Nosotros y ellos.
Mu estaba sentado en una elegante silla con apoya brazos, el niño de catorce años seguía durmiendo bajo su atenta mirada. Habían sido claros, ahora era responsabilidad de todos. Pero principalmente suya, de Camus y de los gemelos. Ahora era su turno vigilar al niño, no importaba lo que pasara… El niño debería de ser puro. Mientras él tuviera un cuerpo mortal, que pudiera caer en las tentaciones, ellos deberían de vigilarlo. Golpearon la puerta, por lo cual el peli lila se levantó y acudió al llamado. Abrió lentamente la puerta de la habitación.
-Dohko-hecho una rápida mirada al niño, seguía dormido, y salió de la habitación.- ¿sucedió algo?-pregunto en un ligero susurro que se escondía en el aire.
-No, Mu no te preocupes por ello-informo el tranquilo hombre- Me entere que lo trajeron y porque lo sacaron de ahí… ¿No se supone que estaba a salvo?
-Ningún lugar es seguro, estando ellos sueltos.-comento el peli lila.- De no haber sido por Camus, hubiera perdido la pureza de su cuerpo.-el hombre abrió los ojos por la sorpresa.- es cierto… Ellos lograron descubrir donde estaba y casi corrompen su existencia física.
-mmm… Él puso a Camus en el lugar correcto.-comento el pelo castaño.- de no haber sido así, la guerra se tornaría a favor de ellos.- el peli lila asintió su par tenía razón. Si Camus no estaba ahí… ahora, seguramente, tendrían que estar matando al niño. Niño que ahora dormía en el cuarto que él resguardaba.
Dentro de la habitación
Milo se movió un poco, sentía la suave tela que le acariciaba la mejilla. Deslizo una de sus manos, esta sintio la suavidad de las sabanas en la que estaba acostado. Las mantas que le rodeaban eran muy cálidas, lentamente fue abriendo los ojos. Se encontró con una habitación a oscuras, se movió un poco… Se palpo el cuerpo, aun llevaba el uniforme de la escuela. Lágrimas de miedo abandonaron sus ojos, no había sido un sueño. Todo había sido real… El asesino de su familia, había sido la persona que por siete años le había estado resguardando en un colegio con internado. Busco con la mirada la puerta, pudo divisar una silueta, por medio de la rendija que dejaba la puerta entornada. Se levantó de la cama y busco sus zapatos. Con sumo silencio se los puso y se acercó a una de las tres puertas balcón.
Para su alivio esta no estaba cerrada con llave, pero la distancia del balcón al suelo era bastante. Tomo dos de las cuerdas doradas que formaban parte de las cortinas y las unió entre ellas. Luego ato un extremo a uno de los postes del balcón y el resto lo tiro para tener una vía de escape... Miro sobre su hombro, quien quiera que estuviera en la puerta, no le vigilaba muy bien. No quería estar bajo el mismo techo que el asesino de su familia. Con cuidado comenzó a descender por la soga, no quería que esta se rompiera y darse una caída de alrededor de siete metros.
-Me quede corto-miro atentamente los casi dos metros que había entre el suelo y él. Se balanceo un poco, cuando estuvo seguro se soltó y rodo por el suelo. Se levantó y dio un par de pasos tambaleantes. Para luego comenzar su veloz corrida por ese inmenso jardín.
Fuera de la habitación.
-Como se nota que no sabe quién es…-comento apenado Mu, una vez hubiera abierto la puerta para confirmar lo que ya sabia. Desde la posición en la que estaban, podían observar la cama vacía.-tengo que ir por él antes que se haga daño o le hagan daño.
-Mu- Dohko le miro atentamente- Todos tomamos elecciones, para algo nos han dado libre albedrío. Nosotros somos quienes tomamos nuestras decisiones, Él no las toma por nosotros.
-Lo que quieres decir es: ¿que él está escapando por qué cree que es lo correcto?
-Dime Mu… ¿Qué es lo correcto?-el hombre le miro, pero no respondió.
-Se supone que tienes que aclarar dudas, no darlas.-comento mientras iba en pos del fugitivo niño.
-Hay veces que una duda se aclara, si se le entrega otra.-comento el hombre- si eres capaz de encontrar solución a una serás capaz de encontrar la solución a la otra.-Mu le miro por encima del hombre. Cuando Dohko quería, era capaz de confundir y a la vez aclarar más de una duda.
Tejado.
-Saga.-el mencionado miro a su homologo físico.- mira haya.-el hombre le siguió la mirada. No distinguir una mata de pelo azul y una camisa blanca, entre tanto verde, sería muy difícil.- Al parecer, él sigue ignorando quien es realmente…
-Supongo que Él tendrá sus razones al enviar a alguien a la tierra, sin memoria.-comento su gemelo, mientras se levantaba de donde estaba sentado.-Vamos agarrarlo antes que se lastime…
Jardín.
Milo seguía corriendo, realmente no veía la hora de llegar a la pared, trepar y huir de ese lugar. No quería verle la cara al asesino de sus padres y hermanos. Seguía en su desesperada carrera cuando sintió que algo le rodeaba el pecho. Por un micro segundo, sintió que sus pies ya no tocaban la tierra. Abrió los ojos, se sentía medio mareado, el movimiento había sido muy brusco. Parpadeo un par de veces por la sorpresa estaba viendo… cerró los ojos. Cuando los abrió todo estaba "normal", ya no estaba lo que él había visto. Ante sus ojos, un joven de uno 28 años le sostenía en brazos como si de una novia se tratara.
-Buena atrapada Saga.-comento una voz, el chico miro al inesperado interlocutor que se acercaba a ellos. Tenía la cabellera larga, de color azul añil, tenía un bello rostro y dos intensos ojos verdes. - ¿A dónde ibas con tanta prisa?-el menor miro a uno y otro, eran iguales. Deberían ser mellizos o gemelos.
-Este pequeño está muy asustado.-informo el que le sostenía en brazos, denominado como Saga.-Sera mejor que lo regresemos…-dijo mientras comenzaba a caminar con el muchacho en brazos.
-¿Me pueden dejar ir…?-pregunto en un susurro. –Prometo no decir nada…-los mayores se detuvieron y miraron al niño. Saga le sentía temblar en sus brazos, realmente ese niño estaba asustado.
-¿Por qué quieres irte?-pregunto amablemente el otro gemelo, hasta el momento sin nombre. Milo no respondió a la pregunta realmente estaba asustado, tenía tanto miedo que se le había hecho un nudo en la garganta.
-Kanon, realmente este niño está asustado-informo Saga mientras comenzaba a caminar de nuevo hacia la casa.- ¿Por qué temes? ¿Acaso alguno de nosotros te ha hecho daño…?-Milo no respondió, Saga podía sentir el miedo emanando por cada poro de la piel del niño. Miro a su gemelo, quien solamente se encogió de hombros.
Mansión.
-Mu, creemos que se te extravió algo…-comento Kanon mirando tranquilamente al peli lila. Este no estaba solo, con él estaba ese hombre. Milo al verlo escondió su cabeza en el pecho de Saga, este le miro algo preocupado... ¿A qué venía esa reacción cargada de tanto miedo?
-¿Acaso se ah lastimado?-pregunto el señor Acuarus, mientras miraba fijamente a Milo... que temblaba en brazos de Saga- ¿Por eso lo traes en brazos…?
-No, no está lastimado-informo el joven.
-Entonces bájalo, que no es un recién nacido. –espeto, Saga bajo a Milo quien se paro y le negaba la mirada a ese hombre.-Mu llévalo a dentro… no quiero, y no nos conviene, que se lastime…
-¿Por qué me trajeron aquí?-susurro el menor, los mayores se miraron entre ellos- ¿acaso tienes remordimientos por matar a mi familia?
-Matar a tu familia-El señor Acuarus le miro fijamente, penetrándolo con esa mirada helada.-…yo no fui quien les mato.
-¡MENTIROSO! ¡TU LOS MATASTE! -Milo le miro colérico, mientras que los mayores parecían sorprenderse y el señor Acuarus fruncía el entrecejo como muestra de desconcierto.- ¡ERES UN MALDITO DEMONIO! -La bofetada resonó en la serena noche. Milo tenía los ojos abiertos por la sorpresa, jamás se hubiera esperado algo así. El lado izquierdo de su rostro comenzó a arderle cuando la sangre se agolpo en el lugar… Todos estaban sorprendidos, bueno no todos… Mu y Kanon parecían bastante molestos, aunque dudaba que esa molestia viniera por la bofetada.
-Ah callar, no quiero oírte llamarme así de nuevo-le dijo fríamente el señor Acuarus.- si te digo que yo no fui, es porque no fui.-le dedico una mirada penetrante- cuando llegamos tu verdadera familia ya estaba muerta.-le informo mientras le dedicaba una mirada glaciar.- Mu llévalo a dentro y quédate con él, que no se escape de nuevo.
Mu empujo suavemente a Milo indicándole que comenzara a caminar, de los ojos del chico caían lagrimas de angustia y dolor. No por el dolo que le provocaba la bofeteada (la primera en su vida) sino porque estaba confundido. Ese hombre decía una cosa, pero su recuerdo le decía una cosa completamente distinta… Era él quien se presento con una espada ensangrentada… era ese hombre de cabellos azules y ojos celestes. Estaba seguro que era ese hombre.
-Camus, no debiste abofetearle.-comento Saga en un tono conciliador.- no está bien, esta confundido… Carga con muchas dudas y penas. Y no ah tenido una buena experiencia las últimas horas…-miro con calmados ojos jade al hombre- entiende que esta alterado.
-Perdona por lo que estoy a punto de decir, Saga-Kanon le miro atentamente para luego soltar un suspiro- Entiendo que no sepa quién es y lo que es, pero sigue siendo un insulto para cualquiera de nosotros... Ser llamados de esa forma-Dohko miro al trió, pero guardo silencio.- será mejor que olvidemos el asunto, no debe haber discordias entre nosotros.
-Si los de adentro se pelean, los de afuera los deprendan.-comento Dohko, mientras volvía a entrar a la mansión. Camus miro al castaño, pero no dijo nada al respecto. A pesar que fueran palabras rebuscadas, había entendido el mensaje y los gemelos también lo habían hecho.
Habitación de Milo.
-No llores…-Mu le limpio las lagrimas con un pañuelo de seda.- no debes hacerlo…
-Dice una cosa, pero mis recuerdos dicen otra…-dijo mientras apretaba los puños- yo sé muy bien lo que vi y oí…-El chico miro fijamente al peli lila-No finjas que te preocupo, porque eres un sirviente de él… Deja de mirarme con esa cara, solo estas aquí porque le sirves a ese tal Camus…
-No. Yo no le sirvo a Camus, yo solo sirvo a Él. -Milo le miro atentamente, no había entendido una sola palabra- ya lo entenderás más adelante…
-¿Quién eres?-pregunto sin bajar su guardia de desconfianza.
-Mi nombre… es Mu.-informo el joven peli lila.- ven-le tomo suavemente del brazo- será mejor que duermas un rato…
-No quiero dormir… quiero irme a casa.-susurro el chico.
-Todos quieren volver a casa... Pero: ¿Dónde es realmente la casa de uno?-pregunto una tranquila voz. En la puerta, que daba acceso al cuarto, estaba el de cabellera castaña. Milo le miro confundido. Que excelente pregunta… En realidad no tenía ningún lugar donde llamar su casa.- ¿Tu sabes esa respuesta pequeño?
-No.-Admitió Milo, mientras lagrimas caían de sus ojos.-No tengo una casa realmente, porque él me la arrebato.
-Culpar a un inocente, de los crímenes de un malvado… Es un gran error que cometen los humanos-dijo el hombre con la misma calma.- Camus no mato a tu familia, la sangre de su espada correspondía a alguien más…
-Yo vi cuando mato a mi familia.-dijo el chico cortante.
-Ellos no eran tu familia-informo el hombre- tu verdadera familia murió mucho antes… Aunque el concepto de familia es muy amplio-puso cara pensativa- tal vez para ti esos "seres" eran tu familia…
-Dohko-Mu le miro fijamente- ten cuidado cuando hagas suposiciones… no queremos perturbarlo.
-No hablen como si yo no estuviera aquí…-miro fijamente a los dos hombres- ¿Quiénes son...-el chico cayo inconsciente en brazos de Kanon.
-No debemos alterarlo-les recordó, mientras sujetaba al pobre niño que acaba de noquear por la espalda- Cuando su mente se despeje, podrán darle la información que quieran y la que él quiera- tomo al niño en brazos como si fuera una novia- darle información, como la que Dohko le acaba de dar…-miro con reproche al hombre- solo le llevara a hacer conclusiones erróneas.- se acerco a la cama y deposito en esta al muchacho. Mu, de mientras, fue a cerrar la puerta del balcón por donde Kanon había entrado sin ejecutar el menor ruido.
-Lo lamento-comento el castaño- es que a veces me dejo llevar por mis cavilaciones. Ese niño es una copa llena que debe vaciarse.
-Está llena…-comento Kanon, mientras le arropaba.- llena de dudas.
-Camus me ordeno vigilarlo.-informo Mu- me asegurare de aclarar esas dudas y transferirle los conocimientos correctos.
-Mu, tu y Dohko deben asegurarse que este chico permanezca puro…-comento el gemelo mientras le quitaba un poco de cabellos del rostro- por lo tanto se los encargo… procuren que sus dudas no corrompan su alma y lo alejen de su verdadero camino.
-No te preocupes Kanon.-Mu le miro fijamente- A…
-Milo-le corrigió el gemelo antes que pronunciara el nombre completo- ahora se llama Milo. -sonrió ligeramente.
-Nos aseguraremos que Milo esté listo para cuando el momento llegue.-informo el tranquilo Dohko.
-Que esté listo y puro-concluyo Mu. El gemelo asintió y salió por la puerta. El peli lila volvió a ocupar su anterior lugar. Desde esa cómoda silla podía vigilar el sueño del niño.
Habitaciones de los alumnos, Colegio.
En una habitación, Valentine y Shyphid se entregaban a los placeres prohibidos, jugando y explorando el cuerpo del otro. En sus espaldas tenían unos tatuajes que parecían alas similares a la de los murciélagos o los demonios.
En otra habitación, Radamanthys complacía a su amo de la misma forma, había fracasado en ese sencillo trabajo, pero el amo seguía tratándolo como a un príncipe. Esa noche le había mordido un poco más de la cuenta, le había hecho un corte más profundo con el cuchillo para que le sangrara la herida y pudiera lamer su sangre. Sacando esos minúsculos detalles, para el muchacho todo lo demás seguía igual…
-Vuélveme a contar que paso hace unas horas dragón…-le dijo él suavemente mientras besaba su columna entre los omóplatos- Como es que no pudiste poseer al ángel. Dime cual fue la razón por la cual ese ser sigue puro y ahora está en poder de ellos…-le pregunto al oído mientras le continuaba acariciando, como siempre le hacía. El amo comenzó a besarle el cuello con cuidado, como siempre lo había hecho desde aquella noche que se presento ante él para hacerle una propuesta.
-Estábamos a punto de hacerlo, cuando uno de ellos apareció y lo evito-informo el chico entre suaves jadeos.- era uno de los grandes… uno de los tres.
-¿Cuál?-pregunto mientras le quitaba el cabello de la nuca y comenzaba a suministrar pequeños besos en esa zona.- ¿Cuál de los tres? ¿El intento de guerrero, el mensajero puritano o el curandero idiota?-pregunto con ligera burla- ¿Cuál de esos tres inútiles buenos para nada fue?-soltó una risa cargada de burla.
-El curandero idiota. -respondió el chico con una ligera sonrisa cargada de placer.- ese fue…
-No importa-comento el hombre, mientras seguía acariciando al joven, quien dejaba libre al placer que esas caricias le otorgaban- pronto tendremos al pequeñín en nuestro poder…-soltó una risa cargada de burla- y nada evitara que le ganemos esta vez… Una vez ese chico deje de ser virgen… Solo sería cuestión de tiempo para vencerles… No importa que haga el guerrerito y sus dos ayudantes inútiles.-Beso el cuello del más joven- basta de darle importancia a seres que no la merecen-soltó una áspera risa- será mejor que solo nos concentremos en nuestras "diabluras"-ambos soltaron risas burlescas ante esas palabras. Para él no era gran cosa esperar, no le llevaría mucho tiempo atrapar al niño que podría significar su ruina o su victoria.
Continuara.
