Disclaimer: Más de la mitad de los personajes que aparecen en este fic pertenecen a J. K. Rowling

"Este fic participa en el reto "Olores de Amortentia" del foro Amor de Tercera Generación."


Manzanilla

En quinto año Lucy Weasley se puso muy mala de la tripa y por cabezonería no quería tomarse las medicinas que la enfermera le daba para curarse. Según ella podría ponerse bien sin ayuda de nada. Pero lleva un día, con su noche allí y seguía igual de mal, creía hasta que peor.

El día siguiente le trajo consigo la frente perlada de sudor a causa de una fiebre que había subido durante la noche y una tos que hacía que no pudiera apenas hablar.

Su hermana mayor la ha visitado a primera hora, sin embargo pronto se tuvo que ir a clase y volvió a quedarse sola. Su tos inundaba la enfermería, puesto que era la única que estaba allí, y a veces Lucy sospecha que la enfermera planeaba algo para medicarla cuando ella no se diera cuenta, o en contra de su voluntad. Ella no necesitaba esas cosas.

Con el mediodía, la castaña recibió una visita del primer amigo que hizo en Hogwarts y que con el tiempo se había convertido en su mejor amigo, Arthur Nott.

Primero la enfermera le retiene y le cuenta, lo que a Lucy le parece desde la distancia, la situación en la que se encuentra, de vez en cuando la mira a ella, que se cruza de brazos con un mohín en los labios. Una vez la enfermera le ha dicho que haga lo que sea para que se tome la medicación, vuelve a meterse en su despacho y deja al Ravenclaw libre para ir a ver a su amiga.

—¿Por qué no te tomas la medicación?—Le pregunta de manera seria mirando la bandeja con el jarabe que tiene en la mesita auxiliar, y luego a la castaña.

—No quiero.

Arthur pone los ojos en blanco y se sienta en la silla. Lucy sabe que se va a quedar un tiempo y eso le gusta. Ha estado mucho tiempo sola. No quiere acostumbrase a la soledad.

—¿Es que no quieres venir este fin de semana conmigo al Hogsmeade?

Y esa pregunta deja desarmada a la Hufflepuff que se vuelve al chico con los ojos abiertos, antes de bajar la mirada ocultando un sonrojo.

—¿C-cómo dices?—Tose para evitar que Arthur note su tartamudeo nervioso, pero es demasiado tarde.

—Este fin de semana es la salida al Hogsmeade. ¿No quieres que vayamos juntos?

Lo había olvidado por completo. La salida a Hogsmeade. Ir con Arthur. Todo suena tentador y todo significa salir de aquel horripilante lugar.

—Claro que sí. Es tradición. Desde primero vamos juntos—Le recuerda y sus propias palabras hacen que se cruce de brazos con más ahínco. Sabe lo que está haciendo, pero no la va a convencer de que se tome aquella medicina. ¡Ni en sueños!

—¿Entonces? Si sigues así no te vas a recuperar. Y me iré a la tienda de lechuzas yo sólo.—Lucy ríe por sus palabras. Siempre van a la tienda de mascotas que hay en Hogsmeade a alimentar a los animales.—Anda tómate la medicina.

Y toda la voluntad que Lucy había puesto en aquello, se desvanece cuando mira los ojos grises de Arthur y de nuevo un sonrojo se adueña de sus mejillas.

—¿Por qué siempre logras convencerme?

El ravenclaw ríe mientras coge una cuchara y echa el jarabe en ella antes de acercárselo a la castaña que obediente abre la boca para tomarse aquello que tanto le ha costado a la enfermera hacer que se trague. Sabe a manzanilla.

—Porque te quiero y me preocupo por ti.


No me gusta. Pero no se me ocurría nada con manzanilla. Llanamente.