Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


¡¿Qué diablos hacia? No era tan difícil. No. Un simple monosílabo y no estaría en su coche camino de Nueva York cuando aun ni siquiera había amanecido. Podía haberle dicho que tenía planes, que tenia que estudiar, que se estaba muriendo… ¡cualquier cosa! Pero ella había aceptado, con su mejor y más fingida sonrisa a ayudarla a preparar una cita con un chico. ¿En que momento lo conoció? ¿En que momento ella se volvió tan idiota para aceptar algo así?

Cuando llegó a la residencia de la morena y la vio, ahí parada, medio dormida y con ese adorable pijama de ositos lo supo, no podía decirle que no.

¡Llevó media hora ahí fuera! ¡¿Qué mierda hacías? – era mentira pero era lo único que se le ocurrió para justificar su mal humor

Lo siento, estaba durmiendo.

¡Genial! Me pides que venga a ayudarte y tú duermes felizmente. Odio madrugar – confesó al final tirándose en la cama boca abajo. Estaba cansada, si, pero también tenia que ocultar la estúpida sonrisa en su cara al recordarla durmiendo, como tantas veces la había observado

Te pedí que vinieras. No hacia falta que lo hieras a las siete de la mañana – sonrió

¿Podemos dormir un poco más o quieres empezar ya con tu supercita? – rezó porque eligiera la primera opción. Dios no la escuchó

Tú puedes dormir – le concedió su permiso besando su mejilla y recibiendo una sonrisa como respuesta – Yo voy a ducharme. Quiero que me acompañes a comprarme algo nuevo para esta noche. ¡Necesito estar perfecta! – gritó desde el interior del baño. Perfecta decía, ella siempre estaba perfecta a sus ojos, incluso en pijama y sin peinar. Quinn se lamentó, no iba a poder dormir con la morena, desnuda y mojada por el agua, a solo unos metros. Y lo peor de todo, tenia que pasar todo el ayudándola a prepararse para otro

Necesitaba un café… o dos, si quería sobrellevar ese día con algo de dignidad. No había dormido en toda la noche por culpa del anuncio repentino de Rachel. Estaban bien así ¿Por qué tenia que salir con alguien ahora? ¿Y por qué tenia que pedirle ayuda a ella? Vale, eran amigas ¿Y? Bueno, también habían pasado mucho tiempo juntas el último año y lo pasaban bien, y desde hacia cinco meses no podía dejar de pensar en como seria besarla, acariciarla… por no hablar de sus sueños. No había nada de inocente en ellos si Rachel aparecía, y entonces no podía dejar de imaginar como seria hacerlo con ella. Lo peor de todo es que no iba a intentar nada porque eran amigas, y no piensas así acerca de tus amigas ¿no? Seria algo pasajero, algo provocado por los meses de abstinencia que ya llevaba. O eso esperaba ella, porque sino todo iba a ser raro.

Y donde te piensa llevar ese tal… - Quinn se detuvo a la espera de que Rachel revelara el nombre del afortunado

Nick. Recuerdas esa exposición de la que hablamos hace unos días, la de la galería en la calle…

¡NO! – gritó interrumpiéndola - ¿Cómo? Las entradas están agotadas hace meses – ella lo sabia bien porque había intentado conseguir entradas para ir, y casualidades de la vida pensaba pedirle a la morena que la acompañara a pesar de saber que no iba a ser su lugar favorito, por desgracia la pequeña diva no estaba tan interesada en la fotografía como ella

Parece que conoce a alguien que conoce a alguien. Lo siento, prometo contarte como es, detalle a detalle – lo primero que pensó la rubia fue que mejor no, no estaba interesada en todos los detalles, al menos no los que implicaran a esa tal Nick, ni siquiera lo conocía y ya le caía mal. Eso no podía ser normal

Con un incipiente y muy bien disimulado mal humor, Quinn la acompañó hasta Macy´s y paciente se sentó frente al probador ocupado por Rachel y unos cinco, seis o mil conjuntos diferentes. No llevaba muy bien la cuenta. Pero eso no era lo que mas le preocupaba, su cabeza no dejaba de repetirle que se relajara, que dejara de pensar en entrar en ese probador y acabar con todo, o empezar según se mire.

Lo peor era cada vez que le pedía ayuda con la cremallera de algún vestido y sus manos empezaban a sudar, sus rodillas temblaban y por segundos su respiración se veía interrumpida. Aquello iba a acabar con su salud, lo tenía claro.

De pronto y sin opciones, se vio arrastrada por Rachel y obligada a probarse casi tanta ropa como la morena había hecho. Si pensó que mirar la iba a matar, es porque no sabia que sentirse observada por la diva era peor, y extrañamente excitante.

¿Podemos irnos ya? – suplicó. Necesitaba salir de ahí y que le diera el aire. Sus mejillas se habían tornado ligeramente rojas con cada cumplido lanzado por la morena

¿No vas a comprarte nada? Creo que la ultima falta te quedaba muy bien

¿Para que? Yo no soy la de la cita, además yo llevaría unos simples vaqueros y un top, y si le gusta bien y sino a otra cosa – espetó con sinceridad

Pasaron el resto de la tarde juntas y cada minutos más cerca de la cita de su amiga, era un minuto más que Quinn se lamentaba por no hacer nada ¿Qué podía perder? El no, ya lo tenía ¿Cierto? Y bueno, quizás su amistad se viese afectada por un tiempo, pero si habían podido superar sus años en Lima, superarían esto ¿no?

¿A que hora dices que habéis quedado? – interrogó después de estar diez minutos esperando frente a la galería

A las ocho

Pues no solo no pasa a por ti sino que llega tarde… muy mal – repitió tras comprobar su reloj

¿Qué?

Que son las ocho y cuarto ¿estas bien?- interrogó con cierta preocupación, nunca la había visto tan nerviosa por una simple cita y estaba pálida, pareciera que de un momento a otro iba a desmayarse

Si, si. A decir verdad… tengo que decirte algo

Dime – Rachel estaba tartamudeando y aun así seguía igual de mona que siempre

No hay ningún Nick

¿Qué?- su primera reacción fue fruncir el ceño. Después, mirándolo por el lado bueno, Rachel no saldría con ningún tio

Quinn llevo diez minutos intentando encontrar las palabras para decirte esto y que no me mandes al diablo

Rachel no estoy entendiendo nada ¿Qué hacemos aquí entonces?

Yo… No tengo ninguna cita, a menos que tu digas que si – había oído lo que se supone que había oído? No podía ser o ¿si? – Todo esto es para ti, me gustas. No puedo dejar de pensar en ti, y cada vez que me llamas para decirme que has conocido a alguien, desearía estar ahí y patearle el culo. Me gustas como algo más que una amiga Quinn – la rubia estaba asombrada y guardó silencio - Di algo… por favor…

¿Es una broma? – soltó lo primero que paso por su cabeza

No. Hablo muy en serio Quinn y si no quieres no pasa nada, puedo volver a la residencia mientras ves la exposición – dijo entregándole las entradas para la galería

Yo…


Gracias por los comentarios, las alertas, favoritos y demás xD

Segunda parte lista, ya solo queda una jeje
Es bastante evidente lo va a hacer Quinn ¿no?

Nos seguimos leyendo.
Saludos.
xD