Bueeeno, ¡ aquí estoy de nuevo! Pronto empezaré con el curso y seguramente no tendré mucho tiempo para escribir así que espero avanzar en lo que me quedan de vacaciones. Quiero agradecerles los reviews a los que me habéis leído hasta ahora, habéis hecho que me venga la inspiración, sois geniales ;_;


Ese era mi día de mala suerte. Ah no, es verdad, al parecer la semana entera había sido de mala suerte, ¿es que había visto algún gato negro? ¿Algún inglés me habría maldecido? Quizás no había sido bueno y el karma me lo empezaba a devolver...

– Loviiiii...

¿Ahora encima venía mi hermano? ¿Quién fue el desgraciado al que se le ocurrió? Seguro que fue el macho patatas, claro, él siempre pegado a Veneziano como un chicle, en cuanto lo viese juraba que le partiría la cara...

– Ve~ Lovi...

Aunque si lo pensaba mejor no era tan mala idea, desde luego sería una excusa para no hacer caso a alguien que yo me sabía...

– ¡Lovi! –sentí cómo me agarraba de un brazo provocando que dejase atrás mis cavilaciones. -¡No me ignores! –suplicó haciendo unos cuantos pucheros.

– Aaaaaaaaaaaaah... –suspiré cansinamente volviéndome un poco hacia él, no quería hacerle llorar pero sus continuos gritos me empezaban a irritar y eso no ayudaba. –Déjame un rato, maldición...

– Pero... es que estás muy raro... –me lanzó una mirada digna de un cachorro abandonado, en serio me pregunto si lo hace a posta porque de verdad hace que te sientas culpable. –Me preocupa, parece que no tienes ánimo para nada...

– ¿Prefieres entonces que esté gritando todo el día? –fruncí el ceño pero no llegué a alzar la voz, la verdad es que el tonto de mi hermano tenía un punto, mis energías se habían ido a dar un paseo largo.

– Ve~ No quería decir eso... –Veneciano parecía tener problemas para encontrar las palabras así que al final desistió. –Si estás tan desanimado ¿por qué no dejas lo de salir para otro día?

Lo miré sin decir nada, yo también lo había pensado, pero por desgracia no era una opción. No ir equivalía a huir. Y no es que tuviese miedo a huir, es sólo que ya había rechazado las invitaciones de Antonio muchas veces. La verdad es que quería retrasar ese momento el máximo tiempo que pudiera, ese momento en el que tendría que verlo de nuevo y tragarme todo lo que sentía. Pero incluso para mí rechazarlo ahora sería huir demasiado, no podía negarme eternamente, suspiré.

– No puedo hacer eso... –respondí al fin apretando los dientes.

– Lovi... –sentí como me daba un ligero apretón en el brazo con la mano, seguramente habría hecho más de no saber que a mí no me gustaban mucho los abrazos. –Vale, perdona. No te preguntaré más ¿si?

Sonreí ligeramente, de vez en cuando Veneziano sacaba esa vena calmada y dejaba de molestarme su actitud, eso me relajó un poco.

– Ya se que vamos a comer. –dijo de pronto un poco más animado, se levantó de un salto y casi gritó al cielo. -¡Voy a hacer pasta!

Yo me contuve para no reír Si, también tenía un don especial para cambiar de tema de forma muuuy sutil, pero de alguna forma me animó.

– Te lo prohibo. –me levanté y puse los brazos en jarras, miré a mi sorprendido hermano con altanería. –La última vez te quedaste embobado con alguna mosca y casi se te quema la salsa. Esta vez lo haré yo.

Veneziano cambió su expresión de susto por otra de sus sonrisas bobas y enormes, asintió pero siguió insistiendo en que quería ayudar en la cocina. Sonreí un poco al pensar que hasta hacía un par de años yo apenas si podía cortar un tomate por la mitad y ahora incluso me peleaba por la custodia de la cocina.
Con tanto ruido que haciamos los dos preparando la cena casi se me olvidó a quién tendría que ver por la noche, casi se me olvidó el por qué de mi desánimo emocional... casi, pero sólo casi...


No podía aguantarlo más. Si, me había dicho a mí mismo que esperaría hasta esa noche para averiguar que narices pasaba, pero... Miré a Gilbert, ya llevaba alrededor de quince minutos mirando la misma pared, el tenedor aún se mantenía suspendido a medio camino de su boca y esta estaba algo entreabierta.

Me apreté las sienes con una mano, me irritaba, esta era una versión de él completamente distinta, estaba acostumbrado a su forma arrogante y ruidosa parecida a la de un mono en celo, no a aquella versión de zombi sumiso. Miré a mi hermano de nuevo, si, sólo le faltaba que se le callese la baba y que empezase a murmurar "cerebros, ricos cerebros" De pronto Gilbert dio un respingo y me di cuenta de que había dejado la jarra de agua con demasiada fuerza sobre la mesa, traté de calmarme antes de hablar:

– ¿Me puedes explicar que te pasa?

Él parpadeó varias veces, abrió la boca para replicar pero antes de que siquiera hubiese articulado una sílaba yo resoplé y alcé una ceja, ¿acaso pensaba que me podía engañar? Él pareció entenderlo, bajó al fin el tenedor y desvió la vista hacia su plato, había fruncido el ceño y parecía estar debatiéndose sobre si contármelo o no.

– Pues...

Un ruido atronador hizo que no acabase su frase y que yo de paso, del susto, diese un salto sobre la silla casi tirando la mitad de cosas de la mesa. No sabía que nuestro timbre hiciese tanto ruido, no, de hecho no lo hacía, sólo que alguien estaba aporreando la puerta a la vez, lo que lo había transformado en un sonido de lo más aterrador.

Molesto, me levanté para abrir y me di cuenta de que Gilbert se había caído de la silla. No pude evitar pararme a mirarlo, aún tenía ambas piernas sobre la silla pero la espalda estaba apoyada en el suelo, se había cruzado de brazos y había puesto una cara entre la resignación y el dolor: era una escena que no se veía todos los días.

– Abre, Lud. Creo que mis dos geniales amigos tienen prisa para entrar. –ante mi cara de estupefacción empezó a reírse escandalosamente. -¿Qué pasa? ¿Nunca habías visto a nadie hacer yoga?

– ¿Perdón?


Aaay Gil... que mal disimulas. ¿Qué les pareció? Ya se que no avancé demasiado, intentaré que el siguiente sea más largo y con más sustancia... Aún me queda un largo camino por delante con esta historia así que porfa tener paciencia ;_; Los reviews me ayudan a sobrevivir, cualquier palabra por vuestra parte hace que yo sea feliz.