Reapareció en el mismo bosque de Pallet Town, podía decir que estaba ahí con seguridad por que conocía ese bosque como si fuera la palma de su mano… Aunque en este momento es una pata.

De cualquier forma, en este momento no importaba.

Mientras lloraba silenciosamente abrazándose lo más que podía, él pensó en lo que haría a continuación.

¿Realmente valía la pena? ¿Realmente valía la pena vivir entre esos asquerosos seres de carne podrida llamados humanos?

Aunque recordaba bien que antes solía ser un humano, en estos momentos no le importaba, fueron los humanos quienes le hicieron sufrir, incluso antes de eso.

Recordaba vívidamente las discusiones con Gary, como siempre presumía de que el era mejor que él, como su madre también le daba indirectas de ser como Gary, como la gente en general le pedía lo mismo, ante este pensamiento, su sangre hirvió.

¿Era enserio? ¿Querían que fuera como ese idiota? ¡Que importaba que el fuera el hijo del Profesor Oak! ¡Eso no lo hacía inmediatamente un prodigio!

Ni siquiera tenia amigos, Gary los había espantado a todos, por llamarlo "Niño estúpido".

¡Era un maldito niño de cinco años! ¡Obviamente no iba a ser tan inteligente en algunas cosas!

Pero, aun así, nadie lo tomo en cuenta e idolatraron a Gary.

Ahora que había sufrido en el lado oscuro de la humanidad, y había madurado mucho mas rápido, gracias a los múltiples castigos en ese maldito laboratorio.

No parecía tener un lugar a donde ir, así que simplemente se quedó ahí, esperando a que la muerte le dé la bienvenida.

Pasaron los días y el no se movió en absoluto de su lugar, estaba en una parte en la cual ningún Pokemon vivía en el bosque, por lo tanto, nadie lo había visto y su muerte no significaría nada.

Aunque eso no detuvo las lagrimas y su dolor, el siguio llorando en su pesar al recordar todo. Cada momento vivido era reproducido en su memoria como si fuera una tortura.

El silenciosamente se preguntó cómo se sentía ser querido, o tener amigos, sonaba agradable, pero nuevamente, al único que podía llamar amigo era a Gary, el cual termino siendo un asno.

Sabía que jamás sentiría como es ser querido o tener amigos, y eso fue lo que lo hizo llorar más.

En esa noche, cuando las estrellas se asomaron entre los árboles, el las miro, se veían hermosas, probablemente lo mas hermoso del mundo, pensó, mientras cerraba los ojos el dejo que la oscuridad se apoderara de su mente.

Pasos se escuchaban viniendo a su ubicación, abrió un poco los ojos y se los froto, después de despertarse se quedo lo mas callado posible, puso sus orejas alerta por si escuchaba algo.

Nuevamente, el sonido de pasos muy rápidos sonó viniendo hacia él, enfoco su aura y se dio cuenta que la presencia era humana.

Como sabrán, el aura ni siquiera se conoce en Kanto, tampoco los Rocket se lo enseñaron, el lo aprendió solo, y por eso, descubrió que sus poderes estaban fuertemente ligados a sus emociones, y en este momento no estaba en un muy buen estado emociona, por lo tanto, ya suponía que iba a morir pronto.

Volviendo a la presencia, el se dio cuenta que se dirigía hacia él, así que rápidamente, hizo que un tornado azul lo rodeara y de pronto él era nuevamente un niño humano común y corriente.

Al menos es lo que la apariencia daba.

Fingió estar desmayado para ver qué haría esa aura, sabia que no era hostil, pero siempre hay que estar preparado. Además, se trataba de un humano.

El escucho como los pasos sonaban cada vez más fuertes, hasta que sintió que el aura estaba detrás de él, escucho claramente cómo se movían las hojas de los arbustos y lo siguiente fue un grito ahogado.

- ¡Llamen al Profesor Oak! ¡Creo que hemos encontrado al niño! -grito una voz femenina-

El interiormente enarco una ceja, ¿Alguien estaba buscándolo? Para ser más precisos ¿El Profesor Oak lo estaba buscando?

El no sabía que sentir, sabía que conocía al viejo Profesor, y que eran buenos amigos el y su madre, pero… ¿Qué lo buscaran?

Sera mejor que no se esperance, él sabía que mientras más subas más doloroso será la caída.

Sintió como, quien quiera que fuera, lo cargaba delicadamente y lo ponía en su espalda. Luego, el viento fue lo que sintió cuando esta persona comenzó a correr.

Esa persona estuvo corriendo por un buen rato hasta que llegaron a alguna parte, y luego escuchaba mas voces a su alrededor, que francamente las reconoció a todas.

-¡Ash! ¡Mi bebe! -se escucho una voz femenina preocupada-

-Diablos, ella de todas las personas, incluso se atreve a llamarme así, ¿Su bebe? Agradece que estoy fingiendo ser humano, perra miserable -grito en su mente-

Sintió como lo pasaban a los brazos de la miserable mujer, semejante teatro tendría que hacer para soportar a esa mujer, ya estaba comenzando a considerar sus opciones.

-¡Muchas gracias Oficial Jenny! ¡No se como agradecerle! -grito mientras lo acunaba en sus brazos-

-No hay de que señora, ese es mi trabajo -dijo la aparente oficial-

-Eh, ella no está mintiendo, realmente es desinteresada, supongo que no todos los humanos están podridos, al menos no totalmente -pensó con una sonrisa imperceptible para todos-

-Gracias nuevamente oficial -dijo una voz profunda y sonando un poco cansada, inmediatamente la reconoció-

-Profesor Oak -pensó indiferente, ya vería si se podía confiar en el Profesor-

-No hay de que, debo irme, espero tengan buen día -dijo cordialmente y escucho el sonido de motor ligero que se desvanecía en la distancia-

Después de eso, sintió que lo llevaban a su casa, ¿Cómo lo sabía? Pues uso la lógica, después de todo, ¿A dónde más lo llevarían?

Cuando llegaron el se tomo el tiempo para abrir los ojos, y lo que vio solo hizo que tuviera una mirada indiferente. El estaba en su habitación, completamente solo, se encogió de hombros y se acostó en la cama. Realmente ya pensaría que hacer después.

Después de todo, ahora era un Pokemon ¿Verdad?, uno legendario en eso, por lo tanto, era inmortal, sabía lo que pasaría si se enamoraba de alguien, al menos un Pokemon normal o un humano, el pensamiento de enamorarse de un humano le dio un poco de miedo y asco, pero sabía que no podía odiarlos a todos, incluso después de lo que paso.

Con ese pensamiento cerro los ojos y se dejo llevar por la oscuridad nuevamente.