¡Hola de nuevo a todos los que aún siguen aquí! Ya que hasta ahora no lo he hecho quisiera aprovechar este espacio para agradecerle a todas las personas que me han apoyado hasta este momento. Gracias por motivarme a seguir adelante, y por tomarse el tiempo de leer las tonterías que escribo. Gracias por todo.
Bueno sin más me despido-Tengo tarea que hacer-recordándoles que dejen reviews para darme su punto de vista sobre la historia y hacerla mucho mejor. Supongo que eso es todo ¡Hasta luego nos vemos en la próxima!
Capitulo 2: Los nuevos novios
Contado por Kagome:
Inuyasha se acerco a mis labios, estaba a punto de tomarlos, cuándo desvío la ruta y me susurro al oído:
-Dime Kagome, ¿Qué hubieras hecho si Kouga hubiera intentado hacer esto?-Luego de decir esto me soltó, por lo cual supuse que sólo lo había hecho para mostrarme lo importante del asunto, mi hermano siempre se preocupaba por mí, jamás me haría daño, no podía creer que me hubiera cruzado por la mente la idea de que él trataría de besarme-
Inuyasha se sentó en su cama y me miró disgustado.
-Kagome realmente no puedo creer que te hayas ido con ese tipo a pasear por las calles en la noche y sin mi permiso-Realmente estaba molesto-
-Pero yo te pedí permiso-Le reproche-Además tengo edad cómo para hacer lo que yo quiera, tú no tienes derecho para prohibírmelo.
-Eres una niña y yo soy tu hermano mayor, y cómo tal tengo el derecho suficiente para prohibírtelo de creerlo necesario, mientras nuestros padres no estén en casa-Me respondió él y yo lo mire enojada-Por favor-Su voz cambio repentinamente-quiero que sepas que sólo me preocupo por ti, Kagome eres muy ingenua, no conoces los peligros que puede haber en una relación.
-¿Estas diciendo que no soy capaz de protegerme yo sola?
-Yo no lo dije, tú lo hiciste-No podía creer que me hubiera hablado así, siempre me daba la razón, pero no pensé que él creyera que era tan indefensa-Kagome por favor…
-No, ¡Yo soy lo suficientemente apta, para protegerme sola!-Le grite saliendo de su cuarto, si mi hermano creía que no era capaz de manejar este tipo de situaciones le demostraría lo contrario, y sabía cómo hacerlo, llegue a mi cuarto y me encerré, antes de que Inuyasha llegara persiguiéndome, pero para mi sorpresa no lo hizo. Así que pude meditar un poco las cosas, era la primera vez que peleaba con mi hermano, tal vez era mala idea hacer lo que estaba pensando, después de todo él solo se preocupaba por mí, pensé en esto hasta que me dormí…
A la mañana siguiente tuve que hacer un enorme esfuerzo para levantarme, sabía que si Inuyasha estaba molesto no vendría, me levante y fui al comedor y pedí que me prepararan algo para desayunar, cuándo subí a la limusina, mi hermano ya estaba ahí, y durante todo el trayecto ni siquiera nos miramos, y cuando bajamos, tomamos caminos separados, a él de inmediato lo rodearon otros chicos, y chicas, en cuánto a mí, me dirigía al salón sola, cuándo, escuche a alguien llamarme:
-¡Kagome!-Voltee a ver, y vi que se trataba de Kouga-
-Kouga-Le dije sin alegrarme mucho-
-¿Te puedo acompañar a tu primera clase?-Asentí, y entonces note el ojo morado que tenía-
-¿Qué te paso?-Le dije asustada-
-Me golpeo un cobarde-Me contesto molesto-
-¿Pero quien fue capaz de cometer semejante barbaridad?-Le dije, llevándolo a la enfermería, una vez ahí, me encargue de limpiarle la herida, y curársela tanto cómo pude, cuándo note la hora que era, le dije que me tenía que ir, fue entonces que él me llamo y me pregunto:
-Kagome, ¿Pensaste en lo que te propuse?
Recordé la platica con Inuyasha y la forma en que me había tratado esta mañana, le enseñaría que me podía cuidar yo sola, estaba segura de mi respuesta:
-Supongo que no me haría ningún daño darte una oportunidad-Le conteste aún sabiendo que cuándo Inuyasha lo supiera me mataría-
-Eso quiere decir que si aceptas-Me dijo sin creerlo-
-Si, Kouga acepto ser tu novia-Le dije sonriendo, sólo exteriormente, ya que no sabía cómo se lo tomaría mi hermano-
Después de darle esa respuesta me retire a mi clase, todo estuvo tranquilo hasta la hora de la salida, yo aún temía de cómo se lo tomaría Inuyasha, me sorprendió que al llegar me mirara de una forma tan fría, me daba miedo, él nunca antes me había mirado así.
-Inu… yasha-Le dije aún con temor-
-¿Por qué balbuceas Kagome?, ¿Hay algo que quieras decirme?-Era que no lo sabía, o sólo fingía-
-Yo… Si…
-¿Qué cosa?
-Bueno yo…
-¿Vas a decirme que te hiciste novia de Kouga? Ya lo sabía, no te preocupes…
-¿No estás molesto?
-¿Tendría que estarlo?
-No, es… Qué…-No sabía que contestarle, su forma de actuar no era la de él-
-Olvídalo, yo también tengo algo que tengo que decirte.
-¿Así, qué es?
-Yo también tengo una nueva novia-Me sonrío-
-¡¿Qué?-Desde que tenía memoria, Inuyasha nunca había tenido ni una novia, ¿Por que ahora?, ¿Lo hacía para vengarse de mí?-¿Quién es?-Le pregunte, necesitaba saberlo-
-¿Por qué te importa tanto?-Baje la cabeza, mi hermano suspiro, y luego contesto:
-Kikyo
-¿Estás bromeando?-Ella siempre me trataba muy bien frente a él, pero cuándo él se iba la mayoría de las veces me trataba bastante mal-¿Por qué ella?
-Hermanita, ¿Cuestione yo tu relación con Kouga?-Lo mire derrotada, Inuyasha tenía razón era injusto decirle ese tipo de cosas, cuándo él no lo había hecho-
Lo escuche suspirar con un notable cansancio, no entendí la razón de eso y no pude evitar preguntarme que era lo que le pasaba.
-Vamos Kagome, estoy seguro que somos los únicos en toda la escuela-Musito él, saliendo del salón-
Le seguí y llegamos al auto, subimos, y mi hermano tomo un libro y se puso a leerlo, adivine que era sólo una excusa para evitar hablar más del tema, llegamos a la casa, y recordé que hoy tenía tarea de literatura, no era muy buena en ese tema, pero mi hermano siempre me ayudaba, me dirigí a su cuarto, pero en ese momento, él salio, al ver el libro en mis manos se disculpo:
-Lo lamento Kagome, pero voy a salir con Kikyo, hazlo tu misma, no te vas a morir por hacerlo, ¿Verdad?-Dijo para luego marcharse-
Yo sólo vi cómo salía de la casa, después de casi haberme ignorado por completo, regrese a mi cuarto, dónde me encerré, preguntándome, por que me trataba de esa forma tan fría y distante…
Contado por Inuyasha:
Los labios de mi pequeña hermana, se habían abierto un poco más, ella estaba completamente indefensa en esa posición, y yo no la dejaría escapar, la desesperación de saber cual seria el sabor de esos carnosos y rosados labios, no me dejaba respirar, pero sólo en ese momento mire el rostro de mi hermosa hermana menor, ella estaba aterrada, y si yo la besaba, lo único que lograría es que perdiera todo afecto que tenía hacia mí, y me aborreciera en su totalidad.
Desvíe la ruta, aún sin desear hacerlo, y entonces le susurre al oído, viendo su piel, esa piel que me moría por recorrer con mis manos, y lamer con mi legua, nunca probaría su sabor me recordé, jamás, pensé desgarrándome el corazón, y haciendo un esfuerzo sobrehumano para lograr que mi voz sonara normal le hable:
-Dime Kagome, ¿Qué hubieras hecho si Kouga hubiera intentado hacer esto?-Era una excusa en la que pensé rápidamente, no podía decirle la verdad, aunque sólo pensar que Kouga se hubiera atrevido a hacer eso, estaba seguro que le pegaría más fuerte la próxima vez que lo viera. Me aleje de ella y me senté en la cama, Kagome no contesto, y supe que no lo haría, tal vez ella no creía la excusa que le dí, así que decidí, cambiar completamente el tema. Recordé el porque ahora estábamos aquí. La mire y hable:
-Kagome realmente no puedo creer que te hayas ido con ese tipo a pasear por las calles en la noche y sin mi permiso-El sólo recordarlo me molestaba-
-Pero yo te pedí permiso-La escuche decir-Además tengo edad cómo para hacer lo que yo quiera, tú no tienes derecho para prohibírmelo.
-Eres una niña y yo soy tu hermano mayor-Jamás creí que caería tan bajo cómo para utilizar este argumento, dado que odiaba el tan sólo recordar que era su hermano- y cómo tal tengo el derecho suficiente para prohibírtelo de creerlo necesario, mientras nuestros padres no estén en casa-Ella me miraba molesta, no soportaba que Kagome me mirara así-Por favor-Le suplique-quiero que sepas que sólo me preocupo por ti, Kagome eres muy ingenua, no conoces los peligros que puede haber en una relación.
-¿Estas diciendo que no soy capaz de protegerme yo sola?-Me pregunto ella, sabía que Kagome era muy orgullosa en ese tema en especial, no le gustaba que le dijeran que era débil, yo lo sabía, y aún así metí el tema, todo un idiota-
-Yo no lo dije, tú lo hiciste-A pesar de todo no podía mentirle; si ni siquiera pudo esquivarme, si no tuviera tantas consideraciones para con ella, a estás alturas, estaría devorando esos pequeños labios, sin el menor deseo de soltarlos-Kagome por favor…-Le dije tratando de conciliar las cosas-
-No, ¡Yo soy lo suficientemente apta, para protegerme sola!-Me grito ella, para luego salir de la habitación-
Tuve deseos de seguirla, pero los contuve, sabiendo que si permanecía un solo segundo más cerca de ella haría algo que causara que ella me odiara de por vida, cerré los ojos, imaginado la imagen de Kagome, en mi mente, ella sonrío, y entonces me dijo:
-Inuyasha te amo-Me sonreí a mi mismo con compasión-
-Yo también te amo-Entonces cerré los ojos dejándome llevar por la dulce ilusión que mi mente había creado hasta que me dormí…
A la mañana siguiente, desistí de la idea de ir a despertar a Kagome, sabía que si iba, ella seguramente me sacaría a almohadazos de su habitación, nunca desayunaba, así que me dirigí a la limusina, cerrando los ojos, sólo para verla a ella de nuevo, me colmaba la paciencia tener que pensar en ella a cada momento, y era una agonía insoportable el saber que ella nunca me vería de la misma forma que yo, que ni en un millón de años, conocería cómo era el sabor de sus besos, y menos cómo sería el tenerla una sola noche para mí, fue entonces cuándo ella llego al auto y abrió la puerta, evite mirarla, para no caer en el error de hacer algo que lamentaría, al llegar a la escuela, ambos bajamos, y tomamos caminos separados, Kagome, no notó que yo observe cada uno de sus pasos al caminar, hasta dónde pude, ya que pronto la perdí de vista, porque en menos de un segundo estaba rodeado de toda clase de personas, las ignore y me dirigí a la primera clase que teníamos: E. Física, note que el estúpido Kouga no llegaba, y supuse que tal vez hoy no vendría, la verdad lo esperaba, el maestro ordeno que formáramos equipos para poder jugar, fue entonces cuándo todos los equipos ya estaban formados, que lo vi llegar con un sonrisa de oreja a oreja, definitivamente debí pegarle más fuerte, él camino hasta llegar a mi, y entonces me dijo:
-Inuyasha, hermano, tengo nuevas noticias
-¿Así? ¡Que interesante!-Le conteste con sarcasmo-no me importa.
Él se acerco a mi, y me susurro al oído:
-¿Aunque traten de Kagome?-Lo mire furioso, Kouga me guió hasta un sitio apartado, y entonces le afronté:
-¿Qué sucede con Kagome?
-Nada, sólo que bueno, ahora vamos a ser cuñados.
-¿Qué cosa?-Le dije irritado-
-Le pregunté a Kagome, si quería ser mi novia y ella acepto.
En ese momento la sangre me empezó a hervir de la furia, tomé a Kouga de los hombros y le grité:
-¡¿Qué dijiste?-Él se quedo callado-¡¿QUÉ QUE MIERDA DIJISTE?-Azote a Kouga, contra la pared, y todo mundo se me quedo viendo, por lo natural yo no actuaba así, pero sólo imaginar a Kagome, al lado de Kouga, me provocaba nauseas…
Salí de la clase, aún ante la mirada atónita del profesor, que empezó a gritarme, entonces subí hasta la terraza de la escuela, y me acosté en un lugar ahí, saqué mi celular y busque una foto de Kagome, dónde ella sonreía, en la foto ella tenía unos 12 años, se veía tan tierna, suspire y luego mirando a la foto comente:
-¿Por qué? ¿Por qué me lastimas de esta forma?, hacerte novia de un idiota cómo ese, ¿Por qué?-Acaricie la foto, Miroku había faltado hoy también, y sobre todo hoy que necesitaba verlo, definitivamente un hermoso día para faltar, pero recordé que había algo que él decía muy a menudo: "Un clavo saca otro clavo" usar a otra chica para olvidarme de mi pequeña hermana, ¡Cómo si no lo hubiera ya intentado! Sabía que eso era injusto, pero ya había tratado con todo y no funcionaba, lo había hecho ya anteriormente sin ningún resultado, entonces ¿Qué más podía perder? Usar a alguien ¿Pero quién? Entonces recordé a esa chica llamada Kikyo, a Kagome no le caía muy bien, así que sería la chica ideal. Estuve un rato más en el techo de la escuela, y es que a pesar de todo, no podía borrar de mi mente la imagen de Kagome… Kagome…
Baje del techo, y me dirigí a la clase de física, Kikyo estaba en el 2-4, así que no habría mucho problema con los maestros, ya que los alumnos de ese grado eran excelentes, llegue hasta el salón, y le pedí a el maestro permiso para ver a Kikyo él accedió, aún recuerdo cómo ella soltó un severo grito-Lo que me extraño, ya iba e contra de su forma de ser-cuándo yo le hice la pregunta, para después decir que sí. Le pedí a Kikyo, que si podíamos salir esta tarde, lo menos que quería era quedarme en casa, torturándome con la idea de Kagome junto a Kouga, ella acepto encantada, después regrese a la terraza de la escuela, no quería volver a ver a Kouga, sabiendo que si lo veía le partiría la cara.
Cuándo las clases terminaron, cómo siempre tenía que ir a ver a Kagome, no podía dejarla esperando, pero no podía pensar en ella cómo si nada, mi corazón estaba más que destrozado, ¿Y todo por qué? Por que a la niñita se le ocurrió empezar a jugar a los noviecitos, tenía que tener sangre fría al estar frente a ella, para no gritarle lo mucho que me había lastimado su decisión, llegue a su salón de clases, ahora vacío, pude verla desde el primer instante en el cuál ingrese al aula. Kagome era tan hermosa, tan pura, tan inocente, tan tierna… Me gustaba todo de ella. Todo en ella me atraía, su dulce sonrisa, su angelical mirada, su graciosa forma de andar… ¡Todo! Estaba completamente conciente de que me gustaba, de que estaba enamorado de mi pequeña hermana desde hace más tiempo del que pudiera siquiera contar. La amaba, la amaba más que a nada. Y esa era la razón por la cuál estos 15 largos años habían sido un tormento, una verdadera tortura para mi. Kagome había sido y era mi mayor obsesión desde que tenía memoria, no había nada en el mundo que yo anhelara tanto cómo poder besarla, hacerla mía, o convertirla en mi esposa. Pero lo que sentía estaba mal, era un pecado porque ella era mi hermanita. No tenía otra opción más que resignarme a ocultar lo que sentía….
Cada día trataba con más fuerzas de ignorar lo que sentía, olvidarme de ella, pero era completamente imposible y para rematar cada día que pasaba mi pequeña hermana se iba transformando en una mujer de lo más bella, hermosa e irresistiblemente tentadora y por causa de eso cada vez que la tenía cerca me era mucho más difícil el poder contenerme. Si apenas podía resistir el deseo de tomarla ahora que era una niña ¿Qué pasaría dentro de un par de años cuándo ella fuera toda una mujer?
Pensaba en eso, cuándo escuche su voz:
-Inu… yasha-Pronuncio esto tartamudeando, me causo gracia, pero no podía mostrarme tan vulnerable, y dejarle ver lo destruido que estaba por dentro-
-¿Por qué balbuceas Kagome?, ¿Hay algo que quieras decirme?-Le pregunte, quería ver que tan honesta seria-
-Yo… Si…-Ella apenas podía hablar, ¿Tanto me temía?, yo no quería que ella me tuviera temor, quería que Kagome me amara-
-¿Qué cosa?-Le conteste serio-
-Bueno yo…
-¿Vas a decirme que te hiciste novia de Kouga? Ya lo sabía, no te preocupes…-Decidí interrumpirla, no soportaría que ella pronunciara la palabra novia y que no se refiriera a mí. El sólo imaginarlo Kagome con otro chico que no fuera yo… ¡No! No quería que otro chico viera su dulce y sonriente cara, que tocara su suave piel, que besara sus pequeños y rosados labios ¡No quería!-
-¿No estás molesto?-La escuche preguntar ¡¿Qué si estoy molesto? ¡Tú que piensas!-
-¿Tendría que estarlo?
-No, es… Qué…-Siguió tartamudeando-
-Olvídalo, yo también tengo algo que tengo que decirte.
-¿Así, qué es?-Su cara mostró duda, se veía tan inocente, me daban deseos de comérmela a besos, de devorarla completamente, sin darle siquiera tiempo de respirar. Quería hacerlo, realmente lo deseaba, pero siempre el pensamiento de que era mi hermanita me invadía y me recordaba que no debía hacerlo. No tenía derecho a quererla-
-Yo también tengo una nueva novia-Le sonreí. Era la primera vez que le contaba a Kagome que salía con una chica. Jamás antes lo había hecho y es por eso que ella pensaba que nunca antes había tenido novias, me preguntaba que pensaría si algún día se enteraba de que estaba equivocada-
-¡¿Qué?-La forma en que lo tomo me sorprendió-¿Quién es?-Me exigió saber-
-¿Por qué te importa tanto?-Deseaba saberlo, ya que eso me daba una esperanza, una vana esperanza, ella sólo temía perder a su hermano, no es que estuviera interesada en mi, me dolió aceptarlo, Kagome bajo la cabeza, yo suspire y le conteste:
-Kikyo
-¿Estás bromeando?-Me gustaba verla molesta, Sabía que no era por celos, pero a lo menos podía pensar lo que yo quisiera-¿Por qué ella?-Ella o cualquier otra me daba igual, me daban ganas de gritarle que lo hacía en un intento desesperado de olvidarme de ella, por que la amaba tanto que me dolía el pecho, tanto que ya no podía más, estaba hastiado de ver su rostro a cada segundo del día, y en las noche soñar con ella, cansado de tener que callar este sentir-
-Hermanita, ¿Cuestione yo tu relación con Kouga?-Le dije, no podía contestarle, así que esquive la pregunta-
Ella me miro derrotada, y en ese momento pensé que éramos los únicos que quedaban en la escuela, ya que esta sólo se limpiaba en las tardes y noches, no había ni conserjes, nadie escucharía el momento en que yo la tomara, la arrojara al suelo, le desgarrara la ropa y… Trate de apartar esas ideas de mi mente, pero sólo el estar ahí era una tentación. En realidad Kagome en si sola, ya era una tentación…
¡Maldición! Esto sólo podía pasarme a mi. Desear a una pequeña niña, que era más y nada menos que mi pequeña hermanita menor ¡Odiaba esto! De todas la mujeres que había en el basto mundo ¿Porqué Kagome? ¿Porqué ella? Era cómo si el universo entero estuviera en mi contra, porque a pesar de entender que ella era mi hermana no podía dejar de desearla.
Suspire con cansancio.
-Vamos Kagome, estoy seguro que somos los únicos en toda la escuela-Le dije, lo que más deseaba era salir de ese lugar lo más pronto posible, aunque una parte de mi pedía todo lo contrario-
Entramos al auto, y decidí tomar un libro sólo para aparentar ya que mi mente estaba en un lugar muy lejano, al fin llegamos a la mansión, me dispuse a irme arreglando recordando la cita que tenía con Kikyo, me duché y cuándo acabe de vestirme, abrí la puerta y entonces la vi, mi pequeña hermana, me preguntaba que hacía ella ahí, y entonces vi el libro: literatura, Kagome no era muy buena en esa asignatura.
-Lo lamento Kagome, pero voy a salir con Kikyo-Me disculpe. Pero entonces recordé su noviazgo con Kouga y me enoje, ¿Por qué ahora no iba con él para que la ayudara?-hazlo tu misma, no te vas a morir por hacerlo, ¿Verdad?-Le dije con sarcasmo saliendo del lugar-
Llegue al parque lugar dónde había quedado de encontrarme con Kikyo, habíamos decidido que iríamos a cualquier lugar que ella quisiese, sin embargo ella quiso solamente pasear por el parque, así que empezamos a hacerlo platicando, realmente trataba de prestarle atención a la chica que ahora era mi novia, pero por mucho que lo intentará, seguía contestando a todas sus preguntas de forma distraída, y hablando con ella de la misma manera, era inevitable: no podía sacarme la imagen de mi hermanita de la cabeza, entonces decidí que no deseaba saber más de ella, a lo menos por esta noche, nada más…
No paso nada importante, sino que ya casi al final de la velada, Kikyo se acerco a mi y me beso en los labios, no sentí absolutamente nada, pero no podía rechazarla, así que decidí fingir y seguir el ritmo que ella ponía, olí el aroma de su cabello, grave error ya que al hacerlo recordé el embriagante aroma que poseía mi dulce hermanita, entonces empecé a imaginarla a ella en mis brazos, pensando que era ella la que me besaba, mi corazón se acelero tanto que dolía, tome su nuca, profundizando más el beso, para luego separarme levemente y abrir los ojos, ahí estaba Kagome, mi pequeña y hermosa Kagome, sólo ella, mi corazón no dio más, era ella, mi inocente hermana en mis brazos, entonces la bese de nuevo, cómo ansiaba poder besarla, la bese con frenesí y locura, olvidando toda la cordura que pudiera existir en ese momento, solo deseaba que ese instante nunca terminara, fue entonces cuándo mis manos empezaron descorrer su ropa, y ella hablo:
-Inuyasha sigue, no te detengas, pero ¿No prefieres ir a un hotel?-Abrí los ojos con pesar y entonces recordé, estaba con Kikyo, no con Kagome, ¡Maldición!, era a Kikyo a quien había besado todo este tiempo, turbado me aleje de la mujer, ella me miro algo molesta.
-Kikyo yo lo lamento.
-No lo lamentes sigue-Pidió ella-
-Yo…-Baje la mirada, ¿Cómo explicarle que no podía estar con ella de esa forma? La única persona a la que podía desear era a Kagome, sólo a ella y nadie más-Mira la hora que es-Dije buscando una excusa-
-¿Qué importa la hora?
-Tengo cosas que hacer que deje pendientes en la casa, ven te llevo de regreso.
-No hace falta, puedes irte-Me dijo ella algo irritada-
Salí de ahí, y pedí un taxi, ¿La hora? Que excusa tan barata, si ni siquiera habían dado las 8.00, llegue a la mansión, le pague al chofer y entré, dentro de mi habitación cerré los ojos, y entonces suspiré frustrado, de nuevo la misma historia… Desde que tenia memoria, desde que podía recordar siempre había sido así… Cuándo salía con otras chicas-De las que Kagome nunca llegó a enterarse-aunque estuviera con otras siempre la buscaba a ella…
El mismo color de ojos, el mismo corte y tono de cabello, la misma estatura, los mismos gustos… Pero por más que lo intentará si no era mi hermana no me gustaba, yo la quería a ella… Estaba enamorado de ella…
Y vivir con ella en la misma casa sin poder tocarla de la manera en la que yo lo deseaba era cómo vivir en el mismísimo infierno…
Conforme el tiempo fue pasando me fui enamorando más y más de Kagome, por lo cuál mis deseos de tenerla también aumentaron; pronto me dí cuenta de que en mi imaginación había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho con ella…
Esta situación simplemente me mataba… Porque yo la deseaba, y la seguiría deseando hasta el día en que finalmente la pasión que sentía por ella acabara completamente conmigo. La amaba y eso no cambiaría jamás… Lo único que podía preguntarme en este momento era ¿Dios que te había hecho? ¿Qué cosa? Para que me dieras una vida tan horrenda y miserable cómo esta…
Sabía que lo que sentía por Kagome no era un engaño, la amaba y la adoraba, pero no podía ser… Y a pesar de saber que era imposible no podía dejar de quererla, e incluso aunque se lo dijera sabía que ella jamás lo entendería, para Kagome que toda su vida me había visto cómo un hermano, sería imposible que me aceptara, dijera lo que le dijera… Éramos hermanos, la misma sangre… Y eso era algo que ni siquiera yo podía cambiar, al igual que mis sentimientos por ella la verdad de que éramos hermanos era algo contra lo que no podía luchar, incluso si me sacara toda la sangre del cuerpo y la cambiara… Incluso así seguiríamos siendo hermanos…
Kagome, ella era tan buena, hermosa e ingenua y yo… Yo era un sucio pervertido que no se merecía, que no tenía ni siquiera el derecho a respirar el mismo aire que ella, a poder verla todos los días, a vivir bajo el mismo techo, a poder ver su inocencia y sentir su calidez…
Kagome era mi hermana pequeña y por eso lo que sentía estaba mal, era incorrecto, debía ser fuerte y olvidarla… Debía olvidarla… Debía olvidarla… Yo decía esto pero a cada vez que lo repetía mis ojos se llenaban más y más de lágrimas… Olvidarla, para mi era imposible…
Amaba a Kagome… Sólo a Kagome, pero lo que sentía, mis sentimientos eran inaceptables…
Kagome, ¿Qué tenía mi pequeña hermana que me atraía tanto? La amaba y deseaba a un grado que no podía expresar con palabras. Prefería mil veces una sola e inocente caricia de parte de Kagome que una noche completa de placer con cualquier otra chica. Yo la amaba, a pesar de que ella no hiciera nada, no podía evitar lo que sentía, no podía adorar a otra que no fuera Kagome, en mis fantasías nunca había alguna imagen que no fuera la suya, y de todo lo que me rodeaba solamente me importaba lo que tenía de algún modo relación con ella… De entre millones de personas, sólo había una que me importaba. Sólo una. Y esa era Kagome. En lo que a mi se refería, todo el mundo se podía ir al infierno, siempre y cuándo ella estuviera bien. Sabia que esta forma de pensar era demasiado egoísta. Pero no podía evitarlo: La amaba fuerte, profunda e irreparablemente…
Realmente no sabía que era lo que me gustaba de ella, pero al mismo tiempo si lo sabía. Todo era tan confuso. En estos momentos de lo único que si estaba seguro era que no podía permitir que Kouga, ese estúpido idiota se quedara con ella, ya pensaría en la mejor forma para alejarlo de Kagome, no dejaría que él tuviera lo único que de verdad me importaba…
