La marquise rebelle.
Cap. 1. Señorita Miller.
Pluckley, Condado de Kent, Inglaterra… Enero de 1958.
Dos meses habían pasado desde que Lita hubiera conocido ya a su prometido, él honorable y distinguido marques de Bristol y Conde de Wessex sir Andrew Hansford, ¿Qué si le agradaba la idea?... ¡Por supuesto que no le agradaba para nada! Una y otra vez le había implorado a su padre para que desistiera de que la casara, había solicitado a su madre que le diera su apoyo, había hecho incluso una huelga de hambre por varios días, pero al final nada había resultado y así como había comenzado a comer había dejado de rogar, de suplicar, pues sabia que esa no era la manera en que lograría que se cancelara su compromiso y había optado por fingir resignación y por aceptar las visitas esporádicas que su prometido le hacia en Londres. Mas sin embargo, para su fortuna, Andrew tenía deberes con los que cumplir como marques y Conde, además de atender algunos negocios en los que se estaba iniciando en el comercio del algodón y las telas por lo cual muchas veces viajaban a Bristol, a Wessex, a Bath o a la India, dejando de visitar a Lita.
En cuanto a la estancia de Lita en Londres, la cual había durado cinco meses, debido a que su padre habia comprado una propiedad ahí para que al marques se le facilitara visitarla y para también llevar a Molly a los bailes de debutantes y así conseguirle un buen marido había terminado, pues su Joseph Miller tenia también negocios que atender en el pueblo de Pluckley, donde estaba ubicada la residencia de los Miller y ya no tenían la preocupación de tener que seguir en la búsqueda de un futuro marido para Molly, pues en uno de los tantos bailes de sociedad a la cual solían llevarlas, un joven comerciante de nombre Nicholas Jones se había mostrado interesado en cortejar a Molly y al parecer estaba demasiado interesado, pues incluso ya había quedado en ir hasta Pluckley en la semana entrante tan sólo para visitarla.
¡Que envidia sentía de Molly!... De verdad que sentía mucha envidia, pues su hermana estaba demasiado feliz con aquel joven que comenzaba a cortejarla, pidiendo en sus rezos que no perdiera el interés y que tan pronto como fuera propicio pidiera su mano, a diferencia de ella, que comprometida con un hombre que ostentaba titulo nobiliario, no había noche en la que pudiera dormir ante el miedo que le provocaba el que los planes se le escaparan de las manos y que se viera obligada a tener que aceptarlo como esposo. Mas sin embargo no todo estaba perdido, habían vuelto a Pluckley lo cual facilitaría las cosas, pues no tendría que soportar las visitas tan frecuentes de Andrew, en tanto que eso facilitaría sus planes de huida, pues en Pluckley, la mansión Miller estaba a las afueras de la ciudad, teniendo por únicos vecinos a los Anderson, que era la finca mas cercana, a diferencia de Londres donde vivían en una zona bastante bulliciosa lo cual facilitaría sus planes de huida con Sapphire, corriendo menos riesgos de ser vista por alguien.
"Como extrañaba estar en casa." Dijo Lita cuando bajó del carruaje, ganando que con su comentario su padre posara sus orbes color marrón en ella. "Londres es una ciudad preciosa papá pero Pluckley es como estar en casa, en mi casa."
"Pues aprovecha el tiempo que te queda en Pluckley Lita." Dijo Joseph Miller. "Porque dentro de dos meses, cuando contraigas nupcias con el marques tengo entendido que te llevara por alguna temporada a Londres y otras tantas a Bristol y a Wessex y con lo ocupado que seguro estará tu marido, dudo que vengas frecuentemente a Pluckey."
A Lita le dio escalofrió la sola idea de pensar en tener que estar lejos de Pluckley en compañía de Andrew, no es que se negara a vivir en otro lugar de Inglaterra o del mundo, pero sabia que alejarla de Pluckley seria tanto como alejarla de Sapphire, pues ahí era donde ellos se habían conocido, pero inmediatamente desechó la idea de su cabeza y esbozó una sonrisa.
"Pues entonces cuando sea la esposa del marques le pediré que alguna vez me traiga a casa."
"No será necesario que le des esas molestias a tu marido Lita." Respondió Joseph Miller. "Con el negocio de telas que tú prometido y yo estamos haciendo seguramente viajare muy frecuentemente a Londres o al menos eso espero."
Lita volteó en dirección hacia donde se podía distinguir la finca de los Anderson, la cual estaba no muy lejos de la de los Miller y en la cual había pasado los años de su infancia jugando en compañía de Amy, una jovencita de su edad quien ahora estaba casada, viviendo en Canterbury desde hace un año, fecha en la que precisamente había conocido a Sapphire.
1 años atrás…
Lita se encontraba dentro del salón de eventos en la propiedad de los Anderson aquella noche que se celebraba la boda de su amiga Amy, una hermosa jovencita de 19 años de largo cabello azulado y ojos color celeste, quien en medio de la pista y esbozando una falsa sonrisa de felicidad bailaba el vals con quien desde hace algunas horas se había convertido en su marido, un hombre fino y elegante el cual tendría entre 50 y 55 años de edad.
Lita no podía evitar sentirse culpable, pues sabia que de no haber sido por aquel accidente que ella de manera indirecta provocó, seguramente su hermano Anthony estaría vivo y entonces seria él quien se estuviera casando con Amy y no aquel viejo.
Poco a poco las jóvenes casaderas se fueron incorporando a la pista de baile en compañía de hombres que solicitaban bailar algún vals con ellas, mas Lita en ese momento pocas ganas sentía de bailar con caballero alguno, pues en ese momento no había nada mas en su mente que aquella horrible sensación de culpa la cual seguramente la acompañaría toda su vida por lo cual buscó una de las puertas que daban hacia el balcón y salió deseando sentir el aire fresco acariciar su rostro en aquella noche de luna llena en la que veía como su amiga estaba condenando su vida a vivir al lado de un hombre que no lo amaba y todo por culpa de ella que había ocasionado el accidente donde había muerto Anthony.
"Querido hermano, donde quiera que estés perdóname" Susurró Lita volteando hacia el firmamento lleno de estrellas, sintiendo como una traicionera lagrima salía de sus ojos, rodando por sus suaves mejillas.
Lita estaba tan sumida en sus pensamientos que se sobresaltó cuando de pronto sintió que unas manos acariciaban sus hombros desnudos, pero poco a poco se percató de que alguien ponía una gabardina sobre sus hombros.
"¿Sabe señorita?... Quisiera ser una de sus lagrimas, nacer en sus ojos, vivir en sus mejillas y morir en sus labios."
Lita rápidamente se limpió las lágrimas con el dorso de una de sus manos, odiaba que la vieran llorar, pero sobre todo odiaba que invadieran su espacio, su intimidad, así que se quitó la gabardina entregándosela a su dueño, mirándolo retadoramente.
"Pues entonces usted nunca nacería porque yo nunca lloro." Respondió ella, sintiéndose ruborizada de que hubieran descubierto aquel momento de debilidad.
Lita miró como aquel hombre esbozaba una sonrisa retorcida, una sonrisa que le robó el aliento.
"Bueno, hagamos de cuenta que yo no vi nada." Dijo él. "Mi nombre es Sapphire Black y soy medico-cirujano de la real armada británica… ¿Cuál es su nombre hermosa damisela?"
Lita esbozó una sonrisa, encontrando agradable y atractivo a aquel joven del cual Amy tantas veces ya le había hablado, pero sin mencionar lo atractivo que era. Lita se olvidó entonces de los sentimientos de tristeza y culpa que la embargaban, sintiéndose como hipnotizada ante aquel apuesto caballero que además de todo era primo de Amy.
"Mi nombre es Lita Miller." Respondió ella.
Sapphire tomó su mano, besándole suavemente el dorso, un beso que a ella le hizo estremecerse pese al guante blanco que se interponía entre los labios de Sapphire y la piel del dorso de su mano.
"Encantado de conocerla entonces señorita Miller, mi prima muchas veces ya me había hablado muchas veces de su mejor amiga, la señorita Lita Miller, pero jamás me había mencionado que fuera una doncella tan hermosa." Dijo él. "¿Me permitiría tener el honor de bailar algún vals con usted?"
Lita respondió ante la propuesta de Sapphire con un "Sí", pasando aquella noche bailando única y exclusivamente con Sapphire, conversando por largas horas hasta que aquel baile en honor de la boda de Amy terminó, prometiéndose que se verían al siguiente día en algún lugar del bosque que dividía la propiedad de los Miller de la finca de los Anderson.
Fin del Flash Back.
"¿Acaso no piensas entrar a casa Lita?" Escuchó la voz energía de su padre que la hizo volver a la realidad, a aquella realidad en la cual estaba comprometida con otro hombre, destinada a casarse y a pasar sus días con quien no amaba, lejos de su amado Sapphire
"Claro que si padre." Respondió Lita, siguiendo a sus padres y a su hermana que se dirigían a entrar a casa, donde al llegar fueron recibidos por el mayordomo.
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Bristol, Inglaterra.
Andrew abrió las puertas de su despacho donde inmediatamente encontró a Darien, quien como le había dicho una de las doncellas a su servicio, lo estaba esperando puntualmente.
"¿Cómo está tu tía, amigo?" Preguntó Darien, quien al escuchar la puerta abrirse volteó hacia atrás.
"No muy bien." Respondió Andrew. "De nuevo ha tenido una recaída… ¿Sabes?... Esto no me gusta nada. Hace casi un año mi pobre prima Minna quedó viuda, sin siquiera tener descendencia y ahora mi tía enferma, creo que ha sido demasiado para la pobre, está demasiado agotada.
Andrew se dirigió al lugar detrás de su escritorio y se sentó en la silla acolchonada, quedando frente a su amigo.
"Lo siento Andrew."
"No te preocupes." Respondió. "Espero pronto tía Catherine se recupere, al menos me gustaría que estuviera presente el día de mi boda con la señorita Miller."
"Y hablando de… ¿Cómo vas con la fiera?" Preguntó Darien. "Por lo que veo ya has logrado domarla en los últimos meses… ¿Verdad?"
Andrew esbozó una sonrisa ante el comentario de Andrew, en efecto, aunque su prometida al principio lo había rechazado y lo había tratado de manera poco cortes con el paso de los meses ella había cambiado su actitud altanera e incluso le había permitido que la visitara y le diera obsequios cuando ambos estaban en Londres e incluso había permitido que la acompañara a caminar a solas por el jardín de la mansión de los Miller; mas Andrew no se creía un tonto como para creer su repentino cambio y su extraña emoción ante la boda que cada día estaba mas cerca.
Dos meses atrás…
Andrew como de costumbre llegó a la finca de los Miller en Londres donde como cada noche concurría a visitar a su prometida, mas esa noche era distinta, pues aquella era una noche en la cual él le entregaría el anillo de compromiso a Lita, aquel que había elegido para ella.
¿Qué si no se hartaba de aquella mujer que siempre era tan grosera con él?... Pues por extraño que pareciera, lejos de molestarlo a veces hasta encontraba divertido su comportamiento altanero, encontraba interesante a una mujer distinta a las demás que lejos de mirarlo con devoción por su atractivo físico o por su titulo nobiliario lo miraba con desinterés, mas ese desinterés para él era un reto delicioso, pues se había prometido así mismo hacer que ella sucumbiera ante sus encantos, convertirla en su esposa y por supuesto llevársela a la cama, aunque claro, para eso ultimo tendría que esperar al menos a hacerla su esposa, porque aunque ella no quisiera se casaría con ella, pues jamás dejaría ir la cuantiosa dote que Lita Miller representaba.
"Josephine dile a Lita que baje a recibir a su prometido, por favor." Dijo con voz enérgica Joseph a una de las doncellas a su servicio. "Y dile también que no quiero escándalos."
La doncella asintió y rápidamente dejó la sala donde Andrew se quedó en compañía de su futuro suegro, esperando a que Lita se resistiera a hacer acto de presencia o que llegara a regañadientes, mas para su sorpresa, al verla entrar en la sala, ataviada con un vestido en color verde claro que resaltaba el color de sus ojos, ella le regaló una sonrisa, denotando en su rostro una expresión de sumisión y buenos modelas, un comportamiento propio de una dama.
"Buenas tardes Lord Hansford, es un honor tenerlo por aquí." Respondió ella. "¿Sabe?... Lamento mi comportamiento para con usted en días anteriores. En realidad le debo confesar que estoy nerviosa ante la idea de tener que casarme y dejar la casa de mis padres, me aterra un poco no regresar a Pluckley y no conocerlo… ¿Podría usted aceptar mis disculpas?"
Andrew al igual que Joseph se puso de pie, se acercó a su prometida y tomó su mano, besándole el dorso suavemente.
"Disculpas aceptadas señorita Miller." Respondió él regalándole una sonrisa. "Comprendo que le de un poco de temor alejarse de la casa de sus padres, estar lejos de Pluckley e incluso no conocerme bien, pero deme una oportunidad de conocerla, de visitarla cada día mientras usted y yo estemos en Londres y entonces yo le prometo que cuando sea mi esposa la tratare como una dama lo merece… ¿Acepta Lita Miller?"
"Por supuesto que acepto." Respondió Lita esbozando una sonrisa.
"Entonces, en vista de que usted no se opone a nuestro compromiso, me gustaría con el permiso de sus padres darle un obsequio." Dijo Andrew quien de una de las bolsas de su gabardina sacó un pequeño estuche de terciopelo negro el cual abrió frente a los ojos de su prometida, mostrándole un anillo con una piedra esmeralda en el centro y rodeado de pequeños diamantes.
"¡Es precioso!" Exclamó Lita. "Es una joya exquisita."
"Y es para usted." Dijo Andrew sacando de la cajita el pequeño anillo, tomando después la mano izquierda de su prometida, deslizando el anillo en su dedo anular, el cual le quedó a la perfección. "¿Le gustaría entonces ser mi esposa, señorita Lita Miller?"
"Claro que si, sir Hansford, para mi seria todo un honor." Respondió ella.
Fin del Flash Back.
"Pues mas que domarla, lo que nosotros tenemos es un juego de apariencias." Dijo Andrew. "Ella finge que está feliz con nuestro matrimonio, finge ser la mujer sumisa, pero sé que no lo es, sé que está actuando así porque cree que de alguna manera le conviene y yo finjo creerle porque también me conviene. De hecho sé que Joseph Miller estaría encantado de comprometerla con un noble que no tenga problemas financieros y yo por supuesto de no ser porque estoy en banca rota no me casaria ni con ella ni con nadie." Andrew hizo una pausa y después continuó hablando. "Lo que si es que tengo que mantenerla vigilada, Lita Miller no se me puede escapar de las manos, no al menos hasta que no tenga su dote y no sé que es lo que ella este tramando, pero le guste o no se casara conmigo."
"¿Sera que tiene algún amante?" Preguntó Darien.
Andrew se puso de pie, caminando hacia el amplio ventanal dentro del despacho donde se miraba el jardín de Ickworth house.
"Probablemente, de otra manera no veo que rechace la idea de casarse conmigo." Dijo Andrew. "Pero no me importa que no me ame, mientras ella finge que todo está bien yo fingiré que le creo, y por supuesto la mantendré vigilada."
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Febrero de 1958… Pluckley, Condado de Kent.
Un mes había pasado ya desde que Lita regresara a su casa, en Pluckley y un mes era el que faltaba para su boda con Lord Andrew Hansford. Durante ese mes Andrew había acudido hasta Pluckley a visitarla una sola ocasión, quedándose por tres días y ella había agradecido para sus adentros que el viaje fuera corto, pues su compañía no le era muy grata, así mismo también durante ese mes que había transcurrido se la había pasado en mas de una ocasión con la modista que estaba ya por terminar su ajuar de novia, tan sólo dándole los últimos retoques y por supuesto recibiendo cartas de Sapphire que después ella respondía, cartas en las que él le hablaba de lo mucho que la amaba, pero en las que también le advertía de la vida difícil a la que ella se tendría que enfrentar en caso de querer huir a su lado, mas nada de eso a ella le importaba y cuando supo que él iba a Pluckley, acordaron encontrarse donde siempre lo hacían, en un lugar del bosque alejado de la propiedad Miller, en un lugar estratégico que era el refugio de ambos.
"¡Sapphire, mi amado Sapphire!" Gritó Lita al verlo de pie bajo la sombra de aquel árbol de grueso tronco donde siempre se encontraban. "¡No sabes cuanto te extrañe!" Exclamó ella, sintiéndose feliz luego de tres meses en que no lo había visto, primero porque a ella la habían llevado a Londres, y después porque él estaba en la India.
"¡Mi querida Lita!" Exclamó él corriendo a su encuentro, levantándola en brazos y besándola apasionadamente, como si quisiera recuperar el tiempo perdido entre ambos. "¡No sabes la falta que me has hecho, estas cada día mas hermosa!" Sapphire la dejo de pie, atrayéndola hacia si en un fuerte abrazo, hundiendo su rostro en el cabello castaño de ella. "Extrañaba el sonido de tu voz, el olor de tu piel, tus besos, ha sido tan difícil estar sin ti… me aterraba la idea de no verte mas."
"Aquí estoy a tu lado amor mio." Respondió Lita, quien de vez en cuando volteaba hacia atrás, queriendo cerciorarse de que a su alrededor nadie estuviera mirándola. "¿Cuándo es que tenemos que partir de Pluckley?... ¿Tienes varios días para quedarte?... ¡En un mes es la boda y me aterra tener que casarme con ese marques tan pedante y odioso!... ¿Sera que esta misma noche escapamos?"
Sapphire de nuevo la estrechó en un abrazo, atrapando los labios de Lita en un beso tierno, apasionado, abriéndose paso en su boca para devorarla, para aspirar el delicioso sabor de su saliva que ya tanto extrañaba, sintiendo el fuego de la pasión recorriendo sus cuerpos.
"Esta misma noche huiremos mi amada." Le respondió él cuando sus labios apenas se hubieran separado. "Viajaremos hasta Londres y de ahí tomaremos una crucero que nos llevara a la India… ¿Estas segura de que quieres venir conmigo?"
"Sí." Respondió Lita con alegría. "¡Si quiero, si quiero!"
"Sólo debes tener presente algo." La miró él con una inescrutable seriedad que ella pocas veces había visto en su rostro, con una seriedad que le asustaba. "No podrás vivir con los lujos que hasta ahora has tenido, tendrás que acostumbrarte al estilo de vida de un capitán de la real armada Británica, y otra cosa… ¿Sabes lo que implica que huyamos juntos?" Lita no dijo nada y Sapphire decidió continuar hablando. "Sabes perfectamente el poder y la influencia que tiene tú prometido en toda Inglaterra y sus alrededores, lo que le haremos será una afrenta para su honor, así que no dudo que quiera tomar represalias, incluso hasta puedo ser destituido de mi cargo… ¿Aun así quieres estar a mi lado Lita Miller?... Porque de ser necesario tendré que buscar otra manera de ganarme la vida, y el estilo de vida que tu llevas puede cambiar radicalmente… ¿Estas segura de que quieres hacerlo?"
"¡Si quiero!" Respondió Lita. "No me importa si vivo en una choza con tal de estar a tu lado Sapphire. Esta noche huiré contigo y no te preocupes por nada, si eres destituido de tu cargo entonces buscaremos la manera de ganarnos la vida, yo incluso podría vender mis joyas a buen precio, incluso trabajar, de ser preciso podemos huir a América."
Sapphire de nuevo volvió a besar a Lita, apasionada y arrebatadoramente, ahogando sus gemidos, despertando en ella esa sensación de ardor recorriéndola cada que él la besaba y comenzaba a deslizar sus manos masculinas por sobre la fina cintura de ella a través de la tela del vestido, ninguno de los dos estaba dispuesto a detenerse, ella provocaba en él un deseo animal cada que la tenia cerca y poco a poco sus labios abandonaron su boca para susurrar palabras cariñosas en su oído y seguir su camino abajo, dejando un sendero de húmedos besos desde la sensible piel de su cuello hasta el nacimiento de sus senos, lamiendo algunas veces, mordiéndole la piel en otras ocasiones como si quisiera llenarse de ella, como si quisiera devorarla.
"¡Sapphire!" Susurró ella entre gemidos, cuando sintió los dedos de él acariciando su espalda baja… ¿En que momento le había desabotonado el corsett?... No lo sabia, pues en ese momento sólo estaba consciente de lo que su cuerpo le pedía, y ya nada le importaba, nada la iba a detener, nada iba a impedir que ese día, que en ese momento ella se convirtiera en su mujer en todo el sentido de la palabra, pues era sólo en sus brazos en los que quería estar y era sólo a él a quien su cuerpo siempre querría entregar.
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Noche del mismo día…
Las horas habían transcurrido desde que Lita de nuevo se separara de Sapphire, acordando que esa noche, cuando en casa todos estuvieran durmiendo, entonces ella iría a su encuentro para juntos huir del destino que a ella su padre ya le había trazado y que ella se negaba a aceptar. Durante el resto del dia ella poco habia salido de su habitación, tan sólo llegar se había puesto un vestido muy recatado que perfectamente cubría las marcas que su amado le había hecho en el cuello y en el nacimiento de los senos, marcas impropias para una dama y que pondrían en alerta a sus padres de haber sido vistas.
Así mismo, en el resto del día, todo había transcurrido con normalidad, o al menos ella fingía ser parte de esa normalidad, de esa misma rutina del ir y venir de los días pues nadie imaginaba que esa noche, cuando todos estuviera durmiendo, entonces ella estaría empacando sus cosas, esperando el momento idóneo para huir de su destino.
"Como extrañare mi habitación" Susurró Lita cuando terminó de escribir la ultima palabra en aquella habitación que había sido suya y que a esas horas de la noche sólo se encontraba iluminada por la luz de la luna llena que se filtraba por la ventana y por la pequeña flama que estaba sobre su pequeña mesita cercana al balcón.
Finalmente, terminando de redactar aquella carta, se puso de pie y tomó su equipaje, echado un ultimo vistazo a aquella que desde la infancia había sido su habitación, a aquellas paredes que habían sido testigo de sus juegos infantiles, de sus tristezas, del sentimiento de culpa que sintió cuando su hermano Anthony murió, de aquella alegría que sintió cuando conoció a Sapphire y la misma tristeza y rabia que sintió cuando su padre a él le negó su mano, pero no había tiempo para nostalgias, así que rápidamente y tratando de caminar sigilosamente para no cometer el mas mínimo de los ruidos salió de aquella habitación sin saber si algún día volvería a verla y recorrió el largo pasillo que daba escaleras abajo, sin poder evitar que las traicioneras lagrimas escaparan de sus ojos al mirar cada rincón de aquella casa, al ver en la sala unos cuadros de sus padres, de su hermana y de su querido hermano Anthony… ¡Oh Anthony, cuanta falta le hacia ese hermano suyo que siempre habia sido su apoyo!... Seguro sí él estuviera con vida jamás hubiera permitido que la comprometieran con un hombre que ella no amaba, pero Anthony ya no estaba y entonces ella se las tenia que arreglar sola.
Algunos minutos después Lita ya estaba fuera de casa, alejándose cada vez mas con cada paso que daba, sintiendo las lagrimas que hacían arder sus ojos ante lo que dejaba atrás, la sensación de nostalgia entremezclada con el sentimiento de miedo de que fueran a darse cuenta y que fueran tras ella y al mismo tiempo la esperanza y alegría al saber el futuro que le esperaba al lado de su amado Sapphire, mas cuando llegó al lugar donde se encontrarían aun Sapphire no estaba ahí esperando por ella.
Los minutos comenzaron a pasar, uno seguido tras otro y Lita comenzaba a desesperarse al ver como la flama de la pequeña vela que sostenia se iba consumiendo poco a poco… ¿Dónde estaba Sapphire?... ¿Por qué aun no llegaba a su encuentro?... ¡Se suponía que él debía estar ahí antes que ella!... ¿Y si por ese retraso alguien los descubria?... Trató de tranquilizarse asi misma, diciéndose que todo estaba bien, que seguro Sapphire habia tenido un pequeño contratiempo y que en un par de horas estarían juntos, muy lejos de Pluckley, en algún lugar donde nunca nadie los encontraría mas entonces pronto comenzó a escuchar el trote de caballos en dirección desde la mansión Miller, enseguida los gritos de su padre llamándola con aquella voz ensordecedora que hasta al mas estoico de los hombres alteraría y ante el temor de ser descubierta, y de que a Sapphire que seguro vendría en su encuentro le sucediera algo, comenzó a correr, mas jamas podría competir contra el trote de un caballo, pues pronto se dio cuenta de que los caminos estaban cerrados y se vio acorralada entre varios de los hombres al servicio de su padre que se interpusieron a su paso.
"¡Quítense de mi camino, déjenme pasar!" Pidió con voz suplicante, pero de pronto sintió que alguien la tomaba con fuerza del brazo y al girarse se encontró con la mirada severa de su padre que le propinó una sonora bofetada que la hizo perder el equilibrio y caer al piso sentada.
"¡Que sea la ultima vez que intentas huir Lita!" Le gritó su padre, mirándola con furia. Lita no pudo más que sentirse humillada al ser golpeada frente a los hombres al servicio de su padre, de cierto era que esa no era la primera vez que la golpeaba, como su padre decía, ella de alguna u otra manera siempre se lo ganaba, pero no le gustaba que lo hiciera delante de otras personas. "¡Ahora mismo nos largamos a casa!" La tomó Joseph del brazo, obligándola a ponerse de pie. "¡Y escúchame muy bien Lita, que sea la ultima vez que intentas hacer algo como esto, porque entonces la próxima vez no te golpeare, la próxima vez entonces yo mismo me encargare de matar a tu querido Sapphire!"
"¿Qué le hiciste a Sapphire maldito demonio?" Preguntó Lita con rabia en su voz, temerosa de que no hubiera llegado, de que alguien le hubiera echo daño. "¿Qué le hiciste?"
"Nada." La miró severamente su padre. "¡Pero escúchame bien Lita, de aquí al día de tu boda permanecerás encerrada en casa y bajo vigilancia y al primer intento de huida te juro que yo mismo matare a ese gusano!... Y seguro que al señor Hansford no le desagradara nada la idea si te atreves a manchar su honor."
Lita no dijo nada mas, por primera vez en su vida sintió miedo ante su padre y se quedó en silencio, dejando que las lagrimas de frustración y rabia salieran de sus ojos… ¡Cuánto sentía que odiaba a Joseph Miller!... En efecto nunca antes se había llevado muy bien con él, entre su padre y ella siempre habían existido conflictos por su comportamiento tan inadecuado para una dama, mas nunca le dio importancia, pero ahora era distinto, ahora se trataba de Sapphire… ¿Cómo era posible que su propio padre la obligara a tener que casarse con un hombre que no amaba?... ¿Cómo era posible que su propio padre se encargara de llevarla por el camino de la infelicidad?... Aun recordaba cuando Sapphire había ido a pedir permiso para cortejarla, jamás habría esperado que su padre se opusiera a que ella fuera cortejada por un capitán de la real armada británica, pero entonces su padre ya tenia planes de emparentar con un hombre de mas renombre que un capitán, con Andrew Hansford.
En cuanto a su madre y a su hermana, a ellas también en ese momento sentía odiarlas, por un lado, Ellen, su madre era una mujer callada y sumisa que siempre tenia un "Sí" para su marido, asi no estuviera de acuerdo, en cuanto a su hermana Molly, ella había sido desde siempre una replica de su madre, el ejemplar perfecto de lo que debe ser una dama.
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Marzo de 1858, Londres, Inglaterra.
Aquel día Lita se encontraba ya vestida con su elegante ajuar de novia, un hermoso vestido en color blanco de seda y encaje y por supuesto el velo que supuestamente cubría su rostro, pero que no ocultaba la expresión de tristeza de su rostro y las lágrimas que ella dejaba escapar libremente de sus ojos.
"No llores hija." Dijo su madre, quien se encontraba dentro de la habitación junto con una de las doncellas que se encargaban de arreglar su vestuario para aquel día en que dejaría de ser Lita Miller para convertirse entonces en la Lady Lita Hansford marquesa de Bristol. "Si tú quisieras podrías ser muy feliz, es sólo cuestión de que…
"¿Y tú eres feliz con papá?" Le preguntó Lita retadoramente, a lo cual su madre se quedó en silencio por un momento.
"Pues lo soy."
"Eso no suena muy convincente." Dijo Lita esbozando una sonrisa amarga.
"¿Podrías dejarme a solas un momento con mi hija Catriona?" Pidió Ellen Miller a la doncella, quien enseguida y sin decir nada salió de la habitación. "Hija querida, créeme que me duele por lo que estas pasando, pero también sé que es algo normal por lo que muchas mujeres alguna vez pasamos."
"¿Estas queriendo decir que para una mujer es normal tener que ser infeliz, ser una estúpida mujer abnegada obedeciendo a un tirano por marido?" Preguntó Lita. "¡Por supuesto que eso no es normal Ellen Miller, mírate, desde que te conozco nunca te he visto sonreír, nunca te he visto mirar a papá con devoción sino con miedo!"
"¡Cállate!" La hizo callar su madre, quien dejó escapar unas lagrimas, como si todo aquello que Lita decía fuera cierto. "Me gustaría darte algunos consejos para tu noche de bodas, es preciso que tu marido no se de cuenta de que tú…
"¿De que no soy doncella?" Río Lita con amargura. "Creo querida madre que eso no tendrá tiempo de comprobarlo, no se lo permitiré y si se atreve a querer ponerme una mano encima entonces le arrancare esa parte del cuerpo de la que e siente tan orgulloso."
"Te espero afuera Lita, veo que no tiene sentido hablar contigo."
Después de que su madre saliera Lita se dejó caer pesadamente en la silla frente a su tocador, dejando escapar un sollozo desgarrador que salía desde las profundidades de su alma, preguntándose donde estaría su amado Sapphire, porque no habría llegado aquel día.
¿Le habría mandado alguna carta para siquiera comunicarse con ella?... Eso no ni siquiera podía saberlo, pues desde aquel día en que su padre la descubrió huyendo de la mansión en Pluckley la mantuvo encerrada en su habitación y para asegurarse de que no se encontrara con Sapphire, a los pocos días habían regresado a Londres donde al igual que en Pluckley estuvo encerrada y bajo vigilancia hasta el día presente que era hoy, hasta el día de su boda, mas ella no era la única que había sufrido, pues también se había encargado de hacerles la vida imposible a sus padres portándose grosera con su prometido, como ultima esperanza de que él desistiera del matrimonio.
"¿Qué puedo hacer?" Se puso de pie, caminando dentro de la habitación de un lado a otro hasta que se detuvo frente a la ventana de su habitación.
¿Seria factible saltar por la ventana?... Probablemente, pero tampoco quería terminar con su vida, no cuando algo dentro de si le decía que Sapphire estaba con vida… ¿Ver la ventana como una manera de huida?... Imposible, no había manera de huir, cada rincón de la mansión estaba bajo vigilancia…
Escenas del próximo episodio
"¡Usted no me ordena nada Joseph Miller!" Exclamó Lita sin importarle que la atención de todos estuviera presente en ella. "¡Recuerde que para bien o para mal ahora soy la marquesa de Bristol, así que usted padre deje de darme ordenes que eso a usted ya no le corresponde. Le dije que si me obligaba a casarse se atuviera a las consecuencias!" Lita se dio cuenta de que todos la miraban y esbozó una sonrisa cargada de sentimientos de amargura y burla. "¡Qué!... ¿Acaso van a hablar del comportamiento poco decoroso de la marquesa?... ¿De la mala elección del ridículo marques de Bristol?... ¡Pues me importa muy poco lo que la sociedad de hipócritas aquí presente piense o diga!... ¿Por qué saben una cosa?... ¡Me case a la fuerza, me case obligada por la ambición de Joseph Miller que me vio como un objeto de compra-venta mas que como a su hija!"
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"Lita por favor." Trataba de tranquilizarla su madre. "No llores hija. Mira, es tu obligación cumplirle a tu marido. Al principio dolerá un poco, puede ser molesto, pero es la manera en que tú le podrás dar hijos."
"¡No quiero!" Lloraba Lita, sintiendo que a cada minutos que pasaba el miedo se iba apoderando mas y mas de ella. "¡No lo amo madre, por favor, no me dejes sola!" Pedía Lita, quien se postró a los pies de su madre, suplicándole que no la dejara sola con Andrew. "¡Por favor madre, hare lo que quieras, pero ayúdame, no me dejes, yo no quiero estar con ese hombre, no lo amo!"
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Lita miró como Andrew esbozaba una sonrisa, una de esas sonrisas retorcidas y cínicas que había visto en él durante las pocas veces que lo había visto desde que se había formalizado el compromiso, y al ver que no había miedo en su mirada sintió como el pánico le erizaba la piel, quería demostrarle que ella era capaz de todo, pero antes de que pudiera decir algo él llegó rápidamente hasta donde ella se encontraba y la tomó fuertemente del brazo arrebatándole aquel pedazo de vidrio cortado con el que intentaba defenderse.
"¿Dónde dejaste tu valentía querida esposa?" Se burló Andrew y con una mano le tomó las dos, colocándoselas por detrás mientras la tomaba por la cintura y la tumbaba sobre la cama, para después él tumbarse encima de ella y colocarse entre sus piernas. "¿Qué me decías?" Le preguntó Andrew metiéndole la mano por debajo de la bata, tocándole la pierna. "¡Eres mi esposa y te voy a hacer cumplir!"
N/A: Chicas, aquí esta mi nuevo capitulo de "La marquise rebelle", como ustedes saben me gusta ser constante con las publicaciones, pero últimamente he estado muy exhausta con mi trabajo, además tuve que aprender a manejar auto a fuerzas, no sabia ni manejar automatico, pero aprendi a manejar estándar… ¡Me daba tanto miedo!... Sí, se que suena tonto, pero eso me hacia estar sin hambre, somnolienta y sin ganas de escribir… ¿Pero que creen?... Aquí está el nuevo capitulo y ya no dejare de publicar, pues de esta historia tengo 10 capitulos adelantados ya.
Chicas, gracias por apoyarme, mi querida Maga, mi amiga Lucely y por supuesto a mi querida amiga Ana, a las tres las adoro y lo saben, son muy especiales para mi, antes de que se me olvide, también muchas gracias a Dani Lp por leerme del foro de "Fans de Patty Ramírez de Chiba".
Próxima semana habrá próximo capitulo.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
