Capitulo Dos Fotografías de una necesidad.


Esta fumando un cigarro recostado en su amplia y cómoda cama de agua, esa que le dio por comprar el miércoles pasado para probar lo que es tener sexo sobre agua, algo muy, muy bueno, en su opinión. Se restriega la erección mañanera que tiene y se ríe.

- Lo siento pequeña hasta dentro de una horas te traigo más - le dice a su propia polla, y vuelve a reír, pensando que tal vez la noche anterior se le fue la mano experimentando con ese chico de ojos celestes.

Es lo único que recuerda de él por cierto.

Apaga su cigarro y está dispuesto a acurrucarse de nuevo, cuando escuchó una llave abriendo la puerta principal de su apartamento. Sólo una persona -aparte de ciertas conquistas - tiene la llave de su apartamento, y no cree que sea alguna de estas queriendo tener sexo a estas horas, así que solo queda una persona.

Dean - se contesta mentalmente, antes de estirarse, y con un gruñido buscar algún bóxer, limpio.

No ha terminado de calzar su cuerpo en la prenda cuando la voz de Dean, malhumorada, inunda su casa, su templo, donde no debería hablarse de problemas, menos si estos envuelven esposos y peleas maritales.

- Chris, sé que estas aquí, así que mueve tu culo perezoso a la sala. - Dean no ha terminado de hablar cuando ya se está dejando caer con una mueca de asco en el sofá de encajes mostaza.

Quien sabe lo que Chris ha hecho allí. Y sinceramente, no quiere saberlo.

Christian Kane se muerde el labio, maldiciendo unos segundos, mientras con la vista localiza un bóxer que debería estar limpio justo debajo de como 6 pares de zapatos. Se encoje de hombros y lo toma sin percatarse si realmente está limpio o no. Se coloca una sudadera antes de salir con un tono muchísimo más bajo y adormilado que otra cosa.

-¿Tienes que gritar? - preguntó con una mueca cuando el sol que entraba por la ventana le da directamente a su rostro, sintiendo de inmediato un dolor de cabeza ligero que promete ser todo un dolor de pelotas si no quita algo de luz del lugar.

Se encaminó, maldiciendo por lo frío del suelo hacia la ventana. Sin esperar respuesta de su amigo, cierra las cortinas, suspirando de alivio.

-¿Tu no trabajas? es decir, ¿Qué demonios haces aquí a medio día? - preguntó volteándose y rascándose el trasero con clara pereza.

- Hora del almuerzo, algunos de nosotros la tenemos, ¿sabes? - El tono sarcástico de su voz inunda de nuevo la habitación, aunque se distrae lanzando los cojines al suelo. Debe haber más ETS allí que en cualquier otro lado del mundo. - Aunque me pregunto lo mismo sobre ti ahora mismo.

- Dean, Dean tan inocentemente estúpido –dijo recibiendo de inmediato un almohadón directo a la cara como castigo - Amargado –murmuró riendo, dejando caer el almohadón al suelo - Pues te respondo -indicó con un deje de orgullo en su voz - Es simple. - aclaró aguantándose la risa de ver a Dean perder la paciencia con sus rodeos - me mandé al jefe, pues puedo darme el lujo de faltar de vez en cuando - dijo rápidamente al ver que su amigo estaba a punto de gritarle. Sin duda traía un humor de perros.

- Asqueroso. - sus palabras salen en con gemido de disgusto mientras se acomoda en el sofá, dejándose caer hacia atrás pese a su aversión anterior. - Debe ser pecado que le digas eso a un hombre fiel como yo. - Y no puede retener la risita que se escapa de sus labios, porque Dean Winchester nunca diría eso, ni muerto.

- Siiii… -concedió alargando la i graciosamente - Pero es porque eres raro, Dean, siempre supe que eras raro - dijo como si fuera una gran revelación del momento - Mas desde que empezaste a salir con él pariente lejano de robocop - se burló riendo sin poder evitarlo, feliz de su comparación y de lo acertada que en su opinión era. - Y hasta casados terminaron, raros, son muy raros - dijo entre risas, aún sin poder contener los espasmos que ya le hacían hasta retorcerse, sin duda se pasó experimentando anoche.

- ¡Hey, imbécil! No le digas a Jared así, no es raro y menos robocop. - Estuvo tentado a lanzarle más que un cojín esta vez, pero se conformó con darle el dedo, solo por esta vez. - Tú eres quien nunca ha tenido una pareja que le dure más de diez minutos.

- ¡Tu Jay... -comenzó usando el diminutivo que el fotógrafo usa para con su marido como burla - …Es lo más frío que he visto en toda mi vida! -exclamo realmente sorprendido, como si fuera un secreto descubierto - No, no frío. Frío se le queda corto, en realidad es un cubo de hielo gigante y andante - se corrigió así mismo estallando en risas de nuevo cuando vio el dedo que Dean tan amablemente le enseñaba. -Te juro -dijo jalando aire -que seguro ni parpadea cuando tienen sexo. - terminó aun respirando con más fuerzas por las risas de antes.

- El si parpadea Chris, pero que tu consideres el sexo como una forma de demostrar que tan puta eres no significa que los demás lo hagamos también. - Se encoje de hombros, sin importarle que suene como un imbécil convencionalista. - Pero solo para que sepas, como valiosa información, Jared si parpadea, y la mete considerablemente mejor de lo que tú la harás nunca...el es... ¡Oh, si! Nato en estas cosas...a diferencias de algunos. - Ahora suena como una jodida esposa orgullosa del trabajo de su marido, discutiendo con otra que es...bueno, que es Chris.

Kane suelta una risita pequeña más antes de incorporarse un poco en el viejo sofá.

- Nah, ¡Lo dicho! Eres raro. - dijo algo más serio pero sin perder su sonrisa. Él no creía ni creería en el amor nunca y no necesitaba lecciones de uno de los grandes fans de eso de amor verdadero, como lo es Dean. - Además, seguro estabas muy ebrio cuando te la metía y bueno, tú sabes, el alcohol hace maravillas. - comentó Chris mordazmente. No pudo evitarlo, es casi parte de su personalidad. - Oh -dijo de inmediato, no esperaba ni siquiera respuesta - Hablando de tu marido rarito ¿Qué haces aquí? - preguntó estirándose con un bostezo de por medio - ¿No te hizo un escándalo cuando supo que venias a verme? , no, no - se empezó a corregir a sí mismo de nuevo - Mas bien no alzo una ceja -dijo alzando una de forma graciosa.

- Eso me recuerda porque tú y yo no follamos luego de esa fatídica vez. - gruño rodando los ojos ante las palabras de Chris, aunque había mucho de cierto en ello, y la idea del alcohol invadía su mente por vez mil ese mes. - La verdad casi me arranca la cabeza cuando se lo propuse luego de una discusión sobre que no ha había ido esa noche a la cama. - Sus manos se dirigieron a sus ojos, frotándolos con tal de retirar el cansancio. - Solo durmió conmigo a las siete y luego se levantó como si se fuera a acabar el mundo, solo dos putas horas en lo que va de semana. - Imagínate lo que se enfadara si sabe que estoy aquí.

El otro hombre de ojos verdes, el que vestía una sudadera y un bóxer se levantó, bostezando de nuevo y se encaminó a la cocina moviendo su cuello en círculos, buscando aun despertarse. La cocina estaba enfrente de la sala. Más bien era una sola y lo que marcaba donde empieza una y otro era un desayunador bastante amplio que Chris había colocado, dando un aspecto como si fueran dos habitaciones al lugar. No por nada era un diseñador de interiores bastante talentoso. Se movió al llegar de inmediato a la cafetera, sacando de la alacena que hacia perfecto juego con la madera del desayunador un poco de café, de un recipiente que recitaba en las afueras "soy el mejor café del mundo".

- Espera, vaquero. - dijo luego de unos segundos. - ¿Las cosas están tan mal? -pregunto con duda. - Es decir me habías dicho que se estaba distanciando, pero no pensé que tanto como para que ya no duerman juntos.

Palmeándose el rostro, Dean siente el arrepentimiento llenar su cuerpo. Él no es de los que se quejan con otros de sus problemas, en especial desde que estaba con Jared, quizás la necesidad de contarle a algo era lo que le había permitido bajar la guardia y deslizar las palabras fuera de su boca.

- Es...es el trabajo, Chris. - no sabe porque duda en responder, pero está seguro que es por la respuesta que espera que su amigo le dé. Alguna tontería que le hará pensar más de lo que debe en el asunto.

El sonido del café comenzando a chorrearse inunda el lugar, y Chris se dirige a su nevera sacando unas manzanas, una de ellas se la lanza al fotógrafo que la agarra en él aire perfectamente - Lo sé- dijo luego de morder su propia manzana.

- Sabes que aunque no me cae bien, reconozco que la presión familiar a la que se ve sometido, tanto con la empresa como contigo, volvería loco a cualquiera. - comentó serio, y realmente respetuoso de la situación por la que Dean claramente ha ido a hablar con él. El Winchester siempre ha sido una persona reservada, pero si esta aquí contándole eso, es porque realmente necesitaba hablar y pese a las bromas anteriores, él no es tan infeliz como para no estar cuando su amigo de la infancia le necesita.

- Odio su familia. - susurra, respirando lento, calmando la montaña de emociones que vienen a él, destrozando toda la cordura que le queda. - Odio esta situación, ni siquiera es capaz de verme a los ojos... - Está sollozando sus emociones, dejándolas salir una por una, por más que sepa que le está dando material a Kane para que se burle de él en años. - Me dan ganas de asesinar ciertas personas, quizás la cárcel valga la pena con tal de que Jared pueda verme a mí y nada más que a mí, en vez de estar sumergido en su estúpido trabajo-

- No digas estupideces -contestó serio, viendo al grano de oro chorrear las últimas gotas. Sonríe pequeño cuando ve los ojos verdes contrarios algo empañados por las lagrimas que su dueño se niega en dejar salir y no por alguna vena masoquista sino porque cuando todo esto pase, y Dean esté mejor, podrá molestarle horas con esto, pero no ahora. - Entiendo lo que sientes, pero él te necesita a su lado, ayudándolo a no salirse del camino ¿Entiendes? –preguntó, sacando dos tazas de café, quedándose callado unos minutos mientras el caliente liquido llena cada taza. - Debes evitar que se aleje de ti, en resumidas cuentas. - dijo tomando ambas y acercándose de nuevo al sofá donde Dean sigue tratando de tranquilizarse , extiende su mano ofreciéndole una de las dos tazas .

- ¿Cómo voy a hacer eso, genio? - Le ladra en respuesta. - como si lo hubiese intentando todo... - masculla Dean una vez más, furioso con su amigo y consigo mismo por sentir como si ya, a estas alturas del problema se hubiera rendido.

-¡Primero, mujer sin senos, toma el jodido café y luego escúchame! -dijo extendiendo el brazo y viendo con el rubio lo tomaba a regañadientes - Ahora, una duda, a ti... ¿Tú mama te dejo caer de chiquito? -preguntó ante la mirada de desconcierto del fotógrafo -¿Verdad? -insistió en su pregunta. - En fin… - dijo dando por hecho el silencio como una respuesta afirmativa. - Aun tiene un poderoso as bajo la manga, genio -dijo dando un sorbo de su café.

- ¿Cual, imbécil? - El sarcasmo era su fuerte, pero realmente estaba interesado en lo que Chris tenía que proponer.

- Bendícelo por lento dios, o elimínalo. - dijo dramáticamente viendo hacia arriba recibiendo un gruñido a su lado en forma de respuesta dispuesta. - En fin... Dean, chico, no te hagas el idiota. Jared, tu esposo, te adora te ama, aunque no lo diga o ni siquiera lo expresa. - dijo como él simplemente con ver a los grises ojos de un hombre que lo odia fuera suficiente para saberlo. - O acaso crees ¿Que se hubiera casado contigo a pesar del alboroto que le formo su familia? -preguntó, mientras seguía tomando su café en pequeños sorbos. Cuando los minutos pasaron y Dean no contestaba, Kane bufo. - ¡Joder que lento eres! S E D U C E LO –deletreó, con la esperanza que él otro entendiera la sutil recomendación

- ¿Cómo? Tu tarado trasero no puede entender lo que significa estar distanciado, si no me veía a los ojos, menos me va a mirar cuando me este tocando la polla, o se la está tocando a él. - La ironía y el retorcido enfado inundando su voz. - Jared tenía esta...esta debilidad, ¿sabes? Creo que es porque...nunca lo había experimentado con alguien, y pues yo siempre la usé como una forma de pedirle sexo... - No sabía porqué se avergonzaba de hablarle sobre su intimidad al imbécil de Chris, que seguramente lo había probado todo. - me sentaba en su regazo, y instantáneamente Jared estaba tan duro como una roca, y ayer...solo podía hablar de su puta empresa de mierda...-

- Tú mismo me acabas de decir que solo ha dormido dos horas en toda la semana, así que simplemente se puede atribuir al cansancio. Es normal que no se pusiera duro. - explicó algo incómodo, se sentía como psicólogo sexual de repente. Bueno… si es que eso existía -Además, has oído algo llamando "Innovación" -él sonido de obviedad en su voz era bastante claro - Busca llegar a él con algo nuevo, que le recuerde lo mucho que adora estar contigo - explicó suspirando – ¡Mierda!, que cursi me escuché, pero es que eres algo tontito y lentito, Winchester.

- ¿Innovador? - Genial, la opción de Kane de arreglar una relación era el sexo, eso era grandioso, porque Dean era una maravilla en el sexo, se follaba mujeres, hombres, bisexuales, y un montón de cosas más que no quiere recordar, por no hablar de los incontables tríos y orgías varias que estaba acostumbrado a asistir, él era el jodido regalo de Dios al resto de la humanidad, era Dean Winchester por el bien de todos.

Estaba tan seguro de sí mismo, que era lógico que el sexo era la primera opción que se había venido a su cabeza, pero él, mejor que nadie, sabía que seguramente no funcionaria, y la noche pasada sencillamente se lo había comprobado.

- ¿Cómo se supone que haré eso? Jared solo conoce la posición del misionero, siempre lo hace de esa forma, no hay mamadas espontáneas y mucho menos mas que una o dos palabras que usa para seducirme, ni siquiera sé como lo hace... ¿Así que qué quieres que haga?, ¿Qué lo drogue y así poder abusar de él? Es mi esposo, Chris, no quiero arruinar todo más de lo que esta, solo por seducirlo o lo que sea que quieres que haga.

- No te estos diciendo que lo drogues y lo metas en una orgía de esas que entrabamos de jóvenes, no soy idiota sé qué es algo recatado - hizo una mueca al usar la última palabra, como si no le encajara bien en el perfil de un hombre de casi dos metros de altura - pero Dean, me refiero a que es tu esposo -hizo énfasis en él "tu" - lo conoces mejor que nadie, quizás eres el primero en llegar verdaderamente a él, por eso esto es solo un obstáculo más. Busca algo que le guste, pero un punto nuevo y fresco que logre llamar su atención sea como sea -hizo una pausa - porque creo que ese es justo el problema, tiene tanta mierda encima que te aseguro que ni se ha dado cuenta que te está alejando -afirmó seguro, llamando la atención de Dean con lo último, pues es un punto que él fotógrafo no había considerado. Que su esposo ni siquiera se dé cuenta que lo está haciendo. -¿Se te ocurre algo? -preguntó terminando al fin su café.

Le toma su tiempo responder, pues aun esta ensimismado en las palabras de Kane y en las posibilidades de que aquello sea cierto. De que Jared sea un estúpido cabeza de chorlito que no ha notado que está haciendo de la vida de Dean un inferno sin él a su lado. Es doloroso pensar así de él, y es doloroso siquiera pensar en algo coherente que tenga que ver con Jared y su relación de casados.

- No sé qué hacer... mi ultima opción es comprar un vibrador y ver si se deja llevar por la situación, o quizás te lo encomiende. - Lo último lo dice con una sonrisita que pone de los nervios a Kane, pero que también le alivia al ver que a pesar de todo Dean aun pueda poner juntos sus pensamientos y mantenerse firme.

- Si me lo encomiendas -empezó siguiendo la broma - es probable que yo más bien le cause sentimientos asesinos así que no, gracias pero prefiero seguir viviendo –hizo una pausa para sonreírse- Aunque bueno... no lo sé, quizás sí te grabas a ti mismo metiéndotelo en el culo y le envías el video a su oficina sirva, es decir, hombre… si no se le pone dura no es humano -dijo exageradamente

- No hare eso, ni siquiera con todo el licor del mundo haré eso. - Le aseguró.

No había forma en la tierra o en el infierno de que lo hiciera, ninguna.


Debió escuchar a su hermano mayor cuando le dijo que Kane podría inducirlo a comportamientos peligrosos. Mierda, que de verdad ahora se arrepiente; porque tres horas después de terminar su estúpida conversación con Kane, y luego de ir al trabajo a dejar algunos de sus proyectos personales terminados, esta ahí... en la sedosa y oscura sábana que cubre su enorme cama, observando un dildo morado, de considerable grosor y con un punta bastante cilíndrica, reposando amenazadoramente en la misma cama, aunque a unos metros alejado de él.

Suspiró, sonrojándose al recordar que cuando entró a la tienda de juguetes sexuales, más lejana y poco conocida de la cuidad, repitiéndose mil veces que lo hacía por su matrimonio; el dildo morado, ese mismo que ahora le atormenta en su cama, le recordó la polla de su esposo, tanto en largo como en grosor, y sin duda alguna en la punta. Y en ese momento lo supo, de verdad pese a todo y que sabe que no es lo único. Que de verdad necesita que Jared le tome.

Se revolvió de nuevo en la cama, viendo ahora la cámara que señalaba hacia la cama, también mirándole amenazadoramente. Suspiró de nuevo, tratando de no verla y alejó todo pensamiento, dejando solo a Jared en su mente. Y funcionó; su parte baja estaba vibrando ansiosa solo con el pensamiento.

- Puedo hacerlo... - Se dijo en voz alta, como si el sonido de las palabras fuera a hacerlo sentir más seguro.

Comenzar a desnudarse fue lo más estúpido que hubiera decidido en su vida, se estaba arrastrando así mismo a un estúpido abismo de vergüenza personal del cual no podría salir, por más que gritara y pataleara. Tenía un ego muy alto, y hacer una porno hubiese sido interesante, pero no solo. Hacerlo así solo le daba escalofríos de los malos.

El recuerdo de su joven matrimonio es lo que le impulsa a dejar que la camisa de seda se escurra por sus hombros, cayendo al suelo, mismo destino que sigue su playera y su camiseta, quedando por fin con el torso desnudo.

Ya se está arrepintiendo cuando sus manos se dirigen a su cinturón, dudoso. Así que decide que para comenzar a calentarse, tiene que hacerlo de la forma en la que Jared se lo hace. Lento, inseguro, pero sobre todo causando que el placer estalle en su cuerpo con solo rozar una parte que, antes de Jared, Dean nunca imaginó que fuera a darle tanto placer, como lo hacen sus pezones cuando su esposo los manipula; dos dedos apretándolos, lo suficiente como para causar un dolor placentero.


Jared suspira cuando las puertas del ascensor se abren dejándolo frente a su apartamento. Ese que comparte con su esposo. El solo pensamiento lo relaja algo más, hoy tuvo que correr mucho, pero logró adelantar mínimo de trabajo saltándose el desayuno y el almuerzo. Lo justo para pasar la noche completa con su esposo, aunque no lo admita ni le deje ver, se siente mal de haberle fallado las últimas semanas.

Abre la puerta con cuidado, sin hacer mucho ruido, y la verdad, por el tamaño del lugar los sonidos pequeños no llegan a todo el lugar. Deja su maletín en uno de los sillones. Se extraña de no ver a Dean criticando algún programa de arte que siempre ve a esta hora, así que avanza curioso hasta la habitación que comparten, al ver la luz prendida, solo con el portafolio entre manos. La corbata empieza a molestar, por lo que con su mano libre empieza a aflojarla y empuja la entreabierta puerta con un hombro.

- ¿Dean? -pregunto tragando grueso y perplejo por como encontró al Winchester.

Decir que el Winchester se paraliza es poco en comparación a lo que en realidad siente al sentirse descubierto, como si su madre lo hubiese descubierto masturbándose en nombre de la niñera o de su hermano, lo que era mucho peor. Sus hombros tensos le dan una idea errónea de la situación a Jared, quien piensa, a pesar del pequeño estremecimiento que le causó ver tanta piel tostada al descubierto, es que Dean está teniendo algún tipo de problema con algo...seguramente.

Pero Dean, por su parte, con un movimiento disimulado lanza su camisa que aun cuelga de su mano a donde el vibrador esta, rezando porque Jared no haya desviado su vista ahí, y siga distraído en lo que sea que este viendo.

- Jay... - susurra, dándose la vuelta para verle. - No pensé que estarías tan temprano en casa.

- Yo…- masculla, forzándose a alzar la vista de esa piel que tanto desea tocar, que parece brillar como algún preciado tesoro baja la luz ligera que da el bombillo de aquella habitación - …Decidí, seguir trabajando en casa –mintió. Porque la verdad tenía lo del día presente casi totalmente terminado - Yo... bueno... ¿Qué hacías? –preguntó, sintiendo su entrepierna calentarse un poco. Pero no podía negarlo, era un ligero y agradable calor.

- No hacía nada... - se apresura a decir, alejándose de la cama para acercarse a la puerta del baño, algo eufórico por dentro al sentir la mirada de Jared sobre su cuerpo semi desnudo. - Así que... ¿Vas a quedarte todo el día? ¿O lo que queda de él...?- masculló, entrando al baño. - No es que quede mucho de día...o de semana, no importa.

Jared no puede evitar seguir que ese cuerpo. Seguirle hasta el último milímetro que puede observar, antes de que la puerta del baño se interponga entre él y esa visión de dioses. Se frustra; sinceramente se frustra, por lo que sigue silenciosamente a su esposo, tocando la puerta entreabierta ligeramente al entrar, como una forma de indicar que está entrando. Es algo tonto pero es una costumbre familiar.

-Dean - llamó encontrándose con los ojos verdes, tan verdes y tan vivos que casi ahoga una exclamación de sorpresa que quedo atorada, como muchas otras cosas entre su garganta. -Bueno... yo... ¿Estás bien? -preguntó algo incómodo, tratando de dejar de lado su lujuria, preocupado de que algo realmente malo pueda pasarle a su esposo, pero su vista se escapa de sus ordenes y se queda embelesada en el trasero que de espaldas es perfectamente visible para él.

- ¿Qué si estoy bien? ¿Qué clase de pregunta es esa viniendo de ti? - Suena un poco brusco a medida que las palabras salen de su boca, acercándose a Jared, que parece arrepentido de haber sacado el tema a colación. - ¡No estoy bien, Jared!

-No grites -pide algo bajo, su tono de voz es débil. No es fuerte como siempre, pues no es una orden. Es una súplica mal disfrazada de indiferencia, pero es una indiferencia que no puede ocultar. - ¿Qué te pasa? -preguntó de nuevo, con igual tono, sin moverse de su lugar, a pesar de que sus pies presos de la ansiedad desean devolverse a su oficina.

- ¿Te importa? – pregunta. El sarcasmo se desborda por las esquinas de su cuerpo mientras le da la espalda, enfadado y tratando de que no se salga de control, porque si lo hace, no responde de lo que pueda salir de su boca. -Sólo empiezo a creer que no soy más que un estúpido capricho, que solo te sirvo para que te reveles en contra de una mierda como lo es tu padre-

Jared se siente frustrado, enojado, con ganas de gritar también, pero acostumbrado a lidiar, o más bien, ocultar sus emociones, habla aun sereno.

- ¿Por qué dices eso Dean? - A pesar de la serenidad que pretendía tener, su voz fue reemplazada con un tono de desesperación, que se escucho más fuerte, más grande, mas asustada. Trató de acercase a Dean. La necesidad de tenerle entre sus brazos era asfixiante.

- ¡Esta claro el porqué lo digo! - Le replica, con todas las ganas de hacer de esta conversación una pelea que les lleve a algún lado. - Soy un jodido premio para tu maldita reputación. - Está escupiendo veneno, pero no tanto como le gustaría, y quizás esta siendo muy condescendiente con Jared.

Jared se detiene un momento. Angustiado, porque no sabe qué le pasa a su esposo y él nunca ha sido muy bueno manejando sus emociones, por lo que menos la de los demás. Inclusive ahora se odia un poco, porque ni siquiera el miedo que siente puede expresarlo. Por lo que su rostro esta serio. Pero contrario a eso, su corazón parece casi desbordarse y ahí es cuando se decide, y tomándole del brazo atrae al mayor a su pecho y lo abraza, pese a los movimientos de Dean de alejarse. Pero él sigue aferrándolo con fuerza, escondiendo su cabeza entre su cuello, respirando ahí el salvaje y delicioso olor a hombre de su compañero.

-Dean -susurró tan suave que casi ni él mismo se oye, aun con su corazón latiendo desbocado. Tanto que le parece que el rubio también lo siente -Si me casé contigo, es porque... tú sabes

- No, no sé, Padalecki - replica de inmediato, frio y con un nudo en la garganta que le duele más que nunca al saber que incluso en una situación así, Jared no es capaz de decirlo.

Las palabras lo hieren más que de lo que realmente él mismo puede creer, y él solo tiene una forma de demostrar lo contrario, por lo que comienza a besar delicadamente él cuello de su esposo, algunos mordiscos entre cada beso y hasta lamidas, pues esta degustando cada rincón de ese blanco y con algunas pecas cuello.

- Tu, lo sabes Dean -respondió su aliento contra la ahora roja piel por sus continuas atenciones.

- No estoy de humor para esto, Jared–

En realidad si lo está. Más que listo para dejar que Jared le haga lo que sea con tal de que sus cuerpos vuelvan a encontrar el lugar a donde pertenecen; pero no ahora, no en estas condiciones, no cuando el deseo de romperle la cara hace destrozos continuos en el.

Pero eso no lo hace retroceder, porque es la única forma que tiene de expresar lo que siente -Shhh, no harás mucho -dijo como un niño casi. - déjame a mi – agregó, bajando sus manos de la espalda hacia abajo, acariciando todo lo que encontraban a su paso, apretando y frotando, sintiendo a Dean buscar con su cuerpo sus caricias.

La frialdad del principio comienza a derretirse en Dean, que se plantea dejarse ir, después de todo, eso es lo que buscaba desde el principio, aunque también buscaba una razón clara a la actitud del hombre que le tiene estremeciéndose en sus brazos.

- No quiero, Jay...-

Jared no quiere parar, quiere demostrar con cada beso y caricia lo que con palabras es inútil - ¿Seguro? -preguntó bajando hasta la cintura. Sus manos, una vez aferradas ahí le atraen con fuerza hacia sí mismos haciéndole sentir su erección al acortar el breve y casi invisible espacio que les separaba.

- Oh Dios... - Sentir la excitación de Jared contra su cuerpo es el detonante para darse cuenta de que esa, solo esa, es la forma silenciosa en la que Jared le seduce, con su cuerpo. Haciéndole sentir, dándole pequeñas probadas del placer que le espera una vez acceda a lo que él quiera, incluso si es sexo lento. - Baby... - susurra sus manos aferrándose a la espalda de Jared, amplia, con suficiente espacio como para que Dean haga una vida entera.

Jared suspiró. Inclusive se puso un poco más duro con la reacción de su esposo, por lo que empezó a rozarse y con una de sus manos levanto el mentón de Dean, obligándole a verle a los ojos. Las mejillas ahora sonrojadas de su esposo se le antojaron demasiado, y se acercó dejando besos por estas. Su otra mano, haciendo la forma de una tijera, atrapó el pezón que antes el rubio tocaba cuando él entro, lo retorció de arriba abajo, disfrutando de la rápido que se paraba bajo sus atenciones.

- Te extrañaba... - murmuró, escondiendo su rostro de nuevo en el cuello de Jared, avergonzado de sí mismo de cuan rápido se derretía en los brazos del empresario, quien le estaba volviendo loco con las caricias que dejaba sobre su cuerpo. - te extrañaba tanto, Jared... tanto que no puedo decirlo...-

Las palabras calientan su corazón, y una pequeña y casi inexistente sonrisa se coloca en sus labios - Dean, eres mi esposo, no un trofeo, nunca, nunca vuelvas a decir eso –suplicó, tomando desprevenido al rubio cuando de cintura lo alzó y lo sentó sobre la encimera del baño, llevando de inmediato su mano a acariciar el paquete que ya se mostraba entre sus piernas.

- No lo hare... - aunque su respuesta no le convence del todo, Dean no está como para pensar en el tema de nuevo. No mientras Jared este sobre su cuerpo de nuevo, de esa forma en la que le esta enloqueciendo rápidamente- Házmelo. Te necesito. - suplica, con sus labios sobre los de Jared, dejando besos que apenas son nimios roces sobre los finos labios del CEO.

-Hum - contestó simplemente. Quizás no son las palabras correctas pero en situaciones así él nunca ha sido de mayores palabras. Desabrocha el pantalón del fotógrafo, baja un poco el bóxer también, solo lo necesario para quede al descubierto el firme pene de su esposo, con líquido bajando por sus costados. Su mano se mueve sola, buscando de inmediato tomarlo y cuando lo hace, rápidamente hace presión, a la vez que distribuye el líquido con ligeras caricias que hacen suspirar a su pecoso.

- Jay...bésame...bésame... - pidió desesperado.

Esta más duro de lo que ha logrado ponerse en semanas, y se pregunta cuanto podrá aguantarse hasta que el orgasmo le invada. Es tan sensual sentir la mano de Jared jugar con su polla, causando espasmos de placer cada segundo en su cuerpo, haciéndole desear más de lo que está recibiendo.

- Bésame, por favor- suplica con tono desesperado - Bésame, Jay-

La misma pequeña e imperceptible sonrisa se volvió a mostrar entre sus labios antes de acercarse y pasar su lengua por el labio grueso y provocativo del mayor, restregándose en cada pliegue y en su sabor, y justo cuando el fotógrafo suspiró por la suavidad de la lengua contraria, él capturo su boca de forma dominante, moviéndose con firmeza.

Su lengua recorrió cada lugar de la boca que se derretía a su paso, disfrutando cada gemido que con triunfo sacaba de esa pecadora boca. Dean estaba casi vuelto loco con cada movimiento del más alto, era mucho tiempo añorándolo y ahora recordando su sabor sentía que había sido muchísimo mas tiempo.

Las manos de Dean le sostenían de las solapas del saco negro, ahora arrugado por las manos de Dean, que trataban de detener la pasión con la que Jared le besaba, robándole el alma poco a poco. Logró separarse de Jared, con un gemido ahogado al sentir como sus testículos se tensaban, con el presagio del orgasmo acercándose.

Su mano se movía con una precisión que aumento cuando sintió a Dean casi sin moverse, consumido por el placer y eso le alegraba pese a no poder ni siquiera admitir en voz alta lo muy hermoso que este se veía. No había cosa más hermosa que Dean en ese momento, en realidad siempre, siempre es y sería, lo más hermoso de todo el universo.

- Jared...- su nombre se escapó de los labios de Dean como un gemido estrangulado, mientras todo su cuerpo daba un estremecimiento final que le llevo a dejar caer su cabeza hacia atrás, cuando el orgasmo le consumió. Su semen salió de el cual fuente, inundando la mano de Jared y su propio abdomen, dejándolo todo manchado a su paso, pero parecía no importarle, como hacerlo cuando estaba teniendo un orgasmo a manos de la persona de la que estaba enamorado.

Alargó su orgasmo moviendo su mano aun por toda la extensión, sin detenerse, haciendo la presión necesaria para oír más de eso obscenos y atrayentes gemidos. Pronto atrapó de nuevo la boca contraria, obligándola a unirse a la suya.

Era todo lenguas y salivas y gemidos, fue todo lo que necesito Jared para venirse entre sus pantalones, sin tocarse, solo deleitado con el orgasmo de su esposo y cuando se separaron Jared apenas se recuperaba de su propio orgasmo dejando su cabeza apoyando en el hombro de su esposo que estaba prácticamente igual.

Cuando Dean consiguió recuperar el aliento del orgasmo y el beso apasionado que Jared le había dado el placer de recibir, se dirigió a su esposo, que yacía recostado de él, respirando sobre su ultra sensitiva piel.

- ¿Quieres que me encargue de ti? - le pregunta, con voz ronca y sensual, dejando que su mano recorra el pecho de Jared hasta llegar a su entrepierna, pero a pesar de que Jared sigue un poco duro. Su pantalón está completamente arruinado en lo que Dean sospecha es semen. - ¿Te has venido también?

Jared sintió ligeramente algo de vergüenza. Sus mejillas se sonrojaron, no mucho y quizás era más por el orgasmo que por la pena, por lo que escondió más la cabeza entre el hombro de su esposo, llenándose de su aroma.

- Si, Dean.

- Me cuesta entender porque te haces esto. - Le dice el Winchester, acariciando su cabello con su mano limpia. La que no está pegajosa por el semen que comienza a secarse en los pantalones de Jared. - Lo necesitas, me necesitas...sabes que puedo ayudarte con esto... podemos disfrutarlo ambos-

Los brazos que estaban a un lado se aferraron con fuerza a la espalda contraria, casi como si fuera su salvación en plena tormenta. No sabía qué hacer o que decir, pero solo el calor de su esposo calmaba la inquietud y el miedo, que jamás admitiría, de su corazón.

- Lo sé, Dean, lo sé.

- Entonces… ¿Por qué?- pregunta suave, con el miedo de que Jared se separe de él y corte la conversación latiendo en su cabeza, como un segundo corazón de desgracias. Se siente impotente de no poder hacer nada por el de ojos café en sus brazos, opacos y vagamente iluminados, más que por la tenue luz del baño que le da un tono diferente al frio gris verdoso que se instala en ellos casi siempre. - ¿Por qué estas tan distante conmigo?

Jared quería escaparse, de verdad que simplemente quería desaparecer pero no podía hacerle eso a Dean, no luego de su reacción hace algunos minutos por unos días que estuvo alejado. Era demasiado injusto para con talentoso fotógrafo y él no soportaba ese tono de frialdad tampoco.

- Tengo que darlo todo, todo por la empresa... todo - murmuró quedito, pero como si fuera un discurso que estuviera acostumbrado a decir. Casi más una regla en realidad -¿Quieres salir a cenar? –preguntó, sin soltar al rubio de ese gran abrazo de oso, y claramente tratando de desviar el tema.

- Tengo trabajo. - respondió con pesadez, sabiendo que seguramente se perdería mucho por culpa de la jodida editorial y sus obligaciones. - Hay una fiesta en la Vogue, y necesito ir, mi presencia es requerida, ya sabes cómo es Samantha. - Su mano acaricia distraídamente las finas hebras de cabello entre sus dedos, tratando de distraerse. - puedes acompañarme si quieres. - sugiere, aunque no mantiene sus esperanzas muy altas, considerando que sabe que Jared se negará. No le gusta que los vean juntos en público, y Dean no quiere pensar en eso.

Decir que Jared se decepcionó le queda corto al sentimiento que inundó su pecho, pero Dean respetaba cuando él tenía que trabajar y lo menos que podía hacer era respetar eso.

-Mejor, te espero aquí, Dean -contestó separándose y dándose vuelta de inmediato, algo decaído, pero esperaba que él otro no lo conociera tanto como para notarlo. -Dormiré un rato, ¿Me despiertas cuando llegues?-

- Por supuesto, de esa no te salvas... - susurro abrazándolo por la espalda y dejando un beso sobre su cabello.