me creyó; tampoco tuvo que ver el hecho de que casi destruyera toda la escuela de hadas o que pusiera en peligro a la Asamblea Mágica, yo cómo iba a saber que los dragones eran inmunes a la magia, de habérmelo dicho antes, quizás se hubieran ahorrado muchos problemas. Pero bueno, como les decía, nada de eso influyo en la decisión del Gran Consejo, reconocieron mis grandes logros y por ello me enviaron a donde debía ir. Fue tanta mi alegría por dejar el reino de las hadas, que casi no pegué un ojo esa noche, ahora que lo pienso, todo el reino estaba también muy contento por mi gran misión, una vez que el Gran Consejo anunció que me iría, todos explotaron de alegría.
Por fin mi misión había sido asignada, le demostraría a todos, porque había sido elegida por el Gran Consejo, yo soy Sitristetúestáisdecírmeloquerríasentoncesyotebesaríaparadartepartedemialegría y les demostrare a todos, porque fui elegida sobre las demás hadas. ¡MOMENTO!, ahora que lo analizo con más calma... ¡no habían más hadas compitiendo contra mí! Como sea, suerte o no, mientras estuve en la casa de mi pequeña Shirley, fui muy feliz.
