Disclaimer: Yo no poseo Supernatural, solo el fic.

aviso: Este fic participa del Reto "Emociones y Pecados" del foro "Supernatural: Blood Brothers".


La pereza (en latín, acidia) es el más «metafísico» de los pecados capitales, en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia de uno mismo.

"Belfegor es un demonio que ayuda a la gente a hacer descubrimientos. La seduce a través de inventos ingeniosos que supuestamente les proporcionarán riquezas. Según demonólogos del siglo XVI, su poder es más fuerte en abril. El arzobispo y caza brujas Peter Binsfeld creía que Belfegor tentaba a la gente a través de la pereza."

Gabriel leyó esto a través de Wikipedia, maravillosa increíble Wikipedia, siempre llena de conocimiento para aquellos que no quisieran hacer una búsqueda exhaustiva y larga, el rió con fuerza al pensar que este tipo de conducta era exactamente a lo que se refería Binsfeld cuando dijo que Belfegor seducía al ser humano al pecado a través de la pereza y el descubrimiento.

Y no podía ser tan malo después de todo, el no tenía nada en contra de los demonios y lo cierto es que Abril era su mes favorito del año.

Gabriel admira a los Winchester.

La forma en que luchan con uñas y dientes contra algo que no podrían aspirar a entender y mucho menos enfrentar.

La forma en que se miran entre ellos, como si no hubiera nada más importante en el mundo, como si el cielo y el infierno pudieran hacer todo lo que quisieran y aun no fuera suficiente para separarlos.

La forma en que cada pequeña partícula que compone a uno sintetiza al otro.

Pequeñas criaturas efímeras, dando la vida por el otro.

Gabriel admira a Dean, el hermano mayor.

Siempre fuerte, siempre dispuesto a cualquier cosa para cuidar de su hermano pequeño, como si evitar el apocalipsis fuera un pequeño bono luego de salvar a su hermano de sí mismo y todo lo que lo rodea.

Gabriel piensa que si él hubiera hecho las cosas como Dean, muchos de sus hermanos no tendrían que haber muerto, pero él no las hizo entonces y no las hará ahora y tal vez no las hará en el futuro.

Y es que las cosas están bien como están para él. Y tal vez solo tal vez las cosas se arreglen solas.

Gabriel admira a Sam el pequeño niño rey.

Siempre luchando en contra de lo que no puede corregir, tratando de deshacer lo que ya está hecho, tratando de ser más grande de lo que ya es, haciendo estos pequeños grandes esfuerzos por hacer lo correcto, por salvar el mundo, por salvar a su hermano.

Gabriel piensa que la tierra tan bella como es sería incluso más bella si él tuviera el corazón de Sam, si encontrara placer en arreglar la vida de las personas que merecen un poco de felicidad en vez de burlarse de las personas que merecen un pequeño castigo.

Sería un gran tributo a la creación de su padre.

Pero la vida es tan fácil de esa forma, divirtiéndose con los placeres que ofrece a tierra, sin preocuparse de los pequeños problemas que tienen sus habitantes.

Y es que la vida humana es tan efímera que no vale la pena el esfuerzo.

La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene, para triunfar, una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.

Jaime Luciano Balmes (1810-1848)

Gabriel admira a Mary la madre abnegada y la esposa amorosa.

Como su vida giraba en torno a sus hijos y su esposo incluso después de su muerte, la forma en que este pequeño ser, insignificante y frágil pudo amar tan profundamente, más profundamente de lo que él jamás se ah sentido en su larga vida.

Gabriel piensa que el podría encontrar a alguien a quien amar de esa forma, un ser humano, uno de sus hermanos. Alguien por quien dar su vida.

Pero el amor es una cosa complicada y dolorosa, que toma todo lo que eres y lo cambia en algo irreconocible.

Y la cosa es que puede o no puede gustarte el resultado.

Pero Gabriel simplemente no está dispuesto a gastar su tiempo en una apuesta que puede que no vaya a ganar.

Arriesgarse atrevidamente,
es ya ganar; ya mi obra está
medio terminada. Las estrellas
brillan para mí solas; sólo
para el perezoso es de noche.

Goethe

Gabriel admira a John el guerrero.

La forma que lucho a cada paso de su existencia limitada en la tierra, con determinación, sin bacilar, la forma en que no se rindió en el infierno de todos los lugares, porque lo perdió todo pero conservó su determinación como su mejor arma y escudo.

El piensa que esa decisión podría salvarlo algún día, elegir un bando y dar todo por él, pero no lo hace, toma un respiro profundo y se deja acurrucar por el placer del descanso.

Y es que la vida está bien de la forma en la que es, en unos años más, él ni siquiera recordará nada de esto, en unos años más, todos los Winchester estarán muertos, la eternidad es demasiado larga como para preocuparse por estas pequeñas cosas.