Capítulo 2

Cuando Hinata llegó a Konoha el sol ya se estaba ocultando, siempre se detenía a saludar a los que cuidaban la entrada, sin embargo esta vez corrió en dirección a la torre de la Hokage, no necesitaba perder tiempo, pues no sabía si Itachi iba a lograr valerse por si mismo esos días.

Sus planes de llegar rápido se vieron frustrados al momento en que Kiba y Shino aparecieron frente a ella.

— ¿Por qué hueles a Itachi Uchiha?

La pregunta de Kiba hizo que sus piernas temblaran y todo el color se fuera de su rostro.

— No-No sé de que hablas Ki-Kiba-kun.

— Mis insectos también percibieron su aroma.

— Lo-lo siento, necesito ir con la Hokage, lu-luego les explico. — Sin darles tiempo de responder logró pasar entre ellos. Se regañó a si misma por no haber pensado en que eso podía pasar, tenía que buscar una excusa, pero lo haría luego, lo importante en ese momento era hablar con la Hokage.

Tocó la puerta de la oficina de Tsunade y la abrió cuando escuchó un "Adelante"

Se tranquilizó un poco al ver que en la habitación solo estaban ellas dos, cerró la puerta con cuidado y con el corazón latiendo rápidamente se dispuso a explicarle toda la situación a la Hokage.

Al finalizar de relatar lo sucedido cerró los ojos esperando un regaño por parte de la mayor, sin embargo eso no llegó, solo escuchó que soltó un suspiro que no supo indentificar.

— No habrá necesidad de preguntarle a los idiotas Homura y Koharu, me soltaron toda la verdad cuando escuchamos de la muerte de Uchiha Itachi por parte de Kakashi y el resto. Shizume me detuvo para que no los golpeara.

— Me-me disculpo por haber actuado po-por mi cuenta, en ese mo-momento solo pensaba en no dejarlo morir. Re-recibiré con buena volundad mi castigo.

— ¿Castigo? ¿De qué hablas? No te castigaré.

— ¿Eh? — Preguntó con confusión, ella ya se había preparado para el castigo por parte de la Hokage y por parte del consejo de su clan por haber ayudado a un enemigo de Konoha. — ¿No me castigará por haber ayudado a un traidor?

— Itachi Uchiha no fue ni es un traidor, siempre veló por la seguridad de la aldea, todos le debemos la paz que tenemos entre nosotros. — Hinata parpadeó confundida, sin embargo no hizo ningún comentario. — Al contrario de muchos siempre supe que esa amabilidad e inocencia tuya traería buenos frutos, has hecho un bien por Konoha y por el mismo Itachi, felicidades.

— Gra-gracias. — Respondió más por educación que por sentir el deseo por agradecer, se encontraba bastante confundida para eso.

— Bien, me dijiste que está enfermo, necesito que describas todo a la perfección para así buscar una cura.

— Entendido.

— Me llevarás con él, pero primero necesito pensar en un plan para poder salir de la aldea sin que nadie se entere, Danzo piensa que no lo sé, pero me mantiene vigilada, nadie debe saber que Itachi está vivo, ni su paradero.

— ¡Lo-lo siento! — Tsunade se sorprendió al ver la reverencia que hizo Hinata. — Al llegar Kiba-kun y Shino-kun detectaron su olor y me preguntaron sobre él, no les dije nada, pero quedé en darles una explicación.

— ¿Alguien más pudo haber sentido su aroma?

— No-No, ellos lo sintieron por-porque cuando buscábamos a Sa-Sasuke-kun el olor de Itachi es-estaba en el aire.

— Bien, me encargaré de tener a esos dos bajo control. Ahora lo importante es buscar la manera de llegar a él sin ser descubiertas.

Ambas estuvieron en silencio por unos minutos intentando idear algo.

— Te-tengo una idea. — Dijo Hinata jugando con sus dedos.

Quince minutos después Kiba, Shino y Hinata se encontraban reunidos en la oficina de la Hokage.

— Nadie debe saber de esta misión ¿Entendido? — Los tres jóvenes asintieron ante la pregunta de Tsunade. — Antes que nada deben saber que Uchiha Itachi no es un traidor. Hinata lo salvó y necesito ir a encontarme con él. La misión que les daré será rango S.

— ¿Rango S? Genial, por fin tendré algo de acción. — Dijo Kiba con una sonrisa y frotando sus manos. La Hokage le dio una sonrisa con burla.

— Si hacerte pasar por mi lo consideras acción, bien.

— ¿Ah?

— En dos días partiremos hacia donde se encuentra Itachi, nadie debe saber de su paradero ni que está vivo. Estoy siendo vigilada, así que Kiba se hará pasar por mi mientras estoy fuera ¿Por qué no Shino? — Dijo al ver que Kiba iba a protestar. — Con sus insectos necesito que mantenga vigilada el área y si alguien se acerca nos informe de inmediato. Bien, eso es todo, prepárense para partir en dos días.

— Entendido. — Respondieron los tres antes de salir de la oficina.

— Tu nos debes una gran explicación. — Dijo Kiba cuando ya estuvieron fuera de la torre.

Hinata asintió y observó al cielo preguntándose si Itachi estaría bien.

*

Dos días había pasado desde el regreso de Hinata a Konoha, en ese tiempo ella y Tsunade habían estado investigando y creando remedios a pesar que no sabían a ciencia cierta que era lo que tenía Itachi, al día siguiente partirían por la mañana, pues sólo le había dejado provisiones para tres días.

Había estado postergando la plática con su padre desde que había regresado, le tenía que informar sobre su misión. Luego de dejar el despacho de la Hokage regresó a su casa, encontró a su padre junto con Hanabi y Neji entrenando, esperó a que terminaran para poder hablarle.

— Pa-padre, disculpe la interrupción, ne-necesito hablar con usted. — Los tres Hyūga posaron su vista en ella.

— ¿Qué quieres?

— Informarle que ma-mañana parto a una misión.

— ¿Por cuánto tiempo?

— Ti-tiempo indefinido.

— ¿Qué tipo de misión es?

— Lo-lo siento, no puedo decirlo, es-es misión rango S.

— ¿Rango S? ¿La Hokage perdió la cordura? ¿Quién enviaría a alguien como tú a una misión de ese tipo? — Preguntó Hanabi con incredulidad.

— Seguro es una misión suicida, se está deshaciendo de los peones malos. Trata de no avergonzar al clan más de lo que lo has hecho. Hanabi, vamos. — Sin decir nada más el líder de los Hyūga se retiró con Hanabi siguiéndole el paso. Neji se quedó y observó a su prima.

— Hinata-sama ¿Estará bien? — Preguntó Neji sin evitar sonar preocupado.

— No te preocupes nii-san, lo-lo estaré. — Dijo tratando de sonar segura aunque no lo estuviera.

— Sé que usted no es débil, pero es demasiado suave, por favor tenga cuidado.

— Lo tendré.

A la mañana siguiente Hinata, Kiba y Shino salieron de la oficina de la Hokage para luego partir hacia donde se encontraba Itachi, todos llevaban mochilas notablemente grandes, les tomó casi un día llegar a la cueva. Shino se quedó fuera y dispersó a sus insectos para que mantuvieran vigilada el área.

Al entrar a la cueva Tsunade dejó de ser Kiba y recuperó su forma original. Hinata encendió las antorchas que había puesto la semana que estuvo ahí para poder iluminar.

Los ojos de ambas se posaron en el cuerpo de Itachi que se econtraba sobre la manta y cubierto con la capa de Hinata, Tsunade se acercó y tocó su frente.

— Está ardiendo en fiebre, hay que apresurarnos.

Itachi en ese momento recuperó la conciencia y sintió algo de alivio al sentir la presencia de la Hokage.

— Se encuentra en peor estado de lo que pensé.

— Lo-lo siento, no pude hacer mucho. Si-si Ino o Sakura lo hubieran en-encontrado estaría en mejor con-condición.

— Si Ino y Sakura lo hubieran encontrado lo habrían matado sin dudar. — La cortó la Hokage con voz dura. — Hiciste un buen trabajo a pesar de no ser ninja médico, si no lo hubieras tratado bien él ya estaría muerto. No es momento de perder el tiempo pensando en esas tonterías, saca todas las cosas.

— En-enseguida.

— Hyūga-san ¿Tra-trajo lo que le pedí? — Preguntó Itachi con dificultad.

— Si-si. — Hinata sacó el pergamino y la pluma de su mochila.

— No me queda mucho tiempo, necesito escriba lo que le diré a la Hokage y...

— Nada de eso, primero voy a curarte. — Interrumpió Tsunade.

— Tengo que informar todo lo que sé.

— Muchacho, ya has hecho demasiado por la aldea, que me des la información después no cambiará nada.

— Pero...

— Como tu Hokage te ordeno que te calles y nos dejes trabajar a Hinata y a mi.

— Está bien. — Dijo con resignación, no podía ir en contra de las órdenes de la Hokage.

— Tu daño físico casi no se nota, Hinata y sus ungüentos hicieron un buen trabajo, el daño interno está en estado grave, prepárate para el dolor que sentirás en las próximas horas.

Cuando tuvieron todo listo el infierno de Itachi inició, nunca había sentido tanto dolor físico. Se desmayó varias veces debido a esto y había dejado de escuchar las voces claramente, ahora solo eran murmullos.

Tsunade tuvo que sacar todo el virus que tenía en la sangre, lo más difícil había sido reconstruir los órganos dañados. Tal como había pensado el problema residía en los pulmones, tuvo que transplantarlos usando los que había llevado para en un futuro evitar que volviera a enfermarse. Hinata, con su Byakugan y chakra, le había facilitado el trabajo.

En cuanto a la ceguera de Itachi no pudo hacer nada, ya había pasado mucho tiempo como para transplantar otros ojos.

Finalizaron al atardecer del día siguiente, ambas estaban cansadas pero satisfechas con el trabajo que hicieron, Itachi ya no corría riesgo de muerte.

Cuando Itachi recuperó la conciencia le dijo todo lo que sabía acerca de Akatsuki a la Hokage, mientras él hablaba Hinata escribía todo tratando de mantenerse calma ante toda la información.

— Bien, regresaré a la aldea ahora mismo para ver que hacer con la información. Hinata tu misión es cuidar a Itachi hasta que se recupere, en tres días enviaré a Shino y Kiba con provisiones y con las coordenadas del lugar donde vivirán hasta que yo solicite la presencia de ambos. Nadie debe saber sobre ustedes, a partir de hoy la misión de ustedes será mantenerse ocultos para que nadie sepa que tengo esta información en mis manos y así poder actuar. Es una misión rango S, tienen que tomársela como tal.

— Entendido. — Respondieron ambos al mismo tiempo.

Poco después que Tsunade se marchara Itachi volvió a quedar inconsciente.

Hinata se dedicó a limpiar la cueva que era donde ambos vivirían por tres días, esa noche no pudo dormir, su vista estaba enfocada en Itachi, las primeras doce horas eran en las que más riesgo corría de tener alguna reacción al tratamiento.

Cuando los primeros rayos del sol salieron encendió una fogata para calentar el agua para el té, poco después percibió el movimiento de Itachi y se dirigió hacia donde se encontraba acostado.

— Bu-buenos días Uchiha-san ¿Cómo se siente?

— Buenos días. Todo el cuerpo me duele, pero me siento mucho mejor que los días anteriores.

— Lo-lo revisaré y cambiaré las vendas. — Dijo con su rostro un tanto sonrojado, pues tenía vendas por todo el pecho y tendría que tocarlo. Ya lo había hecho con anterioridad, pero esa vez él no estaba despierto.

Itachi solo dio un asentimiento. No pasaron muchos minutos para que escuchara el sonido de sorpresa por parte de Hinata.

— ¿Sucede algo?

— Su-sus ojos.

— ¿Qué pasa con ellos?

— Ha-han aparecido.

Itachi llevó su mano derecha a la venda que cubría sus ojos y la quitó con lentitud sin poder creérselo.

Abrió los ojos siendo cegado momentaneamente por la poca claridez que entraba a la cueva, tardó unos segundos en aclarar su vista, dejó de ver hacia arriba y posó sus ojos en Hinata.

No sabía por qué, pero se sorprendió al verla, no se había tomado la molestia de imaginarla, sin embargo la belleza de la chica lo deslumbró por unos instantes. Ella era diferente a cualquier Hyūga que conoció, cabello negro azulado, piel blanca como si se tratase la de una muñeca de porcelana, lo que más le sorprendían eran sus ojos, que eran de color lila bastante claros y desprendían calidez, también percibió algo que él conocía muy bien, dolor y soledad.

Hinata ya le había parecido alguien interesante por haberlo salvado siendo su enemigo, al ver su mirada ese interés se multiplicó, cosa que lo dejó extrañado, él no era del tipo de personas que se interesaran por alguien con solo su mirada.

Pensar en eso no era importante en ese momento, lo importante era averiguar cómo había obtenido sus ojos.

— ¿Co-cómo es posible? — Preguntó Hinata más para si que para Itachi.

— Me encuentro tan confundido como usted ¿Tiene un espejo? — Hinata asintió y se levantó en busca de su bolso, hasta ese momento Itachi reparó en el atuendo de ella, una gran sudadera morada y pantalones anchos, pensó que era la primera vez que veía a una kunoichi que no utilizaba ropa ajustada. Sus brazos dolieron cuando los estiró para tomar el espejo que le tendió Hinata, observó su reflejo y activó su Sharingan.

Al principió no creyó lo que miró, tenía el Mangekyō Sharingan Eterno, no era simplemente Mangekyō Sharingan, pues la forma era totalmente diferente, a pesar de que había aprendido a no demostrar sus emociones, gracias a sus días como ANBU, su ceño se arrugó un poco dejando ver la confusión en su rostro, no entendía y a él no le gustaba no entender cosas.

— Hyūga-san ¿En cuánto tiempo estaré recuperado completamente? — Preguntó desactivando el Sharingan. Hinata salió del trance en que estaba sobresaltándose un poco al escuchar su voz.

— U-una semana.

Lo decidió, en una semana iría al Santuario Nakano, tal vez había pasado por alto algún documento donde explicara por qué sus ojos habían vuelto a aparecer. Necesitaba encontrar respuestas.

¡Hola! Primero que nada quiero agradecer sus reviews

En cuanto a los días que actualizaré serán Martes y Sábado.

A partir de ahora los capítulos serán más largos, si, si.

No contesto los reviews uno por uno porque hasta hoy los vi y voy de salida \3 quise subir el cap antes de irme, ojalá lo disfruten.

¡Gracias por leer!