Hola de nuevo,
Aquí les dejo el 2 capi, les comento que no actualizaré tan seguido como lo hacía con el fic de Esme, lo que sucede, es que esta historia todavía no está terminada y no quiero que me gane el tiempo y llegar a la parte donde estoy atorada jejejejeje así que se quedarán en ascuas muy seguido XD
Bueno, ya no digo más, pasen a leer.
Fuimos a la universidad sin tocar ningún tema. Llegamos y se veía muy solitario. Afortunadamente todos los edificios estaban conectados con pasillos techados, lo cual hacía fácil nuestra estancia ahí.
-Iré al banco de sangre, te veré más tarde.
Edward me entendió y se fue.
Tenía días que no cazaba y me mantenía con un poco de sangre del pequeño banco donde alojábamos toda la sangre donada principalmente de gente de la policía y del campo militar ubicado al otro extremo de la ciudad. Sólo bebí 2 litros, no podía darme el lujo de más ya que tendría que reponerlos o de lo contrario se darían cuenta del faltante.
Más tarde llegó Louis, una maestra de odontología que trataba de pasar la mayor parte del tiempo conmigo. Creo que era obvia la razón, aunque me hubiera gustado que la situación fuera diferente.
-Carlisle buenos días.
Traía un café en la mano, al parecer se había desvelado.
- Buen día Louis, te ves cansada. - Le ofrecí una silla.
-Gracias. Calificar 300 exámenes no es nada fácil, tú lo sabes.
Dejó el café en la mesa y se estiró, conmigo era informal pero frente a los otros maestros no perdía la compostura.
Ella era casi tan alta como Margaret, su cabello era negro casi hasta la cintura. Resaltaban sus ojos azules, aunque los de Esme eran más claros. Qué curioso era pensar en ella, compararla con Louis, compararla con las pocas mujeres con las que interactuaba, no sé de dónde venía todo esto, a dónde quería llegar? Louis tenía un cuerpo muy bien formado ya que era de las pocas mujeres que hacía ejercicio. Corría antes de venir a la universidad.
-Espero que este expreso me levante. - Se tomó el café de un solo trago. Sacudió la cabeza ante tanta cafeína. - Oye Carlisle y has pensado en quién te acompañará en el baile de primavera? - Miraba la tasa, podría decir que estaba algo apenada y sonrojada.
-La verdad es que no lo recordaba. Tú ya tienes acompañante?
Alzó el rostro y me miró.
- Bueno... sí, un par de maestros me lo han ofrecido pero, estoy esperando que tú te ofrezcas. - Me sonrió ampliamente.
El año pasado habíamos asistido juntos a ese baile, lo cual causó el rumor de que teníamos una relación pero lo desmentí, no requería involucrarla conmigo de ninguna manera.
-Bueno... no estoy seguro. Creo que esta ocasión te decepcionaré.
Se extrañó del comentario, ella sabía muy bien de Margaret, alguna ocasión se vieron y ambas se repelaron.
-Acaso llevarás a la viuda Stevens? - Ella misma se sorprendió de la pregunta.
-No. Tengo una invitada en casa y es nueva en la ciudad. Creo que la llevaré a menos de que ella diga lo contrario.
Me imaginé con Esme a mi lado, caminando entre las personas, las cuales la veían como la mujer más hermosa que habían visto y yo compartía la misma idea.
-Carlisle! Carlisle! Me escuchas? - Louis casi me gritaba, al parecer me había dicho algo y no le había prestado atención.
-Disculpa Louis, me decías?
-Te preguntaba que cómo se llama? - Estaba de pie y se había acercado a mí.
- Esme, Esme Kennedy. Es una amiga de la familia y estará unos meses por aquí.
Sonó el timbre para comenzar la primera clase. Debíamos irnos o llegaríamos tarde.
-Debemos irnos. Mi edificio está más lejos. Te veré más tarde. - Tomé mis cosas y la miré, ella veía hacia la ventana.
- Estás bien?
Parecía un poco distante.
- Estoy bien, anda o llegarás tarde. - Me miró y sonrió ligeramente.
Salí de la oficina y cerré la puerta.
- Louis eres una tonta. - Le oí decir.
Quise regresar pero lo examiné mejor y supe que no era adecuado. Sea lo que sea que haya imaginado Louis, ayudaría a mantenerla lejos de mí, me agradaba bastante, pero era mejor así.
Fue un día bastante normal, todas mis clases estuvieron tranquilas excepto por un par de desmayados que tuve en la clase de tercer grado cuando hicieron su primera incisión con los cadáveres. No volví a ver a Louis el resto del día, extrañé su presencia pero aun así me sentí bien. Al parecer Esme estaba haciendo cambios en mi rededor sin estar consciente de ello.
El sol se había ocultado y era momento de volver a casa. Hicimos una parada en el bosque para aprovechar a cazar.
-Yo también cazaré, creo que los pocos instantes que estaré con Esme no quisiera flaquear. Iré al oeste.
Asentí y él se alejó.
-Lo lograrás controlar Edward, estoy seguro.
Decidí ir hacia el sur, ahí habían alces, mi favorito. Logré seguir el rastro de una pequeña manada. En total cacé cinco, tres jóvenes y dos adultos, para mi gusto, los alces adultos eran como los vinos, mientras más grande de edad eran, su sabor era mejor.
Dos horas más tarde llegábamos a la casa, decidimos llegar lo más limpios posibles para no inquietar a Esme. Sólo estaba encendida la luz de la parte de abajo de la casa. Dejamos el coche y nos dirigimos a la puerta.
-Está esperándonos, ha remodelado la casa como ella quería. Prepárate, viene a recibirnos. – Revisó y sacudió su traje, yo hice lo mismo.
Se abrió la puerta y la vimos.
-Buenas noches Carlisle, Edward. Bienvenidos. – Se hizo a un lado para dejarnos pasar. - Me tomé muy apecho tu proposición de hacer algunos cambios Carlisle, espero que no te moleste.
De reojo vi que se había sonrojado.
En seguida notamos los cambios, los muebles que ya no estaban, algunos venían de otras habitaciones y los que habían quedado, se encontraban en otra posición. Había flores en diferentes lugares, esto hacia que la casa tuviera vida y color. Todo parecía estar en el lugar que siempre debió de haber estado. Todo se encontraba en equilibrio.
-Debo reconocer que quedó estupenda.
Edward me había quitado las palabras de la boca.
-Quería agradecerles de alguna manera, todo lo que han hecho por mí y esto es lo que podía ofrecerles. Por cierto, también me tomé la libertad de prepararles algo para la cena, sé que me pediste que no lo hiciera Carlisle pero como les decía, quería agradecerles.
Eso ya lo sabíamos, desde que entramos pudimos oler la comida. Debía saber deliciosa para los demás, era una lástima no poder disfrutarla.
-Bueno, ya hemos cenado.
Miré a Edward esperando que no hiciera un comentario desagradable, él me miraba con una sonrisa burlona.
- Pero podemos comer lo que preparaste más tarde.
Le sonreí en agradecimiento.
-Gracias y discúlpame por favor. - Estaba apenado por pensar mal de él, Esme era de su agrado, eso lo acababa de demostrar.
-Gracias, no debí hacerlo. Discúlpenme.
Seguía sintiéndose avergonzada.
-No te preocupes, fue algo noble de tu parte. - Me acerqué y puse mi mano en su hombro, le sonreí para que se sintiera mejor, yo quería que se sintiera mejor. Quería poder tener más contacto pero sabía que no era adecuado. La miré directamente a los ojos tratando de que ella pudiera leer mis pensamientos, sus ojos color turquesa parecían querer hacerlo.
-Te vas?
Edward nos sacó de nuestro trance, volteamos a verlo y vimos que señalaba una maleta, la maleta de Esme. Estaba un poco confundido, ella se quería ir?
-Bueno... como dije ayer, sólo me quedaría un día. No se preocupen, encontraré un lugar dónde vivir y un trabajo. No quiero ser una carga para nadie y mucho menos para ustedes.
No quería ser una carga, no lo era. Quería que se quedara, no podía dejarla ir, a menos que tuviera otra razón para irse. Si mi corazón hubiera estado vivo, hubiera latido a mil por hora, estaba angustiado.
-Carlisle, será mejor que le digas. Si me disculpan, iré a mi habitación. Te veré más tarde en el consultorio.
Nos quedamos solos. La verdad es que el estudio que quería hacer con ella sería mi única oportunidad para que no se fuera.
-Sucede algo Carlisle? Qué debes decirme? - Ella estaba muy extrañada.
La verdad es que si lo del estudio no funcionaba, no sabría cómo retenerla.
-Bueno, me temía que no aceptaras quedarte más tiempo aquí y que tratarías de conseguir un empleo, por eso fue que le comenté una idea a Edward. Escucha Esme, he atendido a muchas mujeres en su parto y he revisado algunas durante la gestación, pero no he tenido la oportunidad de llevar un registro exacto de todo ese periodo y quisiera que me ayudaras a realizar ese estudio. Qué opinas? - Me tranquilicé lo más que pude, estaba ansioso por su respuesta.
Quizás no le sonaba tan interesante la idea.
- Como me ayudarás en la investigación, te pagaré y podrás estar aquí, realmente hiciste un trabajo excelente.
Creo que necesitaba más opciones para ofrecerle, pero no se me ocurría nada.
- Ven, sentémonos. - Me senté de tal manera que ella quedara frente a mí.
Creo que no había estado tan desesperado en años o décadas, como lo estaba en ese momento.
- Y bien?
Si no decía algo, tendría que rogarle.
-Carlisle... yo...
Comenzó a llorar, eso no me lo esperaba, acaso no quería estar ahí? Me sentí mal por querer retenerla.
- Claro que acepto. - Me abrazó.
Estaba en shock y no sabía cómo reaccionar, tenerla así de cerca no me lo esperaba. Podía oler su aroma, sentir su respiración en el cuello, lo húmedo de su rostro a causa de las lágrimas y el calor de sus brazos me hicieron olvidarme de todo, la abracé y la atraje un poco hacia mí, cerré los ojos para experimentar todas esas sensaciones que me producía estar con ella.
Se separó de mí y volví a la realidad.
- Lo siento, fue la emoción.
-Te parece bien si comenzamos mañana?
Debía poner mis pensamientos en orden.
-No tengo ningún problema si comenzáramos hoy.- Sonrió.
Ella quería estar ahí, no tenía ninguna duda.
- Sólo tengo una petición, creo que no será problema para ti.
La miré atentamente y dejé de respirar.
-Bueno, quisiera que los estudios se realizaran por las noches.
No podía permitirlo, no era adecuado para ella, quise replicar.
- Espera por favor. Tengo problemas para dormir en las noches, ya de madrugada me da sueño y duermo parte del día, siempre tuve problemas con eso durante toda mi vida, era muy molesto para todos.
Esperaba que no estuviera mintiendo para no querer causar molestias.
-Podemos investigar eso también. No había escuchado de algo así, claro, excepto por nosotros. Pero volviendo al tema, podemos hacerlo como lo deseas, tú eres la paciente.
Nosotros éramos vampiros, ella no, si era verdad, sería otra excusa para tenerla a mi lado. Me puse de pie, debía hablar con Edward, había escuchado toda la conversación y había leído mi mente.
- Bien, iré a leer un poco y más tarde iré al consultorio, deseas acompañarnos?
No tenía caso que se quedara sola aburriéndose.
-Por supuesto. Te veré más tarde. - Me miró mientras se ponía de pie, su rostro se veía radiante, esperaba que hubiera sido por la invitación.
-Quizás quieras venir al despacho para hablar. Abrí la puerta de la habitación, volví a quedarme maravillado, el despacho también estaba rediseñado, lo curioso es que me recordaba a Esme.
Edward llegó en un instante.
-Carlisle, creo que no es adecuado. Lo que acaba de pasar lo confirma.
No sabía qué decirle, era verdad.
- No sé mucho de esto pero creo que estás enamorado de ella.
Me paralizó lo que dijo. Enamorado de ella? No había pensado en eso. No sabía lo que sentía o no quería darme cuenta.
- No sé qué decirte. - Me senté en el sofá, repasaba los pocos momentos que había estado con Esme.
-No querías llegar a esa conclusión, pero creo que así es. Y ella... bueno ella... - Edward se detuvo, yo lo miré esperando que terminara la oración.
-No puedo decirte, ya es bastante irrespetuoso leer su mente. Sólo sé que esto podría acabar en problemas.
-Creo que estás exagerando un poco mis sentimientos. No puedo decirte si efectivamente estoy enamorado de ella, no estoy seguro. – Debía analizar lo que sentía. – Lo que sí puedo hacer, es darte mi palabra de que ella conservará su integridad como humana y que sería incapaz de lastimarla. Ella seguirá siendo humana, mis sentimientos no nublarán mi criterio para robarle su vida.
Tenía muy clara mis convicciones, no podría convertirla a lo que somos.
-Entonces todo seguirá de acuerdo al plan?
Edward sabía que no mentía, aún así no estaba convencido al 100%.
-La ayudaré en todo lo que pueda. Después de que nazca su hijo, decidiremos lo que vamos a hacer. – Se me hizo un nudo en la garganta. - Podríamos irnos y ella quedarse en esta ciudad. - Me dolió mucho pensar en esa solución.
-Quizás sea la única opción. – Cerró los ojos y se masajeó las sienes. – Carlisle, veo que estás sufriendo por ella, dejarla podría ser muy desgarrador para ti. No quiero verte sufrir. – Se acercó a mí y me tocó el hombro.
-Gracias Edward. Creo que ella llegó a nosotros por alguna razón y hablo en plural ya que he notado que te agrada.
Sonrió ligeramente.
-Cierto. Tiene pensamientos inocentes. – Se dirigió a la puerta. – Creo que iré a estudiar mis lecciones. Por cierto, debemos comprar un piano. Empezaré esas lecciones muy pronto.
-Le diré a Esme que se encargue. Qué te parece?
Me miró un poco serio, pero después compuso la mirada.
– Me parece bien. Adiós. – Se retiró y yo caí en el sillón.
Seguía dándome vueltas la conclusión de Edward. Sentía algo por ella, pero amor… no lo sabía. Antes en mi vida humana, siempre había estado con mi padre y nunca había pensado en tener una familia o enamorarme. Fui a mi consultorio todavía pensando. En automático me quité el saco y me puse la bata. Trataba de encontrar la razón por la cual Esme era diferente a las demás mujeres que había conocido. Esa luz que irradiaba hacía que me olvidara de todo, no podía ver otra cosa que no fuera ella.
Tocaron a la puerta sacándome de concentración.
– Adelante.
Había olvidado que ella iría.
-Fue fácil encontrar la puerta, creí que sería más complicado. – Me sonrió.
Al verla, algo encajó y todo fue claro y simple. La amaba. Amor a primera vista? Tal vez. No importaba ahora, lo importante era que la amaba y que trataría de hacerla feliz de cualquier manera que estuviera a mi alcance.
jejejejej que lindoooooooooooo *O*
Carlisle es todo un amor! Ahhhhhhhhhh (Anahis suspirando)
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Gracias por todos los reviews y nos vemos pronto!
