Maldijo y alabó su suerte mil veces, el panorama entre sus piernas era tremendamente sugerente y su privilegiada mente no podía ordenar una simple palabra. Definitivamente tenía un GRAN problema ahí abajo. Pero tampoco podía quejarse conocía a demasiadas personas a las que les encantaría despertar con una belleza como esa entre sus piernas.

*Flash Back*

-Deberíamos avisar a la policía- sentenció Kain mientras miraba a Zero- Puede que su familia lo esté buscando

-O puede que no, yo aun no vi ningún anuncio de desaparecidos con su foto- dijo Takuma mirando en internet

Kaname se mantenía al margen de la situación de esos dos puesto que estaba demasiado ocupado evitando que Aido le hiciese cualquier cosa al pequeño durmiente

-Pues no sé cómo demonios vamos a cuidarlo, Takuma- suspiró el pelinaranja- Todos tenemos cosas que hacer. Vosotros estudiáis y yo trabajo, no es de gente inteligente tener un enano amnésico en casa. Nos quitaría tiempo y dinero

En cierto modo todos sabían que Kain tenía razón pero no querían dejar al peliplata tirado en la calle, y Kaname por fin entendió por que su madre no le ponerle nombre al conejo que tenían, siempre se le coge más cariño a algo con nombre. Y al final el señor Blandito terminó en la pota. De cierto modo lo de Zero era casi igual.

-Podríamos hacer turnos, en los días laborales y luego los fines de semana pasarlos juntos con el- sugirió Aido mientras tocaba con su dedo índice la suave mejilla del menor haciendo que se moviese en sueños

-¿Qué parte de que no es un perro no entendiste?- preguntaron Takuma y Kain a la vez

-Pero, también puede ser una buena idea. Podemos explicarle cosas básicas de comportamiento y ya veremos después que hacemos con el- dijo Kaname dándole un manotazo al rubio

-Pero por muchas normas de comportamiento que aprenda nos costaría meses que recuerde como hablar- sentenció Kain pasándose una mano por el pelo con gesto cansado

-Puede ser un extranjero- sonrió Takuma- o mejor, un primo que regresó de algún país lejano y quiere aprender japonés

Todos miraron a Ichigo pensando en la imaginación tan desbordante que tenía y en cómo no era escritor o algo por el estilo. En ese preciso momento Zero se comenzó a despertar estirándose como si fuese un minino provocando que todos los reunidos en esa habitación tuviesen pensamientos sumamente libidinosos

-Definitivamente se queda- dijo Kaname decidido- mientras revolvía el cabello plateado con cariño ganándose miradas cargadas de celos por parte de los otros tres

*Fin Flash Back*

Y por eso se encontraba con un adolescente entre las piernas mirándolo con esos enormes ojos amatistas a menos de tres centímetros de su rostro. Kaname se preguntaba si el chaval lo hacía adrede o simplemente no entendía las reacciones que creaban sus actos sumamente sugerentes.

-¿Qué haces en mi cama?- preguntó aun sabiendo que no encontraría respuesta, por lo menos coherente

El menor simplemente sonrió y se abrazo más a él apoyando su cabeza en el pecho de Kaname

-Kaname- Le parecía adorable que solo dijese su nombre de todas las palabras que había escuchado cuando lo recogió de la calle

El momento romántico se desvaneció cuando el peliplata rozo sin querer sus entrepiernas provocando que la ya gran erección del castaño se hiciese más grande provocando un gemido en el mayor y una mirada confundida en el otro cuando lo lanzo por los aires para después correr hasta la ducha metiéndose completamente vestido para aliviar el fuego que corría por la parte baja de su cuerpo.

-¿Cómo demonios consigue ponerme así con tan solo estar cerca mío?- susurro apoyando la cabeza en los fríos azulejos de la pared- ¿Cómo demonios voy a poder contenerme?

-No tienes buena cara, Kaname- le dijo preocupado Kain

El castaño descasaba la cabeza encima de la mesa mientras que Zero jugaba con su pelo

-En estos momentos me quiero morir- susurro con voz de ultratumba- Ni te imaginas lo destructivo que es este mocoso. Me va a volver loco

Kain había ido a desayunar a casa de Kaname porque vivía prácticamente encima de él, el pelinaranja observó al menor mientras jugaba a hacerle "trenzas" a su amigo, lo único raro que vio, fue que Kaname no lo alejase de él como hacía con todas las personas que invadían su espacio personal, debería estar demasiado cansado como para dejar hacerle eso al niño o si no le estaba empezando a pillar cariño.

-Zero- llamó el pelinaranja y ante sorpresa de los dos, el pequeño paró de jugar con el cabello de Kaname y se acercó al más alto de todos con una curiosa mirada

-¿Para qué lo llamaste?- pregunto el castaño aun con el mentón apoyado en la mesa y una mirada inquisidora

-Quería probar si ya conocía su nombre- dijo simplemente mientras examinaba la cara de Zero con más detenimiento- Debe admitir que es toda una belleza

Ante ese comentario Kaname levantó la cabeza movida como un resorte. ¿Qué demonios había dicho Kain? El más alto simplemente siguió con su observación sin tener en cuenta las miradas cargas de enfado de Kaname.

El sonido de unas tripas crujir interrumpió sus acciones para que después Zero se llevase una mano al estomago con mirada confundida. Kain miró a Kaname con una mirada reprobadora mientras que el otro escurría el bulto mirando hacia otro lado.

-Joder, Kaname, no le diste de comer. Recuérdame que nunca te deje cuidar mis plantas- dijo mientras se dirigía al frigorífico del castaño

Zero permaneció de pie mirando como Kain maldecía la dieta sana de Kaname mientras buscaba algo que no necesitase de sartén y tiempo

-Deberías dejar de comprar comida sana, pareces un médico- bromeó. El aludido simplemente levantó una ceja causando una sonrisa radiante en el rosto del pelinaranja- ¡Bingo!

Cuando se dio la vuelta llevaba en una mano un flan y en la otra un plato con una cuchara. Zero cada vez parecía más curioso e interesado en lo que Kain tenía en la mano.

-Ahora pequeño, empieza la magia- dijo con una de sus sonrisas de playboy y depositando el flan en el plato.

El peliplata abrió los ojos con sorpresa y sus mejillas se tornaron rosas de la emoción mientras veía como el flan se bailaba en el plato, cuando el flan dejó de moverse lo toco con un dedo dejando escapar una pequeña risa que cautivo a los dos chicos. Las tripas del pequeño sonaron otra vez haciendo que Kain y Kaname despertasen de su ensoñación, el pelinaranja tomo una porción de flan con la cuchara y se la llevó a su boca para explicarle a Zero como se hacía, el peliplata entendió a la primera el funcionamiento de la acción de comer abriendo mucho la boca para que Kain le diese de comer cosa que el mayor no dudó y le dio a probar una cucharada

Zero aun no sabía que era el cielo, pero eso era lo más cerca que estaba de tocarlo. El dulce sabor se esparció por su boca como una explosión que devastaba todos sus sentidos dejándolo con un sabor indescriptible en la boca. Cuando lo tragó, con bastante esfuerzo debido a la falta de práctica, abrió de nuevo la boca pidiendo más de ese manjar.

Kaname no estaba por la labor de quedarse quieto y mirar como esa bestia parda se quedaba con la atención del pequeño Zero solo para él, se levantó tranquilamente rodeando la mesa, Kain lo miró sin saber muy bien si escapar o preguntarle si estaba bien. Cuando sintió que algo pegajoso impactaba contra su cara no decidió ninguna de las dos cosas anteriores, definitivamente iba a matar a Kaname Kuran ahí mismo. Sí señor, el tranquilo Kaname ahora era una bomba de celos en potencia, ni si quiera pensó en las consecuencias de tirarle a Kain el flan por la cabeza.

-¿Por qué demonios lo has hecho?- preguntó indignado el pelinaranja

-No es normal entrar en la casa de uno y robarle su comida sin preguntar- evidentemente no era por eso pero antes muerto que decirle a Kain que tenía celos

-Joder, Kaname, eres un maldito egoísta no me das ni un flan ni me dejas estar con Zero - evidentemente no era tonto y se había dado cuenta de por qué le había tirado el postre por la cabeza

-¿Yo egoísta? Tú fuiste el único que acaparó la atención de Zero dándole de comer

Los dos echaban chipas en los ojos así que no se dieron cuenta de que Zero ya había terminado de lamer el caramelo del plato y los miraba con suma curiosidad atendiendo demasiado a todas las palabras que se decían

-Vete a la mierda Kuran, ¿Te crees que por recogerlo es de tu propiedad? ¿Te recuerdo que somos cuatro los que estamos metidos en esto?

-Mierda- dijo una tercera voz. Los dos giraron sus cabezas encontrándose con Zero sonriéndoles como un niño después de hacer una travesura-¿Kaname mierda?

Lo único que se oyó fue el golpe que se dio el castaño en la frente y la risa ahogada de Kain tirado en el suelo.

-Puede que un poco si- dijo entre risas

-No deberíamos enseñarle palabrotas- suspiró Kaname con la frente adolorida

-Tienes razoooooooon- gritó Kain al sentir algo húmedo en su cuello

Lo más probable es que si Kaname no estuviese en shock se hubiese lanzado contra el pelinaranja y lo hubiese matado en ese mismo instante, en cambio si Kain no estuviese en shock se hubiese lanzado contra Zero para hacerlo gemir de mil maneras distintas.

Zero se dio cuenta de que varios trozos de flan se encontraban por el cuello del más alto así que inocentemente se acercó con demasiado sigilo cogiendo con la boca un trozo que estaba en la unión del cuello y los hombros, pasando la lengua para poder recoger el máximo de caramelo posible dejando al pelinaranja totalmente extasiado.

-K-Kaname- logró susurrar Kain- ¿Dónde…?

-Al fondo a la derecha.

Cuando terminó de hablar se escuchó el sonido de la puerta del baño al cerrarse se escuchó por todo el piso haciendo que Zero se sobresaltase y mirase a Kaname con curiosidad

-Aún me pregunto cómo vamos a sobrevivir a ti- dijo desordenando los pelos plateados de Zero

El pequeño lo miró con una sonrisa en el rostro mientras sus ojitos amatistas brillaban

-Kaname mierda

Definitivamente Kaname iba a necesitar pomada contra los golpes o su frente no aguantaría muchos asaltos.

-Ya estamos aquí- exclamó Takuma entrando en casa de Kaname con su duplicado de llaves- ¿Qué tal esta nuestro pequeño amnésico?

-Zero, van aquí Zero, vamos Zero- dijo Aido dando palmaditas en sus piernas

-Definitivamente aun no te ha quedado claro que no es un perro- dijo el rubio mayor con una gota en la nuca

De pronto escucharon un ruido en la cocina, se dirigieron ahí con una sonrisa, lo más probable es que Kain esté preparando tortitas y quejándose de la comida sana de Kaname. Lo que vieron les hizo gracia a la vez que les asustó.

Kaname y Kain se encontraban sentados con la cabeza en la mesa. Kain simplemente llevaba una toalla alrededor de la cintura y goteaba por todo el suelo mientras que Kaname tenía el pelo lleno de nudos y trenzas muy mal hechas. Cuando buscaron a Zero lo encontraron en el suelo rodeado de envases de flan por todas partes.

-¿E-Estáis bien?- preguntó Aido. Los dos adultos levantaron la cabeza con cara de "¿Nos ves bien tremendo idiota?"- Al parecer no

-¿Y tú que tal estas?- preguntó Takuma al peliplateado

El pequeño simplemente lo miró con una sonrisa

-Kaname mierda- Takuma solo escucho el golpe de la cabeza de y la risa de Kain contra la mesa.