Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. El drama y al cambio de humor en los personajes es solamente mío :P
Extrañándolo
Al despertar no encontré su cuerpo bajo el mío, ya se había ido. Y me culpe por hacerle esto a Lizzie y Edward cuando ninguno de los dos me hizo algo malo alguna vez, cuando nunca me han traicionado. Mire mi cama vacía y recordé la noche que tuve con Jacob, como se entrego a mi a pesar de saber que lo que hacíamos estaba mal, muy mal.
Me pregunte si solo fue un sueño, pero después me regañe por ser tan estúpida, lo de anoche fue muy vivido para ser un simple sueño. Como cada vez que su cuerpo rozaba el mío y yo me estremecía al mísero contacto. Él y yo habíamos hecho el amor, así traicionando a muchas personas que nos aman.
Me levante de mi cama, triste, por saber que lo de él conmigo jamás podrá pasar. Él ama a Lizzie y yo solo soy una chica de segundo plano, lo que viene después de la entrada ¿Por que me entregué? A si, por que lo amaba, se me olvidaba ese pequeño detalle. Y gracias a lo que paso ayer, hoy no tenía ganas de ir al instituto, pero que más importaba, no podría esquivarlo toda la vida.
Me envolví en un abrazo de protección al sentir como si mi cuerpo se derrumbaría ante su recuerdo. En mí pecho se encontraba un gran hoyo que no sanaría al menos hasta que la persona que lo creo cerrara todas mis heridas. Mí alma estaba desgarrada, dejando que mis heridas sangraran sin poder ser repuestas. Estaba acabada.
Me puse un pantalón de mezclillas que estaba encima de mi silla, una polera café y unas zapatillas que estaban a un lado de mi computador. Tome mis shorts y los vote a la basura, nunca más usarla shorts negros, tome mi sostén y mi polera blanca, tome una tijera y los rompí para luego también botarlos al basurero. No quería usar nunca jamás esas prendas que me recordaban a él.
Baje las escaleras con la cabeza mirando el piso para no tropezar con los escalones, en verdad no me importaba matarme con ellos, eso sería lo mejor que me puede pasar en la vida, tal vez así lo podía olvidar, así tal vez me quite sus manos de mi cuerpo y sus besos de mis labios. Tal vez, solo tal vez, así olvide que alguna vez lo conocí.
En la cocina se encontraba Charlie, comiendo su desayuno de lo más feliz. Al parecer le fue bien en su trabajo, por lo menos mi padre era feliz, también tenía a mí madre que lo amaba por como es y no por que solo quería tomar su cuerpo de alguna forma. No como él hizo con mi cuerpo, pero yo también tengo la culpa de entregarme. Pero es que su cuerpo es tan bello que no me pude aguantar.
-¿Hija, estas bien? - Pregunto mi padre cuando me hube sentado en la mesa para tomarme un poco de un vaso de leche. Negué y me tome toda la leche de un sorbo, tenía mucha hambre, bueno tal vez sea por que hice el amor con un chico desde hacer poco y por lo que se eso te gasta energías y te deja hambrienta - Es que... tienes una cara.
-Padre - Me levante de la mesa y deje el vaso sucio en el lava platos para lavarlo - Estoy bien, solo estoy un poco cansada. Eso es todo - Lave mi baso lo mejor y más rápido que mis no ágiles manos podían y salir de la cocina literalmente corriendo. No quería darle explicaciones a Charlie. No quería recordar mi súper noche.
Busque una chaqueta y encontré las llaves de mi camioneta roja. La que él reparo para mí, cuando la vi frente de mi casa justo donde él la dejo cuando me trajo a mi casa. Mi pecho ardió, un ardor diferente al que experimente cuando me hizo al amor por primera vez en todo mi asco de vida. No estuve segura de si subirme a ese viejo cacharro, pero no dejaría que esto me afectara tanto.
Me subí en la camioneta, su olor estaba impregnado en cada rincón de esta. ¿Es que acaso el mundo esta en mi contra? Quiero olvidarlo y lo único que hago es recordad su olor a bosque, en su angelical risa y como sus ojos brillaban mientras me miraban de una forma que me dejaba flotando a la deriva en esas perlas negras que tiene por ojos.
La arranque al máximo que él me dijo que podía ir por si sola. Y conduje lo más rápido que pude al instituto, deseaba que no se cruzase en mi camino, no quería verlo tomado de la mano con Lizzie y como se besaban con amor, sería mucho para mis pobres ojos. Sufriría más de lo que ya hago por los recuerdos de la noche anterior.
El viaje se me hizo un poco largo, a pesar de la velocidad. Pero al llegar vi de lo que me quería escapar. En el estacionamiento estaba él y a su lado estaba Lizzie, mirándolo con amor, sus rostros estaban muy cerca y se unieron en un beso. Por estar mirando mi dolor, no me di cuenta que un auto se cruzaba en frente mío.
Frene, pero el impacto igual fue fuerte. Nuestros autos chocaron y mi cabeza se estrello contre el manubrio, eso me dolió. Me sobe la cabeza, aun conciente del doble dolor que tenía en estos momentos. Todos los chicos que estaban por esos alrededores se nos quedaron mirando, pero más a mi, hasta que alguien abrió la camioneta.
Y aun cuando tenía los ojos cerrados, supe de quienes eran esos brazos que me sostenían. No eran los que yo deseaba que me tocaran, esos brazos eran más fríos y frágiles, pero igual podían soportar mi pequeño peso. Edward. Él me saco del auto y ahora me llevaba lo más rápido que podía a la enfermería del instituto, para mi suerte no tardamos mucho en llegar, ya que se me estaba provocando un gran dolor de cabeza.
-Edward - Se escucho una voz ronca a lo lejos. Mi corazón se acelero a mil por hora cuando la escucho. Luego unos pasos en el pasillo que se iban acercando y alteraban mi nerviosismo a lo que me podía pasar verlo de nuevo - Edward - Esta vez se escucho a mi lado - Yo la llevo - ¿Que? No, que Edward diga que no. Por favor.
-Gracias hermano - ¡No! Edward no me podía hacer esto, era injusto. Mi posición cambio y los brazos que ahora me sostenían eran más calidos que los anteriores. Ahora el que me llevaba entre sus fuertes brazos era él - Yo me tengo que ir. Veré que pasa con el otro conductor - ¿Acaso Edward me odiaba? Me bajaba sola con él después de lo que me hizo.
-Ya... anda - ¿Acaso él también estaba en mi contra? ¿Que no se acuerda lo que paso entre nosotros? Si quería estar un rato a solas conmigo por lo menos que me lo diga de frente, pero que no se aproveché de que este herida para raptarme. No me aferre a su cuello como la otra vez, temía estar cerca de su rostro y no poder besarlo. Me acurruque en su pecho y solté algunas lágrimas silenciosas.
-Edward, vuelve, por favor - Empecé a suplicar con la voz rota. El corazón de él se acelero en mi oídos - Edward, no me dejes - Me apreté a su pecho aun más, queriéndolo arañar con mis uñas por hacerme tanto daño en una sola noche - No me abandones - Los brazos de él se ciñeron con fuerza a mi cuerpo, apretándome más a su pecho.
No dijo nada en todo el trayecto. Yo tampoco quería hablar sobre lo que pasaba con nosotros. Que él me vio desnuda y yo a él, que estuvo dentro de mi cuerpo y que paso toda una noche de esa forma en mi cuerpo. Que con sus manos exploro todo lo que era mío y ahora es de él, solo de él. Y con mi cuerpo se llevo mi corazón, esperaba que lo sepa cuidar bien. Ya que yo cuidaba sus manos marcadas en fuego a mi cuerpo. Como me hubiera gustado decirle que lo amaba.
-Deja de llamarlo - Susurro con sus voz ultra sexy en mi oído. Me estremecí y escuche como él se reía de mis reacciones con su cuerpo perfecto. Le pegué en el pecho, deseaba que me bajara, la cabeza no me dolía tanto, más grande era el dolor que se encontraba en mi pecho, ese agujero que me dejo - No te escaparas de mi tan fácilmente.
Me dejo en el suelo y para cuando mira a nuestro alrededor, note que estábamos en una de esas salas que estaban abandonadas desde hace tiempo. Lo mire y vi en sus ojos ese brillo que siempre anticipaba que algo iría a hacer. Pero se quedo quieto, mirando mi cuerpo, como queriéndome comer con la mirada. Me recordó a cuando me vio y yo estaba desnuda y jadeante en mi cama. Sus ojos seguían delatando lujuria.
Se acerco un paso a mí y luego me acorralo contra la pared, posando cada una de sus manos al rededor de mi cabeza. Subí mi mirada para poder verlo directamente a los ojos, sus preciosas perlas negras sacadas del mar profundo de los sueños. Mi corazón revoloteo acelerado en mi pecho por su acercamiento peligroso a mi boca.
Su mano fue subiendo por mi cuerpo, pasando por mi vientre, el cual estaba un poco delicado por lo de ayer. Mariposas revolotearon por mi estomago. Me sonroje como un tomate. Su manos siguió subiendo por encima de la tela hasta mis costillas y el principio de mi ceno derecho. Gemí al contacto de su mano con el. Él solo río y siguió su camino por sobre mi ceño. Jadee al sentir las sensaciones de ella. Subió por mi cuello, y termino en mi frente, donde se encontraba mi herida.
-No es tan grave como parece, solo te has hecho un chichón para mi suerte. Me asuste al pensar que algo malo te hubiera pasado - Hablo como si no supiera como me estaba poniendo con esos simples roces que le daba a mi cuerpo con su mano, que tal vez era experta en saber como complacer a una mujer. El pecho me dolió al pensar que le hacía lo mismo a Lizzie de lo que me hizo a mi - Pero estas bien.
-¿Que es lo que quieres Jacob...? - Mi pregunta fue callada por sus dulces y calidos labios que se posaron sobre los míos. Por fin lo volvía a besar, después de que la última vez me pareció un millón de años. Todas mis terminaciones de criticarlo por lo que hicimos la otra noche se fueron a la basura cuando su aliento penetro en mi garganta.
Su lengua luchaba contra la mía en un baile de fuego y hielo. Sus manos se posaron en mis caderas y me apretaron contra su cuerpo, inclino un poco su cabeza para poder besarme mejor. Yo subí mis manos y la pose en su mejilla que se movía en son de nuestro gran beso. Me estaba volviendo adicta a sus caricias que sanaban mi corazón y me más rato volverían a romper como un frágil cristal.
Pase mis delgadas y poco atractivas piernas por su cintura ancha y fuerte. Las imágenes de la noche anterior me golpeo la cabeza con fuerza, acordándome de todo lo que había pasado en solo una noche. Como perdí mi virginidad, como perdí al hombre que amaba, como debería perder la confianza del único hombre que me amaba de verdad.
Me separe de él con delicadeza y lentitud, dando castos besos a medida que nuestros labios se alejaban. Pero el aun seguía con sus manos en mi cintura y yo con mis piernas en las suyas. Era todo tan perfecto, si no tuviéramos que hacerlo a escondidas de los demás que amábamos y que nos amaban. Su mirada negra me indico que de nuevo me estaba deseando.
-¿Que es lo que quiero? Te quiero a ti Bells - Apretó mi cuerpo contra el suyo en la pared. Casi dejo salir un gemido por las cosas que me ocasionaba en mi interior y exterior - Haz sido la primera mujer en mi vida y no puedo sacarte de mi cabeza lo que paso ayer entre nosotros, lo que espero, que sea solo pasajero - él no me amaba.
Pase mis manos por sobre mi pecho al sentí como mi dolor se abría de un desgarrón y desangraba la herida abierta de mi corazón, una hemorragia que no podía detener por más que lo intentara. Y llore en frente de él, por que me dolía amarlo de esta manera cuando deseaba olvidarlo y mi corazón solo quería recordarlo por toda mi vida que me quedaba desde ahora en que él era de Lizzie y jamás sería mío por completo, jamás lo fue y lo será.
-Pero no nos podemos tener. Tú amas a Lizzie - Llore, tenía que decirle, por que me estaba matando por dentro quedarme callada - Tú la amas a ella... - Le di un corto beso en los labios - Yo te amo, me enamore de ti, no se cuando paso, pero se que es - Solte más lágrimas - Pero yo no quepo en tú vida de amor. Lo siento, Jacob, pero necesitaba decirlo. Yo te amo.
Y sin mirar su expresión, ni mirar para atrás. Salí corriendo como toda una cobarde. Abrí la puerta y la deje abierta mientras corría por los pasillos inundados de alumnos, algunos me miraban pasar, otros ni cuenta se daban de mí sufrimiento, yo solo corría escapando del dolor de mí pecho. Las lágrimas tapaban mí camino, por suerte no tropecé, ni tampoco me importo no hacerlo.
Solo se que llegué al aparcamiento y Edward al verme así me pregunto que me pasaba. Yo no le respondí y lo bese, pensando que esos labios eran más calidos, cuando me separe de él, con los ojos cerrados le dije: Te amo. Pensando en mi otro hombre que me dejo por otra chica, al que mí corazón pedía a gritos. Luego le rogué que me llevara a casa.
Y así lo hizo. Me ayudo a levantarme y sin mirar a los que nos miraban, me adentre en la camioneta. Ahí fue cuando subí mí mirada y vi sus ojos tristes bajo el marco de la puerta de entrada al instituto. Me estaba mirando. Otro nuevo dolor para mí dañado corazón, el cual se acelero ante su mirada penetrante. Y llore aun más, recordando cuanto lo amaba. No me arrepentía de haber hecho el amor con él, no me importaba, por que, por lo menos fue mío una vez. Una única y dolorosa vez.
Edward partió mí cacharro, el que nunca más usaría en toda mí mierda de vida. Por que me recordaba a él, no quería que las cosas me recordaran a él y lo perfecto que podía llegar a ser. De como me amo esa noche y su cuerpo cobrizo sobre el mío, fundiéndose con mí piel de porcelana, unos colores tan diferentes que quedaban preciosos cuando se juntaban en esa danza que jamás volvería a pasar.
Mí mente estaba alborotada, los pensamientos chocaban unos contra otros una y otra vez confundiéndome. Toda yo temblaba de pies a cabeza, como si tuviera frío, pero traía muchas prendas puestas encima para eso y además el día era soleado. De mí ojos caían gotas de agua salada a mares, cada una reflejaba mí dolor que en estos momentos me consumía desde el fondo de mí pecho.
Amaba a Jacob Black, eso no lo podía negar, nadie me diría lo contrarío, ni nadie me haría pensar de otra forma. Mi corazón perteneció, pertenece y pertenecería a él, aun cuando no lo quiera recibir. Solo espero que como ya lo tiene entre sus manos, lo cobije y le de aun que sea un poco de amor, ese amor que no le pudo dar a mí cuerpo.
Llegamos a mi casa, Edward estaciono mí cacharro en frente de la puerta, a los otros lado de encontraba el coche policíaco de mí padre y al otro lado el de mí madre. Un auto negro y pequeño, pero con mucho estilo. Yo no quería levantarme del asiento, no quería seguir con mi vida si al hombre que amaba no le importo. Nada ahora tenía sentido.
Pero tenía que seguir con mí vida, superar estos duros golpes que me daba la vida junto con el destino, si todo esto me estaba pasando, por algo será, tal vez tenga un futuro que sea bueno y este enamorada y casada con un hombre que en verdad me ame por lo que soy y no solo para tener Sexo conmigo. No, que me desee de la misma forma de que yo deseé a él.
-Gracias Edward - Bese sus labios y me adentre a mí casa, donde los recuerdos me atacarían apenas entrara en mí pieza. Me estaba asiendo sufrir demasiado ¿Me lo merecía? ¿Este dolor será por que hice algo malo? Tal vez, puede que me estén castigando por engañar a todos los que me querían y sobre todo a mi antigua amiga Lizzie.
Charlie y Reneé estaban viendo tv, los dos abrazados como dos adolescentes enamorados. Me dolió que ellos fueran tan felices, por un momento imagine que mi madre ella yo y mi padre era él, los dos abrazados y besándonos. La imagen desapareció cuando dieron comerciales en la tv, y llore en silencio una vez más. Nunca yo tendría una familia así.
Subí a mí pieza y en cuanto puse mí primer pie dentro de esta, recordé cuando él de adentro en ella en sus fuertes brazos. Otro pasó y vi todo en imagen vivida frente mis ojos. Ahí estábamos él y yo, los dos mirándonos a los ojos, mis brazos rodeaban su fuerte cuello y luego... nos estábamos besamos, él poso sus manos en mí espalda baja. En cambio mis manos recorrían su espalda por debajo de la polera negra que llevaba puesta ese día.
Cerré los ojos y apreté mis puños a mis costados, tan fuerte que sentí como me llegaron a sangrar y ese líquido recorrió mis manos hasta gotear para al fin chocar contra el piso de madera. Seguía llorando, por no decirle que se quedara a mi lado, por solo pensar en la felicidad de las demás personas y no en la mía. Por que soy una idiota por dejarlo marchar. Abrí mis ojos de nuevo.
Y ahí estábamos los dos de otra vez, él no estaba sobre mí cama, yo sí, jadeante y desnuda, mirando como sus ojos me miraban con lujuria. Yo esperando que él me haga el amor de una vez por todas. Y el solo queriendo verme por completo todo mí cuerpo descubierto, en como sus ojos se asomaba un brillo que no supe descifrar con exactitud. Un nuevo pestañeo de mis ojos.
Los dos estábamos, él entrando lentamente en mí y yo llorando por el dolor que me ocasionaba. Como él me acaricio para que se me clamara ese dolor que me recorría como fuego en toda mí cintura, como tuvo que ser paciente para poder empezar a moverse dentro de mí. Esperaba como todo un caballero que me acostumbrara a su presencia. Otro pestañeo de mis ojos.
El moviéndose sobre mí mientras me estaba haciendo el amor, como sus manos estaba a cada costado mío para no hacerme daño, como sus manos me acariciaban con delicadeza, de esa forma única de él, haciéndome pensar que en verdad me amaba. Como cuando le pedí que aumentara la velocidad y me hizo caso mientras nuestro chocar de caderas se escuchaba en mis oídos. Un último pestañeo de mis ojos humedecidos.
Esta era una imagen que no recordaba, por lo que solo podía ser un juego de mí alocada mente psicópata. Yo estaba dormida en sus brazos, con una sonrisa en mis labios, decía su nombre de vez en cuando, él suspiraba a saber que soñaba con todo su ser. Luego se levantaba y me daba un beso en la frente. Buscaba su ropa en el suelo y se las ponía rápido. Se acercaba a mí cuerpo y me besaba en los labios.
"Él se estaba a punto de ir, cuando no se lo permití. Lo bese de vuelta y parece que perdió de nuevo el control sobre su cuerpo, ya que él mismo empezó a sacarse la ropa, hasta quedar desnudo una vez más frente mis ojos que se lo devoraban con solo una mirada. Se sentó en la cama y me tomo de las caderas, apretando un poco sus dedos en estas. Delicioso.
Entro en mí de golpe, por fin estaba dentro mió de nuevo. Me hecho la cabeza para atrás y beso mí cuello expuesto mientras empezaba a moverse bajo mí cuerpo con delicadeza, su miembro entraba y salía de mí cuerpo haciéndome sentir completa. Completa de él y su cuerpo tan perfecto y con un físico increíble que ningún humano común tendría. Jacob Black me estaba haciendo el amor y no a cualquier otra tipa.
-Te amo - Me susurro en el oído mientras aumentaba de velocidad el dulce choque de sus caderas contra las mías. Ese sonido de nuevo invadió mi cabeza. Pero sus palabras resonaban una y otra vez en mi cabeza. Jacob me amaba ¿Por que estaba con Lizzie? ¿Era por eso que me hacía el amor? ¿Que tanto me amaba? - Te amo Bella, no sabes cuanto - Beso mí hombro.
Gemí en respuesta, pero no le dije también que lo amaba. Él seguía moviéndose contra mi cuerpo, saliendo y entrando en mi, su miembro seguía aun más activo que antes. Sus manos se posaron en mi trasero, así aumentando el ritmo y haciéndome saltar cada vez que sus caderas de unían completamente a las mías. Hasta que abrí las piernas aun más y paso... el miembro de Jacob entro en su completidad en mí y el aliento me falto por unos segundos que se me hicieron infinitos.
-Te amo - Siguió diciendo Jacob. Viendo como mis pechos subían y bajaban con todo mí cuerpo que se movía con las embestidas de Jake. Sus manos pasaron por mis piernas y luego subieron a mi espalda baja, se posaron un rato en ese lugar y luego subieron a mi espalda alta. Donde me acerco a su boca y los lamió, chupo y mordisqueo de forma que mis gemidos fueron casi un grito.
-¡Jacob! - Gemía aun con su miembro entre mis piernas, entrando en mi con mucha fuera y amor - ¡Jacob! Más fuerte por favor - Ni idea de como podía hablar en esos momentos cuando sus movimientos me hacían flotar de tal forma que no sabía donde me encontraba, hasta estaba olvidando mi nombre, mi ciudad y mis años de vida, hasta la fecha donde estábamos"
Pestañeé de nuevo y las imágenes de esa noche desaparecieron, hasta esa que casi ni recordaba, por que de seguro solo fue un sueño de mí mente. Algo que se creo para que por lo menos pensara que el chico de mis sueños me amaba de verdad, que me amaba y que por esas razones me hacia el amor, pero era todo mentira. Una mentira que deseaba que fuera verdad.
Había caído en un agujero sin fondo, donde no paraba de caer y caer, sin terminar mi camino de dolor. Todo se volvió negro.
Puedo decir que me da un poco de pena Bellita, le estoy asiendo sufrir mucho, bueno, si quieren saber por que mi fic se llama "Ángeles Y Demonios" Ya lo verán, pero me tienen que dar tiempo, solo un poco de tiempo, ya que como en este fic los capítulos son más largos, actualizare una vez por semana, así que ¡Hasta la próxima! Y espero que me dejen Reviews, o si no, no actualizare hasta en un mes.
Chao queridos lectores.
