Disclaimer: Los personajes (salvo Aria y Nathaly) siguen sin pertenecernos. No nos lucramos con esto. Solo nos divertimos.
Muchísimas gracias a todos por los reviews!!!
En este capítulo se efectúa la primera parada del viaje, y en los siguientes se verá lo que hacen ahí. Esperamos que os guste!!
MoonBlackDreamers Corporation os presenta un nuevo capítulo de su primer hijo.
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Maraduders Camping
Segundo Capítulo
Los habían hecho madrugar.
Todavía no despuntaba el sol, y ya estaban todos delante de la verja del castillo, cada uno cargando con sus bolsos, maletas o baúles; esperando un autobús, de la casa del Autobús Noctámbulo, para que les llevase a su lugar de acampada.
Lily estaba con Aria y Remus, sin dejar de sentirse molesta, por las continuas miraditas que intercambiaba la pareja; y las continuas intentonas de Potter de llamar su atención.
La hermana de la castaña estaba un poco más allá, con su novio, que la abrazaba suavemente de la cintura.
Lily miró hacia ellos.
La verdad era que hacían muy buena pareja, pero, había algo entre ellos que no le causaba buena impresión.
Como si en realidad no se quisiesen; aun que saltaba a la vista que si se querían, porque, aquellas miraditas, aquellos besos… aquella hermosa sonrisa que, continuamente afloraba a los labios de Thaly, cada vez que Regulus le susurraba algo al oído, o le daba un beso; era la sonrisa de una chica enamorada.
De repente, Lily notó como alguien le rodeaba la cintura con los brazos, y le apoyaba la barbilla en el hombro.
La pelirroja se giró, con una idea aproximada de quien era, antes de estamparle un puñetazo en los morros a James Potter.
Aria se apresuró a apartar a su primo de la furia pelirroja, y Nathaly corrió a contener a su amiga.
Regulus fue con su chica, de modo que, terminó encontrándose con su "querido" hermano Sirius.
Remus corrió a sustituir a Nathaly agarrando a Lily, ya que estaba seguro de que la rubia tendría que lidiar entre una lucha de "machos Black".
-¿Qué haces aquí?-preguntó Sirius con desprecio a su hermano menor.
-Estoy con mi novia-dijo el Slytherin despectivo.
-¿Te refieres a esta calienta-de-todo que te saca un año?-dijo Sirius señalando a Nathaly con el dedo.
-No te atrevas a insultarla-dijo Regulus con frialdad-Ella es algo mucho más hermoso de lo que tu puedes soñar jamás a aspirar-le espetó.
-Vamos, Regulus, todos sabemos lo que quieres de ella… lo mismo que quieren todos…
-Canuto, que es mi prima…-avisó James desde detrás de Aria.
-Yo la quiero-dijo el Slytherin sin enrojecer ni un ápice.
-Regulus, cielo… pasa de su geta. Es un imbécil-le susurró Nathaly poniéndose delante de su novio.
-Si, Regulus, escóndete detrás de ella, entre sus faldas, ahí es donde quieres estar, ¿no?
-Mira, Black, déjanos en paz, a tu hermano y a mi-le espetó la rubia dando un paso hacia él.
-De verdad, Stone, deberías avergonzarte… podrían denunciarte por pederastia-le dijo Sirius.
Nathaly se acercó más a él, con deliberada lentitud, antes de estamparle el puño en la mejilla y dándole la mano a Regulus, alejarse de allí.
-Canuto… si no te conociese, diría que estás celoso de tu hermanito-dijo James con una gamberra sonrisa.
-¿Celoso de ese hijo puta por el pendón de tu prima?-Sirius esbozó una sonrisa de casanova que hacía que a más de una le temblasen las piernas.
-Black, vuelve a insultar a mi hermana y te mataré-dijo Aria soltando a James y lanzándole al moreno de ojos grises una mirada fulminante.
-No es que la insulte-dijo Sirius con sorna-Es sólo que, tienes que reconocer, que todos quieren lo mismo de ella-dijo el moreno triunfal.
-¡Pero eso no quiere decir que ella se lo de!-dijo Lily exasperada.
James estaba a punto de intervenir, pero, justo en aquel momento, un autobús gigantesco, de color púrpura, apareció de la nada, delante de una masa de confusos alumnos.
Dumbledore los hizo pasar y los reunió a todos en una especie de vestíbulo que había en el autobús, en el que se alzaban unas escaleras de caracol.
-Bien, alumnos, esta será nuestra residencia durante el campamento. A ver, me explico. Este campamento, es errante; conoceremos los lugares mágicos más importantes y emblemáticos de toda Europa, y en dichos lugares, nos hospedaremos en hoteles o albergues; pero, mientras dure el viaje, dormiréis en las habitaciones que hay dispuestas en las tres plantas superiores.-el mago los miró con una sonrisa-Espero que el viaje sea de vuestro agrado, y que lo paséis bien.
Antes de que nadie dijese nada, Lily agarró a sus amigas, a cada una de un brazo, y, sin dejarles siquiera despedirse de sus chicos, subió como una flecha por las escaleras de caracol, para ejercer de okupas en una habitación del tercer y último piso.
Era increíble lo que la magia, con un poco de empeño podía lograr, ya que, en el pequeño espacio aparente, se acomodaban sin dificultad tres camas, una ventana, un armario y un sillón.
Las chicas metieron los baúles en el armario y se sentaron cada una en una cama.
-Bueno, chicas, ¿expectativas para este campamento?-preguntó Lily con una sonrisa.
-Pasármelo lo mejor que pueda, alcohol y fiesta-dijo Nathaly con una pícara sonrisa.
-Lo mismo digo-secundó Aria.
-Ay, chicas, de verdad… desde que os habéis echado novio, estáis de un muermo insoportable-les dijo Lily.
-¿A si? ¿Y que se supone que tenemos que hacer en este campamento?-preguntó Nathaly alzando una ceja.
-Este campamento es para transgredir, pasarlo bien y arrasar-dijo la pelirroja con suficiencia.
Aria y Nathaly intercambiaron una mirada de incredulidad.
Aria se volvió hacia la pelirroja con un brillo peligroso en la mirada.
-¿Quién eres tú y qué has hecho con nuestra Lily?
-Chicas, de verdad… soy yo, y estoy bien-dijo ante las miradas de duda de sus amigas-Es sólo que… no tenemos exámenes, ni deberes… y puedo, por fin, ser yo misma.
-Eso está bien-dijo Nathaly con sorna-Habrá que ver como se toma James que su pelirroja favorita, llamada Peligro Evans se va a convertir en una adolescente hormonal y descerebrada como el resto.
Los ojos esmeraldas de Lily se entrecerraron con furia. Parecía que iba a replicar algo, cuando el autobús trazó una curva particularmente extravagante y acabaron las tres tiradas en el suelo, convertidas en un amasijo de piernas y brazos.
La puerta se abrió, golpeando a Lily en la cabeza, y dejando ver el pasillo, en el que, las puertas abiertas, dejaban ver situaciones similares en las otras habitaciones.
Justo en la habitación de en frente del pasillo, Remus, al verlas, se sacudió de encima a Sirius y James y cruzó corriendo, para rescatar a Aria de debajo de su hermana y Lily.
James voló hacia allí para rescatar a su pequeña pelirroja, que estaba encima de Nathaly, aplastando a la pobre rubia.
-Lils, estás bien.-preguntó el chico de gafas preocupado.
-Si, James, gracias-dijo la pelirroja agarrándose a su mano y poniéndose de, antes de dedicarle una brillante sonrisa al moreno que odiaba.
Mientras tanto, nadie se daba cuenta de que Nathaly seguía en el suelo, y a parecer no se podía levantar.
Sirius se agachó al lado de la chica, y la miró preocupado.
-¿Estás bien?-preguntó con suavidad.
-Se supone-replicó ella con frialdad.
-Si estuvieses bien te levantarías, digo yo, ¿no?
-Si, Black, pero resulta que se me ha enganchado un clavo del entarimado del suelo a la falda, por un lugar tan estratégico que si me levanto se me rompe la falda y se me ve el culo-dijo la rubia con dificultad.
El moreno esbozó esa sonrisa suya, esa que tan asquerosa encontraba Nathaly, esa que hacía que todas y cada una de las chicas de Hogwarts suspirasen por él.
Y sin decir nada más, levantó a Nathaly del suelo sin dificultad.
Y la puso de pie, contra su torso, cubriéndole la rotura de la falda, que dejaba al descubierto casi toda una nalga, con su mano abierta.
El contacto de la mano de Sirius con su piel hizo que la respiración de Nathaly se agitase.
Sintió como enrojecía. Y luchó contra ello, con todas sus fuerzas.
Lo miró a los ojos, y comprobó que el lugar donde le había pegado antes, empezaba a amoratarse.
Le pasó los dedos por allí, intentando ignorar que el tacto de la mano de Sirius era como un cubito de hielo ardiendo.
-¿Te duele?-preguntó en voz baja.
-Las he tenido peores-dijo el moreno mirándola a los ojos.
-Yo… siento haberte pegado-dijo la rubia, siendo sincera. Odiaba llevarse mal con la gente… pero tenía su pronto de mala leche inevitable.
-No pasa nada… tal vez no debí insultarte… después de todo… eres libre de estar con quien quieras… ¿no?
-Eso tenía entendido, si.
-Esto… Black, si no te importa devolverle el culo a mi hermana te lo agradecería-dijo Aria.
La sonrisa de Sirius se ensanchó.
-No, me temo que no-dijo el moreno saliendo de la habitación con Nathaly pegada a él.
Cuando salían por el pasillo, vieron subiendo por la escalera de caracol a Regulus, cuyos ojos vagaron de los de Nathaly a la mano de su hermano en el culo de su chica.
Nathaly iba a decir algo, cuando los labios de Sirius enmudecieron los suyos, y la metió en la habitación, cerrando la puerta con magia a sus espaldas.
-¿Habéis visto eso?-dijo James mirando en dirección a Regulus, luego a la puerta, donde su mejor amigo le acababa de comer la boca a su prima, luego a su otra prima y luego a Regulus de nuevo.
Los ojos de Aria se abrieron de par en par.
Sirius Black era el típico tío con el que, aun no te dabas cuenta y ya la tenías dentro; y su hermana tenía novio. Y, además, odiaba a Sirius Black.
Se abalanzó contra la puerta, y llamó con ímpetu.
No obtuvo respuesta, de modo que se volvió a su, todavía cuñado.
-Regulus, tranquilo-susurró al ver como una vena en el cuello del chico empezaba a palpitar-Te aseguro que mi hermana no hará nada con Sirius, él la ha besado a la fuerza, y ella se desembarazará de él con un par de hostias.
El moreno asintió con la cabeza, abatido.
-Dile que… después… quiero verla…
-Lo haré… y… tranquilo-susurró la chica con una sonrisa.
Aria volvió a su dormitorio, mientras su cuñado bajaba por las escaleras.
-Remus… amor, ¿podrías tirar la puerta?-preguntó con aire inocente.
-Sabes, princesa, que lo haría, pero me he dejado la varita en mi cuarto, y está cerrado.
Aria miró a su primo esperanzado.
-Ídem.
Ella y la pelirroja se miraron.
Había que sacar de allí a Sirius, antes de que Nathaly lo matase.
OoOoO
Nada más entrar en la habitación, Nathaly se retorció y pegó a Sirius un puñetazo en la otra mejilla, para hacer juego con la primera.
-¿Por qué cojones me besaste delante de tu hermano? Es más… ¿Por qué me besaste?-preguntó entrecerrando los ojos como una gata fiera.
-A ver… por dos motivos básicos… Uno, joder a mi hermano tanto como me jodió él a mí durante catorce años; y dos, porque, si quiero conseguir algo de ti, por algo habrá que empezar.
Nathaly le pegó una bofetada, dejándole la marca de tres uñas largas en la mejilla.
-Black, a ver si te enteras de una vez que no soy una chica fácil-dijo la rubia antes de girarse e intentar abrir la puerta; sin éxito.
De pronto notó como Sirius la aplastaba contra la puerta. Y colocaba los brazos a ambos lados de la chica, acorralándola, y pegándose por competo a su espalda.
Nathaly apoyó la mejilla contra la fría madera de la puerta, intentando controlar su respiración. Pero el cuerpo de Sirius desprendía calor.
Los pensamientos de la chica se volvieron inconexos en el momento en que el chico empezó a respirarle tras la oreja derecha empujando con su cuerpo el de la chica, aplastándola; dejándola sin respiración.
Por la mente de la rubia se cruzaron a la velocidad de la luz cuatro conceptos: Sirius Black… está bueno… estamos solos… estoy a su merced.
Y sin poder pensar más, se giró y le pasó las manos por el cuello, atrayéndolo hacia ella y besándolo con fiereza. Una mano del moreno se cerró en su cintura, y la otra se colocó en su culo, otra vez y caminó a ciegas hasta la cama, donde dejó a la rubia y se colocó sobre ella, besándola con ímpetu.
Las manos de Nathaly descendieron por su espalda, al mismo tiempo que los labios del chico bajaban por su cuello.
Aquellos besos eran puro fuego… eran hambre, eran poder.
Tenía el control y lo sabía. Y la chica sabía que nada podía detenerlo si él no quería parar.
Y fue aquello. El saberse en sus manos, lo que llevó a Nathaly a perder la razón de aquella manera.
…
Aria miraba preocupada la puerta de la habitación donde habían encerrado a su hermana.
-Recuérdame que mate a Sirius después de esto-le susurró a Remus, cuya cabeza descansaba en el regazo de la chica, que estaba sentada en su cama, mirando al pasillo.
-No, primita. Como Canuto se pase un pelo; un solo pelo con mi Nathaly, te juro que lo mato. Nadie le toca un pelo a mis niñas sin pedirme permiso.-gruñó James, que estaba tirado en la cama de Nathaly, con una mano encima del estómago y la otra revolviéndose el pelo.
Lily miraba el reloj, esperando que pasasen rápido las siete horas que faltaban para su cumpleaños número 17, y poder así derribar la puerta de Sirius y salvar a su amiga.
Remus se sentó en la cama, y, cogiendo a Aria de la mano salió al pasillo, cerrando la puerta del dormitorio tras ellos.
Apoyó a su chica contra la pared y rozó, suavemente, su nariz con la de ella.
Aria le acarició suavemente la mejilla.
-¿Tu también tuviste que pedirle permiso a James para estar conmigo?-preguntó con suavidad.
-No lo hice… ¿recuerdas aquel moratón que llevaba en el hombro?-preguntó él rodeándole la cintura con los brazos.
-Ajam-musitó ella poniéndose de puntillas.
-Pues creo que valió la pena-susurró él besándola con deliberada lentitud.
Aria le pasó los brazos por los hombros, mientras Remus profundizaba el beso.
…
La camiseta había desaparecido, y los labios de Sirius navegaban por su escote con total libertad, sin que la chica, abandonada a un mar de sensaciones, hiciese nada por impedirlo.
De repente, mientras la mano del moreno subía por su pierna, un pensamiento llegó a su cerebro…
Regulus…
Como una avalancha, la realidad cayó sobre ella, mezclada con un alud de confusos sentimientos.
Soltó un respingo, cuando notó como la mano de Sirius llegaba a la tela de su ropa interior.
El moreno se incorporó y la miró a los ojos.
Nada le iba a impedir conseguir lo que todos de ella.
¿Nada?
Aquellos ojos verdes… azules… brillaban extraños, como si tuviesen lágrimas.
-¿Te encuentras bien?-preguntó en voz baja.
…
Las manos de Remus entraron bajo la camiseta de la chica, lenta, muy lentamente, mientras sus labios abandonaban los de Aria y descendían por su cuello, lentamente, sin dejar de bañar la suave piel con su aliento.
Una mano de la chica descendió por su espalda, hasta llegar al borde de su camiseta, y lentamente, aventurarse por él, subiendo cada vez más, acariciando la suave y blanca piel del chico.
Las manos de Remus llegaron, juguetonas, a la base del pecho de Aria, y de repente, la otra mano de la chica se adueñó del borde de la camiseta del chico y se la quitó, sin dejar de besarlo.
El chico le arrancó la camiseta, con fiereza, y la tomó de la cintura, invirtiendo las posiciones, y quedando él contra la pared.
No podían parar… no querían parar. Hacía calor…
…
Nathaly asintió en silencio, mientras se escurría de debajo de Sirius y alcanzaba su camiseta. Sin importarle ya la rotura de su falda, puesto que se alegraba de conservarla.
Se apoyó en la puerta y miró a Sirius durante un instante.
-Sirius… por favor… ábreme la puerta.
El moreno se acercó a ella y la acorraló contra la puerta.
-Tienes la piel del culo más suave que he tocado en mi vida-susurró en su oído, mientras su aliento bañaba el cuello de la chica.
-Sirius-lo miró a los ojos-Ni media palabra a nadie… ¿entendido?-susurró antes de agarrarse a su cuello con un solo brazo y besarlo con ímpetu.
-Se intentará-susurró el moreno con una pícara sonrisa, dándole un suave beso en la mejilla.
-Y ahora, Sirius… ábreme esta jodida puerta-dijo empujándolo y apartándose de él.
El moreno obedeció con una sonrisa.
Sabían que lo que allí había pasado no debía salir de aquel lugar.
…
Los labios del chico estaban empezando a descender por su abdomen, cuando la puerta del cuarto de Sirius se abrió, y por ella salió Nathaly, seguida del moreno, y en cuatro zancadas entraron en la habitación de las chicas.
Aria y Remus se apresuraron a vestirse, antes de que cualquiera que pasase los pillase de aquella forma; porque al parecer, Nathaly y Sirius no los habían visto, o por lo menos, no se habían fijado en ellos.
En la habitación había una batalla campal.
James gritaba a Sirius, Nathaly gritaba a James y Sirius, también gritaba a James.
-Nathy…
La rubia se volvió hacia su hermana.
-Dime.-intentó que su sonrisa no flaqueara.
-Regulus dijo que quería verte-dijo.
Nathaly asintió.
Y sintiendo los ojos de Sirius clavados en su espalda, salió del dormitorio.
Mientras bajaba las escaleras, se repetía una y otra vez, que Regulus la quería, y Sirius solo pretendía usarla.
Pero… ¿Qué quería ella?
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Hola a todos de nuevo!
Bueno, hemos vuelto, cargadas con un nuevo capítulo que, como mínimo, espero que haya sorprendido un poquito. Ahora es cuando empiezan esas preguntas estresantes que, inexplicablemente, casi todos los autores ponemos en las notas de autor de final de capítulo y que, por lo general pocos o casi nadie responden: ¿Qué pasará entre Thaly y Regulus cuando hablen? ¿Romperán, será una pelea sin importancia o Regulus realmente tiene algo importante que decir? ¿Qué cable se le ha cruzado a Sirius? ¿James se calmará? Y lo más importante… ¿Aria y Remus terminarán lo empezado? (Tal vez esto último no sea taan importante, pero había que poner una pregunta chorra (?))
Gracias por los r&r anteriores y que conste que queremos más! Queremos muuuuuchos más! A montones! Para inundarnos!
Besos y cuidaos! Hasta el próximo capi!
Istar
Hola a todos mis adoradísimos lectores (estoy cariñosa, lo sé xD)
Bueno, pues como dice Istar, espero que el capi os haya sorprendido, y gustado, y eso… porque… chan, chan, chan… para el próximo capítulo prometo que habrá gritos en grandes cantidades, y que no todos saldrán tan bien parados como nos gustaría. Pero para eso, tenéis que hacernos un comentario de texto respondiendo vuestro punto de vista sobre las preguntas que os hizo Istar xD
Eso… que muchísimas gracias por los reviews, y por leernos!! Os quiero mucho!!
Melyn
