CAPÍTULO 2

Al llegar a casa, se metió directa en la ducha, la cual duró una eternidad. Notaba el agua hirviente bajando por todo el cuerpo, hasta hacerle cosquillas en los pies. Notaba que le salían ronchas debidas al agua demasiado caliente pero no le importaba. Esa sensación de que el mundo se para allí y sólo estás tu, y nadie más… esa sensación es indescriptible.

Salió de la ducha y cuando se hubo puesto el pijama se comió una ensalada, sólo para comer algo porque no tenía hambre.

Al llegar a la cama se puso a leer "Calor desnudo", libro que le había regalado ese mismo día Castle. "Para la verdadera Nikki Heat, con mi agradecimiento." ¿Qué quería decir con esto? ¿Era ella la verdadera Nikki Heat?

Estaba tan enganchada con el libro que se leyó 200 páginas de golpe, hasta que involuntariamente se le empezaron a cerrar los ojos y leía cosas que después no recordaba. "De verdad Castle se imagina que…?"

Por la mañana, la despertó la alarma del móvil, la cual estaba puesta a las 6:20. "Buenos días Kate" se dijo para si misma, y al coger el móvil para apagar la alarma vió un whatsapp de Richard Castle que ponía:

"El dinero no hace la felicidad pero es mejor llorar en un Ferrari… te vienes a llorar en el mío? Buenas noches Kate, que descanses. Enviado a las 00:12

Eso la hizo sonreír. "Es un idiota" pensó, pero en el fondo le quería. Pensó que se lo había enviado para sacarle una sonrisa, porqué estaba segura de que él ayer notó su comportamiento áspero y distante y por eso lo hizo. Cosas como estas le alegraban el día, y ella no se lo agradecía. A lo mejor tendría que empezar a recompensarle…

Se fue para la cocina a exprimir un zumo de naranja y cogió unas galletas. Cuando se dispuso a salir del coche, le llamó Esposito:

- Beckett.

- Soy Esposito, buenos días. Tenemos cosas sobre el caso que te podrían interesar.

- Ahora estoy cogiendo el coche, en 15 minutos estoy allí.

Llamó a Castle para que viniese a comisaría:

- Castle.

- Hola, soy Beckett. Vente para comisaría, Esposito me ha dicho que tiene cosas nuevas que nos pueden ayudar a resolver el caso.

- Tengo un problema… se me ha estropeado el coche, y no puedo venir, ¿me podrías pasar a buscar?

Ella sabía que era una excusa para ir con ella, porque estaba segura que tenía por lo menos 2 coches más sin contar el Ferrari y que podía ir perfectamente.

- ¿Ya no podremos llorar en tu Ferrari?

- Oh, ¿te gustó?

- Si, gracias Castle.

- ¿De nada. Pero me pasas a buscar o no?

- Que ya voy, estoy de camino.

- ¡Pero avísame, que aún voy en calzoncillos!

Beckett se mordió el labio. Castle le hacía reír como nadie sabía, y eso le atraía de él. Pero no se veía con corazón de tener otra relación después de sus experiencias anteriores y el muro que había creado después de la muerte de su madre.