2. Ginny Rivers
Bellatrix se apareció directamente en la sala de su casa. Dejo la escoba en el suelo, guardó la varita y tomó a Ginny en sus brazos.
– ¡Winky! – Llamó – Winky aparece ahora mismo.
Una elfina domestica pequeña, de un verde oscuro en la piel y mirada asustadiza, apareció.
– Sí…sí señora – tartamudeo la elfina haciendo una exagerada reverencia – ¿se le ofrece algo, a la señora? – sus ojos se posaron en Ginny.
– Claro que se me ofrece algo, elfina estúpida sino no te hubiera llamado– ladró Bellatrix – toma esa escoba – señalo la escoba tirada en el suelo – quiero que la limpies y no dejes ningún rastro en ella – la elfina hizo otra reverencia y tomó la escoba que estaba manchada de la sangre de Ginny – y cuando termines quiero que subas a la habitación de huéspedes y cures a esta niña – mostró a la pelirroja en sus brazos inconsciente.
Winky miró de nuevo a Ginny e hizo una tercera reverencia.
– Sí, señora.
– ¡Ah! – Añadió – trae el díctamo para curarla.
No esperó la respuesta d la elfina y subió las escaleras de su mansión rumbo a la habitación de huéspedes. La hastiaba tratar con la elfina doméstica, ni siquiera sabía porque la había aceptado de regalo de parte del señor Barty Crouch.
Así. Sí, lo recordaba. Era por su gran aporte en el Ministerio de Magia (eso quiere decir regalar mucho oro) y su filantropía en ayudar a los más necesitados.
Aunque todo ello era sólo una máscara, porque en verdad ella era una partidaria acérrima de Voldemort y cuando éste murió, ella rápidamente regresó al lado de los buenos, alegando que ella y su marido habían sido controlados con la maldición Imperius (al igual que los Malfoy)y con una fuerte cantidad de oro y falso arrepentimiento, los declararon inocentes (los torturadores de los Longbottom habían sido: los hermanos Carrow y Barty Crouch Jr.).
Así que, con su buen historial podría alegar adoptar a la niña, creando por supuesto, una sensiblera historia de cómo la niña había quedado huérfana y ella era la única persona que podía cuidarla. Porque siempre había querido tener a una hija y bla, bla, bla… convencería al jurado de adopciones del Mundo Mágico.
Llegó a una puerta hecha del roble más fino y elegante de la casa y entró. Era una lujosa habitación decorada con los más exquisitos muebles que una habitación pueda tener. Tenía un gran ropero ornamentado color caoba, una mesita de noche del mismo color junto a una cama elegante y sobria. Allí colocó a Ginny y revisó su pulso.
Aun está viva – pensó – menos mal, tanto trabajo que no esté viva sería un fiasco.
Unos toquidos se escucharon en la puerta y Winky entró.
– Disculpe, señora – dijo – ya limpié la escoba y traje el díctamo, señora.
– Ahora, Winky quiero que cures a la niña y la cuides todo el tiempo que este inconsciente – ordenó Bellatrix – y apenas despierte me avisas, ¿entiendes?
– Sí, señora. Winky entiende.
– Perfecto – dijo Bellatrix llegando a la puerta – me voy a mi habitación. Cuídala y no se te ocurra dormirte, elfina.
– Winky no la hará señora Bellatrix, – negó la elfina – Winky no dormirá hasta que la niña despierta, señora.
– Eso espero.
Winky se quedó a solas con Ginny. Se acercó lentamente y la vió echada en la cama. Miró su ropa toda manchada de sangre y suciedad que contrastaba con la pulcridad y limpieza del lugar. Conmovida con la pobre niña la limpió con su magia y la acostó pero al hacerlo notó una herida en la nuca y con toda la delicadeza y cuidado vendó su cabeza. Le curó las heridas y raspones que tenía en el cuerpo con el díctamo que trajo.
Habiendo terminado, la miró. La pequeña niña parecía una muñeca con su pálida piel y su pelirrojo cabello esparcido en la cama. Winky sonrió por primera vez en mucho tiempo, aquella niña le había robado el corazón.
Toda la noche la pasó poniéndole paños fríos en la frente a la pelirroja ya que una repentina fiebre se la había presentado haciendo balbucear a Ginny cosas sin sentido y haciendo temer a Winky que algo peor podría pasarle.
Felizmente, la noche dejo pase al día y Ginny dejó de tener fiebre y Winky suspiró aliviada.
– ¡Winky! – Gritó Bellatrix Lestrange, desde el piso de abajo.
Echándole una última mirada a Ginny, la elfina se desapareció…
Una lechuza aterrizó en la mesa del comedor donde Bellatrix se sentaba, mientras Winky le preparaba el desayuno, trayendo consigo atado a la pata El Profeta del día.
Bellatrix le pagó a la lechuza y ésta se fue volando por una ventana.
– A ver que traen las noticias este día – dijo pensativamente, abriendo el periódico y sumergiéndose en él.
ATAQUE EN EL CALLEJON DIAGON
Ayer, 1 de setiembre un grupo de personas encapuchadas con máscaras y montadas en escobas (más conocidas como mortífagos) atacaron los establecimientos del conocido callejón, matando e hiriendo a muchas personas inocentes que transitaban en las horas de la tarde.
A pesar, que los Aurores acudieron prontamente al lugar y capturaron a muchos mortífagos no se han encontrado a los planificadores de este ataque, y encima de todo el callejón ha sido completamente destruido… (Fotos en la pág. 6-7)
Con pereza cambió de página. Esa no era la noticia que ella quería leer…
CUANDO ACUDEN LOS HEROES
El dueño de la famosa heladería del callejón Diagon, el señor Florean Fortescue fue encontrado malherido por los Aurores al haber defendido su negocio de tres peligrosos mortífagos. También se rumores a que el edificio donde se encontraba la heladería se incendiaba e inexplicablemente después se apagó. He aquí unas declaraciones del señor Fortescue:
"Sí, estuve peleando con tres mortífagos y cuando hube derribado a dos, el fuego maldito se propagó por todo el lugar – dijo este valiente hombre – y creí que iba a morir, pero de la nada aparecieron unas llams azules e hicieron desaparecer el fuego maldito. Estaba asombrado no sabía…"
Leyó otra noticia.
HALLAN CADAVER CARBONIZADO
Y las tristes noticias siguen llegando, ayer un grupo de Aurores especializados encontraron a altas horas de la noche el cadáver carbonizado de una niña pelirroja. Las fuentes no están muy seguras pero se rumores que el cadáver pertenece a Ginevra Molly Weasley (10), quién acompañaba a su madre: la señora Molly Weasley, de compras después de haber dejado a sus hijos menores en el Expreso de Hogwarts, ese fatídico día, pero se separaron cuando la inocente niña se fue a comprar unos helados.
"No, ella no es mi hija – sollozaba la señora Weasley al preguntar si el cadáver pertenecía a su hija – mi hija jamás moriría tan absurdamente… ella… ella era valiente, ¡jamás moriría así! – la señora Weasley se interrumpe y llora en el hombro de su esposo.
Por favor – pide el señor Arthur Weasley, terriblemente triste – no hagan más grande nuestro dolor. Sólo deseamos saber que sucedió con nuestra hija, por favor no importunen – dijo entrando junto a su esposa al Hospital Sn Mungo para Enfermedades y Lesiones Mágicas, donde se encontraba el cadáver aun no reconocido de la niña.
Al final de esta edición se confirmó que el cadáver pertenece a Ginevra Molly Weasley. Familia Weasley nuestros más sentido pésame.
JOHN RIVERS, FALLECE
El famoso compositor de música, John Rivers de 85 años fallece de viruela de dragón en su mansión de Gales…
Bellatrix pasó todas las páginas y se detuvo casi hasta el final, en un título que rezaba:
¡SORPRENDENTE! EL MILLONARIO RODOLPHUS LESTRANGE ES ENCONTRADO MUERTO EN EL CALLEJON DIAGON
Entre los cadáveres de mortífagos que se encontraron la tarde de ayer de 1 de setiembre en el callejón, se encontró el cadáver del rico hombree de negocios socio de los más adinerados personas en el Mundo Mágico (incluyendo a Cornelius Fudge, actual Ministro de Magia) de nada más y nada menos del señor Rodolphus Lestrange.
Muchos aurores y autoridades estaban sorprendidos de encontrarlo allí (en el pasado se creyó que Lestrange y su esposa estaban involucrados con-ya –sabes-quién) vestido con una túnica negra, pero sin ninguna máscara, en los escombros de un edificio destruido (se rumorea que puede ser venganza, ya que Lestrange delató a muchos mortífagos).
Primeras investigaciones revelan que murió a causa de una maldición asesina. Lo curioso del asunto no es la pregunta de qué hacía un rico empresario en el callejón Diagon ese día sino que se lo encontró cerca de una niña inconsciente – Bellatrix leyó con sumo cuidado losiguiente: "Yo tenía el tobillo roto – nos manifestó la niña identificada como Demelza Robins (09) – entonces, mi amiga…un minuto, ¿Dónde está? – Nos preguntó la niña mirando alrededor – ¿a quién buscas? – Preguntó preocupado el periodista
– ¿Dónde está? – repite la niña – ¿dónde? Ella estaba aquí… – solloza –. Lo siento, la señorita Robins debe descansar – interrumpe un sanador.
Retirándonos del lugar nos preguntamos: ¿A quién se refería la niña? Tal vez alucinaciones después de ese terrible ataque sufrido. Pero, a lo que íbamos el señor Lestrange será: ¿inocente o culpable? O tal vez la señora Lestrange tenga algo que ver. Sólo los aurores lo podrán resolver (fotos de Rodolphus Lestrange en los escombros del edificio).
– ¡Maldito Rodolphus! – murmuró por lo bajo Bellatrix, dejando el periódico en la mesa– aun muerto me causas problemas.
– Disculpe la interrupción señora Lestrange – dijo Winky llegando al comedor – dos aurores la están buscando.
– ¿Aurores? – Preguntó frunciendo el ceño – ¿y qué quieren?
– Hablar con usted, señora Lestrange – interrumpió un auror – hemos venido a hablar sobre su esposo.
Bellatrix se dirigió a Winky.
– ¡Vete, elfina! – Ordenó Bellatrix y Winky subió al piso de arriba haciendo antes una reverencia –. Sé lo que le sucedió a…a mi esposo acabó…acabó de leer el periódico y…– se tapó la cara y fingió llorar –…no saben…no saben lo difícil que es para mí…saber – las palabras le salían amortiguadas y entrecortadas dándole un mejor efecto a su actuación –… saber que ya no lo podré volver a ver nunca más.
Los aurores se sintieron incómodos. Lo que menos esperaban era ver a Bellatrix Lestrange, llorando frente a ellos.
– Por favor – pidió aun en su papel de una pobre viuda – por favor, entréguenme el cuerpo de mi esposo… Quiero… quiero enterrarlo junto a sus padres.
El primer auror que había hablado le dijo solemnemente:
– Señora Lestrange, sentimos la muerte de su esposo, pero debemos hacerles muchas preguntas de rigor. Porque la muerte de su esposo aun no está esclarecida.
– ¿Preguntas? – Repitió abandonando su papel por un momento – ¿Qué clase de preguntas?
– Pues, verá – dijo está vez el segundo auror – queremos saber que hizo usted en la tarde de ayer…
Winky apareció por las escaleras interrumpiendo al auror.
– Señora – dijo – señora, usted debe subir a ver…
– ¡Elfina! – Siseó Bellatrix – te dije que no interrumpieras.
– Lo sé, señora – respondió Winky – lo que sucede es que la niña despertó.
Bellatrix miró sorprendida a la elfina, ella creía que la niña despertaría por lo menos en una semana.
"Es fuerte, en verdad."
– Lo siento, señores – dijo levantándose de su asiento – debo dejarlos. Winky acompáñalos a la salida.
– Sí, señora.
– Esperé – terció el primer auror – ¿De qué niña habla la elfina, señora Lestrange? Por lo que sabemos usted no tiene hijos.
Bellatrix sonrió internamente. Ese auror le había dado una brillante idea.
– ¡Oh! – Dijo fingiendo tristeza otra vez – eso es lo que les quería contar antes que mi elfina interrumpiera– tomó aire –. Lo que sucede es que hace mucho tiempo he querido adoptar a un niño – les contó – y cómo en el Mundo Mágico pocos son los niños que se pueden adoptar, decidí adoptar uno del mundo muggle – y volvió cubrirse la cara con las manos – y ayer…ayer me dijeron que una niña había sufrido un accidente junto con sus padres y éstos han fallecido y ella se salvó sólo por su sangre mágica, dejándola huérfana y con una herida en la cabeza. Estaba tan grave que me la traje para llevarla a San Mungo y…– se cubrió más la cara con las manos para que no notarán que fingía –…y me enteré que sucedió es horri…ble ataque…y yo estaba asustada me la traje para aquí para que…mi elfina la curará – Winky la miró sorprendida –…y…y darle una sorpresa a mi…a mi esposo, pero él ya no está – y al final de esto, rompió a llorar.
Los aurores se miraron.
– Lo sentimos tanto, señora – dijo apenado el primer auror – no…no sabíamos que usted…que usted estaba así – le codeó al otro auror para que dijera algo.
– Sí, – dijo éste – lo sentimos. Le informaremos al Primer Ministro lo acontecido. No se preocupe – añadió al ver que Bellatrix iba a replicar – le diremos de su situación. Seguro, que la saca de la lista de sospechosos. Nosotros nos vamos; buenos días, señora Lestrange – se despidió.
– Buenos días – repitió el otro y siguió al otro auror – ¿Por qué le dijiste eso? – le murmuró – podríamos llevarla a Azkaban, no me fío de esa mujer.
– Estás loco – respondió el otro susurrando también – con esa coartada y con la fama de buena persona que tiene a los que meterían a Azkaban, sería a nosotros – y agregó al ver el rostro molesto de su compañero – no te olvides que tiene el favor del Primer Ministro.
Salieron de la mansión Lestrange, caminaron un poco y al llegar casi al final de la propiedad, se desaparecieron.
Bellatrix por una ventana los vió irse. Subió a la habitación de huéspedes, donde la niña la esperaba.
Corría persiguiendo a un tren. No sabía porque lo hacía. No tenía ningún motivo para hacerlo, estaba empezando a pensar detenerse, hasta que lo vió: eran unos hermosos ojos verdes que la veían con curiosidad, pero a ella no le importó. Siguió corriendo, ahora sólo quería ver esos brillantes ojos verdes vueltos hacia ella.
Pero, entonces el tren volteó hacia la derecha y se perdió de su vista, aunque habría jurado que antes que antes que volteará el tren, la persona a la que le pertenecían esos hermosísimos ojos le habían devuelto el saludo, pero aquello no era lo que le molestaba, sino el hecho que no había podido ver el rostro del muchacho que había visto. Sí, porque ella estaba segura era un muchacho, aunque una cortina negra tapará su rostro…
Despertó agitada y vió a una elfina doméstica, mirándola preocupada.
– ¿Se encuentra usted bien, señorita? – Preguntó, solícita – ¿se siente mareada o tal vez cansada?
– Yo…yo – no sabía que decir porque no sabía si sé sentía bien o mal – ¿Qué es este lugar? – Preguntó, mirando esa lujosa habitación donde se encontraba.
– Está es la habitación de huéspedes de la casa Lestrange – le informó – ahora, debo decirle a mi señora que usted despertó, señorita.
– ¡Espera! – Gritó la pelirroja – ¿Qué o quién es Lestrange?
Pero, Winky ya no le respondió porque se había ido para avisarle a su señora.
"¡Qué lugar más raro! – Pensó, mirado más detenidamente el lugar, echada en la cama – está habitación apenas si tienes muebles, aunque pensándolo bien esa tal Winky dijo que era la habitación de huéspedes. Ahora, la pregunta sería: ¿Qué hago en la habitación de huéspedes de los Lestrange?" – Se preguntó rascándose la cabeza distraídamente sintiéndola muy suave – pero, ¿Qué esto? – Se incorporó con rapidez, haciendo que le doliera la cabeza – ¡Ay! – Se tomó la cabeza – ¿Vendas? Pero, ¿qué hago con vendas? Si recuerdo que…– se congeló.
No recordaba nada. No podía recordar absolutamente nada. Sentía que tenía la cabeza vacía de todos sus recuerdos. Se desperó.
– No puedo recordar nada ni siquiera, ¿sé quién soy? – Se dijo a sí misma en voz alta confundida y asustada – no puedo recordar, ¿qué es lo que me sucedió? Tengo que salir de aquí. Tengo…
– Yo que tú no lo haría, querida – interrumpió Bellatrix escuchando lo que dijo la pelirroja en voz alta.
"Esto no podría ser más perfecto – pensó – sin memoria podré adoptarla y moldearla a mi manera."
Ginny alzó la mirada y vió en el umbral de la puerta de la habitación a una mujer alta de cabello ensortijado y ojos negros, mirándola con una sonrisa.
– ¿Quién es usted? – Preguntó.
– Perdona, querida sino me presenté – respondió la morena – soy Bellatrix Lestrange.
Y a continuación le relató la misma historia que a los aurores, diciéndole que sus padres habían muerto en un accidente de auto y que ella sólo había sobrevivido sin ningún rasguño, salvó el golpe en la cabeza por la sangre mágica que ella posee en sus venas y cómo la había traído allí con la única intención de adoptarla y cuidarla. También le contó – dándole crédito a Winky con un extraño dejo de bondad – que la elfina la había cuidado toda la noche, velando por su bien.
Ginny sin ningún recuerdo en la mente y viendo la "bondad" de Bellatrix. Aceptó la versión que se le daba.
– Entonces…– dijo la pelirroja, después de escuchar todo –…entonces, ¿usted me adoptaría, señora Lestrange?
– Por supuesto, niña – respondió Bellatrix – pero, no me digas señora Lestrange me haces sentir una vieja. Dime: Bellatrix.
– Sí, seño…digo Bellatrix – rectificó – me gustaría hacerle dos preguntas.
– ¿Dos preguntas? – Preguntó sorprendida – a ver, ¿cuál son?
– La primera es: –¿Cuál es mi nombre? Y la segunda es: ¿Qué es esta cadenita?
La morena tragó saliva, no esperaba esas preguntas.
– Pues…– dijo dudando –…tu nombre es Ginny…– buscó un apellido en su mente y recordó uno que leyó en El Profeta de ese día –…Rivers. Tu nombre es Ginny Rivers – Ginny sólo asintió repitiendo su nombre –…y pues la segunda respuesta es…es ¡un regalo de tus padres!
– ¿Un regalo de mis padres? – Repitió, tomando el dije entre sus manos y vió escrito en el corazón su nombre: Ginny en letras doradas – ya veo – Bellatrix suspiró, había salido bien librada – espera, aquí dice algo – dijo Ginny, poniendo nerviosa a la morena – dice: "Felices 10 años, con amor mamá y papá" al reverso del dije – alzó la mirada a Bellatrix – supongo que tengo diez años – sonrió con tristeza y volvió a mirar el dije – aquí tiene escrito algo – entrecerró los ojos tratando de percibirlo mejor –. Puedes verla tú, Bellatrix.
– Sí, claro – Ginny alzó el collar y se lo mostró a Bellatrix. Bellatrix tomó el dije y allí debajo de la inscripción decía: 11–08 –81, pero Bellatrix dijo: – 17–08 –81.
Ginny sonrió, al menos sabía su nombre y su cumpleaños. En la noche, mientras Ginny dormía, Bellatrix cambió el n° 11 por el 17.
Cuántos menos rastros de su pasado, mejor.
Notas del autor:
Muchas gracias por el apoyo a:
Andy Romanov Malfoy Riddle: gracias por ser mi primer Reviews.
GabriellaGroff: gracias por tu apoyo
