Un golpe en la puerta lo sacó de su ensimismamiento, por lo que enderezandose en su lugar y observándo que todo estuviera en orden sobre su escritorio, indicó al individuo detrás de la puerta que entrara.

Sus orbes dorados brillaron de emoción y su corazón latía desbocado en el lado izquierdo de su pecho. Sin lugar a dudas, no importaba cuanto tiempo hubiese pasado ya ,al lado de tan hermosa mujer, siempre tenía el mismo efecto en él cuando su persona estaba presente.

Se dedicó a contemplar su perfección por un momento y grabarla a fuego en su mente. -como si no lo hubiese hecho ya, durante tantos años .

- Te busqué por todos lados pero... a último momento tube una corazonada y ..Bingo!, aquí estas.- El bello de sus brazos se erizó , como si la suave voz de la fémina tuviera completo control de su persona con tan sólo una palabra de sus labios.

Y ,en efecto, así era se dijo Zuko.

Aquella mujer que se había metido sin reparos debajo de cada poro de su piel y de su alma, lo tenía a su merced. Podría hacer de él lo que quisiera y, sin embargo, él estaría feliz de tan sólo tenerla cerca.

-Zuko..?- observó su esbelta y fina silueta, su suave y acanelada piel, sus largos y ondulados cabellos del mismo color que el chocolate y aquellos pozos de agua tan intensos, en los que sería capaz de ahogarse.- Querido, estas bien?

Sin que ninguna palabra escapara de sus labios, sólo asintió dándole a entender que la escuchaba.

Volvió a mirarla.

Se había aproximado hasta él, lo cual le permitía vislumbrar como la roja túnica de seda que cubría su cuerpo , resaltaba cada uno de sus rasgos. La misma se encontraba sujeta con lazo dorado alrededor de su cintura y dejaba al descubierto sus hombros.

Tragó saliva. Ella era ...encantadora.

Era su diosa ,sin discusión.

-Zuko, dime algo. El que no hables me empieza a preocupar, ¿sabes?- una sonrisa apareció en los labios de zuko, quién tomó entre sus manos fuertes unas más delicadas, suaves y oscuras.

Estan algo frías, penso. Pero claro ...después de todo, el contraste entre sus temperaturas siempre sería desigual, siendo que él era un maestro fuego y llevaba ,el calor en sus venas.

Acarició sus finos dedos con dulzura y paciencia, provocando que a ella se le escapara un suspiro.

Volvió a sonreir con deleite y continuó con su quehacer, dejando que esta vez aquellas suaves manos quedaran atrapadas en una de las suyas. Dejó que su dedo pulgar acariciara la suave piel de estas y que la dueña de dichas manos, se relajara.

Notó que su temperatura había aumentado unos cuantos grados y entonces, con la otra mano aún libre.. alargó el brazo y rodeó la pequeña cintura de su esposa, atrayéndola hacia sí , abrazándola.

Respiró hondo e inhalo el dulce y embriagador aroma que siempre la rodeaba. Un perfume que le recordaba al mar y a las olas, a la libertad... pero sobretodo... a ella.

No se había percatado que sus manos ya no estaban presas en su agarre, hasta que una suave caricia lo desarmó y tomó total conciencia de su presencia.

Esas suaves manos que habían sido parte de tantas cosas: manos que controlaban el agua, manos que habían curado heridas y habían estrechado a otras; manos que lo acariciaban en las noches y que lo despertaban en las mañanas.

Manos que en ese momento acariciaban su cabello negro como él ebano, relajándolo y calmando a su corazón inquieto.

Manos que lo habían domado.

Y Zuko se rindió, como hacía mucho tiempo lo había hecho. Y , con ambos brazos alrededor de la esbelta cintura, la abrazó y se dejó hacer por ella.

Su preciosa esposa. Su adorada Katara.

La amaba tanto que prodía volverlo hacer, una y mil veces.

- Katara..- no podía creer que aquel ronco tono de voz fuera el suyo, pero no le importaba. Eran los efectos que ella tenía en él.-

-Dime.

-Gracias...- La oyó reir y hundió aún más la cabeza en su abdomen.-

-¿Por qué me agradeces?-

- Porque tú me salvaste.

-No, te equivocas. - se separó un poco de su cuerpo y con sus dorados ojos, la observó. En sus labios bailaba una suave sonrisa y en sus ojos, el más profundo sentimiento hacia él.- El amor nos salvó a ambos.

Y, sin que nada se lo impidiera, se levantó y la besó.

La besó con el fuego corriendo por sus venas y con el agua fluyendo por sus caminos.

-/-

Sonrió con dulzura y un suspiro de alegría escapó de sus finos labios.

La escena que acababa de presenciar, era prueba más que suficiente de que sus padres se amaban ..y lo seguirían haciendo, sin importar que se interpusiera en sus caminos.

Se mordió el labio inferior y corrió con todo lo que sus piernas daban hasta llegar al patio trasero del castillo.

No se arrepentía de haber visto aquel tierno beso que compartían sus progenitores, pero esta era la oportunidad que hacía tanto esperaba.

Una vez más volteó su cabeza hacia atrás , alerta. En busca de cualquier movimiento qu le advirtiera de que alguién más estaba allí.

Nada.

Respiró hondo y se ajustó la capa roja alrededor de sus hombros. Con ambas manos palpó las bolsas a sus costados, estas incluían armas y algunos elementos que le podrían ser de utilidad.

Continuó con su tanteo hasta llegar al bajo muslo de su pierna derecha: allí introducida entre unas vendas blancas, se hallaba la daga que su padre le había regalado en su cumpleaños número 18.

Suspiró y con ambas manos se acomodó la capucha, asegurándose de que ninguno de sus cabellos quedara fuera del escondite.

Asique, con extrema velocidad y agilidad, trepó las ramas del gran árbol de cerezos y con un salto se precipito hasta el muro de piedra. Clavó su mirada en el hueco entre piedra y piedra que se acercaba cada vez más, y sacando un par de cuchillas afiladas, de una de las bolsas, las clavó en ambas hendiduras para hacer de soporte y , treparse finalmente hasta cruzar la muralla.

Sí, estoy fuera.- la joven recorrió con la mirada el paisaje a su alrededor.

Despejado.

Al menos por el momento, se dijo. Y , sin pensarselo mucho más, se dispuso a alejarse de la muralla , tomando el sendero que la llevaría hasta la villa.

-/-

Muy cerca del muelle de embarcación.

-Capitán, ya hemos revisado todas y cada una de las provisiones. No hemos encontrado nada fuera de lugar. - El hombre en cuestión observó la imponente figura de su oficial al mando y esperó, espectante.

- Buen trabajo, tiene permiso de retirarse.-

-Sí, capitan.- Con muda alerta, un par de orbes ambarinos observaron al soldado que se había alejado ya unos cuantos metros.

Parecía que todo andaba bién después de todo. Sin embargo, no podía darse el lujo de bajar la guardia.

Cualquier paso en falso de su parte significaría una inminente guerra, pateando el trasero del pais. No debía dejar pasar nada por alto.

Sabía bién cual era su trabajo y su deber.

En sus manos estaba la obligación de proteger a todas y cada una de las personas que habitaban la nación del fuego.

Y ese había sido su sueño desde siempre.

Se había encargado personalmente de entrenar duro y con sacrificio, para poder ser el mejor. Había renunciado a muchas cosas en su vida y peleado por muchas otras, para llegar a ocupar el lugar en el que ahora se encontraba.

Y no permitiría que nadie se lo arrebatara , sin dar pelea.

Desvió , por un momento, la vista hacia el cielo azul rebosante de blancas nubes y pensó...si su madre tal vez le estuviera observándo desde lo alto y,si quizás, estuviese orgullosa.. tan sólo un poco de él.

Esperaba que sí, porque por ella había luchado hasta el final y se había levantado a pesar de caer, infinidad de veces.

- Madre.. espero no defraudarte. - un ruido a lo lejos lo puso en guardia y ,con extrema rapidez, se dirigió hasta la última embarcación del muelle.

Gritos de hombres y mujeres resonaban a lo lejos y, se hacían cada ez mas fuertes a medida que se él se acercaba.

Vió a hombres de su tripulación arremolinarse alrededor de un barco que se hundía con indomable velocidad y, se acercó para ayudar también.

-Capitan!

-Buen trabajo!, ¿Que ha pasado?

-No estamos seguros, señor. Pero creemos que se trató de alguna fuga de gas dentro del barco lo que ocasionó que explotara en consecuencia.

-Fuga de gas?- miró con atención la enorme avertura que se había formado en el bote, próximo a hundirse, a causa de la explosión. Frunció el ceño.

Si se tratara de una fuga de gas, el barco hubiera volado en pedazos y no quedaría nada de él. Sin embargo, allí estaban sus hombres tratando de sacar a toda la velocidad que le sfuera posible, las provisiones.

-Sucede algo capitan.- miró al soldado y notó el sudor corriendo por su frente.

Negó con la cabeza y se dispuso a ayudar. Ya pensaría más tarde...era hora de salvar lo más que se pudiera.

-/-

Miró todo a su alrededor y sonrió con orgullo.

No importaba lo que su padre dijera, todo el trabajo que había hecho por tantos años como señor del fuego.. habían dado sus frutos.

Observó la gente a su alrededor: niños y niñas correteando por ahi, adultos ocupados en la compra de víveres y otros enfrascados en sus tareas, parte de algun trabajo. Ancianos jugaban Pai sho bajo la sombra de árboles y el humo salía a raudales desde el mue-

- Humo!- agrandó los ojos con sorpresa y miró a su alrededor.

La única forma de llegar hasta el muelle era atravesando ,las filas de guardia del palacio. Maldijo por lo bajo y recorrió con la mirada su alrededor en busca de una posible vía de escape.

-Puestos de comida, niños jugando, árboles frondosos...- sonrió juguetona, aquello era lo que necesitaba.-

Y, adentrándose entre los altos árboles, dejó que su silueta se amoldara a su espesura.

-/-

Maldición!, no podía estar pasando en ese momento!

Debido a toda el agua que se colaba con rapidez por la gran abertura en el barco de carga, el mismo se hundía con rapidez y aún no habían podido sacar ni la mitad de las provisiones.

Piensa, Shun. Vamos!, tienes que pensar en algo.

- Capitan!, los hombres no podran hacer mucho más el barco se hunde con demasiada rapidez!-

Volvió a maldecir mentalmente, a los idiotas que habían hecho aquello.

Esas provisiones eran importantes para las colonias de la nación del fuego. Sin ellas, los hijos desamparados por la guerra ,que habitaban los orfanatos, no sobrevivirían a la época de invierno.

Y todo eso se debía a que la tierra fértil del lugar se había erosionado.

Se deshizo de las pesadas armaduras que constituían la vestimenta de capitán al mando y quedándose con el uniforme negro de entrenamiento, se dispuso a adentrarse con rapidez en el barco.

-Por aquí, señor. - observó las redes llenas de alimentos y las cajas que eran sostenidas por cuerdas.

Gracias a que se habían tomado la molestia de asegurar las cargas, no se habían hundido aún.

Se disponía a desatar un par de redes, cuando una fuerte explosión los arrastró al fondo del pasillo-corredor.

Intentó ponerse, nuevamente, de pie ..pero un fuerte dolor en el hombro izquierdo le hizo trastabillar. Se había dislocado el hombro.

El humo rapidamente empezaba a ocupar todo su campo de visión, por lo que entrecerró un poco los ojos y buscó a los soldados que habían estado con él, momentos antes de la explosión.

Logró divisar un par a lo lejos, que al parecer habían perdido el conocimiento por el impacto de la explosion. Continuó con su rastreo y su aliento se sofocó, al ver a lo lejos ...en el fondo de la habitación de provisiones, dos hombres atravesados por un travesaño que sobresalía como estaca.

Mierda!, aquello se estaba saliendo de sus manos.

Sintió que la humeda cubría sus rodillas y ,con la mayor concentración posible, se acercó a los hombres para removerlos y tratar de despertarlos.

Uno de ellos se removió y abrió los ojos , lentamente.

- C-capi..-

-Rápido, toma a tu compañero inconciente y apresurence a salir del barco.

- Pero capitan..-

-Es una orden.- No podía hacer nada más.

Si no salían cuanto antes serían parte de los barcos fantasmas, en el fondo del agua.

-sí, señor.-

Caminó con pesadez, esquivando provisiones que flotaban a su alrededor y forzando a sus pies a mantenerse sobre el suelo.

Con cada paso sentía como la postura del barco se hacía , cada vez más, vertical.

Continuó avanzando con toda la velocidad que ,el agua y las provisiones, le permitían andar. Sin embargo, justo en el momento en que podía observar el gran hueco que había dejado la explosión, y su único escape en ese momento, algo en se había enganchado en su pie, e impedia su avance.

-/-

Había llegado por fin al muelle y lo que se había encontrado, no le haía gustado en absoluto.

La gente miraba con horror como la embarcación se hundía cada vez mas y como los hombres ,soldados supuso, trataban de escapar por una gran abertura.

-Mierda!, ¿como es que esto pasó? ¿Por qué ahora?- observó a todos lados buscando algún indicio, algo minimamente sospechoso que la ayudara a localizar al culpable.

Porque ella no era tan ingenua, como para creer que aquello había sido una falla en el sistema.

No podía ser.

Los soldados marítimos de la nación eran muy organizados y ,además, contaban con un entrenamiento duro y estricto.

Por el rabillo del ojos, vió a un soldado señalando con urgencia la estructura que se hundía cada vez mas.

No tardó mucho en darse cuenta de que alguien seguía dentro.

-Es mi turno.-

Y sin más, se avalanzó con agilidad al interior de la embarcación en busca de aquella persona desconocida.

- Hola!, ¿me escucha?..- el agua subía con rapidez y esperaba que la persona no se hubiese ahogado aún.

Camino con más prisa, buscando a la persona extraviada.

-Hey!, he venido por usted! deme alguna señal!- rugió con todas sus fuerzas y ,finalmente, a unos cuantos metros pudo divisar el color de una llamarada refulgiendo en el aire.

Corrió, esquivando y chapoteando...hasta llegar a su destino.

- Joder! usted si que esta demente para hacer eso. ¿Qué no se da cuenta de que si se trata de una fuga de gas, esto puede estallar?-

- Sólo cierre el pico y ayúdeme a salir, ¿quiere?. Como usted dice esto puede volver a estallar en cualquier momento.-

Por primera vez, se tomó la molestia de observar al hombre frente a ella: Su cuerpo cubierto por los típicos ropajes de entrenamiento, negros, de la marina no evitaban que pudiese divisar el bun porte y físico que tenía; por otro lado su cabello rubio y rebelde, se encontraba aún más enmarañado demostrando que no le importaba su estado mientras no le impidiera hacer su trabajo. Y por ultimo, su rostro...tenía una boca fina y llena ,de labios que tentaban, y la nariz en su lugar. Pero lo que más la cautivó..fueron sus ojos: rasgados y altaneros, pero en la profundidad de sus orbes ambarinos refulgía algo que no podia expresar..algo salvaje y emocionante.

Ese hombre ,sin lugar a dudas, había vivido aún más que ella.

Observó su postura y no le tomó mucho tiempo, caer en la cuenta de que estaba herido. Por la postura de sus hombros encorvados, diría que se lo había dislocado.

Tenía que apresurarse y sacarlo de ahí.

- Escúchame, no tengo tiempo para tus insultos. Tengo que sacarte. - Tomó la punta de su capa y la rasgó en tiras gruesas y largas. -

-Que es lo que haces?- lo vió moverse tratando de mantener el equilibrio al igual que ella.

Sin molestarse en contestarle, tomó las tiras entre sus manos y formó un clavestrillo alrededor de su hombro dislocado, impidiendo que se moviera mucho y empeorara la situación.

Durante su improvisado trabajo, podía sentir la intensa mirada del rubio sobre ella.

-Bién, es hora de salir. - Se apresuró a su lado y lo tomó del brazo sano, pasándoselo por sobre sus propios hombros. Eso les permitiría arreglarselas hasta salir.- Apoyate en mi si eso es lo que necesitas, pero debemos apresurarnos.

-Espera.. mi pie está atorado, se enredó con algo y no puedo agacharme.- Observó su pie y se agachó. Se cernió más sobre sí misma y sin que él pudiera verla, con un gesto de sus manos le desenredó.

Listo!. Ahora sí... es hora de que salgamos de aqui.-

-Lo sé.- le vió mirarla con desición y por un momento, le pareció la expresión de un niño.

-Bién, aquí vamos.

Se habían movido con algo de dificultad al principio, pero una vez acostumbrados al equilibrio del tira y afloja entre sus cuerpos, se habían sincronizado permmitiendo que avanzaran con mayor presición y soltura. Finalmente, lograron salir con una nube de humo a su alrededor y las cenizas cubriéndolos como una segunda capa de piel.

-Capitán!

-Señor, esta a salvo!

De pronto sintió como le quitaban el peso de aquel hombre de encima. Observó a los soldados apelotonarse ayudando a cargar lo poco que habían salvado de la embarcación y , otros, ayudando al hombre que había sacado recientemente de la estructura próspera a hundirse.

De pronto, cayó en la cuenta de que quizas ese hombre..al que había salvado era...

-Cápitan, estamos a salvo gracias a usted se lo agradecemos- Las reverencias y el título por el cual lo llamaban confirmaron sus sospechas.

Le vió tranquilizar a sus hombres y ,luego, hablar con un intento de recobrar la postura erguida. Frunció el ceño ...su tarea no estaba terminada pero no podía utilizar sus habilidades en ese lugar, o la reconocerían.

Por el rabillo del ojo, divisó a hombres de la guardia real. Tenía que salir de ahí cuanto antes.

Un sonido suave y profundo llamó su atención y con una sonrisa en los labios, se alejó perdiéndose entre la multitud.

-/-

-Coronel.- trató de recobrar la postura erguida de capitan , pero su hombro dislocado y aquel fuerte vendaje, se lo impidieron. El hombre a su lado sonrió con infantil sorna.

-Calma, Shun. Sabes que no es necesario, después de todo soy tu tío.

-No importa lo que diga ,señor. Usted es mi superior en jefe.- vió a su tío fruncir el seño y luego, soltar un suspiro con resignación.

-Bién..¿cual es el reporte de la situación?

-Una explosión provocada por mal funcionamiento del sistema.

-Mal funcionamiento..?, pero eso es...- el hombre en cuestión levantó la mirada y un brillo en la mirada de ese joven pariente suyo lo desconcertó y alertó.- Entiendo.

- Capitán, ya hemos terminado de amontonar las provisiones salvadas.

-Bién, encarguense de que laa guardia real se ocupe de llevarlas al almacen y luego, tomense el resto del dia.

- Sí, señor. Gracias, capitan.-

-Vaya, impresionas sobrino..- frunció el ceño algo y vió a su tío con la mano en la barbilla de forma pensativa.

Sabía que a aquello le seguía un comentario ... que no sería de su agrado.

- Sin embargo, recuerda que aún eres joven y que ...a tu alrededor puedes encontrar mucahs cosas bellas.

- Cosas bellas?- frunció el seño y de pronto, recordó lo que acababa de pasar.

Se apresuró a levantar la mirada y buscar a la persona que lo había salvado. Lo habían rodeado tan rapido que se había olvidado de la persona que lo habia salvado.

A lo lejos logró divisar el color de una capucha borgoña. Y, se apresuró a seguirla..

-No me esperes, tío..-

- tómate tu tiempo.-

-/-

Se quitó la capa con rapidez y se aventó en las profundidas de aquellas cristalinas y frías aguas.

Podía sentir la poderosa fuerza del mar abrazarla y fundirse con ella, adaptándose a su intrusión. Su piel reseca y caliente debido al calor y el humo dentro de la embarcación que se había hundido, se limpiaron con rapidez y una fresca sensación la envolvió.

Abrió los ojos y dejó que sus irices del mismo color vagaran por las algas del fondo y los pequeños peces que jugueteaban en la cercanía.

Cuando el oxígeno se hacía escaso, se impulsó hacia la superficie y salió. Dejando que su corto y ondulado cabello, tan oscuro como el chocolate, salpicara gotas de agua por todos lados.

Su ropa ,que en ese momento consistía en un yukata de color rojo ,típico de la nación del fuego, aderido a su cuerpo por cintas de un color dorado alrededor de su pequeña cintura, que le llegaba por arriba de las rodillas. El vestido no se asimilaba al de las mujeres ,debido a que ella le había hecho unos cambios, despojándolo de las mangas y permitiendo que sus brazos quedaran al descubierto.

En conjunto llevaba zapatillas negras, con medias blancas. Sin embargo, debido a su baño al aire libre ..los habia dejado volar al igual que su capa.

Alzó la cabeza y dejó que sus ojos admiraran el celeste brillante del cielo, dejando que el viento hiciera volar sus rizos.

De pronto ,se sintió observada intensamente... y un temblor placentero recorrió su columna vertebral. Era algo extraño, debido a que ese lugar estaba alejado de todo, se dijo.

-/-

No tenía palabras para expresar el hallazgo que había realizado, y casi sin proponérselo.

Tragó saliva y observó a la mujer que tenía frente a si, saliendo del mar como si de una sirena se tratase...dejando que las gotas de agua se deslizaran por cada centimetro de su figura.

Desde que sus ojos lograron verla, supo que ella no era como las típicas mujeres que conocía.

Permitió a sus ojos recorrerla una vez más , grabándola a fuego en su memoria: era alta y esbelta, con cintura estrecha y caderas anchas. Sus senos eran generosos y, por un momento, sintió que el celibato de los viajes le pasaban factura. Su cabello ondulado y corto , le enmarcaba la cara dándole un toque felino y encantador, resaltando el color blanquecino y cremoso de su piel.

Sus ojos ...necesitaba verlos. Sin ellos, la imagen no estaría completa.

Y, entonces , sucedió. La vió bajar la mirada y observarlo como si no estuviera realmente ahí.

Eran azules. Tan azules que podría perderse en ellos por siempre.

Pozos sin fondo, se dijo.

Y de pronto, la vió alarmarse y buscar casi con desespero algo de lo que él no tenía conocimiento.

Se sintió algo estúpido debido a que él, probablemente, llevaba aalgunos minutos deborándola con la mirada sin que se diera cuenta.

Abrió los ojos con sorpresa.

La persona que lo había salvado era... una joven.

-/-

Quería que la tragara la tierra en ese mismo momento.

Esa sensación de que alguien la observaba no había, solamente, sido cierta. Sino que ,además, ese hombre que la observaba era a quien ella había salvado hace poco.

Tragó con dificultad y camino, hacia el con paciencia. Después de todo no era una cobarde y ,en primer lugar, ella habia llegado antes.

-Hey!, ¿que tal el brazo?-

Esa había sido ella?, que ironía pensó que no podría decir ,absolutamente, nada. Observó una vez más al hombre frente a ella y, cayó en la cuenta de que era unos pocos años mas grande que ella quizas.

Y ,también, para su desgracia, era... atractivo.

- Digamos.. que no se ha movido desde que me lo vendaste.

Su corazón dio un vuelco. Su voz grave, ya no tan ronca como la vez en el barco, era exquisita.

-Bién... porque creo que no he terminado con mi trabajo aún, ¿sabes?- apoyando el peso en una pierna y la mano en su cintura le miró con una sonrisa.

- Tu trabajo?- recordó su posició y rápidamente, corrigió su forma de hablarle.

- Así es, capitan. Mi trabajo.- le miró y supo que no sabía que decir por lo que se apresuró a bromear ,para romper un poco la tensión.- no se preocupe, no voy a cobrarle nada.

Y dejándole con las palabras en la boca ,observó a su alrededor buscando un lugar sombreado en el que pudiera proceder con tranquilidad y sin posibles curiosos que los descubrieran.

-/-

Miró a la joven frente a él, era como si supiera exactamente lo que hacía.

Sus movimientos eran gráciles y seguros, sin llegar perder la delicadeza y suavidad que caracterizan a las mujeres.

Lo había guiado hasta un lugar sombreado de la playa, rodeado de árboles en forma de sombrilla. Eso les daba la sensación de hallarse en una cueva a salvo de curiosos.

Aquella joven lo intrigaba.

No recordaba haberla visto nunca por los alrededores de la villa y, sin embargo, ella actuaba como si estuviera totalmente familiarizada con el lugar.

De pronto un punzante dolor lo sacó de su centro, provocando que gimiera para sus adentros.

-Perdóname, no quería lastimarte...- de pronto un suave mano se posó sobre su hombro lesionado y el brazo en cuestión.- Te prometo que el dolor se irá.

- Que intentas hacer...?- la vió rebuscar algo en un par de bolsas y luego, volver con una cantimplora llena de agua.

-Antes que nada... por favor, promete que no le dirás a nadie acerca de lo que verás. - En sus azulados ojos vió el destello del miedo y de la desición. Una combinación extraña se dijo, pero poco frecuente.

- ¿por qué? ¿Que se supone que harás?- la vió acercársele y situarse entre el hueco que formaban sus piernas separadas. Tragó grueso y ,esperó, espectante.

-Sé que es ...casí estúpido que lo pregunte ,pero..¿confias en mi?- Su cercanía le permitió por un instante ser conciente de su calidez y del aroma que desprendía su piel. Peculiar ,pero dulce.

Dejó que sus ojos se perdieran en los de ella y ,como dejándose llevar por el oleaje del mar, asintió.

Y ,su corazón dió un vuelvo al verla sonreir, nuevamente.

-/-

Inspiró con profundidad, y dejándo salir el aire suavemente de sus labios... abrió la cantimplora y ,con un movimiento de sus manos, dejo que el agua las cubriera como un guante.

Observó el hombro lesionado de su acompañante con atención y ,con extremo cuidado, dejó que sus manos lo cubrieran. Pudo escuchar una especie de jadeo proveniente del joven, y lo miró por el rabillo del ojo.

Había cerrado sus ojos y , era como si disfrutara de la sensación de su tacto.

Ella sabia que la curazión con el agua-control hacía que el dolor mitigara y luego, sobreviniera una sensación fresca y relajante.

Dejó que el agua hiciera su trabajo y ,luego, se retiró dando por terminada la sesión.

- Es todo. Ya no tendrás problemas con tu hombro, lo dejé como nuevo.- casi espontáneamente, le sonrió. Como si fuese de lo mas natural para ella.

-Gracias. -

Podía setir la tensión en su voz y tan pronto como la oyó se retiró de su lado, como si quemara.

La miró con frialdad y desconfianza, ese cambio en su voz lo habían delatado. Sabía que no había dado un paso seguro pero era su deber como sanadora. No podía dejar a las personas heridas siendo que su obligación , era curarlas.

-¿Cómo es que controlas el agua y vives aqui?, yo nunca te había visto.- La gélida mirada de desconfianza de aquel joven le hicieron temblar por un momento.- Yo nunca te había visto por aquí!

- No es de tu incumbencia. Ahora si me disculpas, ya he terminado con mi trabajo y me mar..- Un agarré de acero en su muñeca la detuvo, y de pronto se hallaba frente a un par de ojos ambares llenos de desconfianza y algo más intenso, que no podía describir.

- ¿Qu-qué haces?-

-Fuiste tú, cierto? -

-Qué?!, ¿de qué hablas?. Te volviste loco!- la cercanía del cuerpo masculino le empezaban a pasar factura. Podía sentir el calor emanando de él y pese al calor del clima, le resultaba algo placentero.

-No lo niegues!. Nunca te había visto y ,vaya que coincidencia, no?: de pronto te apareces y una embarcación de provisiones explota y ,oh que admiración, salvas a un capitan.- Podía sentir su aliento cálido y fresco golpeándole el rostro y , era embriagante. Lastima que aquel hombre parecía querer descuartizarla en lugar de...

Se reprendió.

Te estan hechando la culpa de lo que acaba de pasar y tu piensas en que este idiota engreido te bese. ¿Pero qué rayos pasa por tu cabeza?

No lo aguantó más y explotó.

-Escuchame pedazo de hombre sin cerebro y grandísimo egocéntrico!. No sé ¿qué rayos pasa por tu mente? pero yo no he tenido nada que ver!, me oyes?- el ceño del joven se fruncía cada vez mas y ella deseaba pasar un dedo por el, para alisarlo.- Asique ,si vuelves a herirte por ahí.. ni pienses que voy a volver a ayudarte, idiota!.

Y,con un latigazo de agua lo mandó a volar a unos cuantos metros lejos de ella.

-Uish!, el mundo se ha vuelto loco!. Ahora resulta que si una hace algo bueno.. eres una conspiradora!.-

Se dispuso a acomodarse las bolsas en la cadera y la capa en sus hombros. Y se hubiera ido de no ser porque..

una bola de fuego pasara a su lado, estrellandose en el árbol, asustándola.

Miró con terror al joven qu ehabía curado apenas unos minutos atrás.

-Escuchame bién, algo a ocurrido con la embarcación y lo tuyo no puede ser una simple coincidencia, ¿o si? . Maestra agua?- le miró con enfado.

Bién, si él quería jugar. Ella jugaría!.

- Asique eres un idiota, egocéntrico que además juzga a las personas antes de conocerlas.- negó con la cabeza con expresión decepsionada.- En donde se han ido los buenos hombres!?

-Pov Ambos-

Frunció el ceño irritado, esa mujer lo estaba comparando con otros hombres pero, ¿quién se creía?

- Ya dejate de parloteo y dime ¿a que viniste?, ¿quién eres en realidad?

Ella tragó grueso, no podía decirle quien era o la descubriría ante sus padres y.. no quería ni pensar en el castigo que su padre le daría.

- Claro, y como eres tan amable yo voy a decirtelo, cierto?- sonrió con sorna, si lograba cabrearlo lo suficiente podría congelarlo. Esto le empezaba a gustar.

Shun suspiró. Aquella joven tenía mas caracter del que aparentaba y...aunque no quería admitirlo, la admiró por ello. No era como las típicas mujeres que se sumían a todo lo que el hombre deseaba. Ella era un reto y, él, bueno... adoraba los retos.

Sin embargo, se había vuelto sospechosa desde el mismo momento en que lo había curado con agua-control.

No podía dejarla escapar hasta saber que intenciones tenía.

Decidió que si quería respuestas, debía de ser suave con ella. Después de todo , aún era una chica.

-Espera, escucha. Lo lamento ¿esta bién?. Pero lo cierto es .. que mis responsabilidades como capitán de la marina, no me permiten dejarte marchar hasta saber algunas cosas importantes que me ayuden a descartarte como sospechosa, ¿de acuerdo?

No sabía si pdía confiar en él y no quería hacerlo. Además, si seguía acercándose le daría algo.

Le había bajado la parte de arriba del uniforme debido a que no podía curarlo con él puesto. Pero ahora que lo miraba bién, su torso bien formado ..no la dejaba pensar con claridad.

Y, él , seguía acercándose!

-y? ¿Que opinas?-

-Esta bién, esta bién!. Pero quédate donde estas!, de acuerdo? -

Podía sentir la sangre apelotonarse en sus mejillas, se había sonrojado!.

Joder, ese tipo empezaba a pasarle factura.

-Qué quieres saber? - cerró los ojos para calmarse y respiró profundo un par de veces.

- Cual es tu nombre?- él la vió titubear y recalcó.- sin mentiras.

- Yian, mi nombre es Yian.- sonrió, el nombre algo exótico y poco común pegaba con ella.

-Bién, dime Yian.. ¿de donde eres? - la vió morderse el labio inferior, con los ojos aún cerrados..y desvió la mirada maldiciendo, internamente, lo tentado que se veía a besarla hasta dejarle sin aliento.

-Yo.. nací aquí en la villa.- la miró con intensidad.

Aquello no era posible nunca la había visto. Estaba mintiéndole?

-Eso no es posible, nunca antes te he visto ¿por qué?- se acercó un poco más a ella y la vió abrir los ojos.

Pudo notar el miedo en ellos, no era intenso ...pero alli estaba.

- Porque yo.. yo...-Yian suspiró- No puedo decirtelo!

La vió darse la vuelta y revolver su corto y ondulado cabello con desespero.

Ese gesto le causó una ternura que no sabía, estaba dentro de él.

- ¿Por qué no puedes?- al ver que se removia inquieta tratando de buscar cualquier lugar de escape, cortó la distancia entre ellos y la tomó por los hombros.

La miró directo a los ojos por un rato y ,finalmente, habló.

-Dime Yian...¿ por qué no puedes decirme?- vió la inseguridad en su expresión y suspiró- Escucha... soy capitán y mi palabra tiene peso, te prometo que no se lo diré a nadie, ¿esta bien?

Ella sonrió, de alguna manera sabía que decía la verdad.

Pero entonces, dejo de sonreir.

¿Como reaccionaría él? ¿La vería como la niña mimada?

Ya que.. después de todo, no era seguro que lo volviera a ver.

-Bién, yo soy... la hija del Señor del fuego. Mi padre se llama Zuko y mi madre es ,Katara.-

Tragó saliva, aquello era algo más pesado aún que su palabra.

No sabía porque pero lo que ella había dicho , le había resultado como una patada al hígado y a sus...

Debía calmarse.

Al menos, ya sabía porque no la había visto jamás.

La observó con calma. Y notó, que sus manos aún estaban sobre sus hombros.

Sus dedos hormigueaban... el tacto de su piel lo embolvía. Ella era... peligrosa.

Era una mujer que lo descolocaba y no podía ser.

-Ya estas contento?- miró esos ojos azules y ,luego, bajo un poco más.

Craso error.

Sus labios llenos y rojos ...lo tentaron, y entonces...

La besó.

Kyaaaaaah!

que tal la primera parte del epi?!

El capitan Shun (se pronuncia shon) la besó! y -y-y Yian! oh por dios! es la hija de zuko y katara! (quien se volvió humana lo recuerdan? jsgdajsdjas

¿que creen que pasará con la supuesta falla en el sistema? ¿quien querria hacer algo asi?

Espero que les guste!

comentarios y sugerencias bienvenidas!

Besooos!