Hola a todos, mis queridos lectores. Hoy vengo con el segundo cap de mi fic "El círculo", espero k lo disfrutéis.

Reila Schiffer: Me alegro de que te guste, y espero estar a la altura de tus expectativas. Gracias por la Review :D

Yuliheth Luan: Es Ichiruki (mi pareja de Bleach preferida, y en general también me encanta). Gracias por al Review :D

Un pasillo oscuro estaba en completo silencio, pero un rayo de luz y el chirrido de una puerta al abrirse, rompió la afonía que allí reinaba. Ichigo salió de esa puerta, rumbo a otra de las puertas: la de Rukia, su suboficial.

Cabe recalcar que los herejes son perseguidos por los sagrados, y como estos tienen el poder de controlar a las masas mediante la religión y la ética popular (diciendo lo que está bien y está mal), los primeros son considerados un peligro para lo que los sagrados llaman "camino hacia la inmortalidad espiritual", por eso los herejes son odiados por prácticamente todo el círculo y esto les obliga a vivir en un conjunto de instalaciones bajo tierra llamado herejía, por eso los pasillos son oscuros, porque no hay luz natural y la mayoría de herejes ni siquiera la han visto nunca.

La puerta del cuarto de Rukia se abrió, y se vio a la pelinegra sentada, con unos auriculares puestos y su móvil en mano. Estaba escuchando música…y cantando…cantaba muy (y cuando digo muy, es muy) mal. Cuando Rukia vio a Ichigo, ya supo que la había escuchado cantar, pero igualmente se quitó los cascos, después de llevarse un susto por la impresión de verlo tan repentinamente.

-Tu…estabas…cant- Ichigo no pudo aguantar más la risa, y empezó a reír, haciendo que Rukia pusiera un rostro de enfado.

-¡Cállate ya zanahoria, como si tu cantaras muy bien!- Gritó Rukia, enfadad por el comentario burlesco de su general.

-Yo canto mal…pero a ti parece que se te hayan inflado las cuerdas vocales…joder, que voz tan asquerosa- Volvió a reír Ichigo. Estaba vez si que Ichigo había pillado en un momento verdaderamente vergonzoso a Rukia.

-Te prometo que esta vez si que me vengaré- Rukia apretó los puños y lo miró con odio puro en sus ojos. Ichigo, sin embargo, rió vacilante.

-Lo que tu digas, enana vocalista- Rukia estalló ante eso, y le asestó un buen puñetazo en la cabeza, que la verdad, afectó bastante a Ichigo.

-Mierda…yo venía aquí para decirte que ya estamos reunidos Hitsugaya, Renji y yo; y al final me he retrasado, ¡corre enana!- Dijo él, abriendo bruscamente la puerta y corriendo por aquel pasillo oscuro. Rukia realmente quería matarlo.

En la sala de reuniones, Rukia, Ichigo, Renji y Hitsugaya estaban reunidos…

-Lo primero que debemos hacer es traspasar volando las líneas enemigas y sorprender a los sagrados, una vez allí deberemos desplegar todo nuestro potencial de combate- Dijo ichigo, apuntando a un mapa que había en la mesa.

-Oye, Ichi-chan, ¿no crees que atacar de repente el palacio dorado es demasiado arriesgado?- Preguntó Hitsugaya. Rukia asintió.

-Es un suicidio, ninguno de nosotros ha salido a muchas misiones en el exterior, estamos en pleno terreno enemigo, Ichigo- Aclaró Renji. Rukia volvió a asentir.

-¿No será mejor que ataquemos primero una sede sagrada menos importante?- Aclaró Rukia, apuntando al mapa.

-Hay cinco sedes sagradas, cuatro Sky towers y el palacio dorado. Las cuatro Sky Towers están situadas en cada uno de los puntos cardinales del círculo: Este, Oeste, Norte y Sur; y el palacio dorado está situado justo en el centro, y es donde reside el líder de los sagrados: el papa Shivá. Será mejor ir a la Sky Tower del este, la que está más cerca- Añadió al pelinegra, impresionando a sus compañeros con su plan.

-Bastante bien, suboficial- Rukia enfureció ante el comentario de Ichigo.

-¡Yo ahora soy oficial en jefe! ¿Porque sigues diciéndome suboficial?- Ichigo dibujó una sonrisa torcida en su boca, que ha la pelinegra no el gustó anda.

-Para mí, siempre serás mi suboficial, y si me desobedeces te bajo el puesto- Renji y Toshiro también comenzaron a reír.

-¡Basta ya! ¡Eres mi jefe pero no tengo porque soportar tus idioteces!- Gritó una Rukia, muy cabreada con su superior.

-Bueno, venga, llévenos bien, somos compañeros de equipo- Aclaró Renji.

-Tienes que ser más comprensivo con Ichi-chan, Ruki-chan- Rukia se sorprendió ante el comentario del peliblanco.

-¡PERO SI ES ÉL EL QUE NO PARA DE FASTIDIAR!- Gritó Rukia, apuntando a Ichigo. Renji sacudió la cabeza, en señal de impotencia.

Horas más tarde…

Una gran torre azul, con bases de diamante resplandeciente arriba y debajo de aquella estructura, la cual era sostenida por pilares de lo que parecía ser platino, se alzaba imperial tapando incluso el sol. Las "Sky Towers" tenían un cabeza de Torre, y se encargaban principalmente de la encarcelación y tortura de Herejes. Solían estar rodeadas de climas extremos (desiertos, glaciares, junglas…) Y ya que nuestros protagonistas querían practicar antes de ir al palacio dorado, ¿Qué mejor forma de hacerlo, que salvando a muchos de sus Nakamas?

-Ahora- Ichigo había hecho una brecha en la Berja que daba entrada de la Sky Tower, y estaba dando instrucciones para que los demás cruzaran la barrera que separaba la Sky Tower del resto de desierto que la rodeaba. El trayecto en el desierto había sido lento y duro, pero tranquilo, sin batalla alguna.

Entonces, el equipo formado por nuestros cuatro protagonistas iban andando, en guardia, por si algún soldado sagrado aparecía. Una pequeña brisa se levantó haciendo que la melena de Rukia ondease al viento. Una sonrisa macabra se dibujó en sus labios, y su mirada se escondió ante las sombras.

-Que empiece la fiesta- Susurró, entonces se giró y paró solo con la mano el puño de un soldado. El soldado quitó rápidamente su mano, debido a que el golpe contra la piel de Rukia le había causado dolor, un dolor exagerado. El soldado se revolcaba en el suelo, y entonces Ichigo le asestó un puñetazo a otro soldado que se encontraba detrás de Rukia, hundiéndole la cabeza en el suelo. Ichigo había sido tan rápido que ni siquiera le había dado tiempo a verlo al soldado. ¿Qué pasaba? Esa rapidez, fuerza y rigidez muscular eran sobrehumanas.

Bien, los herejes y los sagrados de medio y alto nivel controlan algo llamado Ryoku, una técnica milenaria que solo los dos grupos saben de su existencia. En parte, su batalla es debido a este extraño poder, que refuerza las habilidades humanas hasta el punto de hacer de un humano un dios invencible. Dicen que el hombre con más Ryoku es nada más y nada menos que el papa Shivá, líder de los sagrados, por eso se le apodó "El dios de oro".

CONTINUARÁ…

Espero k so haya gustado REVIEWS PLS BYE!