-Momoko.
-¿Si Boomer?- pregunte con una sonrisa de oreja a oreja, hoy era el día, estaba segura.
-Mira este último año ha sido fabuloso, no puedo decir que no, pero…
-¿Pero?- esto no sonaba bien.
-No creo que vaya a funcionar muy bien, te aprecio Momoko pero eres demasiado efusiva para mí, yo no puedo…
No aguante más, me pare de la mesa, le grite todo lo que era y escape de ahí a tal velocidad que no me fije y choque contra un tipo al que amablemente le dije de lo que se iba a morir antes de continuar.
Capítulo 1: Kawaii
El sol entraba por su ventana pero no movió ni un musculo, sábado dulce… día en el que tenía que pararse temprano para ir a despedirse de su tía. Se estiro sobre el edredón verde de su cama y escucho como los pajaritos cantaban afuera de su ventana. Una pequeña sonrisa se forma en su rostro, era una mañana muy linda, sí que valía la pena despertarse temprano.
-¡Vamos pedazo de ladrillo levántate en este momento que tenemos que ir a ver a mi hermana!- la "dulce" vos de su mamá hizo que los pajaritos se alejaran causando que ella soltara un suspiro, todos los días era lo mismo.
Después de tomar un rápido baño se puso una camiseta morada, una blusa verde claro, un chaleco azul celeste y unos jeans. Se paro frente el espejo donde cepillo su cabello pelirrojo que según su madre no tiene ton ni son ya que ningún mechón parece medir lo mismo que los demás, después lo recogió en una coleta alta que le llego hasta poco debajo de los hombros y lo adorno con una pequeña diadema de orejas de gato verde oscuro. Se miró fijamente durante un momento, los rasgos finos, los ojos grandes y redondos, la fina capa de pecas y unos inusuales ojos rosa tan oscuro que casi parecían rojos. Era guapa, se lo habían dicho más de una ocasión, sin embargo así como (según su papá) todos escapaban de su mamá al descubrir que estaba obsesionada con la azúcar, el romance y los comics, escapaban de ella al ver su obsesión con la ecología. Bueno es cierto que a su papá le gustaba molestarla así que su opinión no era del todo confiable pero era cierto que el hecho de que tu mejor amigo sea un perro robótico al que solo ves los fines de semana no habla muy bien de tus habilidades sociales.
Sin embargo y a pesar de que amaría tener hermanos, una mascota o simplemente que sus papás durmieran en la misma cama podía decir que ella era feliz. Aunque había veces que sencillamente sentía como si hubiera algo que le faltase.
Llego a la cocina donde su mamá, que es repostera, preparaba su desayuno favorito wafles. Ella tenía su pelo recogido en una coleta alta agarrada con un inmenso moño, le llega hasta abajito de las pompis y unos ojos rosas más claros que los suyos. Usa una falda color camel hasta medio muslo, una playera negra con detalles blancos y unas sandalias rojas de tacón con moños tan exagerados como el de su cabeza. Era todo un contraste comparado con su padre que en esos momentos doblaba las cobijas del sofá y vestía con pantalones grises, sudadera roja, tenis negros y una gorra tan vieja que estaba segura de que ya la usaba cuando conoció a su madre. En realidad lo único que verdaderamente los diferencia a primera vista es su forma de vestir, ya que podrían ser hermanos. La pequeña pelirroja pensaba que si su papá se ponía lentes de contacto rosa (sus ojos eran rojo carmesí) y tomaba una foto donde solo se viera su cara podría decir que era su esposa con el cabello corto.
-¡Kawaii!- exclamo su padre como saludo mientras le lanzaba un beso.
La aludida sonrió como respuesta. Era cierto que no tenía el mejor padre del mundo y que había veces que le daban ganas de gritarles a sus papás que se divorciaran de una vez, sin embargo debía admitir que había veces que se alegrara de seguir viviendo bajo el mismo techo que Brick Him. Aunque hay que aclarar que "Kawaii" no es un apodo cariñoso, es su verdadero nombre.
-Buenos días dulcecito.- saludo su mamá dedicándole una radiante sonrisa (ella si usaba un sobrenombre) mientras le tendía un plato de waffles con moras- Tu desayuno.
-Gracias.- contesto Kawaii empezando a comer.
-¿Y no hay para tu sexi esposo?- pregunto su padre sentándose al lado de ella.
Como respuesta Momoko (que era el nombre de su madre) dejo caer un plato con waffles con tocino sobre la mesa. El único hombre de la casa no tardo un segundo en llenarse la boca con el desayuno.
-¿Qué se dice?- cuestiono la mujer como si le estuviera enseñando modales a un chiquillo.
-Gracias estimado cerdo por ser tan delicioso.- respondió Brick metiéndose un trozo de tocino en la boca haciendo que su mujer pusiera los ojos en blanco.
Hablemos un poco sobre el curioso nombre de nuestra protagonista. Digamos que los dos adultos de esta casa, que hoy en día no hacen más que discutir, hubo un tiempo que fueron la pareja más cursi que alguien podría imaginarse y cuando supieron que un bebé venia en camino tomaron una decisión, si era niño se llamaría Johnny (como uno de los súper héroes favoritos de Momoko) y si era niña se llamaría Kawaii (que según ellos era la palabra que mejor describía su amor). También querían tener más hijos, como ocho decían. Pero claro eso era antes.
-0-0-0-
-¡Poochie!- exclamo cuando vio al pequeño animalito que corrió hasta sus brazos y le lamia la cara.
-¡Hey! Te recuerdo que yo soy la que se va de gira por un año.- reclamo su tía poniendo las manos en su cadera e inflando los cachetes como niña chiquita.
-Pe…perdón.- se disculpó la niña dejando a su amigo en el piso.
-No importa, de todos modos sé que soy tu tía favorita.- dijo la castaña acercándose a asfixiar a su sobrina.
-Es que eres la única.- murmuro poco discretamente Momoko.
-¡Oye!
-Molestando a mi esposa Momoko.- interrumpió el que según se presumía era el hombre más inteligente de la ciudad.
-¡Ken! ¿Cómo está mi cuñadito favorito?- pregunto la nombrada acercándose al hombre y presionándole de los cachetes a pesar de que era notablemente más alto que ella- ¿Te has portado bien?
-¡Diablos Momoko! Tengo treinta y ocho años. ¿Podrías dejar de tratarme como un niño?
Kawaii miro a su alrededor, su mamá y sus tíos discutían mientras su papá se había instalado en un enorme sillón a mirar una más enorme televisión. Afuera el día lucia increíble y no parecía que la fueran a extrañarla ahí así que camino lentamente hacia la puerta de cristal que la separaba del jardín más grande de la ciudad. De repente algo (o más bien alguien) interrumpió su marcha atrás.
-Se…señora Utonio.- tartamudeo la pelirroja mientras miraba a una mujer de cabello gris hasta las orejas y arrugas en sus ojos.
-No hay problema pequeña, les diré que yo te he dado permiso.- dijo la mujer dándole unas palmaditas en la cabeza y agarrando la bolsa café que Kawaii llevaba colgada sacando un frisbee verde de esta- Creo que tú y el perro de mi hijo tienen algo más interesante que hacer afuera.
Ella asintió con la cabeza mientras que Poochie que había escuchado todo le daba un suave cabezazo en la pierna. La Sra. Utonio le extendió el juguete que en esos años ya parecía obsoleto y la oji-rosa lo agarro tímidamente.
-Gracias.- musito en lo bajo y salió corriendo.
-0-0-0-
-…Y yo solo digo que si hubiera revisado la etiqueta habría notado que ese perfume era probado en animales y que los ecologistas cerrarían pronto esa compañía.- le explicaba indignada a su amigo que la escuchaba atentamente.
-Te entiendo, yo también odio esos laboratorios, son indignantes para la ciencia.- le dio la razón el perrito que probablemente era el único que la escuchaba cuando se ponía a quejarse del ser humano.
-En fin, ¿listo para otra ronda?- pregunto la niña levantando el frisbee y agitándolo un poco.
-Recarga completada, por supuesto.- contesto Poochie agitando la cola.
-Bien, veamos cu…- Kawaii se quedó cayada, a lo lejos un inmenso rayo de luz blanca se aproximaba peligrosamente hacia ellos- ¡Poochie cuidado!
Instintivamente se lanzó para proteger a su amigo recibiendo el impacto del rayo directamente. Fue extraño. De repente le dieron unas anormales ganas de gritar "Bombón" y su cuerpo se movió solo en lo que parecía una coreografía ensayada.
-Imposible.- dijo el perrito mirándola con los ojos abiertos de par en par.
-¿Qué...que paso?- pregunto ella mientras veía que su frisbee ahora tenía una gran "P" amarilla en el centro y que en su mano había una extraña pulsera verde con un botón que también tenía esa letra.
-Quizá quieras un espejo.- comento su amigo y ella asintió, sí que lo quería.
¡Hola! Perdón por la tardanza pero entre la falta de tiempo y que escribí como tres veces este capítulo hasta que quede medianamente satisfecha hasta ahora puedo actualizar. ¿Qué piensan de Kawaii? ¿Acaso el nombre no es muy del estilo de Momoko? Hablando de nuestra chica superpoderosa rosa ella narra las primeras cien palabras antes del nombre título, así será el formato de todos los capítulos de ahora en adelante solo que intercalando a los narradores, espero no sea demasiado confuso. La imagen de portada es Kawaii solo imagínenla con el pelo un poco más claro. Bueno por ahora esto es todo, gracias por todo el apoyo les prometo que aunque me tarde no dejare de actualizar.
Los quiere: yo.
