Una cálida luz entraba por la ventana mientras yo abría los ojos perezosa. Me estiré sobre mi misma y recordé lo que había pasado anoche. No era un sueño, había ocurrido. Me percaté de la presencia de Luke al lado de mi cama, mirándome con preocupación:

- Llevas un día entero durmiendo, empezaba a pensar que no ibas a despertar.

- ¿Un día?

- Si. Me has dado un buen susto, tanto es así que me puse en contacto con Leia para que mandase un droide médico. – Señalo a al otro lado de la habitación donde reposaba un droide apagado. – Te desmayaste y no paraba de sangrarte la nariz.

- Lo siento, supongo que me habré excedido en el uso que he hecho de la fuerza estos días.

- ¿Qué has estado haciendo?

- Nada, meditar.

- Rey. – Se acercó a mi cama y se sentó en ella- He sentido la presencia de Kylo, cuando abrí la puerta lo hice porque pensaba que estaba contigo en tu habitación.

- ¿Cómo que Kylo? – Le pedí a la fuerza ayuda para que mis mentiras no fueran descubiertas- No se de que estas hablando, yo estaba meditando.

- ¿Y porque llorabas?

- Por nada, me acorde de mis padres y…

- Para, deja de mentir.

- No te miento.

- Si lo haces, me mientes una y otra vez. – Se peino el pelo hacia atrás exasperado, nunca había visto a Luke perder los nervios- Mira Rey, si quieres ser una Jedi no puedes mentirle a tu maestro, no puedes ocultarle cosas y menos si tienen que ver con la Primera Orden.

- No hay nada que te este ocultando.

- Será mejor que dejemos este tema aquí, porque no me vas a contar la verdad.

- Porque no hay nada que contar.

- Recoge tus cosas.

- ¿Nos vamos?

- No, tu te vas. – Me miro adoptando su habitual gesto sereno, poniendo un muro entre los dos. – Vas a volver con la Resistencia, con Leia.

- ¿Me abandonas? ¿No quieres entrenarme más?

- No te abandono, solamente quiero que te tomes un tiempo de reflexión para volver y acabar tu entrenamiento contándome que es lo que pasa por tu cabeza. Aparte, Leia necesita apoyo de un Jedi. Ellos tienen a Kylo y ella no tiene a nadie poderoso en la fuerza, es una situación de desventaja.

- Se dio la media vuelta y agarró el pomo de la puerta "que la fuerza te acompañe" y me quede sola en la habitación.

En medio del espacio, sola en aquella nave que me llevaba a la base de la Resistencia en D'Qar pensé en Kylo y tan pronto como ese pensamiento se materializo en mi mente ante mí apareció su imagen. Tenia una especie de sable laser en la mano, pero tallado en madera y lo agitaba hábilmente entre tres storntroopers que cayeron al suelo rendidos antes el esfuerzo de entrenar con semejante portento. Tan pronto como supo de mi presencia los mando retirarse y cuando el último de ellos cerró la puerta de aquella sala completamente vacía me miró. Llevaba ropas de entrenar, el sudor le caía por la frente y empapaba su cara, su cicatriz, aquella marca que yo le había dejado:

- ¿Estas bien? Llevo días sin sentirte. – Note preocupación en él, eso era nuevo.

- Me desmayé cuando Luke rompió nuestra conexión, creo que colapse.

- Estaba siendo muy intensa. - ¿Un atisbo de sonrisa en los labios de Ren? – Vas a D'Qar.

- ¿Cómo lo sabes?

- Lo leo en tu cabeza, veo donde estas.

- ¿Siempre lo has sabido? ¿Sabías donde estaba?

- Sí, siempre he sabido donde estaba Luke. – El miedo me invadió- No voy a ir a por él Rey. – Por primera vez no se refería a mi como chatarrera- Es jugar sucio, mis stormtroopers siguen trabajando en el rastreo de Luke, si lo encuentran iré a por él.

- En realidad no quieres tener que hacerlo.

- Rey se que crees que es un buen maestro, pero es lo único que has conocido.

- No lo digas, no lo pienses.

- Déjame ser tu maestro.

- No pertenezco al lado oscuro ni voy a pertenecer a él, no puedes ser mi maestro.

- Conozco los caminos de los Jedis, yo fui uno alguna vez.

- ¿Entonces que vas a hacer? ¿Entrenarme como una Jedi perteneciendo a los caballeros de Ren? No tiene sentido.

- Yo no pertenezco a ningún bando, aunque use el poder de uno. No creo que la alternativa de la Primera Orden sea la buena, pero tampoco creo en la Resistencia. Creo en la renovación, creo en lo que yo quiero para la galaxia.

- Quieres justicia y paz, pero tus medios para ello no son buenos.

- No Rey, no lo son porque no todo se puede conseguir con el diálogo y la paz.

- Si se puede.

- Eres demasiado inocente, hay demasiada luz en ti. – En su cabeza brilló mi luz como si fuera un reflejo, la proyecto hacia mí.

- No puedo ser tu aprendiz, terminarías llevándome hacia donde tú quieres.

Se secó la cara con una toalla y tiró la falsa espada laser al suelo. Estaba frustrado por mi negativa, nuestra conexión era tan fuerte que cuando nos conectábamos se sentía mucho más fuerte, y yo también lo sentía. El piloto automático de mi nave pitó y supe que estaba a punto de llegar a mi destino:

- Te veo esta noche.

Aquel juego empezaba a ser peligroso, había pasado de ser un elemento desestabilizador a ser algo que ambos esperábamos con anhelo. Empezaba a notar como había partes de mí que reaccionaban ante él. Mi fuerza era mucho mayor si la sumábamos a la suya, pero no solo eso era lo que provocaba. Empecé a notar como crecía en mí el deseo, algo que estaba prohibido para un Jedi, algo que debería estar prohibido por mi moral por ser quien era. No le quería dar más importancia de la que tenía. Yo era una humana y todavía no había acabado mi formación de Jedi. Él era un chico atractivo, porque vamos a negarlo, con un buen físico y cuya característica de prohibido le hacía aun más llamativo, eran simples hormonas y nada más.

La nave aterrizó suavemente sobre la pista de la Resistencia en D'Qar. El trasiego de naves era impresionante, pero entre todas ellas, entre ese tumulto, resaltaba brillante la fuerza de una persona que se acercaba a mí con una sonrisa en la boca, pero la pena en los ojos:

- Rey. – Abrió los brazos y me acogió entre ellos. Fue reconfortante sentir su abrazo- Has crecido, estas más mayor, más mujer.

- ¿Cómo va todo por aquí?

- Bueno, va, ya sabes que hemos tenido algunos enfrentamientos, pero desde hace unas semanas parece que todo se ha calmado un poco, aunque no tiene porque ser bueno. Probablemente sea porque la Primera Orden este urdiendo alguna estratagema para acabar con nosotros.

- Quizás no tengan nada.

- Bueno ya tendremos tiempo para ponernos al día y llenarte la cabeza con problemas, de momento yo se de una persona a la que le hace mucha ilusión volver a verte.

- ¿Finn?

- Finn ha salido en una misión, pero hay otra persona que quiere verte.

- ¿BB-8?

- Veo que te acuerdas mucho de mí. – Le había sentido escondido detrás de su nave. - ¿Cómo está la dama Jedi?

Me abrazó calidamente mientras sonreía. Ver aquel recibimiento me hacia sentirme como en casa, aunque nunca había tenido una, pero estaba segura de que seria parecida a esta. Poe me agarró por los hombros, me llevó hacia su nave y me explicó tantas cosas en tan poco tiempo que al final no era capaz de procesar la información. Leia hacia rato que nos había abandonado, chica lista pensé. En medio de todo aquel maremoto de palabras, escuchamos un rugido a nuestras espaldas:

- CHEWIE – Grite eufórica. El wookie me abrazó exaltado y rugiendo, estaba tan feliz por verme de nuevo con ellos. – Me has hecho falta, en el planeta de Luke no había cosas divertidas para hacer, ni aventuras que correr.

- Siempre se puede explotar algo.

- Tienes un ligero problema con las explosiones…

Sin dejarme acabar la frase, ambos se pusieron a hablar sobre Finn, sobre una chica con la que se había ido de misión. Ambos se atropellaban demasiado, tenían tanto que contarme que se nos fueron las horas, la noche llegó y Leia reclamó mi presencia para cenar y ponerme al día. A la cena asistió también la Vicealmirante Amilyn Holdo. Una antigua amiga de Leia que era uno de sus mayores apoyos ahora que ni Han ni su hermano estaban. Ambas me hablaron sobre la Resistencia, sobre las naves, sobre los planes y yo traté de no prestar mucha atención. Teniendo en cuenta que no era capaz de controlar mi conexión con el enemigo, no quería ser la causa de la caída de la Resistencia. En su lugar, me dedique a analizar los pensamientos más profundos de aquellas dos mujeres. No estaba del todo bien meterse así en la cabeza de la gente, pero tenia que buscar una distracción.

La Vicealmirante Holdo no podía ser más fiel a la Resistencia. Su cabeza era un autentico hervidero de ideas para acabar con la guerra, para volver a la paz. Su fidelidad era verdadera y sincera. Leia en cambio tenia las mismas ganas, pero no el mismo ánimo. Estaba decaída, triste, enfurecida. No era una mujer que llorase ni se arrastrase por los pasillos como alma en pena. Era otro tipo de tristeza la que ella arrastraba. Se sentía culpable por su hijo, por su deriva hacia la oscuridad, por no escuchar a Han cuando le decía que se parecía demasiado a Vader. Sentía una pena profunda por Han, por perder al amor de su vida de aquella forma y sentía que su lucha acabaría pronto, que se reuniría pronto con él.

Cuando terminamos de cenar la conversación se relajó y comenzamos a hablar de mi entrenamiento, de como llevaba su dureza. Holdo se tuvo que marchar a poner un poco de orden pues Poe había organizado alguna de las suyas en el comedor. Leia me acompañó hasta la que sería mi habitación y me enseñó lo que en ella había. Se sentó en mi cama y tuvo deseos de preguntarme algo, pero se arrepintió:

- Bueno, te dejo que descanses, estarás agotada, tantos planes y tantas historias.

- Leia espera. ¿Fue Luke quien te pidió que me reclamases para la resistencia verdad?

- Te podría mentir, pero sabrías que lo estoy haciendo, llevas toda la noche mirando dentro de mí. – Abrí la boca con sorpresa- Yo también tengo la fuerza, aunque no este entrenada, he notado que no nos hacías caso, que buceabas en mi mente y eso no está bien.

- Lo siento, es difícil de explicar.

- Me imagino que tenga que ver con el motivo por el cual Luke ha decidido darte un tiempo.

- Si, tiene que ver. – Sentía tantas ganas de contarle a alguien todo lo que estaba pasando…pero no podía hacerlo, no debía hacerlo- Gracias por recibirme como una hija. – Note como Kylo me llamaba con la fuerza, note como tiraba de mí y me deje, deje que entrase en mi cabeza y que apareciese ante mí, aun con Leia en la habitación.

- No me des las gracias Rey. Nos conocemos desde hace poco, pero solo me basto sentir el cariño que Han te tenia para saber que eras una buena chica. – Kylo miraba a su madre embelesado, hacia mucho que no la veía tan de cerca- Es curioso y puede que mi mente ya está jugándome malas pasadas, pero he sentido la fuerza de mi hijo en ti, la siento justo ahora y la he visto antes.

- Es curioso- Dije sin darle importancia- Buenas noches Leia.

- Buenas noches Rey- Me dio un maternal beso en la cabeza y cerro la puerta tras de sí.

- Esta muy mayor.

- Tiene muchas cargas, muchas preocupaciones.

- No he venido a hablar de la general. – Adoptó su habitual gesto serio y seco- Quiero proponerte algo.

- No quieres proponerme eso.

- Quiero verte en persona, otra vez. Esta vez sin luchar, sin pelear.

- ¿Con que fin?

- No lo sé, solo sé que quiero hacerlo. Tu fuerza me atrae hacia ti y quiero saber por qué.

- ¿Has pensando en todos los inconvenientes que tiene tu propuesta?

- Si, he pensando en todo lo que me juego, en todo lo que te juegas, pero es irracional, no puedo controlarlo.

- ¿El que no puedes controlar?

- La luz, no puedo controlarla cuando te conectas a mí. He comenzado a sentirte sin tener que estar conectado a ti. He sentido tu pena por Leia.

- No podemos vernos, no estaría bien. Tu eres tú, eres Kylo Ren, cabecilla de la Primera Orden. Es una locura y deberíamos romper el vínculo, tú lo sabes.

- No puedes, no quieres. Tienes esperanza en mí, quieres saber que más ahí aparte de Kylo Ren.

- Kylo – Me acerque a él- De todas las personas de la galaxia, con la que menos contacto debería tener seria contigo. Estoy mintiendo mucho por ti.

- No te lo he pedido yo. Estas mintiendo porque no quieres que se rompa el vínculo.

- Por favor, para.

- Haz que pare. Tienes la suficiente fortaleza como para poder hacerlo, como para no dejarme entrar en tu mente.

- Es una locura.

- Reunamonos en Yavin 4.

- Por favor.

- Te espero mañana por la noche.

Su imagen se desvaneció y me dejo sola, pensativa. Si iba cometería uno de los mayores errores de mi vida, si no iba también. No podía dormir, no podía dejar de pensar en la propuesta de Ren. Salí a los jardines de la base y divise a Poe con un grupo de personas y un fuego en mitad, riéndose, bebiendo. Me aproximé a ellos y deje que pasaran las horas, sin preocupaciones, sin Kylo, sin Luke, pero el brillante sol del amanecer volvió a colocarme en mi lugar.