He aquí el capítulo 2 de mi fanfic.
Normalmente cuando escribo lo que sea (ensayos, informes, trabajos, etc…) escribo hasta que estoy más o menos satisfecho con lo que he hecho, así que probablemente el tamaño de los capítulos vaya a ser inconsistente pero tratare de crear un estándar entre capítulos.
Me disculpo de antemano. Estaba ebrio cuando escribí este capítulo así que probablemente no tenga mucha coherencia pero tratare de arreglarlo como pueda.
Godspeed!
El hambre
En un callejón decrepito a la mitad de la noche se hallaba un individuo solitario. Dicho individuo vestía de un conjunto desgastado que consistía de un par de pantalones de jean rasgados, un sweater viejo sobre una camiseta sucia y zapatos remendados con cinta adhesiva también llevaba puesta un antifaz de los que podrían encontrarse en tiendas de objetos para fiestas. En este momento este decrepito ser se encontraba en cuclillas disfrutando de su cena que consistía de un incauto hombre de mediana edad que para su mala suerte pasaba por el lugar. La decrepita rata callejera no había comido en tres semanas así que huelga decir que se encontraba hambriento y pretendía comerse cada hueso de su víctima.
-¡Oye Troy!- exclamo una voz desde atrás -¡deja todo lo que estés haciendo y acompáñame ya!
-¡Lárgate Evan! ¡¿No ves que estoy comiendo?!
-¡Las gemelas están muertas!
Ante esta exclamación Troy se dio la vuelta rápidamente para mirar a su compañero a la cara -¡¿Qué?!- dijo Troy - ¡¿los guardianes atraparon a ese par de psicópatas?!
-No- respondió Evan en un tono más calmado -dicen que las muy idiotas se mataron ellas mismas tirándose escombros encima o algo así. Pero no importa como paso, ¡lo importante es que ahora su territorio de caza esta libre!
-¿Cuándo fue eso?- pregunto Troy -ayer en la noche- respondió Evan.
-¡Maldición! Tenemos que apurarnos antes que Drácula y la Momia reclamen una parte para ellos.
-Si ¡vamos!- dicho esto ambos marcaron el paso y se alejaron a toda velocidad de aquel callejón en el que ahora yacía un cadáver a medio comer.
Dolor. Dolor era lo único que podía sentir, lo único en lo que Luna podía pensar en ese momento era en lo mucho que su cuerpo dolía mientras trataba de moverse sin éxito -maldición ¿Qué sucedió?- pensaba mientras peleaba en contra del impulso de llorar. Luna abrió sus ojos lentamente para darse cuenta de que su visión estaba parcialmente obstruida; su ojo izquierdo estaba tapado con una venda. Con dolor volteo su cuello para mirar a su alrededor e inspecciono su entorno y al ver el ambiente blanco del lugar junto a las bolsas de sangre y suero se di cuenta de que se encontraba en un hospital -¿huh? ¿Qué estoy haciendo aquí?- pensó Luna aturdida mientras se sentaba con dificultad en la cama.
Una vez sentada las memorias de aquella fatídica noche comenzaron a fluir con claridad. El encuentro en el parque, el bar, los Guardianes, todo hasta el momento en el que pudo sentir los latidos de su propio corazón al enfrentarse al terror puro. El como aquellos monstruos se dirigían a ellos de una manera tan lenta que era casi burlona le hizo hervir la sangre hasta tal punto en el que decidió enfrentárseles. Revisándose a sí misma pudo apreciar los resultados de dicho enfrentamiento, pues, la totalidad de su torso estaba envuelta en vendas y gasa empapada en sangre.
-A ver…- pensaba Luna recordando los acontecimientos de aquella noche –cuando me les tire encima una de ellas me lanzo como si nada y luego la otra… ¿me disparo con su cosa esa? No, no fui yo quien recibió el disparo…
-Lin… coln- balbuceo Luna lo mejor que pudo en cuanto la imagen de su hermano salvándole la vida le vino a la mente. Rápidamente comenzó a voltear la cabeza de un lado a otro para darse cuenta que el cuarto del hospital lo compartía con Lincoln quien se encontraba en un estado tan lamentable como el de ella; con su torso completamente vendado y su ojo derecho tapado con vendas. Dio un suspiro de alivio y se percató de que no estaban solos, al lado de Lincoln se encontraba Lynn con su cabeza recostada sobre el hombro de Lincoln, estaba durmiendo y, sorprendentemente, no estaba roncando como acostumbraba a hacerlo cada vez que dormía.
Junto a ella sin embargo, encontró a una persona que no se esperaba ver, al menos no por un tiempo, era su novia de hace 4 años Sam. La rockera rubia se encontraba en una posición similar a la de Lynn con la diferencia de que esta tenía la cabeza apoyada sobre las piernas de Luna. Tenía unas enormes bolsas bajo los ojos que servían como testigo de lo mucho que debió haber estado llorando.
Al ver a Sam potrada ante sus piernas como un perro guardián no pudo evitar sonreír y llevar una mano a su cabeza para acariciar el mecho de cabello purpura que sobresalía de su cabeza. Al hacer esto tampoco pudo evitar el fijarse en como su pareja se encontraba vestida y reírse a sí misma al darse cuenta en como una influya a la otra en cuanto a su manera de vestir. Sam ya no usaba su combo característico de chaqueta de cuero sobre camisa con jeans y botas sino que ahora solía usar faldas escocesas con camisas de bandas como lo habría hecho en el pasado Luna. En cuanto a Luna misma, ella cambio sus faldas por jeans negros y los ocasionales pantalones de cuero junto con camisetas de bandas de rock o simplemente camisetas negras, ocasionalmente, se la vería usando una chaqueta de cuero negro con detalles purpura para salir por las noches.
-…L-Luuuna…- decía la medio dormida Sam.
-Jajaja, Despierta Cinderella- le decía Luna a Sam mientras le acariciaba el cabello.
Abriendo los ojos los primero que Sam vio fue a la vendada Luna quien le sonreía desde arriba -me tenías preocupada- dijo Sam mientras se levantaba para tomar en sus brazos a Luna con cuidado de no lastimarla -no volvamos a pelear por cosas estúpidas- susurro Sam mientras abrazaba a Luna.
-¿Estas bien?- pregunto una voz cercana, al voltearse se dieron cuenta que esta voz provenía de Lynn quien estaba observando desde su lugar al lado de Lincoln.
-Sí, estoy bien- respondió Luna mientras que Lynn se levantaba de su lugar para ir a darle un abrazo a su herida hermana.
-Es un alivio…- dijo Lynn mientras tomaba a Luna en su abrazo -han estado durmiendo durante dos días, estábamos preocupados.
Separándose de Luna, esta pudo notar que Lynn no estaba en una posición diferente a la de Sam, con los ojos aun irritados la deportista tenía un aspecto cansado y lamentable.
-El doctor dijo que fue un milagro que sobrevivieran- dijo Lynn -después de que les callera ese montón de escombros encima quedaron muy mal, de no ser porque les pusieron los órganos de aquellas chicas no habrían sobrevivido. ¿Qué hacían en una zona de construcción a esa hora de todas formas?
-Uh… tomábamos un atajo- dijo Luna con algo de nerviosismo.
-Da igual, me alegro que estén bien- dijo Lynn aliviada.
-…mmm…- sonidos de quejidos podían escucharse por el cuarto, al voltear pudieron observar como Lincoln se levantaba de su sueño y se sentaba en la cama de hospital de la misma forma en la que lo hacía Luna -¿Qué sucedió?
-¡LINCOLN!- grito Lynn mientras se lanzaba sobre Lincoln a abrasarlo con todas sus fuerzas, provocando un alarido de dolor por parte del joven que alerto a las enfermeras afuera del cuarto.
La estadía en el hospital fue excepcionalmente corta. En tan solo dos semanas las cinco costillas rotas de Luna sanaron satisfactoriamente y luna se sentía como una persona completamente nueva. Lo mismo podría decirse de Lincoln cuyas heridas profundas en la espalda cicatrizaron casi de inmediato.
Los doctores que estaban en el hospital consideraban inaudito el hecho de que sanaran tan rápido, tanto así que querían que los jóvenes se quedaran en el hospital para llevar a cabo pruebas físicas lo cual no hicieron debido a las réplicas de la familia. Hablando de doctores, la familia Loud no pudo agradecerle apropiadamente al doctor que les salvó la vida a Lincoln y Luna debido a que era un doctor extranjero que solo se encontraba en el hospital para darle una clase de anatomía a los estudiantes de medicina de Royal Woods.
Los hermanos lograron salir del hospital sin ningún percance, ambos salieron del hospital en perfectas condiciones del hospital excepto por sus ojos que en vez de las vendas ahora se veían cubiertos por parches. Según el misterioso doctor, tenían que mantener esos ojos cerrados y lejos de la luz en todo momento durante los siguientes dos meses pues corrían el riesgo de quedar ciegos.
El viaje de regreso a casa fue algo estresante para Luna, regresaron en el Vanzilla, la van familiar, conducir de regreso la van le correspondió por supuesto a el Sr. Loud y de copiloto iba la Sra. Loud, en la segunda fila de asientos estaban Luna y Sam quien se había quedado todo este tiempo al lado de Luna para atenderla en el hospital y en la tercera fila de asientos estaban Lincoln y Lynn quien había cuidado de Lincoln todos los días después de sus prácticas de cualquier deporte que tuviese en el momento. La razón del estrés no fue por el viaje en si sino de todas las preguntas que su familia le seguía haciendo.
-Enserio ¿Qué hacían en un sitio de construcción a esa hora?- pregunto el señor Loud.
-Ya se los dije- respondió Luna -regresábamos a casa después de ver una película por la noche y decidimos tomar un atajo.
No importaba que tantas veces se lo dijera al señor Loud este seguía insistiendo con su pregunta lo cual la ponía nerviosa. En el hospital, luego de que se recuperaran un poco, hablaron con las enfermeras acerca de lo que sucedió. Aparentemente los encontraron bajo los escombros de un sitio de construcción a las afueras de la ciudad junto con dos chicas muertas y fueron llevados inmediatamente al hospital donde los operaron de emergencia. El doctor que los salvo lo hizo trasplantándoles órganos de las chicas muertas para reemplazar los que habían sido destruidos en el accidente.
Al escuchar esto se dieron cuenta de que nadie sabía lo que realmente había ocurrido así que los hermanos decidieron para evitarle preocupaciones a la familia pues considerando todo lo sucedido no querían armar un escándalo de esto. Sin embargo, esto provocó la marejada de preguntas que tanto los atormentaba.
-¿Pero porque tomar un atajo por aquel lugar?- pregunto la señora Loud –estaban básicamente caminando en sentido contrario a casa. Y además ¿Quiénes eran las chicas que estaban con ustedes?
Luna esperaba que nunca hicieran esa pregunta. Aún no había pensado en cómo explicarle a su novia él porque fueron encontrados con otras chicas sin que sospechara de su infidelidad, durante lo largo de su estadía en el hospital había hecho lo imposible para evitar hablar de ello frente a Sam pero ahora su madre lo había preguntado y parecía que no había salida.
-Um… pues… estábamos… d-digo Lincoln y yo y… emmm- balbuceo Luna tratando de pensar en algo que decir o en una forma de evitar la pregunta mientras los ojos de todos se encontraban fijados en ella.
-La verdad es que no solo fuimos a ver una película- interrumpió Lincoln -luego de la película yo quería ir a este bar del que había oído hablar y arrastre a Luna hasta allá- dijo Lincoln mientras las miradas de todos pasaron de fijarse en su hermana a él.
-Las chicas las conocí en el bar- continuo hablando Lincoln con la atención de todos sobre el -eran un par de gemelas y pues una cosa llevo a la otra y al final si estábamos tomando un atajo… hacia la casa de ellas.
-¡Bieeeeen!- exclamo Sam.
-¡Wow, gemelas!- exclamo el señor Loud.
-¡Lynn!- le replico la señora Loud.
-Por alguna razón no me sorprende- murmuro sin entusiasmo Lynn.
-¡Luna solo estaba cuidándome!- añadió Lincoln -había tomado unos tragos de más y pues el resto es historia.
-¡Lincoln Loud estoy decepcionada!- dijo Rita en un tono de voz severo -aun estas muy joven para beber y para… hacer esa clase de cosas.
-Con gemelas- añadió el Sr. Loud, ganándose una mirada de su esposa.
-Lo sé todo esto es mi culpa en serio lo siento- dijo Lincoln en un tono abatido, bajando la cabeza.
-¡E-esperen!- intervino Luna -¡no es solo culpa de Lincoln! Él quería ir a ese bar y yo lo deje. Es culpa de ambos- término de hablar Luna, decidida a que su hermano no cargara con la culpa del error de su hermana solo.
-Bien, pues…- dijo el señor Loud -normalmente los castigaría a ambos por esto, pero considerando lo que sucedió y el hecho de que uno de ustedes técnicamente ya es un adulto creo que no hace falta. Solo asegúrense de aprender de sus errores para en el futuro evitar que este tipo de cosas sucedan- término de hablar en un tono comprensivo mientras trataba de verlos al rostro por el retrovisor.
-Lo haremos- dijeron los dos al unísono.
-¡Cielos, gemelas!
-¡LYNN!
-Gracias por cubrirme allá atrás.
La llegada a casa no fue nada fuera de lo ordinario. Ya todas las hermanas Loud habían visitado a Lincoln y a Luna en el hospital así que ya sabían la condición en la que se encontraban. Luego de llegar a casa, Sam se despidió de Luna y se fue a su departamento mientras que los demás miembro de la familia se fueron inmediatamente a ocuparse de sus propios asuntos.
-No, descuida no fue nada- dijo Lincoln en un intento de confortar a Luna.
-Oye… yo… pues… lo siento- hablo Luna -todo esto, lo que sucedió, fue mi culpa y pues…
-¡no digas eso!- la corto Lincoln con un tono severo -no había forma de que supieras que las chicas esas eran… ya sabes- dijo Lincoln mirando hacia los lados para asegurarse de que no estuvieran siendo observados -Ghouls.
-Aun así- continúo Luna -yo fui quien planifico todo esto.
-Descuida Luna- termino Lincoln -no tienes por qué culparte de esto, además, te habría acompañado aun si fueran dos tipos. Aunque no creo que la cita hubiera terminado de la misma manera.
-¡Jajaja, cállate viejo!- dijo Luna mientras se reía y le daba un pequeño empujón a Lincoln –ven, entremos. Tengo hambre.
-Sí, yo también. Aunque deberíamos bañarnos primero- dicho esto, ambos entraron a casa.
El closet en el que dormía Lincoln empezaba a ser incomodo no solo debido a su constante crecimiento sino también debido a las maravillosas hormonas de la pubertad se hacía cada vez más obvio que el chico necesitaba un poco más de privacidad que la que un closet sin candado podía ofrecerle, en especial luego del incidente en el cual Lynn sorprendió a Lincoln masturbándose, así que luego de que Lori se mudara a Chicago para estar con Bobby y que Leni se mudara a un apartamento en el centro compartido con sus amigas, el cuarto de las hermanas quedo libre y cuando sus padres mostraron su interés en dejarle el cuarto a Lincoln no hubo ninguna queja por parte de sus hermanas.
Luna, sin embargo, seguía durmiendo en su cuarto de siempre con la diferencia en que donde solía haber una litera ahora había una cama individual ya que Luan, su hermana y ex compañera de cuarto ahora se encontraba en California en donde estaba haciéndose de un nombre junto con otras celebridades de internet puesto que su página "Luan Out Loud" había alcanzado un gran éxito.
Lynn, por su parte, descubrió su pasión por la enseñanza luego de que comenzara a entrenar a Lincoln y ahora en vez de buscar convertirse en una deportista profesional está apuntando a convertirse en profesora de educación física. En cuanto a las demás, no mucho realmente ha cambiado en ellas salvo Lily quien ahora con 5 años de edad es consciente de sus alrededores y sabe usar el baño para variar.
Lincoln y Luna subieron a sus respectivos cuartos inmediatamente después de entrar a la casa y acordaron en que Lincoln se bañaría primero, contenta con su acuerdo, Luna decidió elegir la ropa que usaría en el día, con un poco de decepción sin embargo ya que tendría que elegir ropa de casa.
Su decepción se debía a que originalmente, Sam había tenido la idea de inmediatamente al salir del hospital celebrarían la ocasión en su departamento, sin embargo, las enfermeras en el hospital les dijeron que debería de esperar al menos dos semanas para poder tomar bebidas alcohólicas así que, a mala gana, Sam y Luna decidieron posponer su celebración.
-Si el doctor lo dice supongo- pensó Luna mientras posaba sus ropas del día que consistían de una camiseta de The Ramones y unos shorts. Luego de esto, procedió a mirarse a sí misma en su espejo de cuerpo completo -¡maldición, me veo del asco!- Luna no exageraba, se veía horrible, de hecho tanto Luna como Lincoln se veían horribles. La estadía en el hospital aunque los había curado, los había dejado en un estado demacrado; ambos tenían ojeras pronunciadas, se veían sumamente pálidos y aunque no habían perdido peso, tenían un apetito horrible, tanto así que se habían acostumbrado a los dolores de estómago aunque tenían que tomar la culpa de dichos dolores pues no habían comido mucho en el hospital y lo que comían usualmente lo devolvían media hora más tarde.
Ambos Lincoln y Luna e incluso las enfermeras del hospital le echaron la culpa a la comida que servían allí y simplemente lo ignoraron suponiendo que cuando comieran la comida de sus padres mejorarían. *tock* *tock *tock* El sonido de la puerta de su cuarto siendo golpeada sacó a Luna de sus pensamientos.
-¡Luna soy yo!- sonó la voz de Lincoln -el baño es tuyo.
-¡Ok!- respondió Luna tomando una toalla y dirigiéndose al pasillo. Al abrir la puerta se encontró con un Lincoln recién salido de la ducha con una toalla alrededor de la cintura y una mano cubriendo su ojo derecho.
-Umm, hola- dijo Lincoln -las advertencias eran enserio, no abras el ojo en la ducha.
-Umm, de acuerdo- dijo Luna pasándole por el lado dirigiéndose a la ducha.
El tiempo ha pasado en la casa de los Loud y la tarde se convirtió en noche, mientras el señor Loud terminaba de preparar su plato del sábado, Succotash, todos los demás miembros de la familia se sentaban en la mesa. Luego de las constantes suplicas por parte de las gemelas, se había decidido que la mesa grande seria la mesa en donde todos comerían ya desde hace un tiempo, al principio los señores Loud estaban preocupados de que no cupieran pero la ausencia de 3 de sus hijas había dado espacio suficiente para que todos se pudieran acomodar sin tener que respirar en los hombros del otro.
Al estar sentados con la comida en la mesa Luna se tomó un momento para admirar la comida. El Succotash se veía tan brillante y apetitoso como siempre pero Luna fallaba en captar el característico dulce olor del plato, mientras más lo observaba más quería devolver el plato y excusarse de la mesa. Este era el mismo sentimiento que tenía con la objetivamente asquerosa comida del hospital y ciertamente esto la hacía sentirse mal.
-¿Qué demonios ocurre conmigo?- pensaba Luna mientras trataba de juntar algo de fuerza de voluntad para llevarse un bocado del platillo a la boca -el Succotash de papá es bastante bueno pero ¿Por qué no me lo quiero llevar a la boca?
Luna miro alrededor por la mesa y se dio cuenta que ella era la única que no estaba comiendo. Todos en la mesa estaban degustando con gusto esta guarnición convertida en platillo principal por su padre, todos excepto uno. Aunque Lincoln estaba comiendo este se veía incomodo por no decir más, cada bocado del plato parecía comerlo por obligación y se estaba volviendo más pálido de lo normal, tragando con dificultad y tomando largos sorbos de agua entre bocados.
Repentinamente Lincoln bajo tanto la mirada como el cubierto, Luna lo miro con algo de consternación mientras comenzaba a temblar un poco -Linc, ¿estás bien?- la pregunta de Luna dirigió la atención de todos a Lincoln quien seguía temblando, sin embargo pasa su sorpresa, el joven se levantó súbitamente de la mesa y subió rápidamente las escaleras, luego de unos segundos, la familia pudo escuchar claramente al único varón de la casa regurgitando su comida en el inodoro del baño.
Esto causo todo tipo de reacciones en la familia; Rita y Lynn se levantaron de la mesa para ir al baño a ver como estaba Lincoln, Lana las acompaño para verlo vomitar, el sonido de las arcadas de su hermano provoco que Lola perdiera el apetito, Lucy se veía preocupada y Lily se veía confundida por lo que sucedía pero ambas se quedaron en el comedor junto con su padre y en cuanto a Lisa, ella parecía no mostrar interés en lo que estaba sucediendo y simplemente seguía comiendo en su lugar.
La única que tenía una idea de lo que podría estar sucediendo era ella, pero Luna no podía estar cien por ciento segura de esto hasta comprobarlo por sí misma, algo dudosa, Luna tomo una cuchara, la lleno del Succotash y se la llevo a la boca.
Era lo que temía, el sabor era nauseabundo, era como masticar pedazos de cartón empapados en cola blanca que además estaban aderezados con silicón, era tan asqueroso que Luna no entendía cómo fue que su hermano logro comer tanto antes de vomitarlo todo. El presentimiento de Luna estaba en lo correcto. Esta era la misma sensación que tenían al comer la comida del hospital.
Los días pasaron en la residencia Loud y mientras volvían a su rutina diaria, Lincoln y Luna trataban de dar lo mejor de sí mismos para superar su problema con la comida. Hasta ahora la única solución que se les ocurrió a su predicamento ha sido el comer junto con grandes cantidades de agua.
Aun así esto parecía no saciar el hambre de Luna, contradictoriamente comer lo único que hacía era que sus dolores de estómago empeoraran, las ansias eran tan horribles que apenar podía dormir y cuando lo hacía se despertaba a la mitad de la noche toda sudada a causa de las pesadillas que tenía.
La pesadilla siempre era la misma: siempre comenzaban con ella y su hermano corriendo desesperadamente en la oscuridad hasta que llegaban a una pared invisible que les detenía en seco, después de ser detenidos volteaban para observar a la criatura de la que huían, dos criaturas con aspecto demoniaco, una con un par de alas que parecían estar hechas de alquitrán y otra con un par de gigantescos y escamosos brazos extra saliéndole de la cintura. Luna trataba de enfrentárseles pero sus pies parecían estar siendo sostenidos fijamente en el suelo, la demonio alada intentaba lanzársele encima para morderla pero su hermano se metía en el camino y terminaba mordiéndolo a él. Los gritos y alaridos de dolor de su hermano siendo comido vivo eran insoportables y las suplicas por piedad por parte de Luna eran ignoradas. Este era el punto en el que usualmente despertaba.
La falta de sueño y el cansancio que este generaba hacían que Luna se viera y se sintiera mal, el cansancio era tal que apenas podía ir a la universidad, no podía asistir a las prácticas de su banda y la idea de salir de fiesta le provocaba dolor de cabeza.
Ya habían pasado cinco días desde que salieron del hospital y no parecían mejorar, cada día se veían más pálidos y cansados, no parecían mostrar señales de mejorar pero sorprendentemente nadie parecía notarlo, era como si los cambios en sus cuerpos fueran obvios solo para ellos. A Lincoln no parecía importarle sin embargo, no era de extrañarse, el joven siempre ha puesto a su familia primero en todo, inclusive una de las razones por las que quería convertirse en Guardián era para proteger a su familia de los Ghouls.
-Guardián huh…- Luna pensaba mientras recordaba el día en el que Lincoln le revelo a la familia la profesión que quería seguir. Gritos de pánico y preocupación se escucharon por toda la casa ese día, lo cual no era de extrañarse ya que decir que quería ser Guardián era básicamente lo mismo que decir "voy a convertirme en torero pero en vez de espadas voy a usar un cuchillo de cocina para matar a el toro y también mi uniforme de torero va a pesar treinta kilos ¿les mencione que el toro mide el doble del tamaño normal?" el señor Loud incluso lo llevo a un psiquiatra para saber si lo que tenía eran tendencias suicidas.
Aquel jueves por la tarde Luna no tenía particularmente nada que hacer y tampoco se sentía con ánimos de quedarse en cama viendo el techo todo el día así que decidió salir de su cuarto. Una vez en el pasillo pensó en saludar a su hermano para ver como estaba, tal vez hablar un rato o tener una sesión de práctica con él le levantaría el ánimo. Llevo la mano hasta la perilla de la puerta pero justo antes de tocarla se detuvo en seco al recordar el accidente de Lynn, a Luna no le molestaba pero sabía que a Lincoln le daba mucha vergüenza así que decidió tocar la puerta. Luego de tocar la puerta tres veces sin recibir una respuesta de su hermano menor decidió llamarlo.
-¡Linc, hermano ¿estás ahí?!- sin respuesta.
Luego de esto Luna decidió bajar las escaleras para ver si estaba abajo viendo televisión pero en lugar de su hermano, se encontró a Lynn vendo un partido de futbol.
-Hola hermana- saludo Luna.
-Hey- respondió Lynn con los ojos pegados al televisor.
-¿Has visto a Lincoln?- pregunto Luna -parece que no está en su habitación y quería pasar el rato con él.
-Salió con Clyde- dijo Lynn – creo que fueron a un nuevo arcade al otro lado de la ciudad o algo así.
-Oh ok… ¿quieres…
-No
Algo decepcionada, Luna se retiró de la sala e intento subir las escaleras pero cuando iba por los primeros escalones escucho el sonido de la puerta del frente abriéndose y cerrándose rápidamente, al voltear vio que quien había entrado a la casa con tanto apuro no era otro más que su hermano.
Luna noto inmediatamente que había algo raro en él, estaba completamente sudado y jadeaba como si acabase de correr un maratón, tenía una expresión de pánico en el rostro pero lo más extraño en él era que no llevaba puesta su camisa, en vez de eso le tenía en las manos envolviendo… algo, pero antes de que Luna le pudiera preguntar él le paso por el lado corriendo, subió las escaleras y con un portazo se encerró en su cuarto.
-¿Que fue eso?- pregunto Lynn desde la sala.
-Fue Lincoln- respondió Luna -él se fue corriendo a su cuarto.
-¿Por qué haría eso?- pregunto nuevamente Lynn.
-No lo sé- la extraña actitud de Lincoln las dejo desconcertadas hasta esa noche cuando vieron las noticias. Dos cuerpos habían sido encontrados destrozados víctimas de un ataque Ghoul, uno de ellos era Clyde.
