Día 1
Esta mañana desperté feliz. Tu habías venido a por mi a casa. Pero después, cuando hemos bajado a la calle para ir al instituto has saludado a mi vecina. Ella, tan guapa y tan mona como siempre, la detesto. Le has preguntado si después del club haría algo. ¿Por qué insistes en mirar a alguien mas?¿Por qué no dejas de hablar con los demás? Si sigues así tendré que hacerle algo. Cualquier cosa. Me puedo pasar todo el día pensando en como torturarla si sigues así. Pero la chica te ha pedido perdón por tener otros planes. Mejor, estaremos tu y yo solos. Hoy te he mirado con tanto amor... pero tu ni siquiera te has dado cuenta de que te observaba. Miraba tu ropa, tus zapatos, tus ojos. Cuanto tiempo pasará hasta que te des cuenta de que soy la mejor chica para ti... El instituto me da igual, pero me permite nada más que estar a tu lado en las clases. A parte me cuido. Hago deporte. Leo libros. Pienso cómo asesinar a la próximo desgraciada. Soy una gran pensadora. Pienso cómo hacerlo sin que la policía pueda detenerme. Pienso quién será la próxima persona. Soy la mejor que jamás te podrás encontrar. Cuando volvía a casa te he visto ligar con una chica. Dime ¿Qué tenga esa pelirroja que no tenga yo? Te he visto morderle el labio y luego besarla. Mi sangre ha hervido durante un instante, pero sé que ella no durará mucho más. Cuando tu te has ido hacia tu casa yo me he dispuesto a seguirla. Parece que la chica vive en uno de esos apartamentos lujosos del centro. Hay muchas personas al rededor. Esperaré. A las 20:00 de la tarde ha salido con ropa de deporte. Buena señal, se irá al río a correr. Bueno Yudai, esa será su última caminata antes de que su sangre cubra el río. Y todo por besarte. Por un beso. En verdad me da pena que muera tan joven, pero ¿Sabes? Se lo merece. Todas las que están a tu al rededor se lo merecen. La chica pasea por el río y yo me he colocado detrás suya con sigilo. No hay nadie viéndonos y ya ha caído la noche. Hoy morirá. Qué tonta. Morirá por estar contigo. Pero así es la vida. O mejor dicho, así es la muerte.
Día 2
Mientras desayuno estaba viendo la tele. La policía a ido al río para investigar sobre la chica muerta en la orilla. Fue muy tonta ¿Sabes? Se quedó allí, mirándome con ojitos de corderito... Pero yo ya tenía el cuchillo preparado. Quería sentir su sangre en mis manos y taparle la boca para que no gritase. Como disfrute. He vuelto a mirar la televisión. Me llaman "Psicópata". Tsssh, a mi. ¿Nadie comprende que estaba furiosa con ella? Odiaba a esa chica. Maldita seas. Malditos seáis todos. No merecéis la vida que lleváis. Pero he reído por dentro al ver que la policía no sabe nada de mi. No sabe si quiera como me llamo. Lo que ellos no saben es que tengo cada palmo de esta ciudad estudiada. Sé como no dejar huella, mamá me lo enseñó ya que es forense. Jamás me cogerán con vida. Al salir de casa no estabas esperándome. El odio llenaba mis pulmones sustituyendo al maldito aire contaminado de esta condenada ciudad. Sois escoria. Quería verte esa mañana y sólo me encuentro a esa maldita gente molestando mi paseo. La gente camina por la calle como si fuera suya, como si el resto de la humanidad debiera apartarse a su paso. Es increíble. Nadie sabe quién soy yo. Un hombre asqueroso me ha mirado a los ojos cuando nos cruzábamos. He sentido su sucia mirada sobre mí. Ha contaminado mis ojos. Ha contaminado mi cuerpo. Giré sobre mis talones en cuanto rebasó mi posición, mientras sacaba con un rápido movimiento el cuchillo que escondía en mi cartera. Me acerqué al maldito ser humano despreciable que me había mirado. No había nadie en aquella calle. Creo que intentó girarse cuando sintió el filo sobre su cuello. Que idiota. Él mismo se mató. Esto me hizo sentir bien. Intentaba gritar pero con cada gesto se le iba más la vida. Vi la palidez en su rostro. La muerte. El hedor de la muerte. Conseguí saciar mi anhelo más deseado esta mañana. Le dejé allí tumbado, muriendo y continué mi paseo acelerando el paso. Desde ese momento todo el resto del día ha sido maravilloso. Ha sido un gran día y tu no has estado con ninguna chica. Perfecto.
Día 3
Esa mañana me has llevado con unos amigos de clase a tomar algo. Es sábado y no hay mucho que hacer. Uno de ellos se ha pasado la mañana contando historias que él pensaba que eran divertidas. Es patético ver gente intentando ser aceptada socialmente. Verles hacer chistes que consideran inteligentes. Oírles opinar sobre cualquier tema de actualidad como verdaderos expertos. Escuchar sus chistes. Hablar de lo interesantes que son sus actividades fuera del instituto. Te miran esperando que des tu aprobación. Idiotas, imbéciles. Yo quería salir de allí. Estar en un sitio cerrado con toda esa gente me daba náuseas. Entré en el baño y allí estaba uno de tus ligues retocándose el maquillaje y hablando por teléfono. Yo he entrado a mi baño mientras la escuchaba decir que iría a una fiesta esa misma noche y que se emborracharía. Lo tenía claro. Si iba a saludarte como siempre hacía, ella moriría también. Al acabar, he salido del baño y no la he visto. Genial, estaba hablando contigo. Reí para mis adentros mientras cogía mi bolso y me lo ponía. Ella esta noche iba a morir de la forma más repugnante posible. Aún no se como. Lo haría allí mismo, pero hay mucha gente al rededor y no quiero que me descubran. Tu espera, bonita. Llegará tu hora.
Día 4
Ayer murió en aquel callejón. Esa noche he dormido como nunca, pensando en lo feliz que era por haberla matado. Me siento realmente bien. Esta mañana me has llamado para darme los buenos días e ir a tomar algo los dos solos. Parece que por fin te vas dando cuenta de que tu verdadero amor soy yo. Paseo junto a ti hasta llegar a la cafetería. Saludas a la chica con una mirada traviesa y yo frunzo el ceño. Merece morir, pero hay mucha más gente que merece algo así. Todos merecéis algo así. A todos os llegará vuestro turno. Después de simular una agradable charla contigo tras que tu estuvieses mirando todo el rato a esa camarera, me dirigí a la biblioteca a estudiar. La puerta de esta, está llena de desgraciados tomándose un café y fumando. Algunas chicas comentan lo divertido que les fue la noche. Sí, fue genial. Me dan ganas de vomitar cuando oigo tantas tonterías juntas. Camino hacia un sitio y me cruzo con un par de chicas que comentan lo de la chica del callejón. Una sacude el periódico y le dice a la otra que ya van unas cuantas muertes sospechosas y sin que nadie sea detenido. Comentan que era una fresca que se ligaba a todos los chicos que podía. Bien. Se lo merecía. Me miró a los ojos. Yo no le dí permiso para mirarme. A ella ni a nadie. Quiero que os calléis y me dejéis estudiar. Que dejéis de decir estupideces. Si no lo hacéis os seguiré a las dos para acabar con vuestra existencia. Dejan el periódico encima de la mesa y se marchan a intoxicar sus pulmones con cigarrillos baratos. Leo alguna noticia del periódico. La policía investiga el caso del hombre degollado. Idiotas. No saben que les he librado de un despojo humano más. Deberían agradecerlo, en lugar de comenzar una investigación. Recuerdo sobre todo sus ojos de sorpresa. Esos ojos de una persona que se siente impotente. Sabe que lo he matado pero aún está vivo para pensarlo. Es genial. Es grandioso. Soy una diosa. ¿Lo notas Yudai?
Día 5 Ayer dejé escapar a ese par de tontas. Las seguí hasta su casa. Las muy inútiles no se dieron cuenta de que las estaba siguiendo. Ambas viven en un barrio caro, en unos apartamentos de esos que tienen un jardín a la entrada rodeado de una verja de seguridad. Supongo que con eso se sentirán seguras. Sonrío al pensar en la sensación de seguridad que creen tener. Esas tontas no saben que hoy a tenido la muerte a unos centímetros de su cara. Esas tontas no saben que si me vuelvo a cruzar con ellas sentirán mucho dolor. Salgo de casa y me vuelves a recoger. Te sonrío porque estoy feliz aunque esas tontas se me hayan escapado. Sólo espero que hoy no vuelvas a ir con ninguna chica. Pienso en la policía. Si sigo matando chicas que están con Yudai, tendrá un problema. Él o yo. Tengo que hacer que la próxima parezca que se mató por si misma. Dan pena. Me dan muchísima pena. No, es mentira, no me dan pena, me dan asco. Sus vidas asquerosas son patéticas. Ellas son patéticos. Escoria. Matarlas sería liberarlas de sus asquerosas vidas. Al salir de clase me acompañas a casa mientras me cuentas que has conocido a otra chica. Odio que me lo cuentes. Cállate la boca si no quieres que la mate. Eres tu quien me está incitando a eso. ¿Es que acaso no lo ves? Al menos cada vez que mato a uno de esos restos humanos soy un poco mejor persona. Cada asesinato me acerco más a la perfección.
