DESEO
2.- El deseo del ganador.
-Tora, guerrera del tigre, asesina borracha.
-Ushii, guerrero del buey, asesino sistemático.
...
El duelo había sido breve, el desenlace, seguramente cualquiera lo habría adivinado, no había sido ninguna sorpresa que el buey entrara triunfante al edificio donde los habían reunido horas antes para darles la información sobre las reglas del juego, lo que era extraño en cambio, era ver a aquel hombre de largos cabellos negros cargando entre sus brazos a la guerrera del tigre, cuya sangre manaba lentamente de su vientre.
-Bienvenido Guerrero del Buey, no era necesario que trajeras uno de los cuerpos de tus contrincantes, las piedras eran suficiente.
-Lo sé, aunque, ¿podría pedir mi deseo antes de continuar con la etiqueta estipulada?
-Si eso es lo que deseas…
...
El duelo había sido rápido, el buey contra el tigre, ambos encarados a unos cuantos pasos uno del otro en el medio de lo que debería haber sido una de las arterias viales de la ciudad, observándose ambos en posición, solo bastó que el semáforo marcara verde para que ambos se lanzaran al ataque, el buey con aquellos movimientos gráciles, elegantes, rápidos y certeros, se había movido hacia el frente tan rápido como el rayo mientras la guerrera del tigre adoptaba su postura felina para correr a cuatro patas, evadiendo la primera estocada e intentando asestar un golpe mortal con sus garras, nada, ninguno de los dos había podido asestar el golpe, ambos habían resultado ser realmente rápidos en combate, Ushii dio apenas un paso realizando una floritura con la mano de la espada para dar media vuelta y preparar el siguiente golpe, apenas un segundo, Tora por su parte había tenido que frenar con sus cuatro patas antes de utilizar el impulso para volver a saltar hacia su adversario, esta vez había logrado darle una patada en el brazo mientras este alcanzaba a hacerle un corte cerca de las costillas.
Sonrió contenta, su sueño vuelto realidad, no había tenido que ganar aquella maldita competencia para cumplir su deseo.
-¿Algo te parece gracioso Tora?
-En absoluto, solo disfruto del momento.
Ambos volvieron a lanzarse al ataque, esta vez Tora había optado por lanzarse de frente a su adversario, mientras él se adelantaba con rapidez para intentar cazarla en el aire, ella descendía con toda la intención hacia los pies del esgrimista, fallando mientras sentía la cuchilla de aquella espada rosarle la mejilla, por alguna razón sentía que ambos estaban jugando, por más en serio que ella se lo estuviera tomando, no podía evitar pensar que ya debería estar muerta.
-No necesitas tratarme con delicadeza, ¿sabes? Soy una guerrera experimentada, y he estado esperando bastante por este duelo.
-¿Es así?
Otra estocada, otro embiste, otro salto, una estocada más y de alguna forma, Tora terminó acorralada contra un auto cercano, su sonrisa era demasiado amplia aun a pesar de saber que había perdido, su sonrisa se ensanchó aun más al darse cuenta de la mirada cuestionante que el buey le estaba dedicando.
-Te he dicho que no necesitas tratarme con delicadeza, además, uno de los dos tiene que morir para acabar con este ridículo juego de guerritas, ¿sabes?, si no tomas la joya de mi vientre, esto seguirá hasta que el veneno nos mate a ambos… o hasta que yo me desespere y decida matarte a ti.
-Tienes razón, es solo que me intriga, ¿cómo es que has estado esperando un duelo conmigo?
-No tengo porqué contestarte si no puedes siquiera recordarlo.
-¿El qué?
Su rostro se puso sombrío por unos segundos, ahí estaba de nuevo la razón de que buscara un lugar apartado de la ciudad donde embriagarse hasta olvidar que aquel estúpido guerrero no la recordaba.
-¡Solo termina con esto!, he perdido, toma lo que es tuyo.
Él no dijo nada, simplemente dio un paso atrás y movió su estoque con rapidez y soltura… después de eso, el dolor había sido un flashazo en blanco… luego todo se volvió negro.
...
Había una luz que no dejaba de molestarle en el rostro, volteó a un lado de una forma tan brusca, que un dolor punzante en su abdomen había terminado por despertarla… abrió sus ojos un momento sintiéndose completamente desorientada, podía notar el biombo de tela azul a su alrededor, las sábanas blancas sobre su cuerpo, la cama sencilla, el olor a medicamentos, la incomodidad de algo adherido a una de sus manos, la suavidad de la almohada colocada bajo su cabeza, ¿había sido un sueño? ¿cómo podía seguir viva luego de…
-¡No te muevas, te abrirás los puntos!
Esa voz, sus ojos se abrieron por completo, enfocando bien esta vez mientras se reacomodaba en la cama, sintiéndose confundida mientras un aroma a colonia cítrica la envolvía lentamente así como la sábana con que la estaban tapando aquellas manos letales.
Se había quedado sin palabras, el buey estaba justo frente a ella, todavía con su traje de batalla, había tanta luz a sus espaldas… aquello seguro era debido a la ventana, eso era lo que la había incomodado en primer lugar, los rayos del sol que se colaban por la ventana.
-Tú
...
La entrevista había terminado, por fortuna había sido más corta de lo que había esperado luego de que se llevaran en una camilla a la chica que había llevado hasta ahí, estaba despidiéndose cuando recordó lo que había pedido.
-Solo por curiosidad, ¿A dónde llevaron a la guerrera del tigre?
-¿Le preocupa que no cumpliéramos con su deseo? No se preocupe, están atendiéndola en uno de los hospitales de esta zona, teníamos un equipo médico preparado en caso de que el ganador sufriera de graves daños.
-Ya veo… ¿en cual está?
El presentador y entrevistador de la Juuni Taisen le entregó una tarjeta sin dejar de sonreír ni un solo momento, levantando una ceja de manera significativa, sin importar el tipo de pensamientos mundanos que pudiera estar teniendo aquel hombre, él solo quería terminar aquella conversación inconclusa, le molestaba no haber obtenido una respuesta a su pregunta, le molestaba especialmente por el parecido que la guerrera del tigre tenía con aquella niña que había salvado tiempo atrás, la misma que lo había puesto a pensar en lo que era correcto.
Tal vez nadie se lo preguntara nunca, pero su elección de trabajos había cambiado ligeramente luego de hablar con aquella chica y dejarla en el refugio, si debía masacrar soldados en los campos de batalla, al menos quería hacer lo correcto y elegir las batallas en las que se vería involucrado, quería estar seguro que el bando bajo el cual fuera contratado fuera la mejor opción para los sobrevivientes.
Si bien sus elecciones de bando no siempre habían sido las mejores en ese sentido, al menos tenía la conciencia tranquila sabiendo que hacía los trabajos que él elegía y que intervenía en las guerras que decidía que valían la pena.
Había salvado más niños y personas inocentes, por supuesto, también sabía que sus elecciones habían llevado a algunos otros a la muerte o a la miseria, sin embargo aquello no era del todo un peso sobre sus hombros, después de todo, no era un vidente para saber si el menor de los males era realmente el menor de los males.
El pelinegro observó la dirección en la tarjeta, mientras bajaba en el elevador, había decidido que esperaría a que la guerrera del tigre estuviera consciente y terminaría esa conversación, jamás le había gustado dejar asuntos pendientes y esa conversación en particular se sentía como un asunto pendiente.
Había pasado buena parte del día en lo que parecía una pequeña sala de espera, había acompañado a la guerrera castaña por los pasillos y el ascensor mientras la llevaban en camilla hasta la habitación en la que estaría descansando.
Las enfermeras le habían llevado el desayuno y las demás comidas del día a esa misma habitación, se sentía un poco extraño, en especial al ser consciente de que en aquel preciso momento, solo ellos dos, las enfermeras y médicos que habían atendido a Tora eran las únicas personas en el edificio.
También estaba consciente de que había más personas en la ciudad, había visto algunos autos pasando por la calle, seguramente con los restos de los demás guerreros para devolverlos a sus respectivas familias… en los casos en los que había algo que devolver, por supuesto.
Para el medio día del día siguiente ya la había observado lo suficiente, sin las orejas de tigre y el extravagante y revelador atuendo que su contrincante había estado utilizando, la semejanza con la chica de hacía tiempo era demasiado obvia, había comenzado a preguntarse si no serían la misma persona cuando la vio moverse en la cama a causa de los rayos del sol, luego la había detenido cuando había intentado levantarse, debía estar sumamente desorientada.
-¡No te muevas, te abrirás los puntos!
La había ayudado a reacomodarse en la cama, había acomodado la sábana de nuevo para cubrirla y mantenerla tan cómoda como le fuera posible, la mirada que ella le había dedicado no le había pasado desapercibida.
-Tú – Dijo la guerrera del tigre con la voz cansada y llena de asombro.
-Estás en un hospital, seguimos en la ciudad donde peleamos en la Juuni Taisen, acabas de pasar por una cirugía, el médico dice que vivirás, incluso podrás volver a pelear si eso es lo que deseas, solo debes descansar y cuidarte por un tiempo.
Por la mirada de ella, dedujo que no había entendido ni una palabra de todo lo que le había dicho, lo pensó un poco conforme se volvía a sentar en la silla en la cual había pasado toda la noche y lo que iba del día.
-¿Tora?
-¡Sí, sí, entendí! entendí… no entiendo realmente… debería haber muerto.
-Tú y yo fuimos los últimos sobrevivientes, tuvimos un duelo al amanecer, luego de haber descansado, yo gané.
-¿Puedo preguntar por qué no estoy muerta entonces?
-No me gusta dejar cosas pendientes.
-¿Eso que tiene que ver con esto?
-Eso incluye conversaciones.
-… sigo viva… ¿Por qué no contesté tu estúpida pregunta?
-Mhm
...
No sabía si sentirse halagada, desconcertada o molesta, ¿qué tipo de razón para dejarla con vida era esa?... dejarla con vida…
-Estoy segura de que me mataste allá afuera.
-No corté ninguna arteria o vena necesaria, solo realicé un corte en tu estómago para extraer la gema.
Se había quedado sin palabras de nuevo, en realidad, sin importar cuanto lo admiraba, no terminaba de entender a este tipo, ¿Quién se tomaría tantas molestias solo por una pregunta sin contestar? Entonces algo parecido a la esperanza comenzó a carcomerla por dentro, que tal si…
-¿Cómo puedes saber si lo que haces es lo correcto? – Preguntó la guerrera del tigre luego de desviar la mirada hacia el muro debajo de la ventana, escuchándolo sonreír de algún modo.
-Creo que ya te había contestado esa pregunta hace mucho, mucho tiempo.
Tora levantó la mirada, podía sentir sus mejillas cálidas así como sus ojos picándole ante la emoción y las lágrimas traicioneras formándose en sus ojos.
-Sí, lo hiciste… debo agradecerte por eso.
-¿Por rescatarte del campo de batalla?
-No, por darme un propósito en medio de esta mierda que llamamos vida.
...
El pelinegro se sentía un poco incómodo y a la vez sorprendido por la elección de palabras de la joven en la cama, luego de un par de segundos comenzó a reír pensando que la joven era realmente un ejemplar interesante.
-No acostumbro a beber alcohol, pero si me lo permites, me gustaría invitarte un trago cuando te hayas recuperado del todo.
-¡Por supuesto!, me encantaría, pero, ¿cómo sabrás cuando esté recuperada?
-Me enteraré.
La vio sonreír divertida ante su comentario, no planeaba explicarle de sus intenciones de mantenerla vigilada o averiguar su dirección, no planeaba explicarle que los médicos que la habían atendido la seguirían atendiendo durante su recuperación para mantenerlo informado de sus progresos, no planeaba permitirle preocuparse cuando él estuviera lejos en una misión sin saber cuánto tiempo estaría fuera antes de ir a darle un vistazo.
-Por cierto, mi nombre no es Tora, me llamo Aira Kanae.
-Un placer Aira San, mi nombre es Kashii Eiji.
-Es un honor Kashii San.
NOTAS DE LA AUTORA:
No olvidé poner la palabra FIN al final de la historia… de hecho tuve que reescribir la parte del final por problemas técnicos, ya había puesto FIN, estaba escribiendo las notas de autora y … siempre que estén escribiendo y lleguen al final, guarden antes de pasar a las notas de autor, a menos que no les importe ver que más tarde que rescató su computadora y reescribir lo demás.
En todo caso, lo admito, iban a ser solo dos, lo iba a dejar aquí para que cualquier otro pudiera añadir lo que gustase pero… anoche tuve un sueño… y vi un montón de imágenes de estos dos, básicamente fanarts… y bueno, creo que tendremos un epílogo a fin de cuentas.
Ya saben, dejen sus comentarios, críticas, tomatazos, o cualquier cosa que deseen compartirme, yo feliz incluso con las amenazas de muerte.
SARABA
