DISCLAIMER: Naruto no me pertenece.
ADVERTENCIA: Muerte de personajes/ Leve OoC/ Universo alterno.
Espero que lo disfruten.
El móvil del delito
…
Capítulo 1: Indicios
...
Una cinta de plástico amarilla, rotulada con la habitual advertencia de PROHIBIDO EL PASO, cercaba la escena del crimen. Los funcionarios de la Unidad de Homicidio de Konoha (UHK) ya se encontraban en el lugar, haciendo las pesquisas de rigor durante el levantamiento del cadáver.
―¡Vaya! ―murmuró una voz tétrica―. Tu primer día en la unidad y ya tienes un caso de homicidio que resolver.
Sasuke Uchiha ocultó el paliducho rostro del cuerpo, que se hallaba en posición decúbito ventral, bajo la lona blanca y luego de marcarlo con el indicador número diecinueve, alzó la vista. Clavó sus ojos negros en las gafas oscuras de Shino Aburame y chasqueó la lengua con fastidio, rozando la desidia. Aunque le molestara el manifiesto sarcasmo que el detective Aburame había usado para dirigirse a él, no le daría el gusto de verlo enojado.
Impertérrito, el hombre continuó:
―Sakura está por llegar, pero ya sabemos la causa de muerte.
Esta vez, no tuvo tanto éxito en ocultar su molestia. Sasuke hizo un mohín al escuchar el nombre de la fémina; rompió su postura en cuclillas y se irguió, cuadrando los hombros con prepotencia.
―La estrangularon ―voceó Konohamaru con inflexión queda.
―Tú no deberías estar aquí ―indicó Sasuke viendo en el joven Sarutobi el objetivo perfecto para drenar su molestia―. Ni siquiera deberías vestir ese uniforme.
Konohamaru, quien desde hace tres semanas llevaba la insignia de los policiales estadales, levantó una ceja al tiempo que lo retaba con la mirada.
―No me mires así ―murmuró Sasuke, adivinando la expresión asesina que debía reinar en el semblante del muchacho. Terminó de hacer unas anotaciones en su bitácora y continuó―. Todo el mundo sabe que si te graduaste de la academia fue por las influencias de tu abuelo.
La mueca de enojo de Konohamaru se acentuó, pero antes de que pudiera hacer uno de sus acostumbrados numeritos, Shino intervino:
―La cámara de seguridad de la galería no registró nada.
…
Sakura sacudió la cabeza, saliendo del letargo, cuando la alarma de su beeper le atronó los oídos. Sus ojos dejaron de seguir los pasos de la mujer y la niña que transitaban por la acera de enfrente para enfocarse por un minuto en la pantalla del dispositivo; leyó el mensaje y arrugó el ceño, disgustada. Al alzar la vista para continuar con su enfermizo escrutinio, se halló con que los objetivos de su investigación, se habían perdido por la gran puerta de madera del instituto de primaria más reconocido de la ciudad.
Suspiró rendida.
Cuando se dio cuenta de que la luz roja del semáforo había cambiado a verde, apretó el acelerador de su auto y se largó. Cinco minutos después, estaba estacionándose en la dirección que Shino Aburame le había enviado a su localizador.
―Doctora, Haruno.
Ella asintió para devolverle el saludo a uno de los oficiales que resguardaba las adyacencias de la galería Arena's. Tomó el maletín que le tendió el funcionario; luego de acicalarse la bata blanca sobre la ropa y guindarse la cámara fotográfica al cuello, prosiguió la marcha hacia el interior de la pinacoteca. Antes de llegar al lugar de los hechos, se topó con Shino.
―Llegas tarde ―se quejó éste.
Ella, quien había tenido las últimas veinticuatro horas más vertiginosas de su vida, y que no se sentía con el ánimo para lidiar con las injerencias de nadie, arrugó el ceño mientras se ponía los guantes de látex. Odiaba cuando Shino se tomaba en serio el cargo de jefe interino de la UHK.
―Había mucho tráfico.
El hombre se mostró imperturbable; pese a saber que esa excusa no tenía pies ni cabeza: el departamento de Sakura quedaba a menos de quince minutos de la galería y había muchas vías de acceso que no solían congestionarse.
―¿Dónde está el cuerpo? ―Quiso saber la forense.
Shino torció el labio en una mueca de hastío. Haciéndole una seña con la barbilla, le indicó el camino. Ella cruzó el arco que conducía a la sala de exhibiciones con el dedo sobre el obturador; lista para hacer la acostumbrada toma general de la escena, pero las manos le resbalaron flácidas a los costados cuando, a través del lente de la cámara, pudo vislumbrar la varonil figura de Sasuke Uchiha.
―¿Qué hace él aquí? ―chilló, histérica; los ojos casi desorbitados―. ¿Por qué lo dejaste venir?
―¿Debo recordarte que es un nuevo miembro de la unidad? ―inquirió Shino con hosquedad ante los reclamos. No obstante, al percatarse del exacerbado estado de la mujer, suavizó la rudeza de su tono―. O al menos hasta que Naruto vuelva.
Sakura vaciló unos segundos largos. Cribó todas sus posibilidades al tiempo que, todavía nerviosa, hundía las manos en los bolsillos de su pantalón; se decantó por la primera idea lógica que llegó a su mente. Estiró la liga que acababa de extraer de su jeans y se hizo en el pelo una cola alta. Inspiró hondo y resolvió que en esta oportunidad no actuaría como una esquizofrénica. Ino tenía razón: no podía seguir postergando un asunto que debió resolverse hace diez años. El mismo día que Sasuke la dejó para irse ajustar cuentas sin sentidos.
Sasuke pareció sentir el peso de la mirada de Sakura sobre su espalda, porque abandonó lo que hacía para observarla. Su rostro adoptó un semblante adusto mientras lo hacía. Ella batió las cejas, como quien busca deshacer un hechizo de hipnosis, cuando el silencio se prolongó volviéndose insoportable; le boicoteó la mirada y siguió su trayecto al interior.
La luz blanca del flash de la cámara relampagueó en la habitación. Entonces, cuando Sasuke se hubo ido, ella pudo liberar el aire que había retenido en sus pulmones. El gemido salió lastimero y unas traicioneras lágrimas le rodaron por las mejillas.
Aún no estaba lista.
…
―Ella es Hanabi Hyuga, la socia de la señorita Nohara.
La interpelada rodó los ojos ante el tono empalagoso con el que ese oficial acababa de pronunciar su nombre. Lo vio entregarle unas formas a su superior y su expresión de desagrado se acentuó cuando otro policía, que llevaba esposado a un maleante de poca monta, pasó muy cerca de ella. Se ciñó a la pared, asqueada y luego de arreglarse la falda del vestido, empezó abanicarse con la mano.
―Mi cliente fue notificada para rendir declaraciones en esta comisaría, ―expuso el abogado de la joven―; pero la orden no explica las razones por las que su colaboración es requerida.
―Si es una demanda por separación de activos ―balbuceó Hanabi desde su lugar―. Solo ofrecí comprarle su parte; no entiendo porque tanto drama.
―Es por un caso de asesinato.
―¡Sarutobi! ―lo reprendió Ibiki Morino con inflexión severa. El muchacho cuadró los hombros, azorado―. Busca al detective Uchiha.
―¿Asesinato? ―repitió Hanabi, inquietándose. Enseguida, inquirió― ¡Espere! ¿Dijo Uchiha?
Su abogado asintió sin muchas ganas.
―Pasen por aquí ―los guió Ibiki.
Una vez en la sala de interrogatorios, Hanabi insistió:
―¿Acaso eres pariente de ese detective Uchiha?
―Sí ―replicó, escueto. Los ojos negros se volvieron aún más lúgubre―. Somos primos.
―Shisui ―berrinchó ella― ¿Por qué no me lo dijiste?
―No sabía que él estaba trabajando aquí. Además, desde que mi tío Obito tomó el control de la naviera, mi relación con Sasuke es complicada.
Toda las relaciones Uchiha, lo eran.
Ella guardó silencio mientras reflexionaba. Conocía al dedillo cómo era eso de tener una relación complicada con un primo, con un hermano. Sabía cuánto podía llegar a pesar ser juzgada por quienes, se suponen, tienen el deber moral de apoyarte.
―Señorita, Hyuga ―escuchó que la nombraron cuando se rodó la puerta. Notó una pausa larga y supuso que tenía que ver con la expresión resentida en el rostro de su abogado; al girarse se topó con las mismas líneas marcadas en el rostro del otro Uchiha―. Tome asiento, por favor.
Sabía que se conocían, pero gracias al denso silencio que empezó a tupir la atmósfera, no pudo evitar hacer la presentación:
―Shisui Uchiha; mi abogado.
―Tome asiento ―repitió Sasuke.
La muchacha escuchó anonadada las razones por las que había sido citada a declarar. A pesar de que Sasuke Uchiha se lo repitió como mínimo tres veces, Hanabi se mostró tan estupefacta que cuando consiguió hablar, lo hizo para preguntar:
―¿Muerta?
El detective asintió mientras tomaba nota mental de su reacción.
―¿Y creen que yo lo hice?
―¡Hanabi! ―la increpó Shisui―. ¡Cállate!
―Pero es lo que creen, ¿no es así, detective?
―Adviértale a su cliente que todo lo que diga puede ser utilizado en su contra ―sentenció Sasuke, mirando a Shisui con desprecio.
―A la mierda con todo esto ―gorjeó ella, hastiada; dejando en el tintero todas las lecciones de modales que le habían inculcado por años―. ¿Ya entiendes porque no me caen bien los policías? Te dije que no era nada personal en contra del esposo de Hinata.
Shisui puso los ojos en blanco; Sasuke prosiguió:
―Tenemos entendido que usted aspiraba hacerse de las acciones de la señorita Nohara, co-fundadora de la compañía mobiliaria que actualmente preside.
―Eso no me hace una asesina―bufó la muchacha con petulancia―; solo me hace una experta en mercado bursátil.
―Pudimos constatar que hace tres días alguien realizó un depósito de dos millones de ryos en las cuentas de la mobiliaria ―mencionó Sasuke, tendiéndole un documento que reseñaba los estados financieros de la compañía. Hanabi los estudió con minuciosidad―. Sin embargo, ayer a primera hora ese dinero fue retirado. Hasta donde tenemos entendido, solo usted y la señorita Nohara tenían acceso a esas cuentas y dado que ella está muerta…
―No estás obligada a responder a todo lo que él te pregunte ―le recordó Shisui Uchiha.
Aunque Sasuke puso mala cara, Hanabi se cruzó de brazos, dispuesta a seguir el consejo de su abogado.
―No es necesario que lo haga ―ironizó Sasuke, dándole a entender que era mucho lo que había dicho ya―. Le recuerdo que no puede abandonar la ciudad hasta que la investigación esté cerrada.
Hanabi iba a rebatir pero a una señal de Shisui, se calló todas sus objeciones. Chasqueó la lengua con molestia y se llevó una mano a la cabellera corta. Ante su desenvoltura, Sasuke la miró a los ojos y dijo:
―No parece asustada.
―¿Qué? ―preguntó ella, confundida.
―Es una de las principales sospechosa en un caso de homicidio y no parece asustada.
Hanabi se alisó los pliegues de su vestido mientras se ponía de pie.
―El miedo es un rasgo de los que no tienen talento ―replicó ella, enrumbándose a la salida.
Y Sasuke estaba a punto de creer que los Hyuga eran una familia supremamente talentosa.
…
Sus ojos se despegaron del televisor, (donde el ancla del noticiero meridiano narraba los pormenores del caso Nohara; en el que Neji Hyuga era el sospechoso número uno) cuando la campanilla de la puerta resonó, indicando la llegada de alguien: su cita.
―Lindo lugar ―bromeó Neji, sacándose las gafas de sol―. Cada día me siento más como el gánster de una película de mafiosos.
Sakura apretó los labios hasta reducirlos en una fina línea. Tamborileando la superficie caoba de la barra del bar, dijo:
―Estás en las noticias.
―Una cerveza ―ordenó Neji, tomando asiento al lado de Sakura.
Ella hizo un aspaviento de disgusto ante su indolencia.
―¿De verdad no piensas decir nada?
―No hay nada que decir, Sakura. La policía no tiene nada en mi contra. De lo contrario ya estaría tras las rejas.
―No conoces a Sasuke. Él no va a detenerse hasta que haya…
―En realidad, me tienen sin cuidado los planes de tu novio ―la interrumpió con desdén. Sakura enrojeció hasta las orejas; sin embargo, rebatió:
―Te dije que lo de anoche tenía una explicación.
Neji sorbió de su cerveza.
―¿Y supongo que para eso me hiciste venir hasta aquí?
―Hay cosas más imperiosas que esas ―expuso Sakura, rebuscando en su cartera. Sacó un sobre y se lo tendió―. Estaba embarazada.
―¿Quién? ―preguntó Neji sin entender, pero al abrir el sobre y darse cuenta que se trataba del informe forense de su ex prometida, sintió un calosfrió recorrerlo entero―. ¿Era mío?
Sakura no respondió.
Tres semanas habían transcurrido desde que ella irrumpiera en el Ministerio Público, presa de un ataque de histeria, porque Neji Hyuga la había implicado en un proceso judicial por asesinato. Sin embargo, cuando él logró callarla y hacerle entender que si no colaboraba con él la vida de ambos se iría a la mierda; Sakura, quien no podía darse el lujo de manchar su intachable hoja de vida con un estupro de esa magnitud, terminó accediendo a darle un informe detallado de los avances de la investigación a cambio de que él no la mencionara en sus declaraciones.
Él había cumplido su palabra. Hasta la fecha, el nombre de Sakura no figuraba en ningún expediente policial. Sin embargo, como era de esperarse, el fiscal no tardó en encontrar contradicciones en el testimonio de Neji.
Sakura pegó un pequeño respingo cuando su teléfono celular se convulsionó sobre la barra, dando el aviso de una llamada entrante.
―Es Sasuke ―susurró. La expresión inquisitiva de Neji no varió en lo absoluto, pero la mujer se puso nerviosa―. Seguramente, ya tiene los resultados del ADN.
―¿Cuáles resulta…?
―Los que demostraran si el feto coincide con tu estructura genética ―se adelantó ella, resolviendo si contestar o no.
Neji frunció el ceño. Él no podía ser el padre… ¿o sí?
―No era mío ―afirmó con frialdad mientras que por dentro se desquebrajaba―. Hace mucho que ella y yo… ―Dejó la frase sin terminar; su mente empezó a sacar cuentas.
―Más nos vale ―musitó Sakura, guardándose el celular en el bolsillo de su pantalón. Había perdido la llamada―. Es todo lo que necesitan para expedir una orden de aprehensión en tu contra.
―Puedes estar tranquila. ―Ella asintió a la par que se ponía de pie―. Y, Sakura, deja de escoger sitios tan feos para nuestros encuentros. Este bar de mala muerte no es lo que tenía en mente cuando te dije que quería volver a salir contigo.
Por primera vez, Sakura se permitió disfrutar de la cautivadora apariencia de Neji. Estaba tratando por todos los medios de no verlo de forma libidinosa, pero él nunca se la dejaba fácil. Cada vez que se veían, él terminaba soltándole a bocajarro un comentario descaradamente impúdico y ella solo atinaba a sonrojarse al tiempo que el corazón le latía hasta más no poder.
―Solo evito que nos descubran ―murmuró.
―Ah, sí, eso. ―Neji se tomó todo el contenido de su botella―. Tu novio… Digo: el detective Uchiha ya sabe que te encuentras conmigo.
Sakura se puso lívida y tuvo que volver a sentarse, pues por el temblor de sus piernas, temió que se desplomaría de un momento a otro.
Neji torció los labios.
―¿A poco creíste que me trató así solo porque me considera un asesino?
―¿Cómo lo sabes? ―Quiso asegurarse.
Sakura vio como los ojos de Neji se dirigían a un costado del bar y cuando ella hizo lo mismo, se encontró con que en una esquina estaba apostado un hombre muy sospechoso, que no les quitaba la mirada de encima.
―Lo vi por primera vez la semana pasada, cuando me citaste en aquel hotelucho de carretera. ―Inició su explicación, concentrando su vista en la pantalla del televisor―. Al principio no se me ocurrió que nos vigilaba, pero ayer me lo encontré a las afueras del juzgado. Me alarmé un poco y cuando pensaba tomar cartas en el asunto, lo vi conversando con Sasuke Uchiha.
La forense escuchó el relato con atención, sin poder evitar las miradas furtivas que le lanzó al susodicho en cuestión.
―Eso no significa…
―Sakura, sabes exactamente lo que significa.
Ella hizo un gesto de asentimiento, conviniendo que Neji tenía razón. Entonces, durante un tiempo que ninguno se tomó la molestia de computar, el silencio pasó a ocuparlo todo.
―Debe quererte más de lo que pensaba para no haberte delatado.
―Te aseguro que nada tiene que ver con eso ―profirió en un murmullo la joven. Los latidos de su corazón parecían haber superado la algarada de saberse expuesta―. Él va a utilizar la información que tiene cuando más le convenga. Es lo que Sasuke hace.
―En ese caso, necesito que me hagas un gran favor, Sakura.
Continuará...
Sé que este capítulo es aún más raro que el anterior. Pero les prometo que todo irá cobrando sentido a medida que avance la historia. El fic está, por el momento, dividido en dos tiempos: el que continúa después del asesinato y los acontecimientos posteriores a la conversación de Neji y Sakura en el MP. Sin embargo, conforme se vayan adelantando las investigaciones, irán apareciendo más escenas (casi todas del pasado).
¿Les gusta lo que ven hasta ahora? En cualquier caso, espero que haya sido de su agrado y que me puedan contar sus impresiones.
Al primero en dejar un review le daré una pista invaluable de quien puede ser el asesino.
¡Feliz existencia!
