Tres días después.

Conan ya se había despedido de todos, estaba listo para volver a ser Shinichi Kudo y dejar a Conan Edogawa atrás, la parte más dolorosa, dejar las aventuras de con Haibara atrás.

Estaban en el laboratorio, Conan estaba sentado, con ropa de Shinichi y Haibara a su lado, tomo su brazo puso una liga para encontrar la vena e inyectar el antídoto.

-Tranquilo Kudo, pero te advierto que esta será más dolorosa que las anteriores y más larga.

-Está bien, estoy listo-miro a los ojos a la científica, aquellos ojos verdes que le encantaban y en los cuales se hundía.

La chica tomo el brazo, y ambos sintieron una electricidad, inyecta la aguja y entra su contenido, Conan sintió aquel liquido entrar recorriendo su brazo mezclándose con la sangre, en ese segundo escucho la voz de Ai.

Suspiro-Se que va a pasar, pues yo lo creo, por lo menos tengo unos siete minutos, luego te desmayaras siendo Shinichi y despertaras en no más de dos minutos.

-¿diez minutos?-susurro el muchacho.

-Si…supongo que los usare en algo que nunca he hecho…hablar de mí- el muchacho la miro- crecí con mis padres y mi hermana, pero cuando era muy joven me enviaron a estados unidos a estudiar, en cambio mi hermana si logro hacer una vida aquí, allá era excluida por mis rasgo japoneses nunca me relacione bien, llegando a Japón no fue muy diferente como has podido notar, en la organización si conocí a alguien, fue un gran amigo, o eso creí… -se detuvo y empezó a llorar.

-Hai…ba…ra-dijo en u susurro.

-Déjame seguir, cuando mataron a mi hermana, y trate de suicidarme…era justo por eso, no tenía nada…ni ahora lo tengo-camino hasta el escritorio- esta vida que tome prestada cuando tome el APTX 4869 no es real…no soy Ai Haibara…de la misma forma que nunca fuiste Conan Edogawa…-abrió el cajón-soy…Shiho Miyano…vaya que me acostumbre a Ai Haibara, a que todos me llamaran así porque de alguna forma quería ser ella-saco el frasco-quería dejar atrás a Shiho Miyano y ser alguien nuevo, alguien que no hubiera creado un maldito veneno, alguien que no hubiera perdido a su familia, alguien que tuviera amigos, alguien que no fuera…repugnante- seguía llorando- pero por más que uno corra la realidad te alcanza- apretó el frasco- y la realidad es esa…todo lo que tengo ahora es de Ai, por eso no quiero el antídoto-lo dejo sobre la mesa- no espero que me entiendas.

-¿Por…por qué me lo dices ahora?-dijo con muy pocas fuerzas.

-Pues porque ya hice lo que vine a hacer, estaba aquí únicamente porque debía reparar mi error…soy una asesina, lo sé…no tenías que decírmelo ese día- Conan sintió como eso atravesaba su alma, sabía que aunque no lo demostrara, aquellas palabras le dolieron- y debo pagar… y aunque no me guste, soy una de ellos…-camino hasta un estante con jeringas y saco una- soy un cuervo.

Conan veía los movimientos de la chica, parecía muy calmada, excepto por las lagrimas en sus ojos.

-He tratado de ser fuerte mucho tiempo, pero todo ya acabo, encontré la cura y debo desaparecer ¿no? Si no, ¿Qué más haría?... es para lo que estaba…me la pase súper bien con ustedes- abrió el frasco- pero ya es hora de irse,…-lleno la jeringa con el contenido- no sabes cómo me gustaría ser Haibara de verdad-miro la jeringa- y que Miyano sea otra persona- se dio vuelta- pero no es así,… este tiempo siempre te llame por Edogawa frente a los demás y Kudo a solas pero tú siempre Haibara ni una sola vez Miyano-camino hasta donde estaba sentado él- al menos nunca me recordaste que era ese monstruo que trate de dejar…, pero me hubiera gustado escucharlo aunque sea una vez…llamarme por mi verdadero nombre…casi nunca lo use, en la organización solo era Sherry y no tenía amigos que me llamaran por él, asique no lo use mucho en mi vida-a Shinichi le sorprendía como hablaba la chica.

Le acaricio la mejilla, esta ardía- siento haber sido tan fría y reservada- empezó a caminar en sentido opuesto- no pude ser de otra manera…-miro el reloj, había pasado cuatro minutos, aun no era el momento- No sabes cómo me gustaría despertar un día y en verdad ser esta chica…o tal vez ser Shiho pero no con esa historia, tener a mis padres y mi hermana…estar en el colegio, elegir yo una carrera y no saber nada de la organización…pero ninguna es posible.

El chico seguía retorciéndose en el sillón escuchando atentamente a la chica.

-No hay un lugar para mi…y nunca lo habrá, lo sé…-mas lagrimas salían de sus ojos-un cuervo traicionero, una asesina miserable y repugnante, simplemente no tiene lugar en este mundo.

Tengo la sospecha que durante este fin de semana me viste en el lago,…seguramente la primera noche fuiste al baño, y te diste cuenta al regresar,…me viste llorar,…y no querías que supiera que estabas allí para no molestarme, pero las otras noches si saliste con el propósito de verme…-apretó los labios- había ido a ese lugar hace muchos años, tendría unos seis, siete años…con Akemi y mis padres…dos días antes de que nos separaran…es, tal vez, el único recuerdo que tengo de ellos…, quería ir allí para encontrarme con el recuerdo para sentirla y recordar…extraño a mi familia…más que nada, quería despedirme de aquello antes de partir.

Y…seis minutos.

El momento había llegado.

-Ahora está muy débil como para hacer algo…esta es mi despedida Kudo- el chico abrió los ojos ¿Qué planeaba hacer? ¿Irse?...o…NO… ella lo había intentado en el pasado- camino hasta la jeringa- cree el antídoto para ti…pero esto es para mí-le mostro la jeringa-es un veneno, no tardara más de dos minutos en matarme, ahora no puedes detenerme, eso por qué escogí este momento, quería despedirme y decirte todo…

Los ojos de Shinichi mostraron desesperación.

-Ku…-sonrió- Shinichi,…estoy enamorada de ti.

Los ojos de Shinichi se agrandaron.

-Nada podrá salvarme de esto,…cuando estés con las fuerzas yo ya me habré.

Se acerco a Shinichi y suavemente beso la comisura de sus labios, a lo que él rápidamente dio vuelta la cara para besarle los labios, trato de atrapar los de ella con los suyos pero la chica se alejo, creyendo que había sido un error que el beso terminara en sus labios, se toco los labios con la yema de los dedos, sonrió, se sentándose en el piso.

-Espero que hacer esto sea más fácil que crearlo- se mordió los labios.

Esta por clavar la aguja…entre lagrimas-ahora estaré con mi familia al menos…si es que hay algo para mí.

Vamos Shinichi, tu puedes- se alentaba Shinichi, no le quedaban muchas fuerzas, apenas podía pronunciar unas palabras, el antídoto gastaba todas sus energías, pero…tenía que decirlo, evitar que la chica cometiera una locura…no te dejare hacerlo

-Espera Shi...Shiho…yo te amo-susurro con todas sus fuerzas y se desmayo.