Capítulo 2: "Algo extraño está ocurriendo"

A pesar de no haber puesto atención, su mirada se centro en un pelirrojo que evitaba mirarles y mantenía la mirada gacha, algo en su interior se estremeció y solo sintió la sensación de querer huir del lugar. Tala, por otro lado, evitaba poner su atención en el equipo.

-Tyson… -llamó Masako con un hilito de voz.

-¿Qué pasa? –preguntó el nombrado anteriormente acercándose.

-Me siento un poco mal ¿Podríamos volver ya? –preguntó Masako.

-Espérame ¿Quieres tomar un poco de aire mejor? –consulto el chico dando a conocer su deseo de no querer irse.

-Por favor –pidió ella casi en forma de ruego.

-Chicos, ¿Alguno puede acompañarle afuera? –preguntó Tyson.

-Yo la acompaño –se ofreció Kai.

Acto seguido, Masako se levanto de su lugar y salió junto a Kai a un parque que había frente al lugar, a los minutos, Tala también se retiro en la misma dirección. Los chicos, se sentaron en una banca del lugar, la chica solo se dedico a mirar el cielo como si quisiese olvidarse de todo.

-¿Ocurre algo? –preguntó finalmente el ruso.

-Nada importante –contestó Masako sonriéndole.

-Espero que así sea –dijo Kai para sí.

-Sólo necesitaba un poco de aire –contestó Masako sin quitar su sonrisa.

-¿Quieres un helado? –preguntó Kai notando que había un heladero cerca.

-Está bien –acepto Masako.

-Espérame aquí. Enseguida vengo –dijo Kai y se marcho hacia el hombre.

Un poco más alejado de allí se encontraba el pelirrojo que al notar la ausencia de Kai decidió acercarse a la joven que estaba sola en el banco sin perder su vista del cielo. No quería acercarse, pero sin embargo, muy dentro deseaba hacerlo y hablar aunque sea un par de segundos con aquella chica que era bastante familiar para él.

-¿Masako? –le llamó Tala con una suave voz.

-¿Sí? –atendió Masako sin darse cuenta de quién era, despegando su vista del cielo y observándole-: Tala…

-¿Puedo hablar contigo o quedarme aquí junto a ti?

-¿Qué quieres? –preguntó Masako con miedo.

-Sólo… disfrutar de tu compañía un momento –contestó Tala.

-Haz lo que te de tu regalada gana –dijo Masako sin mirarle.

-Masako… -le llamó nuevamente sentándose a su lado.

-¿Dime? –le atendió ella indiferente.

-Cuéntame, ¿Cómo has estado?

-¿Acaso te interesa? –dudó Masako.

-Claro que sí –contestó Tala.

-Créeme, he estado bastante bien –contestó Masako-: ¿Y tú?

-Bien, dentro de lo que se puede estar –contestó el pelirrojo.

-¿Dentro de lo que se puede estar? Yo creí que estabas perfectamente –comentó Masako.

-Claro que no, hay cosas que no me dejan estar bien –respondió Tala.

-Qué lástima –dijo Masako sin emoción alguna.

Siguieron esa conversación incomoda, mientras Kai a lo lejos les observaba, esperando que Tala se alejase pronto para el volver junto a la chica.

Mientras, Tala y Masako aun hablaban, era bastante incómoda la conversación, ella no le atendía como correspondía y solo quería irse de allí y no regresar, él quería seguir allí. Luego de unos minutos, Masako perdió el control y entre sollozos habló demostrándole sus sentimientos.

-Dime… ¿Qué quieres realmente de mí? –preguntó Masako entre sollozos mirando el piso.

-Masako… yo te quiero, quiero estar contigo… -contestó Tala impresionado ante la reacción que tuvo la chica.

-¿Por qué no te vas y me dejas tranquila de una vez? Bastante daño me has hecho ya –dijo ella.

-No quiero irme, no quiero dejarte, te quiero recuperar –decía Tala mientras en su interior su corazón se rompía al verle llorar de esa manera.

-¿Recuperarme? Tala, no hay manera… me hiciste demasiado daño y no quiero que lo hagan nuevamente, ni tú, ni nadie –respondió Masako casi ahogándose.

-Por favor, sólo dame otra oportunidad. No te quiero ver sufrir de esta manera –decía Tala rogándole.

-Si no me quieres ver sufrir, vete de aquí –contestó Masako mirando hacia otro lado.

-Por favor, mírame y dime que no me quieres aquí –dijo Tala buscando la mirada de ella.

-No puedo… ¡Vete! ¡No quiero verte! –le gritó Masako cerrando fuertemente los ojos.

Ante su exaltado estado de ánimo, Kai decidió acercarse hacia el lugar antes de que la situación se saliese de control. Al llegar, se encontró con la mirada de Tala, pero algo distinto había en aquella fría mirada, sus ojos estaban algo triste y lleno de lágrimas que luchaban por salir y correr libremente por su rostro.

-Es mejor que los tres volvamos adentro –dijo Kai llamando la atención de ambos.

Los otros dos asintieron y se levantaron, la chica con una pequeña ayuda de Kai y volvieron de nuevo al recinto, allí se encontraban el equipo de Tyson, el equipo de Brooklyn y el equipo de Tala, todos reunidos y sentados en las gradas conversando tranquilamente. Ante la presencia de los otros tres que llegaban las miradas se dirigieron inmediatamente a ellos, Tyson dio un salto y llego rápidamente a su prima.

-Masako ¿Qué te ocurrió? –preguntó el chico notoriamente preocupado.

-En casa te contaré, primo –contestó Masako con una mirada bastante opaca y seguido, se sentó entre Ray y Max.

-Bueno, nosotros ahora nos retiramos –dijo Spencer levantándose-: Sólo esperábamos a Tala para marcharnos.

-Que estén bien, muchachos –dijo Bryan.

-Adiós –dijo finalmente Tala marchándose junto a su equipo.

-Tala se veía algo distinto –comentó Crosher viendo como desaparecían.

-Se veía como triste –dijo Max.

Pronto olvidaron el asunto y conversaron otras cosas, aunque claramente, la chica de los GRevolutions se encontraba ausente, no se sentía su presencia. Aunque pasaba ausente para la mayoría, dos personas no dejaban de observarle y le miraban con preocupación y detenimiento, les cautivo desde el primer momento en que la vieron y desearían hacer algo por la chica que hasta ahora no dejaba su mirada opaca de lado.

Las horas pasaban y comenzaba luego a atardecer. Dando cuenta de esto, ambos equipos se retiraban del lugar con dirección a casa de Tyson, puesto que el chico les había invitado a cenar por cortesía y el equipo Bega aceptó…

Fueron caminando, platicando y recordando muchos momentos que vivieron desde que se conocieron, eso sí, cierto chico notó la persona que había a su lado y sin desaprovechar la oportunidad pasó su brazo por encima de los hombros de la chica mientras que al otro le ardía la sangre.

-Dime, Masako ¿Te sientes mal? –preguntó Brooklyn.

-Etto… un poco –contestó ella con voz baja.

-¿Ocurrió algo? –volvió a preguntar Brooklyn.

-No, nada relevante –respondió evitando el tema.

-Y dime ¿De dónde vienes tú?

-De Osaka –contestó Masako intentando sonreír.

-Un bonito lugar –comentó Brooklyn mirando el cielo.

-Etto… gracias por la rosa, está muy bonita –dijo Masako observando la flor.

-Ah, no te preocupes, es sólo un pequeño detalle –contestó el chico sonriéndole.

-Nunca me habían dado una flor, al menos, nunca un chico –comentó ella provocando una expresión de sorpresa en su acompañante.

-¿Cómo es eso? Eres una chica bastante bonita ¿Acaso nunca has tenido novio? –preguntó Brooklyn sorprendido.

-De hecho… si he tenido novio, pero sólo romances infantiles –contestó ella con una sonrisa nerviosa.

Así siguieron conversando, mientras más adelante, Ray, Tyson y Max conversaban sobre la situación que se veía más atrás.