Eternidad
Ok, como Stephenie es mi comadre, me ha prestado sus personajes así que tambien son míos xD La historia es una adaptación de la saga 'Inmortales', & aquí les traigo el primer libro. Yo solo me encargo de adaptarlos :$ Capítulo beteado por Yeya Lazzari, Betas FFADwww facebook com / groups / betasffaddictio . Nena, sin tí no sería nada ;)
Gracias a tooodas las chicas del grupo de Lullaby FFAD que han sido tan lindas de hacerme portadas & cosas así, gracias :)
Capítulo dos
Unos segundos antes de que el Sr. Mason entre me quito la capucha, apago el iPod y finjo que estoy leyendo mi libro sin levantar la vista.
—Clase, este es Edward Cullen. Acaba de mudarse de Nuevo México. Bien Edward, puedes sentarte en el sitio vacío de atrás, al lado de Bella. Tendrás que compartir su libro hasta que consigas uno.
Edward es guapísimo. Lo sé sin mirarlo. Simplemente me concentro en mi lectura mientras él se acerca. Ya conozco demasiado a mis compañeros de clase y dentro de lo que me concierne, un momento de ignorancia es una dicha. Pero según los pensamientos de Jessica Stanley (quién está sentada dos filas delante de mí), Edward Cullen es "condenadamente guapo".
Su mejor amiga Ángela está completamente de acuerdo.
También Ben, el novio de Ángela. Pero esa es otra historia.
—Hey. —Se sienta a mi lado, mi mochila hace un ruido sordo cuando la tira al suelo.
Yo sólo muevo la cabeza, evitando mirar algo más que sus brillantes y negras botas de motociclista. El tipo de calzado que se ve fuera de lugar entre la hilera de sandalias multicolor que pisan la moqueta verde del suelo.
El Sr. Mason nos manda abrir los libros por la página 133, haciendo que Edward se incline.
—¿Te importa compartir? —pregunta alzando una ceja.
Dudo unos segundos, su proximidad me hace sentir incómoda, pero deslizo mi libro hasta el borde de mi mesa y cuando él mueve su silla para estar más cerca eliminando el pequeño espacio entre nosotros, me muevo a la parte más lejana de mi asiento y me escondo bajo mi capucha.
El se ríe discretamente, pero como aún no lo he mirado, no tengo ni idea de por qué lo hace. Todo lo que sé es que sonaba dulce y divertido, como si escondiera algo más.
Así que me hundo en mi silla lo más que puedo, apoyo la mejilla en la palma de la mano y centro toda mi atención en el reloj, decidida a ignorar todas las miradas hostiles y comentarios mal intencionados dirigidos hacia mí. Cosas como: ¡Pobre chico tan hot y sexy que tiene que sentarse con la rara! Eso es lo que piensan Jessica, Ángela, Ben y prácticamente todos los de clase.
Bueno, todos excepto el Sr. Mason, que quiere que termine la clase tanto como yo.
En la comida todos hablaban de Edward.
¿Has visto al nuevo chico? Es tan guapo. Tan sexy.
Escuché que es de México.
No, creo que de España.
Lo que sea, es de algún país extranjero.
Definitivamente le voy a pedir que vaya conmigo al baile de invierno.
Ni siquiera lo conoces.
No te preocupes, lo haré.
Todos estos pensamientos me estaban levantando dolor de cabeza.
—¡Oh Dios mío! ¿Has visto al nuevo chico, Edward? —Alice se sienta a mi lado mirándome a través de su flequillo, con las puntas rozando tímidamente sus labios pintados de rojo oscuro.
—¡Oh por favor!, tú también no.
Sacudo la cabeza y le doy un mordisco a mi manzana.
—No dirías eso si hubieras tenido la suerte de verlo —dice, mientras saca de su tupper rosa un pastelito de vainilla y lame el glaseado de la parte de arriba como rutina habitual a la hora del almuerzo, a pesar de que se viste como alguien que preferiría beber sangre mucho más que comer dulces.
—¿Estáis hablando de Edward? —susurra Jasper, sentándose en el banco y apoyando sus codos sobre la mesa, sus ojos color azul nos miraban y su cara de niño mostraba una enorme sonrisa.
—¡Es guapísimo! ¿Viste las botas? Son tan Vogue. Creo que le voy a proponer que sea mi nuevo novio.
Alice lo mira con sus ojos color ámbar, entrecerrados.
—Demasiado tarde, él es mío.
—Disculpa, no sabía que te gustaban los no góticos —sonríe burlonamente y entorna los ojos mientras desenvuelve su sándwich.
Alice se ríe.
—Cuando se ven así, sí. Te juro que él está que arde, tienes que verlo —moviendo su cabeza, molesta porque no puedo unirme a su diversión—. ¡Él es como el combustible!
—¿Tú no lo has visto? —Jasper agarra su sándwich y me mira.
Observo fijamente la mesa, preguntándome si debería mentir. Pienso que sería la única manera de salir del lío ya que le están dando mucha importancia al asunto. El problema es que no puedo. No a ellos. Alice y Jasper son mis mejores amigos. Mis únicos amigos y siento que ya les he ocultado demasiadas cosas.
—Me senté junto a él en clase de inglés —dije finalmente—. Nos obligaron a compartir el libro. Pero en realidad no tuve la oportunidad de fijarme mucho.
—¿Obligaron? —Alice aparta su flequillo hacia un lado para poder ver mejor al bicho raro que se atreve a decir semejante cosa—. ¡Oh, eso tuvo que ser horrible para ti, de verdad terrible! —Entorna los ojos y suspira—. Lo juro, no tienes ni idea de lo afortunada que eres. Y ni siquiera lo aprecias.
—¿Qué libro? —pregunta Jasper, como si el título de alguna manera revelara algo significativo.
—Cumbres Borrascosas —contesto poniendo las cortezas de la manzana en el centro de mi servilleta y doblándola por las esquinas.
—¿Y la capucha? ¿La tenías puesta o no? —pregunta Alice.
Me paro a pensarlo, recordando cómo me la puse justo en el momento en que él se inclinó hacia mí.
—La tenía puesta —digo vacilando—. Sí, definitivamente la tenía puesta —afirmo.
—Bueno, gracias por eso —murmura, rompiendo en dos mitades su pastelito de vainilla —. La última cosa que necesito es la competencia de la diosa morena.
Me encojo de hombros y miro a la mesa. Me da vergüenza cuando la gente dice cosas así. Por lo visto, yo solía vivir para ese tipo de cosas, pero ya no.
—¿Bueno, y qué pasa con Jasper? ¿No crees que él sea competencia? —pregunto desviando la atención de mí y dirigiéndola hacia alguien que en realidad la aprecia.
—Sí. — Jasper pasa la mano por su pelo largo y rubio para deleitarnos con su mejor pose—. No creas que eres la única.
—Totalmente irrelevante — dice Alice, sacudiendo migas blancas de su falda—. Edward y Jasper no juegan en el mismo equipo. Lo que significa que sus cualidades y apariencia de modelo devastador no cuentan.
—¿Cómo sabes en qué equipo está? —pregunta Jasper, abriendo la tapa de su botella de agua y mirándola con ojos entrecerrados—. ¿Cómo puedes estar tan segura?
—Homo-radar —dice tocándose la frente— y créeme, mi radar no registra a este chico.
Edward no sólo va conmigo a clases de inglés y de arte, (no es que él se hubiera sentado conmigo y tampoco que yo lo hubiera mirado, pero los pensamientos de la clase, incluso los de nuestra profesora, la Sra. Cope, me contaron todo lo que necesitaba saber), sino que también aparcó junto a mi coche. Y aun cuando me las ingenié para no mirar nada más que sus botas, supe que mi suerte había terminado.
—¡Oh Dios mío, está ahí! ¡Justo a nuestro lado! —grita Jasper con esa voz chillona y cantarina que se reserva para los momentos más emocionantes—. Y mira qué conduce: ¡Un brillante y plateado Volvo con cristales tintados! Bien, muy bien. Bueno, este es el plan: voy a abrir mi puerta y accidentalmente le daré a la suya, así tendré una excusa para hablar con él — me mira, esperando mi consentimiento.
—No vas a rayar mi coche. O el suyo. O el de cualquier otro —digo, negando con la cabeza y cogiendo mis llaves.
—Vale —se queja—. Destruye mi sueño, como quieras. ¡Pero por lo menos hazte un favor y míralo! Y después dime si no quieres desmayarte.
Pongo los ojos en blanco, intento pasar por entre mi coche y un Volkswagen que está tan mal aparcado que parece que quiere aplastar a mi Miata. Y justo cuando estoy a punto de abrir la puerta, Jasper me quita la capucha, las gafas de sol y corre hacia el lado del copiloto donde me hace señas de manera no muy disimulada utilizando su cabeza y sus manos, para que mire a Edward que está detrás de él.
Así que lo hago. Es decir, no es que pudiera evitarlo para siempre. Por lo que respiro profundamente y le miro.
Y lo que veo me deja incapaz de hablar, pestañar o moverme.
Aunque Jasper está haciendo todo lo posible por llamar mi atención con señas y miradas, tratando de decirme que aborte la misión y me retire, no puedo. Es decir, me gustaría hacerlo porque sé que estoy actuando como el bicho raro que todo el mundo cree que soy, pero es completamente imposible. Y no es sólo porque Edward sea increíblemente guapo con su brillante pelo cobrizo largo hasta las orejas, enmarcando sus pómulos. Cuando él me mira, cuando se quita sus gafas oscuras y me mira, me doy cuenta que sus ojos dorados son profundos, oscuros y extrañamente familiares, enmarcados por unas pestañas tan pobladas que casi parecen falsas. ¡Y sus labios! Sus labios son gruesos, carnosos y tentadores, con una perfecta forma de arco de Cupido. El cuerpo que sostiene todo eso es alto, delgado, firme y vestido de negro.
—Eh ¿Bella? ¿Ho-la? Ya puedes despertar, por favor —Jasper mira a Edward, riendo nerviosamente—. Disculpa a mi amiga, ella normalmente lleva la capucha puesta.
No es que yo no sepa que tengo que parar. Necesito hacerlo ahora. Pero los ojos de Edward están fijos en los míos y su color se ha hecho más intenso mientras su boca comienza a curvarse.
Pero no es su gran belleza lo que me paraliza. No tiene nada que ver con eso. Es más bien que el espacio alrededor de su cuerpo, empezando por su cabeza y todo lo que va hasta la punta cuadrada de sus botas de motociclista, está completamente vacío.
Ningún color. Ningún aura. Nada de espectáculos de luces brillantes.
Todo el mundo tiene un aura. Todo ser viviente tiene remolinos de colores que emanan de su cuerpo. Unos arcoíris de campos de energías que ni ellos mismos son conscientes de tenerlos. No es que sea peligroso, o que de miedo, o que sea malo de alguna manera, es simplemente parte del campo magnético visible. Bueno, visible para mí.
Antes del accidente ni siquiera sabía que existían ese tipo de cosas. Y definitivamente no era capaz de verlas. Pero desde el momento que desperté en el hospital, vi colores por todas partes.
—¿Estás bien? —Me había preguntado la enfermera pelirroja, mirándome con preocupación.
—¿Sí, pero por qué estás toda rosa? —pregunté, confusa por el color pastel que emanaba de ella.
—¿Qué por qué estoy… qué? —preguntó, tratando de ocultar la alarma en su voz.
—Rosa. Ya sabes, todo alrededor tuyo está rosa. Especialmente tu cabeza.
—Está bien, cariño, tú sólo descansa y yo iré a buscar al doctor —dijo, alejándose del cuarto y corriendo por el pasillo.
No fue hasta después de haber pasado por varias revisiones de la vista, escáner cerebrales y evaluaciones psicológicas, que aprendí a callarme y mantener en secreto que veía colores y cuando comencé a escuchar los pensamientos, a conocer la historia de una vida con tan sólo tocar a alguien y a disfrutar de las frecuentes visitas de mi hermana muerta, Marie, ya sabía muy bien que no podía decírselo a nadie.
Supongo que me acostumbré tanto a vivir así, que olvidé que existe otra manera. Pero ver a Edward enmarcado por nada más que la pintura plateada de su costoso coche, es un vago recuerdo de felicidad, de días más normales.
—Bella ¿verdad? —dice Edward, mostrando una cálida sonrisa, revelando otra más de sus perfecciones: dientes blancos y brillantes.
Me quedé allí, deseando que mis ojos dejaran de mirarlo, mientras Jasper aclaraba su garganta haciéndome recordar cuánto odia ser ignorado. Me acerqué a él.
—¡Oh, lo siento! Jasper, Edward… Edward, Jasper.
Y en todo ese tiempo mis ojos no se movieron.
Edward mira a Jasper, asintiendo brevemente para luego volver a centrarse en mí, aunque sé que suena a locura, durante ese breve segundo en el que sus ojos se apartaron de los míos, me sentí extrañamente fría y débil. Pero en el momento en el que volvió a mirarme, todo volvió a ser bueno y cálido.
—¿Puedo pedirte un favor? —sonríe—. ¿Me dejarías tu libro de Cumbres Borrascosas? Necesito ponerme al día y esta noche no tendré tiempo de ir a comprarlo.
Busco en mi mochila, cojo el libro y se lo doy sosteniéndolo con la punta de los dedos, parte de mí queriendo rozarlos con los suyos, para hacer contacto con ese ser tan extraño, mientras que la otra parte, la más fuerte y sabia, se resiste sabiendo que cada vez que toco a alguien puedo saber sus pensamientos y estos llegan de una manera muy desagradable.
Pero no fue hasta que metió el libro en su coche, bajó sus gafas y dijo: "Gracias, te veo mañana", que me di cuenta de que, aparte de un leve cosquilleo en la punta de mis dedos, no pasó nada y antes de que pudiera responder, él ya estaba alejándose en su coche.
—Disculpa —dice Jasper, negando con la cabeza mientras se sienta a mi lado—, pero cuando dije que ibas a alucinar cuando lo vieras, no era una insinuación, no era para que te lo tomaras de una forma literal. En serio, Bella, ¿qué te pasó? Porque fue realmente incómodo, en plan "Hola, me llamo Bella y seré tu nueva acosadora". Estoy hablando en serio, pensé que íbamos a tener que resucitarte y, créeme, eres increíblemente afortunada de que nuestra buena amiga Alice no estuviera aquí para ver eso porque odio recordarte que dijo que quiere a Edward para ella…
Jasper continúo así, hablando y hablando durante todo el camino a casa. Pero le dejo seguir y mientras conduzco, mi dedo traza ausentemente la gruesa cicatriz de mi frente, la que está oculta tras mi flequillo.
Es decir, ¿cómo podría explicar que desde el accidente, las únicas personas cuyos pensamientos no puedo escuchar, cuyas vidas no puedo conocer y auras no puedo ver… ya están muertas?
Primero que nada, ( :
Iré aclarando en cada capítulo lo que significa cada aura, & como aquí solo se habla de la rosa, les dejo la definición:
Rosa: amor, sinceridad, amistad .
De acuerdo, ahora ya entienden :) Buuueno, espero que les haya gustado el capítulo, fue muy emocionante. Contestando una pregunta de por ahí... Sí, Jasper es gay. Se me hizo nice hacerlo de esa manera, así que me perdonaran u.u
Por cierto, mil gracias a todas las chicas que me han puesto en favs, que han mandado reviews y que han puesto alertas. Eso significa mucho para mí & me encantaría darles una caja de Hersheys, pero no se donde viven, así que moriran con el antojo xD Pero hablando en serio, muchas GRACIAS. Se que casi nunca contesto los reviews, pero JURO que si los leo aunque después llegue tarde a la secundaria 77
Buuuueno, nos leemos después, & amm... DON'T WORRY BE HAPPY AND FUCK EVERYONE ...
Pooos ahh, he inventado una frase:3
Lullaby SH -la chica que casi se fractura su pierna por presumir que se follará algún día a Robert-
