Chicos, primero que nada, ¡HOLA! Este fic se supone sería un one-shot, y planeaba dejarlo como tal, pero algo ha ocurrido que me ha hecho regresar a fanfiction, y espero que sea por más tiempo, y en especial a este fic. ¿Mis razones?
Terminé con mi novio, y mierda, nunca creí que estaría como Sakura en este fic (Así de jodida estoy). Deseo con locura salir de fiesta. Oh Karma, no sabes cómo necesito algo tan loco como lo que escribo.
Adquisición de nueva y mejorada experiencia social, universitaria y... ejem, otras.
Eso, fin del comunicado.
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OUT OF MY CONTROL
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2
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—Ah, mi cabeza…
Sakura y Hinata se giraron para ver a Ino bajar por las escaleras mientras se sobaba el puente de la nariz. Venía en un pésimo estado, y no era para menos, no después de la noche anterior.
—¿Por qué ustedes se ven tan bien y yo no?
—Porque Hinata no bebió tanto y yo terminé vomitando anoche, por lo que no desperté tan mal.
—Ah, sí —Ino rio, arrastrándose hasta la cocina en busca de agua —. Debemos dejar de beber así.
Era una noche cualquiera la recién pasada, una en que las cinco se reunieron y decidieron divertirse entre ellas. Todas habían terminado con la semana de exámenes —algunas mejor que otras —, por lo que no tenían nada realmente importante al otro día.
—Todo fue culpa de ese tonto juego tuyo, es una amenaza —comentó Sakura, terminando de tomarse su tasa de té.
—"Verdad o castigo" existe desde tiempo inmemorables. Los cavernícolas también lo jugaban, lo doy por seguro.
—Puede ser, pero no siempre los castigos deben ser acosar al vecino, ¿No crees?
Ino rio con tantas ganas que Hinata y Sakura le siguieron. Era culpa de Naruto, decía Ino. Muy amigos podían ser, pero si él no quería que ellas se colaran en su casa primero que nada debía dejar de tener la ventana abierta, y también comenzar a usar su camiseta.
—Haciendo memoria… ayer tú preferiste castigo, ¿Verdad Sakura? —una sonrisa traviesa se formó en los labios de la rubia, que se sentó frente a sus dos amigas en el sofá — ¿Cuál fue la pregunta que te hicimos…? No lo recuerdo.
—Yo tampoco —mintió Sakura. Lo recordaba, pero esperaba que Ino no lo hiciera nunca.
—Creo que fue sobre la fiesta de Akatsuki, ¿No?
Los ojos de Sakura se giraron y miraron a Hinata con sorpresa. Eso debía ser considerado traición.
—¡Oh sí! ¡Bien, Hinata! —la felicitó Ino, dejando su vaso de lado —, oye frentona, ya es hora de que te sinceres con nosotras, lo digo en serio, ¿Qué pasó esa noche? Han pasado dos meses, y he sido paciente. No abuses.
Honestamente Sakura no podía explicarles bien lo que había sucedido, no solo por la vergüenza, sino porque después de esa noche ella no había vuelto a ver a Sasori. No es que ella esperase una relación o algo así (para nada, en lo absoluto), pero era algo decepcionante que todo se redujera a mensajes de texto y esas cosas. Quizás ella podría haberlo citado, ¿Pero cómo explicarle sus verdaderas intenciones? Ella ni siquiera sabía cuales era las susodichas. Además también había una razón para no buscarlo: Sasuke…
—Castigo —contestó sonriente, apretándole la nariz a Ino —. Cumplí con mi castigo anoche, ¿Cierto? No fue fácil hacer esa broma telefónica, así que estoy en mi derecho de no decir nada.
—Te sacaré la verdad, ya verás.
Todas estaban en la última semana del semestre, por lo que regresarían a sus casas durante el receso de invierno. Eso significaba muchas cosas, no solo como estudiantes acababan un semestre, sino que para otras personas, como Sakura, significaban cambios drásticos, los cuales aún no asimilaba del todo y no era capaz de compartir con sus amigas. Eran sus secretos.
Sakura Y Hinata dejaron a Ino en casa junto a las demás mientras iban a la Universidad. Hinata tenía asuntos pendientes con unos profesores y Sakura quería pedir prestados unos libros durante las vacaciones, aunque en realidad estudiar era una excusa, puesto que lo único que quería era tener algo que hacer con tanto tiempo libre. Le gustaban estas fechas porque la biblioteca tenía más vida de lo normal, pero si analizaba bien la mayoría de los alumnos ahí presentes eran los que estaban en exámenes, por los que seguramente ellos no estaban tan felices como ella. Lástima.
La secretaria la saludó e intercambiaron sonrisas. Era una mujer solterona que rondaba los cuarenta, con cinco gatos y una cajetilla de cigarros cerca de la cama, o al menos eso se imaginaba Sakura. Le gustaba inventarle la vida a las personas que estaban a su alrededor. Soñaba con el día que alguien algún día pensara que ella era una divorciada con olor a ginebra y menos años de los que aparentaba.
No, en realidad no quería eso, pero su mente gris y resentida la imaginaba así. Maldito Sasuke.
Fue a buscar el libro que la convocaba en la sede de la esperanza. En el fondo ella no entendía por qué la gente iba a estudiar ahí siempre en las mismas circunstancias, es como si estuvieran haciendo una peregrinación que les prometiera aprobar sus asignaturas. Si fuera tan fácil ella ya se habría instalado con carpa y todo.
Estaba en medio su pesimista y amargado pensamiento cuando sus ojos se fijaron en una mesa en la esquina de la biblioteca. Bien, no se fijó en la mesa en realidad —¿Roble, pino? —, sino en quien la ocupaba. Primero se asustó al ver el cabello oscuro y los rasgos masculinos tan familiares para ella, pero prontamente se dio cuenta que no podía ser Sasuke, no quería que fuera Sasuke, y para su suerte no era él, sino Itachi, su hermano mayor. Estaba tan concentrado en el computador que jamás se fijaría en su presencia, y no supo si sentir lástima o alegría por ello.
Fue a buscar su libro, pero no evitó mirarlo en todo su camino. Él se veía estresado, o quizás agotado, y en el fondo le causó cierta simpatía verlo estirarse en la silla. Sakura recordó la fiesta de hacía dos meses y con ello recordó no solo a Itachi, sino también a Sasori… y, maldita sea, a Sasuke. Genial.
—Maldito bastardo —masculló, molesta, pero prontamente se arrepintió. No odiaba a Sasuke… no tanto al menos.
Ya, en realidad un poquito sí.
Tomó el ejemplar que quería y se dispuso a irse, pero como Sakura era tonta —y curiosa —, nuevamente miró en dirección a Itachi. Ahora sí la estaba mirando.
Parecía que la estaba viendo hacía ya un rato, debido a que estaba cómodamente apoyando el mentón en sus manos. Hasta entonces Sakura no se había percatado a fondo de que él estaba usando gafas. Sakura le movió la mano e Itachi imitó el saludo, y eso fue suficiente para que ella pensara que debía acercarse.
Eso era porque Sakura era bien tonta.
—¿Mucho que estudiar? —habló ella, tranquilamente.
—¿Esto? Hm, solo estoy adelantando mi tesis.
Hubo un breve y algo incómodo silencio después de eso. Ambos estaban pensando en lo mismo, pero Sakura no quería hablar de eso (no con Itachi al menos, con él menos que nadie), y bueno, aunque Itachi sí quería preguntarle notó la incomodidad de ella.
Se miraron y Sakura supo que no iba a poder esquivar el tema más tiempo. Antes de darse cuenta ya había bajado la mirada y las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Oh, ella daría la vida con tal de poder estar fumando lo que fuera mientras escuchaba a Florence en su reproductor.
—Hey, hey, calma —antes de darse cuenta Itachi se había puesto de pie y la había invitado a sentarse a su lado —. Sakura, está todo bien, tranquila.
—Perdóname, pero es que por un instante yo… yo vi a…
—¿Viste a Sasuke reflejado en mí?
Joder sí. Pero si ambos eran prácticamente iguales… ya, no tanto como para decir que eran dos gotas de agua, pero la facciones, la esencia, el aroma, ese algo que ambos hermanos tenían que hacía a Sakura dudar.
—En el fondo lo vi venir, ¿Sabes? —Sakura medio sonrió, resignada. Itachi la ocultó con su brazo para que otros no la vieran llorar —. Yo lo amaba, pero también soy realista. La distancia es mucha.
Sasuke se había ido de intercambio por ya casi un año en esa misma fecha, y si Sakura sufría ahora era porque Sasuke había decidido terminar sus estudios en el extranjero en vez de regresar a Konoha como estaba supuesto. Si lloraba era porque entendía que era mejor terminar sus estudios allá, puesto que los recursos eran mejores, pero era fuerte asimilar que su relación de cuatro años había terminado para siempre. Habían terminado hacía ya casi dos meses.
Itachi y ella salieron de la biblioteca y se fueron caminando en dirección a la casa de Sakura. Hablar con él la hizo sentir mejor, dado a que en realidad él era el primero en enterarse además de Naruto, el mejor amigo tanto de Sasuke como de Sakura.
—Sólo tienes 20 años Sakura, sé que no debería decir esto dado a que Sasuke es mi hermano, pero aún tienes mucho que vivir —dijo él, haciéndola reír.
—Si él supiera que me estás diciendo esto no se lo tomaría bien.
—Entonces que sea nuestro secreto, ¿Vale? —Itachi le guiñó el ojo y ella sólo atinó a morderse el labio inferior. Estaban ya en la entrada de la casa de Sakura.
—Itachi-kun… Gracias por escucharme.
—En el fondo me siento responsable de las acciones de Sasuke, en especial si sé que terminaron por teléfono. ¿Entiendes que puedes buscarme si necesitas cualquier cosa, cierto?
—Sí, me alegra haberte visto hoy. Lo digo en serio.
Ese era el momento de despedirse, pero obviamente no lo fue. No debía serlo.
—¡Hey, Itachi, hombre!
Tanto el nombrado como Sakura se giraron para ver que estaba Deidara hablándoles desde la entrada. Itachi se sorprendió de verlo ahí, pero Sakura no tanto. Desde la fiesta en la casa de los Akatsuki, Deidara y las chicas crearon una bizarra amistad, por lo que era normal verlo rondar su casa prácticamente todos los días que tenían libre.
Ambos ingresaron a la casa, siendo recibidos por Deidara, Karin y Tenten.
—¿Qué haces aquí? —Itachi intentó preguntarlo sin que nadie más lo oyera, pero Deidara no se dio por enterado.
—Pasar el rato —contestó mientras se sentaba en la mesa del comedor junto a Karin —. Además tenía ganas de pintarme las uñas.
Eso podría haber sonado poco masculino, pero honestamente casi todos en la casa de los chicos se pintaban las uñas, incluso Itachi algunas veces. En realidad a nadie le importaba un carajo.
—Deidara y yo estábamos hablando de hacer una celebración por el fin de semestre, Sakura —comentó Karin, ocultando su emoción.
—¿Qué tipo de celebración?
La cautela de la pregunta hizo entender a Karin que debía ser cuidadosa.
—Unas pocas personas, solo los amigos —contestó ella —. Seríamos nosotras, algunos chicos de la universidad, y por supuesto los amigos de Deidara. Uchiha-san también estás invitado.
Eso sonaba demasiado genial.
—No digo que no me gustaría —agregó Sakura —, ¿Pero recuerdas lo que pasó la última vez?
A Karin se le empezó a asomar una sonrisa traviesa mientras recordaba. Estaban en primer año todas ellas cuando hicieron una "reunión" en su casa, y hasta donde podía recordar, el casero que les arrendaba la casa las echó por destrucción de la propiedad ajena.
—Vamos, Sakura, en el fondo tú también quieres —fue Tenten quien entró a la discusión —. Además no será gran cosa, ¿Cierto?
—¡Por supuesto que sí!
Ino se asomó desde lo alto de las escaleras, gritando a todo pulmón emocionada. Acaba de salir de la ducha, por lo que tenía el pelo mojado, pero eso no la detuvo de bajar las escaleras.
—Es la mejor idea que han tenido en mucho tiempo. Estoy a favor de esto.
—¡Si, me parece muy bien, hm!
Sakura supo que sin importar lo que dijera ahora, no habría forma de detener a Ino y a Karin. ¿Qué importaba en realidad?
Los chicos se quedaron un rato y se fueron cuando se ocultó el sol. Para entonces ya estaba Hinata de regreso y todas reunidas en la sala de estar mientras escuchaban música y sacaban algunas bebidas.
—No, hoy no bebamos Ino —suplicó Sakura, pero fue completamente ignorada —. Mejor guardemos lo que tenemos para la "reunión" de mañana.
—Deidara prometió traer esas cosas, así que no te sientas mal y tan solo celebremos.
—Oh, nunca ganaré una discusión contigo.
Era tan temprano aún, ¿Las siete recién? Era muy temprano, mas después de dos horas ya nada más importó. Oh Sakura debió haber supuesto que esto era una trampa de Ino, no podía ser de otra manera. Se sentía pésimo, pero en serio muy mal, pero si ella estaba mal entonces la pobre Hinata estaba por morir.
—¡Vamos, vamos! —chilló Ino, frenética —, dinos Hinata, ¿Fue o no fue Neji tu primer beso?
Hinata miró entre asustada y avergonzada a Ino. Tenten, quien estaba actualmente interesada en Neji estaba tan entretenida que no podía ni siquiera estar molesta con Hinata. Eran amigas, y un hombre no era suficiente para que se enojara por algo así, además todo esto era demasiado gracioso.
—Mmm… sí.
—¡OOOOH! —las chicas gritaron sorprendidas. Eran fuertes declaraciones.
—Hinata, perdóname, pero no puedo dejar esto pasar, ¡Cuéntanos más! —exigió Karin. Todas querían saber más.
—¡No quiero, mi turno ya terminó! —se quejó ella. Parecía otra persona cuando estaba bebida.
—Si te vuelve a tocar te haré decirlo, ya verás —le advirtió Ino, riéndose —. Te toca a ti, zanahoria, dinos, honestamente, ¿Cuántas veces lo has hecho con Suigetsu?
Karin escupió su bebida, completamente descolocada. Los lentes se le empañaron.
—¡Y-Yo no tengo nada que ver con ese! Además… solo fue una vez, en la fiesta, pero eso ya lo sabían.
—Tenía la esperanza de que se hubiesen juntado otra vez —comentó Tenten —. Quizás mañana venga, una nunca sabe, ¿Eh? Te toca a ti Sakura, quiero saber algo hace mucho tiempo, y creo que todas me apoyarán —Tenten se llevó el vaso a los labios y la miró fijamente. Sakura sabía que venía una pregunta peligrosa —. Dinos, ¿Alguna vez has visto a Itachi de otra forma que no sea tu cuñado? Como hombre, me refiero yo.
Mieeeeerda.
Sakura se sonrojó violentamente. La respuesta era pecaminosa, y en realidad eso la hizo pensar muchas cosas, y entre ellas a Sasuke. Itachi ya no era más su cuñado, pero ellas no sabían eso aún.
—Elijo castigo.
—No tienes idea de cómo te vas a arrepentir —rio Karin, levantándose y dirigiéndose a la salida. Todas la siguieron —. Sakura, te tengo una misión que solo tú puedes cumplir. ¿Ves la ventana de allá? Bien, pues debes entrar por ahí y traernos algo.
—No hablan en serio… En esa casa viven solo hombres, no quiero hacerlo.
—Entonces debes ser sincera con nosotras y decirnos lo que queremos oír —la reprendió Tenten, tomándola por los hombros y guiándola por la calle hasta la entrada de la casa a la que debía acceder.
Conocía esa casa, muy bien de hecho. Naruto vivía ahí, y por un tiempo también lo hizo Sasuke, así que conocía los dormitorios, pero por muy amigos que fueran esto no estaba bien.
—Bien, lo haré, ¿Qué traigo?
—Ropa interior, de preferencia limpia.
—¡¿Qué?! Ino, no haré eso, no estoy tan enferma.
—Solo hazlo, ¡Y la ropa de Naruto no cuenta! ¡Esa ya la conocemos!
Sakura maldijo. Ese era su as bajo la manga.
Miró por sobre su hombro antes de entrar. Por el amor de Dios que nadie la viera, y si lo hacía alguien que fuera Naruto. La ventana por la que entró era la que daba a la cocina, y tan pronto puso un pie ahí se arrepintió tanto. Todo estaba oscuro, y muy probablemente cada uno de los chicos estaba en su dormitorio, ¿Cómo esperaban que lo hiciera? No, definitivamente no podía con esto, necesitaba ayuda, necesitaba que el chico rubio la ayudara. Sakura se disponía a subir las escaleras cuando sintió el sonido de alguien introduciendo las llaves de la puerta. El corazón se le aceleró y subió de prisa, alcanzando a llegar justo cuando reconoció a varios de los chicos entrando a la casa, entre ellos a Shikamaru, Lee y… ¿Naruto?
No, no, no ¡No!
Sakura fue hasta la puerta de Naruto y ésta estaba cerrada, ¡Por supuesto que lo estaba, diablos! ¡Él acababa de llegar! Sakura se puso pálida cuando escuchó como ellos comenzaban a subir, por lo que solo atinó a meterse al baño y cerrar con llave. La iban a pillar, que vergüenza. Maldita Ino, maldita Karin, malditas todas.
—Hey, el baño está con llave —Sakura reconoció la voz de Lee, y la aterró ver como el intentaba entrar.
—Iré por la llave, creo que está abajo —Dijo Shikamaru. Sakura esperaba que él se cayera por la escalera y muriera.
—¿Qué hago, qué hago, qué hago? —susurraba Sakura, estresada. No tenía mucho tiempo.
Corrió la cortina de baño y solo se le ocurrió una cosa. Con prisa se quitó los zapatos y abrió la ventana, apresurándose para salir de ahí. Recién había sacado la mitad de su cuerpo cuando de pronto la puerta se abrió y encendieron la luz del baño. A Sakura lo único que la protegía era la cortina de baño, pero si alguien la corría estaba frita.
—Ah, necesitaba pipí —El tono aliviado de Naruto solo le dio ira a Sakura. Su amigo orinando mientras ella salía por la ventana era lo último que necesitaba.
Sakura aferró las manos al marco de la ventana y cerró los ojos, sacando la otra mitad de su cuerpo de ahí. Estaba de pie en pleno tejado, aterrada y alcoholizada. Esta era la peor idea en siglos. Sus ojos verdes miraron al suelo y no le pareció una buena idea lanzarse, ¿Dónde estaban las chicas cuando las necesitaba? Necesitaba darles una señal, pero era imposible que ellas supieran que ella estaba ahí.
—¿Sakura? ¡¿Qué diablos estás haciendo?!
Tan pronto oyó su nombre alzó la vista. Al otro lado de la calle, desde el segundo piso, Sakura solo vio el movimiento brusco de un chico, pero no era necesario verlo para saber quién era. Le reconoció la voz. No tuvo que esperar mucho para ver como el chico se apresuraba a su encuentro, cruzando la calle a toda prisa.
—¿Pero qué diablos…?
—No, no metas ruido —urgió ella, poniendo un dedo sobre sus labios. Al estar cerca del baño ella sabía que alguien ahí dentro se estaba bañando, y no podía estar segura de quién.
—Oye… ¿Estás ebria? Mierda, tienes que bajar de ahí.
—Eso quiero, pero no sé cómo. Por favor, ayúdame.
—Vale… ven, salta a mis brazos, te atraparé.
—Pero te puedes lastimar…
—Tan solo no saltes, te puedo atrapar pero no tomes velocidad. Vamos, confía en mí.
Sakura se sentó en el tejado y se arrastró de esta forma hasta el borde. Sin tomar impulso tan solo se dejó caer y efectivamente fue agarrada antes de que tocara el suelo. La agarró por arriba de las rodillas, por lo que Sakura quedó por encima de su cabeza. Fue entonces que él levantó la mirada y Sakura reconoció esos agudos ojos color ámbar. Mentiría si dijera que no estaba nerviosa.
—Lo que acabas de hacer es muy estúpido, podrías haberte hecho daño, ¿A qué venías?
—A hurtar ropa interior.
La cara de Sasori se deformó al oír eso, pero después le dio risa. Sakura se avergonzó de lo sincera que acaba de ser. Él la bajó y le permitió ponerse los zapatos, luego ambos se encaminaron a la salida de la casa mientras Sakura —incoherentemente — le explicaba lo que había sucedido. Sasori la escuchaba entretenido mientras la encaminaba a casa.
—No te veía hace tiempo —le dijo. Sakura estaba nerviosa.
—Sí, me alegra verte otra vez.
Sakura lo miró de reojo y lo pilló mirándola, lo que hizo que instintivamente ella se detuviera. Él también paró y quedó de frente a ella simplemente mirándola. Por un breve instante Sakura tuvo una infinidad de ideas sobre lo que iba a ocurrir a continuación, pero todo se vio fugazmente arruinado cuando él sacó su teléfono y comenzó a juguetear en él.
—Me llegó un mensaje de Deidara hace un rato —comentó, mostrándole la pantalla a Sakura para que lo viera junto a él —. Dice que mañana hay una fiesta en tu casa.
—¡¿Fiesta?! —la expresión de aflicción de Sakura hizo a Sasori sonreír divertido —. Oh, no, sólo es un reunión, no diría que es algo tan grande como una fiesta… mi casa terminaría arruinada.
—¿Y planeabas invitarme? Voy a ir aunque así no sea.
Sakura comenzó a sentir como su cabeza bombeaba y la sangre le pintaba las mejillas. Ella tenía asumido que él iba a estar presente por el simple hecho de ser amigo de Deidara, pero parecía que él le preguntaba si ella quería que él estuviera ahí, y de estarlo, ¿Cuál era la intención con la que iría? Mirando a sus ojos color ámbar y escuchando ese rico acento extranjero Sakura se dio cuenta de algo muy firme en su mente: Ella no quería ninguna relación con Sasori…
Pero quería estar con él esa noche.
Su cuerpo se sentía ansioso de esa idea, ¿Sería normal? No tenía altas expectativas de una relación romántica en ese instante, quería seguir soltera, pero algo en él la impulsaba a querer intentar algo, ¿Sasori querría lo mismo? Se sentía como sentir hambre de alguien, no había otra forma de explicarlo. Le gustaba que le coqueteara, que él fuera atrevido y muy atractivo, sería un "lujo" estar con él, esa era su idea muy explícitamente explicada, ¿Era muy terrible pensar así? En el fondo esperaba que no, porque muchas personas hacían eso, especialmente en la universidad.
¿Así se sentía desear a alguien? Sakura tenía ganas de él, y lo que pasara después de eso no importaba mucho en realidad, no tenía altas expectativas en que se repitiera o algo así. En serio ella sólo quería quitarse las ganas de probarlo a él.
Con ese último pensamiento la vergüenza y el pudor de Sakura se fueron al quinto infierno. Se sintió deshonrosa, pero era lo que sentía… no era como si alguien se fuera a enterar de sus lujuriosas ideas de todas manera.
—Yo ya había asumido que irías —le dijo ella, a lo que Sasori sonrió con más ganas, pero sin mirarla a la cara directamente.
—Iré con más ganas entonces.
Llegaron hasta la entrada de la casa de Sakura en donde ya la esperaban las chicas. Todas olvidaron por un instante la penitencia que cumplía Sakura cuando la vieron aparecer con Sasori, pero como obviamente ella no consiguió la prenda tuvo un castigo mucho más severo una vez que regresaron al interior de la casa. Sasori se retiró en ese momento, no sin antes guiñarle un ojo a Sakura.
—Ah, yo no sé cómo lo haces, pero tienes mucha suerte —gruñó Ino mientras escribía en su celular —. Les informo que Deidara viene para acá con algunos de los chicos.
—La reunión es mañana, no hoy —le aclaró Tenten.
—Sólo vienen a pasar el rato, además él ya es uno de nosotras. Me dijo que sólo viene con Hidan e Itachi, no son tantos, ¿Ves?
Sakura sintió que se le secaba la garganta, ¿Itachi venía? Quería asegurarse de que era así, pero si mostraba demasiado interés solo iba a provocar bullying por parte de sus amigas. Se hizo la desentendida y comenzó a beber de su vaso, pero la incomodidad se hizo latente cuando notó que varios ojos traviesos la miraban.
—¿Qué? —preguntó, como quien no quiere la cosa.
—Nada, nada —Karin ahogó una risita —. Creo que esta semana va a ser demasiado entretenida, solo eso.
Sakura sabía que desde ese momento en adelante sus amigas le tendrían un ojo encima, pero no era como si ella no pudiera hacerles lo mismo. Esto era la guerra, y pobre de la que estuviera desprevenida.
Deidara llegó media hora después, acompañado de Itachi, Hidan, Kisame y también Konan, siendo ella la única chica de entre ellos. Se hizo un saludo general y se acomodaron según el espacio se los permitiera. A eso de las once de la noche todos estaban pasándolo genial, y Karin se aseguraría de recordárselos al día siguiente con la exuberante cantidad de fotografías que estaba haciendo, en especial las de Hinata; nunca se le había visto tan desinhibida en toda su corta vida.
Estaban jugando un nuevo juego, uno que no les obligara a abandonar la habitación, uno de los favoritos de Sakura, por cierto.
—Yo nunca, nunca he mirado el trasero de otra persona —dijo Hidan, observando muy feliz como todos alzaban sus vasos y bebían.
El juego consistía en decir alguna actividad, y todo aquel que efectivamente la haya realizado debía beber, ignorando la irónica palabra "nunca". Era uno de esos juegos donde nadie se salvaba, y que además sacaba a flote los secretos mejor guardados de cada persona; secretos que eran utilizados por malas amistades.
—A mí nunca, nunca me ha gustado el novio o novia de una amistad.
Esa frase iba con maldad. Sakura estalló en risas al ver el odio reflejado en los ojos de Karin e Ino. A las dos les había gustado Sasuke antes de que ella se pusiera a salir con él, por lo que Sakura había dirigido esa frase a esas dos con las intenciones de que bebieran. Ambas lo hicieron, muy a regañadientes, y junto a ellas también lo hizo Deidara y Hidan.
—Si seguimos con esto voy a terminar tumbado —maldijo Hidan, rellenando el vaso —. Vale, ¿Me toca a mí, no? Yo nunca, nunca…
—No, espera —le interrumpió Ino, riéndose —. Déjame decir a mí primero, ¿Sí? —le guiñó el ojo y Hidan le cedió su turno felizmente. Ino cruzó una mirada cómplice con Karin y se relamió los labios antes de hablar —. Bien entonces… A mí nunca, nunca me ha gustado un familiar de mi novio.
Sakura sitió que el mundo le dio vueltas. Eso iba dirigido a ella, lo sabía, por lo que se sintió angustiada de que Itachi estuviera ahí, después de todo él era el hermano de su ex. ¿Qué tenía Ino en la cabeza? Ella le había sido leal a Sasuke mientras su relación duró, además, ¿A quién diablos hacía ella referencia? ¿A Itachi? Diablos, sí, le gustaba un poco, pero solo un poco, y si le gustaba era porque sus amigas le habían lavado el cerebro. No pudo levantar la mirada del vaso. Si no bebía entonces las chicas eran capaces de empezar a presionarla, y en el peor de los casos decir algo comprometedor, pero si lo hacía, entonces, ¿Qué iba a pensar Itachi? Estaba claro que la indirecta iba dirigida a él. Oh, Sakura se puso muy nerviosa… las mejillas le ardían demasiado.
—¿Nadie va a beber? —comenzó a presionar Tenten, poniendo sus bonitos ojos marrones sobre Sakura. Ella sintió la mirada que sus amigas le ponían encima.
—Bien, lo confieso —bufó Hidan, bebiendo —. La prima de una exnovia era preciosa, pero jamás hice nada. Lo juro.
—A mí me gustó el tío de primer novio —confesó Konan, sorprendiendo a sus amigos —. No me miren así, fue antes de conocer a Yahiko, mientras estaba en el instituto.
El ambiente se había apaciguado. Si lo hacía debía de ser en ese momento, mientras la atención estaba puesta en Konan; si alguien lo notaba pues bien, y si no lo hacían pues bien también. Cerró los ojos y bebió rápido, pasando desapercibida para los que a ella le interesaban, asegurándose al menos que Karin y Hinata apreciaran su valentía para que no la molestaran más.
No se atrevía a mirar en la dirección donde Itachi estaba.
—Pues sigamos —río Kisame —. Yo nunca, nunca…
Siguieron jugando un rato más y después empezaron otros juegos, mientras que afuera de la casa la lluvia había comenzado a caer hasta dar paso a un temporal. Era tan divertido jugar Twister en estado de ebriedad. Era sin duda el mejor juego de la vida. Sakura se puso de pie y fue al baño apenas su turno de jugar había terminado, quedándose viendo en el espejo su reflejo un rato antes de salir de ahí. Miró lo largo que le había crecido el cabello… y pensar que lo había hecho por ese Uchiha. Salió después de lavarse las manos y fue de regreso donde los demás, pero antes de llegar Ino le pidió que fuera a buscar más cervezas a la cocina.
—Si no quedan ahí debe haber algunas en la despensa, Sakura —le dijo Karin mientras contorsionaba su cuerpo para poner su mano derecha en el color amarillo. Sakura sólo rio al verla así.
Efectivamente no quedaban más en el refrigerador, por lo que fue hasta la despensa y se introdujo ahí a duras penas. Para prender la luz debía tirar del cordelito que estaba en el techo, pero cada vez que alzaba la mano para tomarlo éste se le escapaba… aunque quizás no era culpa del cordel, sino de sus patéticos reflejos nublados por el alcohol.
—Déjame ayudarte.
Sakura soltó todo el aire de sus pulmones y se giró en medio de su estupor. No había sentido a Itachi acercarse, y antes de darse cuenta lo tenía detrás de ella. Él estaba estirado alcanzando el cordel, por lo que Sakura —que estaba por debajo de su cabeza — se quedó perpleja observando sus gruesos brazos y tu angulado mentón. Y, bueno, dada la situación percibió su aroma, ¡Pero por accidente, su desbordante pudor no le permitía hacerlo adrede!
—Ah, gracias.
La luz se encendió y los dos se pusieron a buscar las cajas de cerveza. Había de todo ahí, desde granadina hasta vinos importados, y cualquiera de esas botellas habría servido, pero no, ella quería hallar las cervezas… sólo porque explícitamente le habían pedido eso, no porque quisiera perder el tiempo. Algo en ella dudó ante sus últimos pensamientos.
—Sakura…
—¿Sí? —ella estaba agachada revisando en la zona de abajo del estante. En el fondo sabía lo que venía, y no lo quería.
Itachi parecía no saber cómo preguntarlo, y se le quedó mirando un rato esperando que ella le devolviera la mirada, pero Sakura estaba tan avergonzada que no podía hacerlo.
—Hace un rato, mientras jugábamos nunca, nunca…
«No, no, no, noooooooo. Tragáme tierra. Por favor no lo digas. Se lo ruego a todos los Dioses del Olimpo». Sakura sintió que la cabeza le daba vueltas. Deseaba un terremoto o algo que la salvara; hasta la presencia de sus padres habría sido milagrosa.
—Sakura, con esa frase del pariente… tú bebiste, ¿No es así?
—¿L-Lo hice? No lo recuerdo… quizás sólo me había dado sed.
—Ah, ya veo.
El corazón de Sakura galopaba dentro de su pecho. Deseaba explotar. Encontró, para su alivio, las cajas de cerveza detrás de un costal de papás, el que Itachi le ayudó a mover.
—No las levantes tú, están pesadas, déjame a mí —se ofreció él, dispuesto a tomar su lugar.
Sakura, quien aún tenía algo de coherencia, sabía que su equilibrio no le permitiría de todas formas levantar bien esas cajas, por lo que se separó un poco y le dio espacio a Itachi para que se agachara a recogerlas, mientras ella por mientras acercaba la otra caja que estaba próxima.
El brazo de él pasó a rozar el de ella y esto hizo que Sakura, aun nerviosa, quisiera retroceder. Al hacer aquel torpe movimiento chocó contra la estantería, haciendo que algunas velas cayeran desde lo alto. No estaban tan cerca, quizás ni siquiera fueran a caerle encima, pero de manera inconsciente Itachi pasó sus brazos sobre la cabeza de Sakura, previniendo alguna fatalidad.
—¿Estás bien? Debes ser más cuida… dosa…
Itachi bajó la mirada y se encontró con los brillantes ojos de Sakura. Ésta lo miraba estupefacta, con las mejillas rosadas y los labios entre abiertos. Tenía que preguntárselo, pensó Itachi, no podía seguir con la duda.
—Sakura, durante el juego, sin importar si bebiste o no, dime… ¿En quién pensaste?
Oh mierda, ¿Qué clase de sensual momento era este? A Sakura le picaban las manos por solo poder tocar los mechones de pelo que caían desde el rostro de Itachi hasta el de ella. Estaban tan cerca que ella sentía la respiración de él sobre su labio superior. ¿Qué era esto? Sakura con algo de tristeza reconoció el rostro de Sasuke sobre el de Itachi… los mismos ojos oscuros, las cejas tupidas y perfiladas, la nariz preciosa y, por supuesto, los voluminosos labios. Ella siempre sintió envidia de que Sasuke tuviera una boca más bonita que la de ella, como la de Itachi ahora mismo.
Pero no era Sasuke. De cerca se dio cuenta.
Itachi tenía las pestañas mucho más largas, además de que las ojeras le daban un aire más maduro. Sakura enfocó los ojos en el diminuto lunar que decoraba el labio inferior de Itachi, como hipnotizada.
—Pensé… pensé en ti —susurró. Lo miró a los ojos y sintió su cuerpo entero atrapado en una ilusión.
—Sakura, perdóname por esto.
¿Perdonarle qué? Si fue ella quien se acercó a él. Primero tanteó terreno y con extrema suavidad le besó el labio inferior, ahí donde estaba el lunar. Fue tan casto que casi se volvió loca de ansiedad, y sin darse cuenta quería más. El corazón le latía dolorosamente de lo desesperado que estaba. Itachi llevó una de sus manos a la cintura de Sakura y la otra se enredó en su cabello rosa, atrayéndola a sí mismo. El beso casto se fue a la basura. Ella tiró de la camisa de él desde la parte posterior, dispuesta a rasgarla si era necesario. Se sentía extasiada, no quería parar. Ambos se tentaban el uno al otro al apenas rozarse los labios, girando la cabeza y apretando suavemente con los dientes. Sus manos, inquietas y curiosas, tocaban más y más; Sakura le acariciaba el cuello y lo brazos mientras él le rozaba el rostro con el pulgar y la espalda con su otra mano.
No aguantaba más. Quería más.
Y como si Itachi le hubiera leído el pensamiento le mordió el labio con algo más de fuerza, robándole un gemido a Sakura mientras él le daba paso a su lengua. ¿Era este el recatado hijo mayor de la familia Uchiha? Sakura quería saber hasta donde quería llegar.
La lluvia era imperiosa en el exterior, pero en esos instantes también fue cómplice de ambos, ocultando sus suspiros y gemidos. Sakura no sabía de dónde había salido semejante desinhibición, pero antes de darse cuenta estaba sobre Itachi mientras él se apoyaba en la puerta de la despensa. Fue entonces que, inesperadamente, la mano de Itachi fue a dar a su pecho, y cuando sus grandes dedos la apretaron Sakura tuvo que morderse el labio para no suspirar.
—Sakura… —ella lo miró a los ojos y se sintió como una presa que estaba a punto de ser devorada. Estaban más oscuros de lo normal, con un toque rojizo. La lujuria desbordaba de ellos, pero a la vez le estaban pidiendo permiso. Itachi no iba a ser nada sin su autorización.
Sentirse así de poderosa la hizo sentir un éxtasis desenfrenado. Tomó las manos de él y las dejó sobre sus caderas, las que inmediatamente apretó. Sakura sentía la hombría de él creciendo ahí abajo, y sin duda ese fue su gatillo. Le besó los labios y ante su atenta mirada ella misma se despojó de su blusa, quedando sólo con su sujetador. Ver sus anhelantes ojos hizo a Sakura estar aún más excitada.
—Vamos arriba —le murmuró Sakura, y sin el menor esfuerzo Itachi la levantó, provocando que por inercia ella cruzara sus piernas en torno a la cadera de él.
Itachi apenas podía caminar, no solo por el peso de Sakura, sino porque no quería dejar de besarla.
—Espera, espera, nos van a ver —dijo ella, separándose un poco de él.
—Aunque no nos vean ahora, nos escucharán luego. Te lo prometo.
Esa frase, acompañada de la sonrisa de Itachi hizo que el vientre de Sakura se apretara. Eso si la había puesto a mil.
Pero aun así no podía ser vista en esa circunstancia, ya que para poder llegar a su dormitorio primero debía subir las escaleras… y para eso debía pasar por la sala de estar, donde estaban todos los demás. Mientras Itachi le besaba el cuello una idea brilló en su nublada mente, como un farol en medio de la neblina.
Le dijo a Itachi que apagara la luz de la sala de estar, se podía desde donde ellos estaban, además, por como Sakura podía escuchar, ninguno de los ahí presentes estaban lúcidos como para reaccionar al corte de luz de manera rápida.
Y así lo hicieron. Sin perder prisa apagaron la luz y se apresuraron a la escalera tomados de las manos, ocultando sus pisadas con las quejas de los demás.
—Wow, ¡Fiesta sin luz! —chilló Ino, borracha —. Pongamos música y empecemos a bailar.
—Baile, baile, baile —clamaron todos.
Sakura no pudo estar más agradecida cuando oyó música en el piso inferior. Así no iban a escucharlos a ellos. Sakura lo guío hasta su dormitorio —el que compartía con Ino, por lo que puso llave de inmediato —, pero antes de que ella pudiera reaccionar Itachi ya la había acorralado de espaldas a la puerta. La levantó con tal facilidad que Sakura se sorprendió, y con tal de alcanzarle el paso lo besó. Había necesidad y deseo en ese intercambio.
La llevó hasta la cama, y con la luz que se colaba por su ventana Sakura apreció con descaro como él se arrancaba la camisa… botón por botón. Una vez con el torso desnudo él se abalanzó sobre ella, siendo recibido por los delgados brazos de Sakura.
—Me gustas demasiado, Sakura —rugió él mientras le retiraba los pantalones y le apretaba los blanquecinos muslos.
Y a ella le gustaba él, no tenía que decírselo. Sus manos fueron a dar con la hebilla de su pantalón y entonces su nerviosismo regresó. Le daba vergüenza bajarle el pantalón y toparse con eso. Itachi lo supo y, mientras sujetaba las manos de ella sobre su cinturón, le ayudó a bajarlo. Ahora sólo los separaba la ropa interior. No había vuelta atrás.
Sakura se puso sobre él y empezó a lamer su cuello, comenzando a bajar por su clavícula, su esternón, su abdomen y ombligo…
Itachi estaba desesperado, ¿Sabía lo tortuoso que es para un hombre tener a una mujer tan cerca de ahí pero si llagar a estar piel con piel? Sakura jugaba con él, eso pensaba, pero no le importaba. En ese mismo instante no le importaba nada con tal de que fuera ella.
Lo que él no sabía es que ella estaba muerta de nervios. ¡No era fácil ir y quitarle la ropa interior a un chico! Si jugaba sobre la ropa era porque estaba completamente acobardada de ver un pene. Fin.
Pasó la lengua sobre la ajustada tela negra y él se estremeció. Su cuerpo entero se agitó. Era la primera vez que le dejaban total control a Sakura. Cuando estuvo con Sasuke él siempre dominaba el acto sexual, y la otra vez con Sasori también estaba sometida.
Pensar en Sasori y su tatuaje la agitó internamente. Deseaba que ese día no la hubiesen interrumpido.
Oh, pero Itachi era tan sensual como ese pelirrojo. Su cuerpo masculino y grande, su atractivo rostro, y el mejor bonus: su aroma y voz ronca. Ah, Sakura se deleitaba.
«A la de tres le bajaré el bóxer… 1, 2… 2… 2.5… ¡Ya, 3!». Sakura no pudo evitar exclamar. No sabía qué tipo de genes favorecía a ambos hermanos, pero la genética era maravillosa.
Ella sabía lo que debía hacer, o lo que se suponía que tenía que hacer. Pensó en cerrar sus ojos y entregarse a la acción, pero miró el rostro de su amante. Itachi se relamía los labios mientras respiraba arrítmicamente, con los ojos cerrados y las manos hundidas en su precioso cabello negro.
Sakura jamás quería olvidar esa imagen.
Se remojó los labios y sacó su lengua, sin titubear más tiempo. Tan pronto como tuvieron el primer contacto las blasfemias escaparon de los labios de él.
—Joder, Sakura. Mierda.
Había sonado tan masculino que ella dejó de preocuparse por lo demás. La lluvia había empeorado y el sonido de los demás bailando en el primer piso más la música les había permitido enclaustrase en lo que solo a ellos dos incumbía.
Sakura llevaba un rato así, no el suficiente para que le molestara, pero sí para que la agotara. Itachi la separó de sí y la recostó, ubicándose sobre ella pero sin hacerle peso. Con una mano le soltó el broche del sostén y le retiró la prenda con tal velocidad que ella no alcanzó a cubrirse o a sentir pudor antes de que la boca de él estuviera sobre sus pechos. Su espalda su curvó y con sus manos presionó la cabeza de Itachi, manteniéndolo cerca. Estaba perdida.
Arañó los musculosos brazos y luego le soltó el cabello. Nunca había estado con alguien que tuviera el cabello tan largo, pero le pareció hermoso. Realmente le gustaba Itachi Uchiha. Y le gustó más cuando su atrevida mano se introdujo en su última prenda puesta y él la hizo sentir bien. Sakura pensaba que si alguna vez le contaba a alguien sobre lo que pasó entre ella y él, entonces su mente enferma recordaría puntualmente ese momento, y es que hasta entonces no recordaba haber tenido un orgasmo sólo porque la masturbaran. Dios, si hasta la palabra le daba vergüenza. No, jamás nadie se enteraría de esto. Era su secreto.
Itachi le retiró las pantaletas y se miraron. Itachi le besó el cuello y luego los labios mientras ella lo abrazaba por el cuello. Era el momento que ambos tanto ansiaban…
Pero por supuesto, las cosas nunca salían como Sakura quería.
La música abajo se cortó de improvisto, llamando la atención de los dos, y seguido de eso se alarmaron al sentir las pisadas que subían con rapidez por las escaleras. El pomo giró con violencia pero al tener la llave puesta la puerta no se abrió.
—Sakura, ¿Estás ahí?
—Es Ino —le susurró a Itachi, sobresaltada.
—Oye, llegó la policía —Ino sonaba urgida —. Alguien los llamó por disturbio en condominio privado o una mierda así. Nos van a poner una multa, así que tenemos que pagarla. Abre para poder sacar el dinero, ¿Sakura estás despierta, hola?
Sakura a Itachi se miraron alarmados. Se levantaron y comenzaron a vestirse con rapidez.
—Sakura maldita sea, abre la puerta —esta vez era Karin quien la apresuraba —. Oye, lo siento pero necesitamos pasar. Usaré la llave.
—¡MIERDA NO! —el grito de Sakura se habría escuchado incluso en los confines del planeta.
Este era, sin duda alguna, el momento más penoso de su vida.
La puerta se abrió e Ino se asomó con la intención de ir a buscar el dinero que necesitaban, pero se detuvo incluso antes de encender la luz al ver a Sakura a medio vestir en mitad de la habitación con la cara roja de angustia y vergüenza. Fue entonces que la rubia captó que ella no estaba sola en la habitación.
—¡Oh, Sakura lo siento tanto! Ja, ja, ja —Ino salió de ahí y cerró la puerta de golpe, pero sus risas ya habían inundado la habitación de todas maneras.
Estaba tan abochornada que no supo cómo mirar a Itachi. Él debía estar odiándola en ese momento. Escuchó como Ino les explicaba escuetamente a los demás que no podían pasar todavía, por lo que Sakura se sintió conmovida de que no la hubiese delatado sin piedad. Se terminó de vestir y de su mesita de noche sacó un sobre con dinero que había ido ahorrando para las vacaciones y le pasó a Ino lo suficiente para pagar la multa; ya arreglarían cuentas después.
—Hey, de verdad lo siento —se disculpó Ino en susurros mientras recibía el dinero —. Él había dicho que tenía asuntos de su tesis mañana y que debía irse, por lo que todos asumimos que había ido… nadie sabía que estaba aquí.
¿Qué? Sakura la tranquilizó y la dejó ir, cerrando la puerta con llave nuevamente. Vio a Itachi sentado en su cama distraído mirando como la lluvia golpeaba la ventana. Ella mentiría si dijera que no estaba inquieta… ¿Acaso él había planeado todo esto?
—Itachi —lo llamó Sakura, obteniendo su atención —. Sabes, Ino me acaba de decir que tienes una reunión sobre tu tesis…
Su rostro estaba impenetrable, mirando cualquier posible reacción de Sakura.
—Sí, tengo que estar en la universidad mañana temprano, ¿Por qué preguntas?
—Porque me dijeron que tú te habías despedido y te habías ido, pero estabas conmigo en realidad.
Itachi sonrió de lado, avergonzado de que lo hubieran pillado, aunque no es que fuera un plan maestro de todas formas. Se mordió el labio inferior y le devolvió la mirada. Sakura se sonrojó.
—Quería estar contigo.
Oh, vaya. Sakura no supo si se refería a una noche o algo más serio… y no sabía si emocionarse o asustarse ante cualquiera de las dos ideas. Se sentó junto a él en la cama y notó que él tenía una mueca de dolor en el rostro. No tuvo que preguntarle para que él tuviera la iniciativa de responderle.
—Da algo de vergüenza decirlo, y no sé si sabes, pero cuando… bueno, cuando uno no consigue eyacular durante el acto, después duele. Se me quitará, así que no te preocupes.
Sakura si sabía, y le daba algo de lástima. La primera vez que le pasó algo parecido a Sasuke los dos pensaron que tenía alguna enfermedad y casi terminan en el hospital, aunque gracias a Dios se le quitó antes de tan humillante final.
—Es mejor que regrese a mi casa antes de que noten que nunca llegué —dijo, poniéndose de pie y colocándose la chaqueta —. Sakura… si sientes algún arrepentimiento, por favor, no te culpes. Todo fue culpa mía.
—No es culpa lo que siento… —susurró ella sin que él la escuchara, avergonzada.
Itachi se despidió de ella desde la distancia que los separaba y emprendió camino a la salida de la habitación. Ya había abierto la puerta cuando un ligero tirón lo detuvo. Sakura estaba detrás de él, sujetándolo por la chaqueta.
—¿Vendrás mañana…?
Se atrevió a mirar hacia arriba y notó que él la miraba con suavidad. Itachi giró la mitad de su cuerpo y con una de sus manos golpeó la frente de Sakura con el dedo índice y medio. Ella sabía el significado de ese gesto.
—Aquí estaré.
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.
Sakura no quería bajar las escaleras, no si sabía que ellas estaban ahí.
Se las había ingeniado toda la mañana para hacerse pasar por dormida, y a media tarde no hubo nadie en casa por lo que consiguió comer y bañarse, pero ya no podía seguir huyendo. Eran las siete de la tarde ya, y la maldita "reunión" que sus amigas tanto ansiaban comenzaría en menos de una hora y contando. En el fondo —muy, muy en el fondo —, Sakura estaba emocionada y ansiosa, pero también angustiada… Estarían tanto Itachi como Sasori, lo que no avecinaba nada bueno.
—Sé que estás ahí. Baja ya. —gritó Tenten, haciendo que todas se girasen a mirarla, incluyendo a Sakura, a quien estaba dirigida la frase.
Se resignó y bajó. Karin y Hinata estaban poniendo unas luces en las cortinas y parte del techo mientras Tenten probaba el equipo de música. Ino estaba al otro lado de la habitación, cocinando gomitas de vodka, y fue a quien primero le dirigió Sakura su mirada. La rubia no mostró alguna reacción extraña en su cara, y por breves instantes Sakura se sintió aliviada.
Pobre ingenua.
Tan pronto se propuso ayudar a hacer espacio en la sala de estar una risa colectiva la abordó. Se tuvo que morder el labio con mucha fuerza para ocultar la malévola sonrisa que empezaba a formarse en su cara. ¡Por supuesto que Ino no iba a quedarse callada, maldita sea!
—Perdona, es que nos estábamos acordando de un chiste que nos contó Hidan anoche —se excusó Tenten. Si-como-no.
—Sí, sí, eso… —Karin apenas podía hablar intentando contener la risa. Sakura la odió.
—Como sea —gruñó Sakura, ignorándolas —. Hinata, ayúdame a levantar el sillón por favor.
—Voy —se ofreció la nombrada, acercándose a Sakura, pero de repente se detuvo y se quedó mirando a Sakura, quién le devolvió la mirada, curiosa —. Hey, Sakura —comenzó a susurrar para que sólo ella la escuchara—. Hay un hematoma en tu cuello. Ten cuidado de que no lo vean las demás.
Tan pronto lo dijo los colores se le subieron a las mejillas. Daba gracias de que al menos era Hinata quien lo había visto y no cualquiera de las otras. ¿Tanto había pasado la noche anterior? Sakura no recordaba tantos detalles.
Terminaron de arreglar la casa y guardar las cosas caras, por lo que pasaron a arreglarse. Sakura le estaba haciendo una trenza a Karin mientras Ino le hacía una a Hinata. Tenten estaba cerca de ellas maquillándose.
—Bueno, creo que lo pasaremos bien hoy.
—Dices eso todas las noches, Ino —le habló Karin, leyendo algo en su teléfono.
—Sí, pero hoy será excepcionalmente genial —rio traviesa —. Buena música, buenas bebidas, buenos chicos, ¿No están de acuerdo?
Sakura empezó a detectar una indirecta.
—Viene el tipo que te gusta, ¿Verdad Tenten? —preguntó Karin.
—¿Quién, Neji? Le dije que me gustaba, pero él sólo respondió que estaba enfocado en su carrera… Estoy en modo despecho, creo.
—Agh, eso apesta. Es tu primo, Hinata, ¿No puedes hacerle cambiar de idea? Para ayudar a Tenten, digo yo —comentó Sakura.
—Lo intentaré, pero él siempre ha sido algo arisco.
—Hablando de primos… hoy viene Naruto, así que esfuérzate Hinata —Karin parecía disfrutar poniendo nerviosa a la pobre chica con su primo.
—Dejemos de hablar de primos —pidió Ino, pareciendo compasiva, pero la verdad no podía estar menos acertada —. Conversemos de otro tema… hermanos por ejemplo, ¿Les parece?
Los dedos de Sakura se tensaron y pasó a darle un tirón al cabello rojizo de Karin, haciéndola chillar. Esa maldita cerda no iba a dejarla escapar.
—Eso me dolió —lamentó Karin —, hey, no te desquites conmigo, yo no dije nada —se quejó Karin, por lo que Sakura se disculpó —. Ino, deja de molestar a Sakura. ¡Si ella no nos quiere decir que se acortó con el hermano de su ex no hay por qué hostigarla!
Todas, a excepción de Sakura, explotaron de la risa. Ella quería hacer una hoguera y quemarlas vivas.
—No me acosté con él —y era verdad. Sakura no alcanzó a culminarlo.
—Por supuesto que no —Ino lloraba de la risa —. Por cierto, ayer encontramos tu blusa en la despensa. La pusimos a lavar así que no te preocupes.
Las muy malditas rieron aún más fuerte. Incluso Hinata parecía tener retorcijones de tanto burlarse, y pensar que Sakura la había considerado una aliada…
—Las odio —dijo, terminando con el pelo de Karin y pasando a cambiarse ropa, ya que de todas formas todas estaban es su habitación.
Sacó pantalones oscuros y una blusa roja y se dispuso a cambiarse ropa, pero de pronto todas dejaron de hablar y le prestaron atención a ella. Sakura se giró a encararlas y todas parecían increíblemente concentradas en sus piernas, ¿Qué diablos…?
—¿Qué?
—Oye, la próxima vez dile a Itachi que no apreté tanto tus caderas. Sus manos están prácticamente marcadas —Tenten no alcanzó a terminar de hablar sin estallar en carcajadas.
Sakura miró sus caderas y efectivamente halló marcas, ¿Cómo llegaron a eso?
—¡Esto es un malentendido! —estaba tan avergonzada.
—Claro que sí —Ino se lanzó al suelo a reírse.
Se burlaron los siguientes quince minutos, y la dejaron tranquila únicamente porque sonó el timbre. Sakura siguió en su pieza un rato porque su mamá la había llamado por teléfono, por lo que cuando bajó ya había bastante gente ahí. Se quedó perdiendo el tiempo un rato con Naruto y luego con Hinata y Tenten, sin levantar mucho la vista e intentando pasar desapercibida. Se había propuesto quedarse cerca de la mesa comiendo gomitas y esas cosas, haciéndose la desentendida con la gente que iba y venía…
¡No, a quién quería engañar! Estaba nerviosa porque ya había detectado a Sasori e Itachi, los tenía en su radar, y la apenaba tanto la situación que prefería que le diera hepatitis antes de seguir ahí.
«Sin contacto visual no va a ocurrir nada» Se convencía. Por lo que charlaba con sus amigos sin girarse, pero sudando de los nervios.
—¡Hey, nos queremos unir, hm! —chilló Deidara, sentándose al lado de Sakura e invitando a otros —. Es hora de juegos.
Oh no, juegos no, por favor…
Hinata se sentó al otro lado de ella, y al lado de ésta se sentaron Tenten y Karin. Ino se sentó al lado de Deidara y algo le supo a Sakura a trampa. Entonces notó algo terrible. Tanto Itachi como Sasori estaban sentados juntos frente a ella, separados por unicamente por la mesa. Tenía que salir de ahí, tenía que evacuar, pero la mano de Deidara en torno a sus hombros la mantuvo estática. Sakura quiso encararlo, pero estaba claro que había una razón para que él no la dejara ir. Deidara se le acercó al oído en forma cómplice.
—No te preocupes, yo te ayudaré, Sakura-chan. Ino ya me explicó todo, hm.
¿Explicó? ¡¿Quién?! Oh no, algo malo iba a pasar. Ino era una completa perra.
—Deidara, no sé de qué hablas —le dijo, urgida. El rubio asintió con la cabeza, en aire empático.
—Ya sé lo de Itachi y Sasori —dijo como si no fuera la gran cosa. Sakura quiso vomitar, y ni siquiera había bebido tanto —. Te ayudaré, así que no tienes nada que temer, ¡Hm!
Quiso asesinar a sus amigas con la mirada, pero Deidara estaba reacio a soltarla. Sólo le quedaba ver hacia al frente y notó a ambos hombres mirándola, pendientes tanto de ella como del chico rubio.
Sasori le sonrió e Itachi permaneció inmutable. Sakura se bebió su vaso de un sorbo como si fuera agua.
Que Dios la ayudara con la nochecita que se le venía encima.
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Confieso que me divertí escribiendo esto, aunque también me dio vergüenza :( En especial cuando tuve que escribir la palabra p*ne (siempre me ha intimidado esa corta palabra).
El final es abierto, pero creo que pondré un tercer y último capítulo. Si fuera más extrovertida el capítulo sería más cochinon, pero me da pudor, así que no podré compartir en plenitud todos mis conocimientos del tema. Pero no creo decepcionar hahaha
Honestamente, si esto fuese a tener una continuación, voy a tardar unas cuantas semanas. La Universidad roba mi vida, mi tiempo, mis ganas de vivir... etc.
Infinitas gracias por sus reviews, los amo tanto que me impulsaron a escribir otro cap, pese a que era un OneShoot. ¡GRACIAS! 3 :* :*
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Annie's out
14 agosto 2016
23: 45 pm
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