¿Acaso estás…?

-.-.-

-.-

.

Habían pasado algunas semanas desde que eran una pareja secreta y de seguro lo seguirán siendo por petición clara de la ilusionista.

Hablaban a menudo, él tomando té y ella leyendo el mismo libro de tapa negra o contando su dinero de una de sus muchas billeteras.

Cuando no los veían, Fon daba un fugaz beso en los labios de ella, haciéndola actuar algo torpe, acciones que él disfrutaba con una ligera sonrisa en sus labios, observando cada gesto, mueca, todo, hasta el más mínimo detalle de ella, como mueve sus labios al hablar…

Esos labios… y otra vez venía esa sensación en la boca de sus estómago, si no se controlaba…

Tenían encuentros fugases en la noche, él iba cuidadosamente al cuarto de ella, seguían hablando, ya no aparentemente como amigos sino como amantes. Se quedaban despiertos hasta tempranas horas de la madrugada y cuando ve a Viper dormitar y al fin quedar dormida en sus brazos, se queda un momento más contemplándola y, dejándola reposar cuidadosamente en la cama, vuelve a salir como cada noche por la ventana.

Sí, nada mejor que verse cada día… pero…

Fon la miraba atentamente; como retenía en sus labios el sorbete del cartón de su favorita bebida: leche con fresa, mientras leía su libro de tapa negra sentada en el césped, con las piernas recogidas y recargada en la pared de la cabaña la cual le entregaba su sombra.

Era un día no tan común; los futuros Arcobaleno habían salido al patio a disfrutar de ese día tan hermoso, ni muy soleado ni muy nublado por petición de Luce… ninguno se pudo negar.

Reborn se encontraba recostado en una silla larga muy cerca de Luce, la cual, estaba sentada en las pequeñas gradas que conducían al patio admirando unas pequeñas flores que crecían cerca de ahí, Verde estaba sentado en una de las sillas del conjunto con la mesa llena de papeles, los cuales se negaba a soltar, bajo la refrescante sombra que le brindaba la sombrilla, Skull estaba tomando el sol acostado en el césped, Lal veía lo que cada uno hacía con atención, tratando de ahogar su ansiedad por hacer sus ejercicios matutinos, simplemente no era ella misma sin actividad física… Fon había terminado por decidirse en subirse ágilmente a un árbol y sentarse en una de sus ramas, mirando discreta pero atentamente a la peliazul.

Pero luego pareció desconectarse del mundo…

¿Hace cuanto no la había tocado? No, no es que el fuera un pervertido o algo así… es solo que, habían veces en que ella lo provocaba y él lo sabía… él encontraba un lugar privado para empezar y…

¿Hola? Ah ¿Interrumpo algo?

No, me ayudaba a abrir la puerta de mi habitación, se atascó—respondió la peliazul lo más naturalmente posible, muy alejada del pelinegro.

Um… sí eh… ¿Puedes venir un segundo?

Y para que no sospecharan, ella iba.

No solo era una vez, no, ya eran varias, últimamente no encontraban suficiente intimidad.

Comenzaron a besarse apasionadamente, abrazándose. Fon empezaba a quitarle su capa…

¿Viper?—una voz se escuchaba del otro lado de la habitación de la ilusionista.

Ella, despegándose inmediatamente de los labios del pelinegro y tratando de normalizar su respiración, contestó— ¿Qué?

Eh… ¿Puedo entrar?

Fon alzó una ceja y Viper, soltando un par de maldiciones muy levemente, dijo— Primero págame y después hablamos…—empezó a acercar su mano a esos cabellos negros…

Es que, enserio necesito eso…—respondió insistente esa voz.

Dejó caer sus brazos a los costados y vio al muchacho a través de su capucha.

Yare yare—hablaba en un susurro mientras se pasaba una mano por la nuca—ya será en otra ocasión—y, despidiéndose de ella con un casto beso en los labios, se retiró por la ventana.

O…

Ni si quiera terminaban por juntar sus labios por completo…

¿Viper?

"No…" pensaron los dos al mismo tiempo, volviéndose a separar.

Ya ni si quiera sus encuentros eran prolongados, siempre tenían que terminar por una "interrupción" y siempre era de parte de él, estaba mal que lo diga y aún peor que lo piense pero no podía evitar mirarlo con algo de ¿Frustración? ¿Enojo? Casi imperceptible.

Desvió una vez más su mirada hacia Viper, y ahí vamos otra vez…

Verde intentaba mostrarle a Viper unos papeles mientras ella trataba de ignorarlo por todos los medios para volver a leer.

Desvió su mirada a un lado y, cerrando sus ojos suavemente, dejó escapar un denso suspiro, escondiéndose en la sombra del árbol— Yare yare—de repente algo cayó en su hombro— ¿Um?—volteó a ver. Una bola blanca.

— Ah—todos miraron hacia el árbol donde estaba sentado Fon. El experto en artes marciales, de la impresión, resbaló de la rama del árbol pero rápidamente alcanzó a sostenerse de la rama con una mano, quedando colgado.

— ¿Fon? ¿Te encuentras bien?—Luce preguntó preocupada desde los escalones.

— ¿Ah? Ah, si…—respondió, y alcanzando a sostenerse también con la otra mano, se balanceó cogiendo impulso para una voltereta y regresó a su posición inicial.

Viper lo miraba discretamente.

Fon volteó hacia donde le había caído eso y vio a un pequeño mono blanco con la carita roja.

Fon no pudo evitar reírse. Se sentó nuevamente en la rama y un poco más calmado miraba a todos desde el árbol.

— Viper ¿Qué tal este modelo?—preguntaba Verde mostrándole unos papeles.

— Si quieres mi opinión, tendrás que pagarme—respondió por enésima vez la peliazul alejándose un poco más del científico.

— ¿Eh? ¿Por qué? Solo una vez más…—semi-rogó el peliverde mirándola fijamente.

— ¡Hmp! Eso dijiste la otra vez… y la otra, y la otra, y muchas veces más—volvió a responder en un suave murmullo. Estoy haciendo demasiados favores gratis, aparte de que él estaba abusando demasiado de su generosidad—Me largo—Viper se levantó del sofá de la sala y caminó de regreso a su habitación, bueno, eso tenía planeado, hasta que alguien logró cogerla del brazo y halarla hacia un cuarto— ¡¿Pero qué demo…?—unos labios chocaron contra los suyos impidiendo su habla mientras unos fuertes brazos le acercaron hacia esa persona— ¿F-Fon?—no pudo evitar que su voz saliera entrecortada de la sorpresa y la falta de aire.

El pelinegro simplemente retiró la capucha de la ilusionista y repartió besos por todo su rostro— Viper, se mía… de nuevo—le susurró en el oído, provocando escalofríos en el cuerpo de la peliazul, sus mejillas adquirieron color. Sintió su capa ser desabrochada haciendo que esta cayera en el suelo.

— Y… ¿Pretendes que lo hagamos… en el baño de visitas?—le respondió controlando lo más que podía a su palpitante corazón y su densa respiración.

El pelinegro la besó nuevamente en los labios esta vez recorriendo con su lengua la boca de su novia. Viper dejó escapar un gemido al sentir la erección de Fon contra su vientre.

¿Cuán bajo había caído frente a sus más bajos instintos? Su libido estaba fuera de control.

La peliazul se dejó llevar o convencer frente a las caricias repartidas de Fon, pasó suavemente sus manos sobre el pecho del joven, hizo a un lado el cuello del traje naranja, dejando suaves besos sobre esa tibia piel. Mientras sentía como las manos masculinas masajeaban sus senos sobre la tela, intentando dejar besos y una que otra marca por la piel expuesta.

Viper logró quitarle la gran camisa a Fon, viendo su musculatura marcada, logrando verse muy fuerte. Lo amaba tal y como era. Se apegó un poco más a él, pasó ligeramente sus cortas uñas sobre la masculina espalda dejando besos húmedos por su garganta, abandonándose a la ahora imperiosa necesidad de saciar su naciente lujuria.

Fon la acorraló contra la puerta del baño y buscando los carnosos labios que ya estaban rojos de las anteriores arremetidas. Cuando quedaron nuevamente sin oxígeno, se separaron, dejando un fino hilo de saliva. Fon aprovechó para retirar la larga túnica negra que la cubría, revelando un brasier negro muy incitante, la abrazó y sutilmente desabrochó la prenda dejando expuestos los modestos senos de la peliazul.

Viper aún no se acostumbraba a estar casi desnuda frente a él, su penetrante mirada la hacía sentir muy expuesta… intentó cubrir su pecho con sus brazos, pero el pelinegro se lo impidió— Eres hermosa—escuchó decir— Te amo—esta vez sí sintió su corazón desbocado, palpitando descontrolado.

Sintió que debía devolverle también algunas palabras de amor, pero toda intención se vio irrumpida por la boca del pelinegro que estaba brindándole caricias a uno de sus senos— Ah…

Más besos húmedos y caricias se repartieron entre ellos, sintiendo sus cuerpos quemar y sudar. La peliazul sentía como Fon dejaba su pecho para deshacerse de sus pantalones oscuros, tirándolos en el piso junto al resto de su ropa interior. Los dedos del moreno pasaron de sus muslos a su parte íntima, sintiendo su humedad— ¡Ah! Mm…—sus dedos entraron a su cavidad.

Fon, miraba el rostro de placer que tenía Viper en ese momento, su garganta se secó, hambriento de más besos, la besó desenfrenadamente sin dejar de atender la intimidad de la peliazul.

Viper se arqueaba de placer contra el pelinegro, no pudo controlar sus manos, bajó levemente el pantalón del moreno junto a los boxers y aprisionó con sus dedos la masculinidad de éste que parecía emanar cierto fluido… Sintió como Fon se tensó ante esa caricia, instintivamente subió y bajó su mano.

— Mm… V-Viper… no hagas eso—estaba jadeando, quería aliviar su dolorosa excitación en la intimidad de Viper para llevarla al clímax junto a él, no terminar en sus manos.

— Te necesito ya—pronunció la peliazul, enredando sus piernas alrededor de él, juntando sus intimidades. Sentía la sangre hervir en sus venas. Así que sin más qué añadir entró en Viper en una sola envestida.

— ¡Ah!—Fon comenzó a repartir besos por toda la piel expuesta especialmente en su cuello y hombros, viajando de vez en cuando a sus labios para ahogar los gemidos de la peliazul. Cada vez las embestidas se iban haciendo más rápidas.

¡CLAC!

La sangre de la peliazul se heló por un instante al igual que el joven, alguien del otro lado de la puerta quería entrar, pero el pomo no cedía ya que estaba con seguro. Al darse cuenta de esto, Fon no detuvo las arremetidas mientras sus manos recorrían las curvas no tan notables de Viper.

Que raro, está cerrada, ¿Hay alguien allí dentro?—Luce estaba del otro lado de la puerta.

Viper, le iba a contestar para alejarla, pero los labios del pelinegro le impidieron sacar cualquier respuesta— Mmh…—luego escuchó algo sobre una llave maestra del hogar y pasos alejarse, pero se perdió ante las caricias brindadas por Fon. El clímax estaba tan cerca, ya casi podía sentir liberar todo el placer que parecía acumularse en su vientre— ¡Ah! ¡Fon!—dejó escapar más quejidos lo más bajo posible. Éste le besó con fuerza. Ambos estaban al borde del ansiado orgasmo…

Clic

Ya escuchó la llave entrar en la cerradura… si no hacía algo, Luce los iba a…

— ¿Eh?—Luce había encendido la luz del baño por fin logrando entrar— ¿Pero qué…?—el baño lucía en orden y todo, pero…— ¿Qué hace aquí la capucha de Viper?—la pelinegra recogió del suelo la prenda oscura reconociéndola de inmediato.

— ¡AH!

— Umm…

Ambos se aferraron fuertemente al otro. Liberó su propio orgasmo sintiendo aquel caliente fluido del pelinegro recorrerle por dentro dando erráticas estocadas contra su cadera.

Debido a toda la adrenalina al casi ser descubiertos y por el gran placer de llegar al clímax dentro de Viper al ser teletransportados por esta al cuarto de ella, sintió sus piernas flaquear y al no verse posible seguir estando en pie, los dos, todavía fuertemente abrazados, cayeron suavemente al piso, sentados. Viper encima de Fon.

Sus respiraciones eran fuertes, jadeantes, luchando por recuperar todo el aire perdido de sus pulmones, sus cuerpos sudorosos todavía entrelazados.

Una vez pudieron normalizar en algo sus respiraciones, Viper rompió el silencio— Si sabes que estuvimos muy cerca de ser descubiertos ¿Verdad?

— Sí…

— Y que si no fuera por mí, ahora estuviéramos en una escena muy incómoda ante Luce…—recalcó su teletransportación, hecha con el último grano de raciocinio que quedaba en su mente en ese momento, casi y no lo lograba, pero obvio que eso no lo iba a decir.

El pelinegro solo asintió observando nuevamente los labios de la peliazul, teniendo ganas de probarlos otra vez— Pero todo fue muy…excitante—dijo el pelinegro antes de volver a besarla, esta vez más suave, deleitándose con lo que era su ambrosía.

¿Quién diría que alguien como Fon a veces le daba sus momentos de pequeñas travesuras?

Bueno, aunque Viper tampoco podía decir nada, ella se dejó llevar…

Después de aquel encuentro furtivo, hubieron unos cuantos más. Ya no en lugares donde cualquiera pudiera darse cuenta pero en las intimidades de sus habitaciones.

Logró despertarse abrazada al pelinegro y lo primero que hizo fue fijarse en la hora: 4 a.m.

Intentó zafarse del agarre que la mantenía presa junto a él (sus fuertes brazos se negaban a soltarla) y después de varios intentos, lo logró sin despertarlo. Ambos estaban desnudos cubiertos bajo una sábana blanca, todavía se sonrojaba un poco por ésta intimidad, pero se concentró en encontrar sus ropas desperdigadas en el piso haciendo el menor ruido posible para no despertar al pelinegro.

Una vez encontrada su ropa y de haberse puesto las prendas más importantes, antes de teletransportarse hacia su cuarto, miró un rato el rostro de su novio. Él se veía tan tranquilo e indefenso cuando dormía. No pudo evitar soltar una ligera sonrisa.

Realmente estaba tan agotada que, cuando llegó a su habitación, decidió por dormir tal cual como llegó.

Viper.

TOC TOC TOC

Se revolvió incómoda en la cama y abrió los ojos a la oscuridad de su cuarto. Alguien estaba tocando la puerta— ¿Qué?—respondió sin moverse un ápice con la voz adormilada hasta algo rasposa.

Es hora de desayunar, baja—era Luce, según pudo reconocer y por el sonido de los pasos, ésta se fue.

Se levantó, se bañó, se cambió de ropa y fue a desayunar. Ahí en la mesa del comedor se encontraba solamente Luce tomando una taza de té y leyendo el periódico. Le extrañó un poco la falta de la presencia de los demás.

— Los demás salieron un rato. Es domingo, así que deben estar relajándose—Luce le comentó como si le hubiera leído la mente. Sólo se limitó a asentir en respuesta.

Después de que la pelinegra se haya levantado hacia la cocina, regresó con la comida de la ilusionista.

Al entrar a los confines de su cuarto, dejó escapar un denso suspiro, no sabía por qué pero no se sentía de ánimos para absolutamente nada. Se dejó caer en la cama.

Justo cuando se estaba quedando dormida, del cajón de su velador sacó su calendario personal para ver si tenía algo pendiente para la próxima sema…

De repente su mente pareció caer en algo y su respiración se cortó como si hubiera olvidado cómo respirar. Sus ojos pasaban por aquel calendario una y otra vez y con aquel manojo de papeles se fue al baño.

— Oh, por Dios…—después de "revisar" si su calendario estaba en lo correcto, no pudo evitar ponerse pálida— No me ha tocado mi período…—su menstruación se cortó… dos veces.

Regresó a su habitación, y empezó a caminar por ésta en círculos.

Vamos, vamos, Viper. Tranquila. Haber respira 1, 2, 3, 4…

¿Y si estaba embarazada?

No pudo evitar tocar su vientre sobre su ropa y posar su mirada ahí; ¿Qué haría con un bebé así? ¿Qué diría Fon? Bueno, esa parte no le preocupaba tanto porque él es un hombre responsable pero aun así estaba muy asustada. Además ¡Pronto serían Arcobaleno! Y traer un bebé en éste momento… admiraba mucho a Luce por traer a un niño al mundo en su estado actual pero, ¡No estaba preparada!

De repente, el cuarto empezó a asfixiarla y sudó frío.

No estoy preparada.

Todavía no era seguro, una vez que no le haya llegado el período puede ser coincidencia, pero ¿Dos veces? Había menos probabilidades de que sea solo una coincidencia.

Solo había una manera de averiguarlo.

Tenía que ir a una Farmacia ya.

Bajó las escaleras hacia la sala y al parecer no había nadie dentro.

Por lo menos nadie notará que me fui.

Iba a regresar a su habitación para teletransportarse…

— Viper.

Alguien la llamó y se petrificó cuando reconoció la voz— Nh, Fon—logró poner su voz natural, aunque por dentro se estaba muriendo de la preocupación. Se dio la vuelta para ver al pelinegro que le estaba sonriendo como usualmente lo hace. Intentó devolverle la sonrisa pero solo le salió una mueca torcida.

— ¿Qué pasa? Te noto tensa—le hizo mostrar su interés en ella tomando una de sus manos.

— No, nada.

El pelinegro, al ver que no había nadie, atrajo a la ilusionista y la besó suavemente en los labios.

Aquel cariñoso beso logró sacarla un rato de su preocupación y le correspondió.

A medida que los segundos pasaban, el beso se hacía más profundo y apasionado, introduciendo sus lenguas en la boca del otro— Mn.

Cuando el experto en Artes Marciales se separó de ella, siguió con un camino de besos desde su mandíbula hasta su cuello, dar pequeños mordiscos y pasar su lengua por la piel sensible. Luego lamió el lóbulo de la oreja— Viper…—dejó escapar en su oído un susurro profundo, lujurioso, lleno de segundas intenciones que la peliazul logró captar.

Lastimosamente tuvo que volver a la realidad y recordar el porqué de su apuro. A pesar del agarre de los brazos de Fon para atraerla hacia él, logró liberarse— Fon, ahora no puedo…—contestó con algo de vergüenza pero sí determinada.

El pelinegro de nuevo la atrajo hacia su cuerpo haciendo caso omiso a sus negativas y quiso besarla de nuevo, pero ella nuevamente se zafó de él— Tengo un asunto pendiente que no puede esperar.

Fon se sorprendió un poco ante esto. Créanlo o no, pero ésta era la primera vez que Viper le decía que NoYo no puedo esperar—intentó replicar acercándose más a ella.

Mi asunto no puede esperar—y antes de que le preguntara que era lo tan importante que era ese asunto, decidió teletransportarse en su presencia haciendo un ademán de "Nos vemos después". Definitivamente no le iba a decir que había altas posibilidades de que esté embarazada.

— ¡Buenos días! ¿En qué le puedo ayudar?—preguntó una joven alegre distrayéndose de lo raro que vestía ese cliente frente suyo.

— Nh… Quiero-Quiero u-una…—¿Viper? ¿Se te comió la lengua los ratones? Sentía su corazón palpitar rápidamente ante solo la posibilidad de quedar embarazada— una prueba de embarazo—dijo por último raudo y en un susurro. Definitivamente no estaba calmada, quería irse ya a su habitación; no quería que nadie supiera que estaba allí.

— ¿Qué? ¿Me lo puede repetir? No le escuché…

Soltó un suspiro— Quiero una prueba de embarazo—repitió ésta vez un poquitito más calmada, pero impaciente, aunque tampoco pudo evitar que su voz saliera en una especie de susurro forzado.

La señorita que atendía hizo una mueca— ¿Podría alzar un poco más la voz por favor?

— Que quiero una…

Justo pasó un camión en la calle de al frente pitando.

— ¿Mande?

— ¡QUE QUIERO UNA MALDITA PRUEBA DE EMBARAZO!

Todas las personas en la Farmacia y hasta algunas que estaban en la calle, se voltearon a verla. Viper no pudo más que rodar los ojos… claro… y no quería que nadie se entere que estaba allí. Se sentía un poco avergonzada de haber gritado eso.

Después de un momento llegó la chica con el pedido, pagó y en un abrir y cerrar de ojos, ya se encontraba de nuevo en su habitación.

Sacó la de la funda la prueba y sus manos dieron un pequeño temblor, casi sentía nauseas de lo nerviosa que estaba así que entró al baño rápidamente para quitarse las dudas.

Después de salir del baño, estaba sentada en la cama, esperando los más largos minutos de toda su vida. Mientras seguía esperando lo que parecían ser horas en su mente; se dedicó a pensar un poco más calmada la situación.

¿Y si realmente estaba embarazada? ¿Qué haría? Por muy mala que podía ser, tenía todavía cierto sentido de cordura y no iba a abandonar al bebé, solo ¡Que no estaba preparada! ¡No quería tener un hijo todavía!

Todavía…

Todavía… y si en un futuro donde sea obligada a asentar cabeza, tendría un bebé ¿Cómo sería? ¿Cabellos azules como ella? No, de segundo serían negros como los de su pa…

¡ARGH! ¡¿PERO EN QUÉ ESTABA PENSADO?— Viper, la espera y la ilusión de ser ma…—por alguna razón no pudo pronunciar la palabra completa— ugh, ¿Me estoy volviendo sentimental por una "todavía no comprobada suposición"? No puedo hacer eso—volvió a pensar en su actual situación— Esto me pasa por no obligar a Fon a usar preservativos…—sus mejillas se colorearon fuertemente ante lo dicho.

Siguió esperando pacientemente hasta que ya acabó el tiempo; con manos temblorosas cogió la prueba del velador, todavía no podía mirarlo. Soltó el aire que inconscientemente había retenido en sus pulmones y abrió los ojos para despejar sus dudas…

Una raya.

¡UNA RAYA! Corrió por la caja.

¡No estaba embarazada!

— Ah… ¡Aha!—casi soltó una risa y sintió que le había levantado un gran peso de sus hombros; de verdad se sentía aliviada… ¡Rayos! ¡De verdad que no estaba preparada para ser ma…! bueno, eso.

Repentinamente, se sintió muy cansada, la agitación, la preocupación, la ansiedad y los nervios del día aprovecharon su alivio para derrumbarla. Hizo a un lado la prueba y se acurrucó en la cama para dormirse.

Después de un par de horas, logró despertarse. Se sentía tranquila pero rara y además, había tenido un sueño demasiado extraño.

¡Había soñado que tenía un hijo! ¡Un niño! ¿De cuánto? ¿Seis años? Fon estaba jugando con él en lo que parecía ser una sala, ambos eran idénticos: Los mismos cabellos negros y muchas facciones compartidas, el niño tenía los mismos ojos rasgados solo que su color de ojos era igual al de la ilusionista y tenía las respectivas marcas en sus infantiles mejilla.

Intentó espantar esos pensamientos, no era momento.

Tenía que bajar a almorzar.

A lo que iba al comedor, no pudo impedir pensar en cómo reaccionaría Fon al saber que posiblemente hubiera sido pa… (hasta era difícil pensar en aquella palabra) padre, eso.

Cuando llegó al comedor, encontró a Luce sentada tomando una taza de té, leyendo una revista, casi pareciera que no se hubiera movido de ahí desde la mañana.

— V-Viper-chan…—arrugó el entrecejo, ese tono y ese temblor en su voz era muy inusual— Te demoraste en bajar, te llamé un par de veces para que vengas a almorzar, pero… bueno, no tiene importancia. Ya te traigo la comida.

Y en poco tiempo ya se encontraba comiendo. De vez en cuando veía de reojo a la futuro Arcobaleno del Cielo, se comportaba demasiado inusual; veía como se revolvía extraña en su silla, a veces enviándole unas miradas raras y cuando hacían contacto visual, ella no hacía más que sonreír nerviosa.

— Los demás volvieron a salir… no creo que vuelvan temprano—comentó Luce, el ambiente se puso tenso y quiso cortar el silencio incómodo.

Otra vez la ojiazul volvía con sus miradas nerviosas y revolverse en su silla… ¡La estaba poniendo de los nervios!

— Luce/Viper…—dijeron ambas al mismo tiempo. Se sorprendieron ante la coincidencia.

— ¿Qué sucede?—preguntó la pelinegra concediéndole la palabra a la peliazul.

— Tú primero…—quería que ella hablara de una vez que era lo que sucedía para poder comer en paz.

— A-Ah… Ok—Luce miró hacia varios lados del comedor para cerciorarse de que ambas se encontraban solas y una vez segura acercó su silla a la de ella y se inclinó. Viper alzó una ceja por su comportamiento— Ok. Verás que hoy salí hace un par de horas…—Viper sabía que Luce no sabía por dónde empezar. Asintió— fui a comprar mis medicamentos, así que fui a la Farmacia

Espera, ¿Qué?

— Te vi allí… y bueno…—Luce soltó un suspiro para luego sonreírle dulce y tomar una de sus manos— llegaré al punto: ¿Viper, estás embarazada?

Viper se petrificó y casi escupe la comida ¡¿Luce la vio? Se puso pálida e hizo lo mejor que sabía hacer— No sé de lo que estás hablando—le respondió cortante; tenía que fingir demencia.

Un pelinegro hacía su camino por la puerta trasera de la casa. Había pasado varias horas entrenando y necesitaba ir a la cocina por agua; pensó que era el momento justo de descansar un poco.

La mayoría del tiempo pensó en su novia peliazul, su comportamiento era raro… A lo mejor era una situación de vida o muerte pensó (sin saber que estaba más o menos en lo correcto). Decidió dejarle espacio aunque se sorprendió al no verla almorzando con todos, de hecho, se vio muy tentado a ir a verla pero cuando Luce dijo que estaba ocupada desistió de su idea. Más tarde voy a verla.

Cuando ingresó a la cocina y se iba a servir el agua, notó que había alguien en el comedor y a través de la ventana de la puerta se dio cuenta de que eran Luce y Viper. Al parecer estaban conversando. Decidió hacer el menor ruido posible para no molestarlas; se notaba que era algo importante.

Mientras tomaba agua, no pudo evitar escuchar algo de la conversación; sabía que era de mala educación, pero no tenía culpa: la casa era silenciosa y él tenía los sentidos muy desarrollados…

Fui a comprar mis medicamentos, así que fui a la Farmacia… te vi allí… y bueno…—esa era Luce, según podía reconocer… ¡Fon! ¡Escuchar conversaciones ajenas es malo! Se reclamó mentalmente y se dirigió a la salida, pero hubo algo que lo detuvo— llegaré al punto: ¿Viper, estás embarazada?

Fon se sorprendió a más no poder y casi bota el agua que estaba tomando y, haciendo a un lado sus reglas de moral, se apegó a la puerta lo más silenciosamente para escuchar mejor la conversación.

No sé de lo que estás hablando.

¡Viper! ¡No tienes que ocultármelo! Sé muy bien que eres mujer y que allí en la Farmacia estabas comprando una prueba de embarazo…

¿Así que eso era lo tan importante que tenía que hacer? Si lo hubiera sabido… ¿Por qué no se lo dijo? ¡La hubiera acompañado!

Hubo un gran silencio del otro lado de la puerta.

Si estás embarazada yo te puedo ayudar con tu situación ¡Yo estoy pasando por eso! Y créeme, Viper, es la mejor bendición que puedas recibir… Oh, por Dios. Viper, por favor, no me digas que vas a abortar…

A Fon se le escapó el corazón al escuchar aquella palabra ¿Abortar? ¡Ella no podía hacer eso! ¡No! Viper no era ese tipo de persona y si se le cruzaba la idea por la cabeza ¡No se lo permitiría!

L-Luce yo no…

¿Quién es el padre?

El pelinegro que las estaba espiando casi se ríe ante esa pregunta: ¡Por supuesto que soy yo!

¿Él sabe de esto? ¿Se lo has dicho? ¿Te apoya? No me digas que él…

¡LUCE! ¡Ya deja de hacer preguntas! Y está bien ¡Sí fui a la maldita Farmacia para comprar la prueba! ¡NO estoy embarazada! ¿Ya?

¿Qué?—Luce dijo lo mismo que pensó Fon— Viper, sabes que no me puedes mentir…

No estoy mintiendo, además, ya no quiero hablar de esto.

Después de un rato, dejaron de escucharse sonidos, al parecer la ilusionista se había teletransportado a su habitación dando por terminada la conversación. Al sentir que Luce se dirigía a la cocina, salió rápidamente de allí hacia el patio a caminar, pensar con la cabeza fría.

Viper confesó que sí había ido a la Farmacia a comprar una prueba de embarazo…

¿Realmente estaba embarazada?

Pero le dijo a Luce que no… de todas formas aquella negación pudo haber sido mentira, después de todo, Viper siempre quiso mantener su relación en secreto, así que negar el embarazo era obvio.

Su cabeza daba vueltas y vueltas al asunto. Y si era cierto ¿Por qué no se lo dijo? Ser padre… era algo que lo tomó por sorpresa pero no por eso lo rechazaba ¡Él la apoyaría en todo! Ese niño sería el resultado de los dos, de las veces que estuvieron en la intimidad.

Fon se sintió muy tentado a ir a la habitación de Viper y despejar sus dudas de una vez por todas pero no, mejor esperaría a que se enfriaran un poco las cosas y de noche hablaría con ella.

¿Qué demonios estaba pasando?

Cuando ya estaban todos merendando en la mesa, podía sentir dos miradas en su ser: Luce la miraba de reojo y parecía de sospecha… Ok, ¡Ya le había dicho la verdad! ¿Qué más esperaba? No iba a decirle: "Hola, Luce. Siento cómo te traté en el comedor. Hoy en la mañana tenía sospechas de que iba a tener un hijo de Fon y por eso me hice la prueba, aquí la tienes ¿Ves? Una raya…" Ni muerta, no tenía por qué dar tantas explicaciones por lo que hizo lo mejor posible para ignorar esa mirada.

Pero la otra mirada la desconcertaba: Fon no le quitaba los ojos de encima (discretamente). Podía notar cierta incertidumbre pero que la miraba así ¡La ponía tensa! ¿Qué le pasaba?

Intentó comer lo más pacíficamente y rechazar las ganas de levantarse y decir "¿Qué pasa con ustedes?" hoy tuvo un día demasiado estresante y esto iba a derramar su paciencia.

Suspiró de alivio al estar en la tranquilidad de su habitación, hace como media hora habían acabado de comer y al fin podía relajar…

TOC TOC TOC

Se levantó de la cama y abrió la puerta revelando a su novio pelinegro— Fon…—lo dejó pasar y cerrando la puerta tras de sí, ambos se sentaron en la cama.

— Viper, yo… quería hablar contigo…—¿Ahora por qué todo el mundo titubeaba al momento de entablar una conversación con ella? Solo se limitó a alzar una ceja pero al ver que Fon no decía nada, se veía realmente ¿Incómodo? No, más era dudoso. Decidió preguntarle.

— ¿Sucede al…?

— ¿Estás embarazada?—le cortó el experto de Artes Marciales mirándola fijamente, a pesar de que aún tenía puesta la capucha.

La ilusionista se sorprendió— ¿Qué?—¡¿Acaso ahora todo el mundo sabía que fue a la estúpida Farmacia a comprar una maldita prueba de embarazo?

— ¿Estás embarazada?—repitió el pelinegro, serio.

— ¿Q-Qué… cómo…? ¿Fuiste también a la Farmacia…? ¡Espera! ¿Estuviste escuchando mi conversación con Luce?—se estaba enojando.

— Yo… no era mi intención… de todas formas, ahora estamos hablando de ti. Quiero que me respondas.

— No puedo creer que hayas estado espiando…—¿Cómo no se dio cuenta de que Fon estaba escuchándolas?

— ¡Viper! En serio, quiero que me respondas—le llamó la atención el asiático, realmente se lo veía muy serio y nervioso por saber— porque si estás embarazada, yo… también soy responsable, no te voy a dejar sola, porque yo…—el pelinegro detuvo su hablar cuando vio a Viper levantarse para ir al baño y regresar enseguida.

— Deja de preocuparte que al parecer te ha dado la manía de no creerme como Luce… No estoy embarazada—le tendió la prueba mostrándole la verdad.

Fon, al ver esto, se relajó; sus dudas se desvanecieron pero se sentía extraño— Sabes… ¿Sabes que estuve pensando sobre esto casi toda la tarde?—la peliazul se sentó a lado de él.

— Ya me imagino…

— ¿Por qué no me dijiste que posiblemente estabas…?

— Porque te hubieras puesto así de nervioso y alborotado—le cortó— No creí armar problema por nada, si hubiera sido positivo, el caso hubiera sido distinto… si te hubiera avisado.

Ambos permanecieron sentados en silencio, pensando sobre lo pasado. Fon la miró, Viper se notaba cansada ¿Qué habría estado pensando Viper ante la posibilidad de tener un bebé? No pudo evitar sonreír, la tomó de la cintura y ambos se recostaron en el colchón.

— Yo había estado pensando mucho en nuestro futuro, en cómo podríamos pasar con nuestro niño… Ser padres hubiera sido divertido—el pelinegro le besó gentilmente la mejilla.

Ante este pensamiento que le compartió el pelinegro, a ella le pasó una corriente eléctrica en la espina— No estoy preparada—le respondió lo mismo que había pensado todo el día— Por eso desde ahora en adelante hay que ser más cuidado…

— ¡Me emocioné tanto en ser padre!—le interrumpió, la peliazul frunció el seño porque sabía que lo hizo a propósito— Viper—le miró con esa mirada traviesa que rara vez mostraba— Hagamos un bebé.

— ¡¿Qué?—Viper casi salta de la cama, pero el pelinegro la tenía bien sujeta de la cintura— ¡No estarás hablando en se…!

Los labios del pelinegro encontraron los suyos fundiéndose en un apasionado beso. Le arrebató la capucha de la cabeza y empezó con su camino de besos sabiendo exactamente dónde estaban sus puntos más sensibles. Se colocó encima de ella y se apegó a su cuerpo metiendo sus manos por debajo de la blusa.

— Ah…—soltaba uno que otro gemido dejándose llevar.

Si se lo ponía de esa forma… tal vez podría considerarlo, solo tal vez…

-.-.-

-.-

.

End?

Umn… no sé que decir, mi cabeza estaba corta de inspiración y la posible idea de Viper embarazada me causó tanta curiosidad que he aquí lo que salió xDD

Espero que les haya gustado.