Hoy es el gran día, no sé muy bien lo que tendré que hacer de ahora en adelante, igual tengo que cumplir porque gasté una parte del dinero y ahora voy terminar de gastar la otra; necesito muchas cosas para mí: útiles de aseo personal, algo de ropa (obviamente no muy cara), ropa interior decente entre otras cosas.

Es muy temprano pero como se trata de Nueva York hay muchas tiendas abiertas y supermercados, definitivamente es la ciudad que nunca duerme.

Primero que todo me centro en útiles de aseo, realmente los necesito, a veces me toca elegir comer; además mal porque siempre quieren pagarte lo que quieren y tras de todo creen que me están haciendo un favor con darme cualquier miseria que no me alcanza para mucho. Miro los estantes y comienzo a poner productos en mí canasta: shampoo, acondicionador, jabón de baño, afeitadoras, crema para el cuerpo, entre otras cosas que no eran realmente necesarias pero igual las agarré. Cuando veo que tengo todo y algo más voy a pagar todo.

Salgo, coloco las bolsas en mí bolso y fiel compañía a donde voy. Muy cerca de aquí hay una tienda de ropa deportiva asi que allá es donde me dirijo, yo no sé elegir ropa de vestir por eso compraré algo en lo que no se note tanto mi poca experiencia para combinar ropa, cuando llego la chica que atiende me mira como si fuera a robarle. Soy prostituta no ladrona. Igual no le presto atención y comienzo a mirar las variedades que hay en la tienda, elijo dos sudaderas, tres camisetas y un buzo con capota. Me dirijo hacia la estantería donde están los zapatos y tomo unos negros que hacen juego con las sudaderas.

Voy a la caja registradora y la joven simplemente me mira extrañada, -¿Está segura que tiene dinero suficiente para pagar todo eso?-

-Sí, completamente segura.- le extiendo la ropa y los zapatos, ella los toma y comienza a digitar los precios en la caja registradora.

-doscientos cincuenta dólares con noventa y cinco centavos.- saco el dinero de mí brassier y le entrego el monto a pagar, la chica me cobra y salgo a conseguir algo de ropa interior.

Unas tiendas más adelante veo una tienda de lencería para mujer y entro solo para elegir unas panties y un par de sujetadores que en realidad necesito.

Cuando salgo de la tienda siento que el pequeño celular vibra alertando un mensaje, lo abro, "te necesito lista a las ocho de la mañana; me mandas tú dirección para pasarte a buscar. Y por favor vístete lo más decente posible y trae tú identificación."

Miro la hora del celular, veo que son las seis y cuarto. Tomo un taxi para que me lleve al motel más cercano, le pago y me bajo. Le entrego el dinero al recepcionista y me entrega la llave, voy rápidamente para que me dé tiempo de darme un baño. Entro, coloco todo en la cama, abro el bolso; saco el jabón líquido, el shampoo, el acondicionador, la esponja para luego desnudarme y entrar al baño con los útiles de aseo en las manos. Los coloco en una pequeña repisa y enciendo la regadera, lavo bien mí cuerpo tratando de borrar todos los pecados. Tomo el shampoo y luego aplicó el acondicionador para dejarlo un momento y luego sacarlo.

Unos minutos más tarde estoy totalmente vestida y con mi cabello atado en una cola de caballo, veo el celular: hay dos mensajes en los cuales pide la dirección, la envío; coloco el celular en el derecho bolsillo de mí sudadera; el dinero y la identificación por otro lado en el opuesto.

Salgo a esperarlo y unos minutos más tarde veo el hermoso Mercedes Benz plateado estacionarse, me acerco y abro la puerta del pasajero, -buenos días.- digo colocando el cinturón de seguridad.

-¿Comiste?- niego, él asiente y comienza a manejar.

-Creo que es hora de que me digas tú nombre.-

-No hasta que firmes los documentos que tienes frente a ti.- miro y noto una carpeta, -puedes ojear mientras llegamos al lugar.- obedezco y comienzo a leer.

-¿No me pagarás si no logro conquistarlo?-

-Obviamente no estoy para perder un millón de dólares si no puedes hacer un verdadero avance.-

-Entiendo, aunque no creo que sea tan difícil.- le digo convencida pero el ríe.

-Eso lo dices porque no lo conoces; él es muy serio y no cualquier mujer logra atraparlo así como así.-

-Es un hombre y tiene un pene igual que todos.- él sonríe con gracia.

-Esperemos que sea así, realmente necesito que caiga contigo pero para eso tienes que poner de tú parte...- me da una mirada y vuelve a fijarse en la carretera, -como te dije anoche: eres una mujer muy hermosa y no creo que sea inmune a tú atractivo físico... Solo necesitamos cambiar tú imagen un poco.-

-¿Mí imagen?- le cuestiono confundida.

-Necesito que seas una mujer de sociedad y hoy comenzaremos con tú imagen... Si firmas claro está.- yo termino de ojear, no veo nada fuera de lo normal y procedo a firmar. -Muy bien.-

Llegamos a un club de lujo donde solo puedo ver gente de mucho dinero, menos mal no me veo tan cutre; realmente me siento fuera de lugar, el joven hombre me guía hasta una mesa al fondo, ambos nos sentamos y el ordenada para los dos, -necesito que me muestres tú identificación.- se la entrego y compara al parecer mí firma, -en unos momentos vendrá un abogado para llevarse estos documentos, pero no te preocupes que solo los necesita para papeleo y poder hacer todo más creíble.- mete mi identificación en la carpeta y unos momentos después llega la comida, miro y se ve delicioso pero todo está en pequeñas proporciones, ¿Realmente les llena esto? -¿Vas a comer o a mirar?- interrumpe mis pensamientos.

-Lo siento.- comienzo a comer y él me mira con negación, -¿Qué pasa?-

-Intenta masticar y luego tragar.- tomo un poco de jugo y asiento.

-Muy bien empecemos ahora mismo; nunca vuelvas a llenarte la boca y hablar al mismo tiempo.- asiento y vuelvo a tomar jugo. -Eso también está mal...- lo miro extrañada; -antes de tomar un líquido cualquiera debes limpiarte la boca con la servilleta para no ensuciar el vaso o copa,- tomo la servilleta y limpio mis labios, -siempre debes colocar la servilleta en tus piernas...- levanto mis cejas pero el asiente.

-Tanto problema para comer... Cuando quiera empezar todo estará frío y yo sin hambre.- lo veo sonreír con sorna.

-Tambien debes quitar los codos de la mesa: es mala educación.-

-Por si acaso ¿Hablar no es mala educación también?-

-Si lo haces con la boca llena sí, además nunca debes llenarte demasiado la boca... También debes tener una postura recta y...-

Lo detengo, -espera, espera, espera; ¿todo eso solo para comer un poquito de comida?- él asiente.

-No es tan complicado, solo debes intentarlo...- miro los cubiertos en la mesa que por cierto son varios, -se comienza desde el último hasta el primero...- me muestra los que tiene y procedo a tomar los correctos, -come algo y por favor no te llenes la boca.-

-Como si fuera tan fácil.-

-Esto es muy sencillo, solo necesitas algo de práctica y listo.- asiento resignada y vuelvo a intentarlo.

-No muevas el plato.- lo miro molesta e intento levantarme, -te vuelves a sentar ahora mismo.-

-Solo voy al baño.-

-No vas a ningún lado, te quedas aquí.- tomo asiento nuevamente.

-Muy bien señor modales.-

-Él es un hombre de sociedad que te descubrirá si no hacemos las cosas bien.- dice molesto.

-Muy bien, todo sea por el dinero.- digo resignada.

-Exacto, que esa sea tú motivación siempre...- me mira fijamente y sigue, -Nunca debes tratar de enfriar la comida, siempre debes esperar a que no esté tan caliente.-

-De acuerdo.- le digo memorizando todo.

-Muy bien, entonces come porque debemos ir donde un buen estilista.- lo miro sorprendida pero obedezco.

Unos momentos después nos dirigimos a un gran centro comercial y nuestra primera parada es la peluquería, -hola Michael, así que es ella de la que me hablaste...- me mira de arriba a abajo, -es muy hermosa.-

-Sí, es ella y necesito que parezca una nueva mujer.- le da una sonrisa y baja la mirada sonrojada.

-Muy bien, ¿Qué tienes pensado?- se dirige a mí amablemente.

-Bueno yo...-

-Ella no tiene voz en esto, necesito que la dejes como si fuera una mujer de sociedad.-

-No hay ningún problema; ven conmigo.- Ambos la seguimos y ella me indica para sentarme, -bueno primero que todo debemos empezar con el color de cabello, estas mechas rubias están muy maltratadas y se le ven muy mal; lo mejor es un color chocolate con algunas iluminaciones para que no la haga ver demasiado pasada de moda.-

-Pero...-

Michael me interrumpe, -pero nada, créeme te verás mucho mejor.- lo miro molesta pero no me presta la más mínima atención. -Haz lo que tengas que hacer.

Ella procede a hacer todo y un rato más tarde tengo un gorro en mí cabeza para esperar a que los químicos hagan efecto, pero no se pierde tiempo y otra chica comienza a arreglar mis uñas, -¿Puedes hacer una flor?-

-Tu arreglo será algo muy elegante y por ende sencillo, su pareja dijo que nada de figuras.- miro al hombre joven sentado en el sofá.

-No es mí pareja.- le aclaro.

-Disculpa.-

-Tranquila, no hay problema.- le digo en un tono amable.

Se agota el tiempo y la chica viene a terminar su trabajo con mí cabello para después dejarlo reposar con una especie de tratamiento, la joven que anteriormente estaba pintando mis uñas termina y recoje todo.

Sacan mis cejas y depilan todo mi cuerpo sin excepciones, es algo doloroso en realidad pero no creo que me salgan en un muy buen tiempo, cuando terminamos con todo me miro en el espejo y no puedo creer que sea yo, me veo totalmente distinta, casi no me reconozco.

Michael se acerca y me mira, -wow definitivamente hice una excelente elección.- dice sonriendo para sí mismo.