Estrella errante

Capítulo 2

Dos meses después, en Celes:

Celes era un país bastante distinto a Japón, estaba muy militarizado. Todo comenzó 3 años antes, cuando el gobernante de Celes, Ashura, asumió el poder tras la muerte de su padre, Latis. Nadie sabía por qué, pero Ashura tenía una profunda tirria a la minoría étnica "doki". Es así que desde el primer día de gobierno, emprendió varios cambios, quitándole derechos, prohibiendo que profesores, doctores o cualquier otro habitante se acercara al territorio habitado por los doki. Asimismo, ordenó a todos los doki salir de ese territorio y reubicarse en otro lado. La excusa era que debajo de dichas tierras había minas de titanio y el gobernante de Celes no quería exponer a sus habitantes a posibles gases tóxicos. Por esa misma razón, Ashura organizó un comité conformado por diversas compañías que se encargarían de "limpiar" la zona, y luego, explotar las minas de titanio.

Sin embargo, cuando Ashura fue al territorio doki en compañía de las empresas extranjeras, se vio con la sorpresa que nadie había desalojado la zona. Además, el jefe de dicho territorio, Hiro, le dijo delante de todos los presentes, para vergüenza de Ashura, que esa zona era un territorio ancestral perteneciente a los doki, el cual había sido reconocido por el anterior gobernante Latis y que bien haría él de informarse primero antes de emprender cualquier acción. Dicha situación solo empeoró las tensiones e incrementó el odio de Ashura. Además, y aunque el gobierno lo negaba, el estado de Celes, empezó a atacar a cualquier doki que encontrará por la calle, por el simple hecho de ser de dicho grupo. Ante tales actos, Hiro pidió audiencia con Ashura pero nunca regresó, la versión oficial fue que una bala perdida lo había matado pero los rumores decían que Ashura lo había torturado por haberlo dejado en vergüenza hasta que Hiro finalmente había fallecido.

Ante dicho acontecimiento, los doki se habían organizado militarmente bajo el liderazgo de Kurogane, el hijo de Hiro y ahora jefe de los doki. Kurogane era un joven con ojos del color de rubí, habilidades extraordinarias de pelea y bastante serio. Con su pequeño ejército, Kurogane había hecho temblar al estado de Celes, todo con el fin de lograr la independencia de su territorio y evitar la masacre de su pueblo. En respuesta, Celes había cortado toda comunicación con esa zona, para que en todo caso los rebeldes murieran por desabastecimiento.

Por ello, las calles de Celes se encontraban custodiadas por los militares, en búsqueda de dokis. Los organismos observadores y los que brindaban ayuda humanitaria estaban al tanto del asunto y sabían que todos los días habían dokis desaparecidos y muchos otros estaban enterrados en fosas comunes.

En ese contexto, "Piffle Call" intentaba hablar tanto con las autoridades del Estado de Celes como con los líderes de los doki para recordarles el no dañar a personas civiles y minimizar el sufrimiento humano. Para ello, prestaban algunos servicios de primeros auxilios a ambas partes, daban charlas sobre el uso de la fuerza, recordaban los derechos de las personas, ayudaban a las personas a reencontrarse con sus seres queridos de haberlos perdido, estaban iniciando acuerdos para identificar a aquellos en las fosas comunes, entre otras cosas.

El conflicto entre ambos ya llevaba 2 años pero no parecía que llegaría a su fin pronto, después de todo, el gobernante de Celes, parecía dispuesto a desaparecer a todos los dokis sin importar la reputación de su país. No había lógica para lo que había pasado, después de todo, los doki siempre habían vivido en Celes pero desde que Ashura tomó el poder, las cosas empezaron a cambiar para los doki hasta llegar donde estaban ahora.

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Sakura estaba terminando de alistar su nuevo apartamento, el cual compartía con Rika, una colega que era ingeniera y se encargaba de los proyectos de agua saludable que Piffle Call ponía a disponibilidad de los doki. Celes permitía a Piffle Call brindar dichos servicios a sus enemigos porque ante la comunidad internacional, no se vería tan bien negar la asistencia humanitaria a un grupo humano, pero todos sabían que esa era solo una fachada. Sin embargo, mientras tuvieran la aceptación de todas las partes, Piffle Call seguiría brindado dicha asistencia.

Ya había pasado una semana desde la llegada de Sakura y recién empezaba a conocer los alrededores, la gente parecía amable, a pesar de que en cada esquina, había una soldado con un gran rifle…y claro, ningún doki transitaba por la calle, por temor a que lo arrestasen sin motivo alguno.

Sakura llegó a un parque muy cercano a su casa, vio un gran árbol, alejado de la bulla, lo cual le recordó a los árboles de cerezo de su querido país natal. Rápidamente se sentó y sacó su libro y su celular y llamó a Tomoyo.

- Te estoy haciendo caso, ¿ves? Ya encontré qué hacer por las tardes además de trabajar…adivina dónde estoy!

- Hmm, espero que no comiendo helados! ¡Qué gusto escucharte! Ya sé que nos escribimos todos los días pero ya te extraño!

- Pues no estoy comiendo helados, estoy sentada bajo un árbol, y voy a leer! De hecho, me traje el libro que me regalaste, ese de Sophie Kinsella.

- En serio lo llevaste?

- Pues sí, después de todo, debo relajarme ya que a veces el trabajo puede ser un poco triste…en Japón las cosas eran más sencillas, pero aquí, es realmente triste lo que están pasando estas personas…pero -suspirando y tratando de animarse- haré lo mejor que pueda para que en algo su situación se mejore.

- ¡Eso es lo que quería escuchar!, no tengo duda que darás lo mejor de ti. Disculpa que tenga que cortarte pero ya llegaron todos y debemos empezar a rodar, te escribo cuando termine. – dijo una apenada Tomoyo, quien se encontraba finalizando su ultimo proyecto, una película un poco personal pero que realmente necesitaba terminar. Luego de ello, había decidido viajar a Celes, escribir su nuevo guion y poder ver a su amiga en un par de meses.

- No te preocupes, continúa que yo empezaré el libro, ¡Hablamos!

De esa manera, Sakura cerró el celular y empezó su lectura, la cual, sorprendentemente estaba muy divertida. La historia era bastante ligera. De pronto, divisó el cielo, el cual ya se encontraba de un color naranja con rojo, el viento soplaba un poco más fuerte pero le encantaba esa sensación. Cerró los ojos y se puso a pensar que a pesar de sentir que su nuevo trabajo era distinto y quizá la cargaba con un poco de tristeza, se encontraba contenta de poder hacer lo que le gustaba, además de que le habían encargado varias investigaciones que podrían ayudar a que ambas partes en el conflicto llegaran a un acuerdo, quizá de esa manera, los doki podrían dejar de ser unos parias ante los ojos de Ashura y podrían entrar en la sociedad…quién sabe, pero si había alguna oportunidad, ella daría lo mejor de sí.

30 minutos pasaron y Sakura seguía leyendo su libro hasta que unos sonidos la sacaron de su concentración.

- Disculpe pero me parece que está sentada en mi árbol.

Sakura alzó la mirada y vio a un chico alto de su edad con el cabello color chocolate, traía unos pantalones verdes y una camisa crema. Sus ojos eran marrones claros, casi ámbar, era bastante apuesto y tenía una sonrisa encantadora. Sin embargo, no lo miró mucho porque no quería sonrojarse, desvió la mirada y le respondió: uhm? No sabía que los árboles tenían dueños.

- Pues si se fija en la placa de en frente -señalando una placa que se encontraba a un metro del árbol-, a este árbol lo adopte hace poco, por lo que me encargo de cuidarlo.

Sakura se levantó y vio que en la placa efectivamente decía: adoptado por Syaoran Li.

De pronto sintió que todos los colores se le subían al rostro, después de todo no conocía las costumbres de Celes y le apenaba haber tomado un lugar que no estaba disponible. Rápidamente guardó sus cosas en su bolsa, lista para salir corriendo del lugar pero antes tenía que disculparse.

-Disculpe joven Li, yo me mude hace una semana y no sabía de estas cosas, no volverá a pasar. ¡Hasta luego! - dijo una apresurada Sakura quien hizo una pequeña reverencia y empezó a alejarse rápidamente del lugar.

El joven la miró un poco extrañado y se empezó a reír.

- Espera! – pero la chica ya se había ido por lo que probablemente no lo escucho.

Syaoran la vio alejarse y suspiró. No pensó que la joven se lo tomaría tan en serio. Después de todo, esa había sido su excusa perfecta para hablarle. La había visto ya dos veces, la primera en el aeropuerto hace una semana, sus ojos esmeraldas habían llamado su atención, y su peculiar forma de andar por un lugar tan grande y ajetreado como un aeropuerto. Ese día, él iba rumbo a una región cercana en Celes y parecía que ella llegaba a Celes. Cuando alzó la vista para verla nuevamente, ella ya no estaba. La segunda vez había sido ayer, de regreso del aeropuerto, en el taxi camino a su casa, contempló el parque donde solía pasar algunas de las tardes que tenía libre, cuando vislumbró a una castaña con cabellos cortos, se frotó los ojos para asegurarse de lo que veía y vio los ojos esmeraldas. La joven se encontraba paseando por el parque hasta que sin querer chocó con un niño que iba paseando a su perro, por no estar mirando el camino de manera adecuada la joven había terminado enredada en la correa del perro. Vio como la ojiverde se empezó a reír y se disculpó con el niño y el perro. Al parecer, la chica era un poco despistada. No pudo ver más porque el auto lo alejó del parque.

Sin embargo, hoy, la joven había estado sentada en su árbol preferido y decidió utilizar la carta del árbol adoptado para acercarse a ella, lo cual era cierto, pero eso no significaba que nadie podía sentarse en dicho árbol. Por alguna razón, sentía curiosidad por ella, aunque no sabía exactamente por qué.

Su teléfono empezó a sonar.

- Dime Eriol

- ¿Ya vienes? Recuerda que esta noche es la reunión con las demás organizaciones y como nosotros llegamos antes, ¡podemos ofrecernos a hacer un tour por el lugar!

- Tú solo quieres conocer a las nuevas integrantes!-le gritó Syaoran.

- Son amigos Syaoran, solo eso.

Eriol era su gran amigo y compañero de apartamento, se conocieron cuando Syaoran entró la organización internacional de médicos que atendían en situaciones de conflicto armado. Eriol era cardiólogo de 31 años, mientras que Syaoran tenía 30 y se había especializado en pediatría. Ambos habían viajado a algunos países y habían llegado a Celes hace dos meses.

- Pues no estaría mal que tú conocieras a alguien "lobo solitario", no todo es el trabajo y las posibilidades que veas a la joven del aeropuerto con ojos esmeralda es nula. – le explicó Eriol, quien siempre que podía, lo molestaba con el significado de su nombre en chino.

Syaoran solo sonrió…

- Yo no estaría tan seguro.

- ¿La viste de nuevo?, es en serio, y no me has dicho nada, mal amigo!-exclamó Eriol fingiendo dolor en su voz.

- Acaba de irse, pero te cuento más tarde, te acompañaré solo porque me caes bien y para probarte que no soy solitario, solo me gusta tener un poco de paz de vez en cuando.

Syaoran emprendió el camino a su apartamento, había tenido un día bastante agitado, demasiado niños heridos por gases y madres desesperadas, el escenario no era bueno. La guerra entre los habitantes de Celes y los doki era cada vez peor y los niños eran los más perjudicados. Como pediatra, recibía muchos casos a diario de los habitantes de Celes y de vez en cuando, tenía que ir a la zona de los doki para ver qué necesidades tenían aquellos niños.

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En otro lado muy cerca de ahí…

Sakura llegó agitada a su departamento, pero que vergüenza le había causado lo del árbol! Y pensar que fue para relajarse. Sin embargo, recordó la voz del joven y el color de sus ojos. Sakura movió su cabeza despejando esos recuerdos, ok calmémonos!

- Sakura, alístate para la reunión! – le dijo Rika, quien ya estaba lista.

- Me había olvidado…ehm ¿qué te parece si voy a la próxima?

- Irán distintas organizaciones y necesitas conocerlos ya que los verás en el terreno cuando vayas al territorio de los doki. – Rika vio la cara cansada de Sakura y aun así le insistió.- Lo siento, pero tienes que ir, tómalo como parte del trabajo.

- Si lo pones de esa manera, ok ok, dame 10 minutos y salgo.

Con todo el pesar, Sakura se cambió y se puso un vestido floreado sin mangas con la falda en corte A junto con unas sandalias. La verdad era que estaba lista para ponerse el pijama, comer un sándwich e irse a ver televisión. Estaba muy cansada y su sillón la llamaba a gritos pero todo parecía indicar que la reunión sería importante.

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El lugar de la reunión era un bar y todos adentro parecían conocerse. Sakura respiró hondo antes de entrar, la verdad es seguía pensando en su sofá, pero ya estaba allá y Tomoyo siempre le había dicho que tenía que ampliar sus círculos de amistad.

- Hola a todos, les presentó a una nueva colega, se llama Sakura Kinomoto y es la asesora legal en las operaciones que realiza Piffle Call en Celes, espero le brinden el mismo apoyo que me brindan a mi en el terreno. – Terminó de presentarla Rika.

A Sakura no le gustaba ser el centro de atención, por lo cual, la presentación le resultó bastante vergonzosa. Sin embargo, se dio cuenta que todos los presentes solo le sonrieron.

- Cuenta con nosotros Rika.- dijo una voz calmada y alegre proveniente de un joven alto con cabellos negros y lentes. Soy Eriol Hiragizawa, soy cardiólogo y trabajo para la organización de médicos, es un gusto conocerte Sakura.

- El gusto es mío. – sonrió tímidamente Sakura quien se sorprendió ya que Eriol había tomado su mano para plantar un beso. Sakura se sonrojó de inmediato y Eriol le sonrió.

- ¿Irás al territorio de los dokis?-le preguntó Eriol, iniciando la conversación.

- Sí, tengo asignadas varias reuniones y eventualmente se espera que me entrevistecon su líder, Kurogane así que si vas por allá de seguro nos veremos.- Le dijo una sonriente Sakura a un sorprendido Eriol

- Wow… qué mujer para más valiente, con Kurogane…ese tipo si que da miedo, siempre está serio. Yo no voy tan seguido a esa zona, pero mi querido amigo sí, es pediatra y tiene que ir muy seguido parachequearen sus pacientes.

- Que bueno que cuenten con pediatras, me alegra saber que su organización está presente en la zona, luego de leer todo lo que sufre esta población, es bueno saber que al menos alguien se preocupa por su salud.

- Hacemos lo que podemos, pero las cosas están empeorando y no sabemos hasta cuando Celes nos dará permiso para ir donde los dokis. -Le dijo Eriol, con unos ojos un poco cansados, la chispa del chico alegro quedó atrás, después de todo, el contexto bajo el que se encontraban era bastante triste. Sin embargo – dijo recuperando su ánimo inicial- tenemos al mejor pediatra, un poco adicto al trabajo pero es buena persona te lo aseguro, le encantan los animales, las estrellas, cocina y estásoltero– le dijo guiñándoleun ojo.

Sakura no entendía el cambio de actitud del muchacho hasta que escucho una voz detrás de ella que se le hacía bastante familiar.

- ¡Deja de hablar de mi a mis espaldas Eriol!, disculpe no le haga caso, él no tiene remedio!

Cuando Syaoran volteo para ver a la joven a la cual Eriol le había dado una descripción de los gustos del chico se dio cuenta de que lo miraban un par de ojos esmeraldas.

Definitivamente había algo en ella que le llamaba la atención, y ahora sí podría presentarse, este era finalmente su oportunidad.

- ¿joven Li?- le dijo una muy sorprendida Sakura, después de todo no esperaba encontrárselo y menos en dicha reunión.

- Syaoran Li, lo siento llegué un poco tarde y me perdí la presentación, ¿cómo te llamas?-tratando de dejar los formalismos de lado, después de todo, parecían tener la misma edad.

- Sakura, Sakura Kinomoto, ehm, eto, discúlpame nuevamente, yo…

- No te preocupes, era una broma, claro que puedes sentarte en cualquier árbol.

- Entonces, ¿era una mentira?

- No no, o sea, si lo adopté pero puedes sentarte.- Para Syaoran el tema se le estaba saliendo de las manos, cómo decirle que era una excusa para hablarle, después de todo no la conocía.

Eriol se les quedó mirando, muy divertido de la conversación y decidió salvar a su amigo.

- Hmm, qué les parece si nos vamos a sentar con Rika, de paso que Sakura conoce a los demás.

- Sí claro.- Le dijo Sakura más tranquila de poder ir con Rika.

- Syaoran te cuento que Sakura se verá con Kurogane en su rol como asesora legal.

Las palabras de Eriol lo sacaron de su ensoñación, Kurogane era alguien que infundía mucho respeto y no se imaginaba él mismo teniendo una charla animada con él. La única vez que hablaron fue cuando llegó al territorio doki por primera vez y le pidió permiso para tratar a los niños doki. Kurogane había accedido pero le había advertido que si descubría que en realidad él trabajaba para el gobierno, no volvería a ver la luz del día. Su advertencia lo había sorprendido pero luego de asegurarle que su organización era imparcial y que no representaba ningún daño para los doki, Kurogane solo asintió.

La noche transcurrió tranquila entre bromas y juegos. Sakura se sentía muy a gusto con el grupo que tenía en frente ya que era muy diferente a las personas que había conocido en la universidad. Todos tenían un trabajo muy importante pero nadie alardeaba del tema, todos estaban tranquilos e intercambiaban ideas ante dudas de cómo mejorar su asistencia en el terreno. La tonalidad de las charlas era tan normal, como si estar en un contexto de conflicto armado fuera como trabajar en un banco.

Eriol le parecía encantador y muy bromista y por algún motivo le resultaba familiar, Rika aunque seria, era un poco sarcástica y bastante divertida, Fye, era el mediador asignado a Celes, le había parecido bastante relajado a pesar que su función era una de las más delicadas, pues era el que tenía que estrechar puentes entre Ashura y Kurogane.

En esa mesa sin duda faltaba su amiga Tomoyo, pero al menos por fin tendría algo que contarle fuera de lo común, en una reunión que se presentó como de trabajo había terminado por conocer a sus nuevos amigos con quienes ya había intercambiado teléfono, FB, correo y todo medio de comunicación existente ya que al parecer las comunicaciones fallaan un poco por lo que era necesario tener la mayor cantidad de canales posibles.

Y bueno también estaba Syaoran, sabía que era de China y que Celes era su tercera misión. Admiraba que fuese médico y que se hubiese especializado en niños, después de todo, antes de ingresar a la carrera de leyes, ella estuvo bastante tentada en estudiar medicina pero al final su amor por la historia la hizo decidirse. Los ojos de el joven chino eran algo que le inspiraban una sensación rara, aunque aún no sabía qué era pero su compañía era algo que estaba disfrutando.

- Entonces, ¿te acompaño a tu casa? Parece que no vivimos tan lejos. - le dijo Syaoran, sacándola de sus pensamientos. No sabía en que momento todos se habían despedido y ya era hora de ir a casa.

- No te preocupes, iré con Rika, hmm por cierto, ¿dónde está Rika?

- La llamaron del trabajo y se fue hace media hora, ¿no te diste cuenta?-dijo Syaoran riéndose- eres un poco despistada eh.

Sakura no respondió porque estaba bastante apenada, pero vio su celular y encontró el mensaje de texto de Rika donde le pedía disculpas.

- Entonces, vamos? – le insistió Syaoran.

Sakura solo lo miró rendida, y bueno sería divertido seguir conversando así que asintió con la cabeza y cogió su bolso para emprender el rumbo cuando escuchó la voz de Eriol proveniente del fondo del bar.

- ¡Yo los acompaño!, no creas que te dejare a solas con Sakura, señorita si me da su mano? - y así Eriol cogió el brazo a Sakura y empezaron a caminar.

Syaoran frunció el ceño, ¿pero qué diablos le pasaba a Eriol?

- ¡Qué payaso, no te juntes mucho con él que luego lo payaso se pega. -exclamó Syaoran alcanzándolos.

Sakura solo se rio de la situación, se sentía muy cómoda con ellos. Pronto llegaron a su casa y se despidieron. Cogió la computadora para hacer una video llamada y le contó todo lo sucedido a Tomoyo. Al escuchar el nombre de Eriol, Tomoyo no pudo evitar sorprenderse, algo que no pasó desapercibido para Sakura.

- Se me hace conocido Tomoyo…oh por dios ya me acordé.

- No puede ser él. – dijo Tomoyo en un hilo de voz…no podía ser él cierto?

- Déjame enseñarte su perfil de FB.

Cuando Tomoyo vio la foto del chico no cabía duda que era el mismo que había conocido hace ya varios años. Ella se había enamorado de él, quien había sido dulce y amable con ella, salieron en varias ocasiones, vieron cientos de películas, simplemente disfrutaban de la compañía del otro pero solo como amigos. El día que se despidieron él solo le sonrió diciéndole que la extrañaría mucho y que por favor se cuide. A pesar de que no empezaron una relación, para ella él había significado tanto y se había mantenido en contacto. Era algo que no podía explicar y que hasta ahora le afectaba, ¿acaso las cosas hubiesen sido distintas si ella hubiera dado el primer paso?.

- Creo que eso retrasa mis planes. – Le dijo una afectada Tomoyo.

- ¿De qué hablas?

- Pensaba ir a Celes en un mes para escribir mi nuevo guión pero él está allá y me pone un poco nerviosa…- suspiro…esto era una gran tontería, ella quería viajar y ver a su amiga así como conocer Celes y vivir nuevas experiencias, nadie ni mucho menos un enamoramiento pasado la detendrían, pero quizá podría esperar un poco.

- Tranquila, mira yo recién lo he conocido hoy y parecía buena persona, ahora entiendo de qué tanto hablan. En cuanto a tú viniendo, sería grandioso pero entiendo tus motivos, tranquila que yo te espero.

- Iré pronto, te lo prometo.

- Quieres que se entere que te conozco?, eres mi mejor amiga, así que estoy segura que te terminaré mencionando en algún momento, a menos que no quieras.

Tomoyo suspiró, nunca pensó que lo volvería a ver, ya se había acostumbrado a sus mensajes y poder verlo la ponía un poco ansiosa.

- No te preocupes, habla con normalidad, igual le voy a escribir y le diré.- Le sonrió de manera sincera.