La víspera I

Ya estábamos a mediados de verano, exactamente en julio. Aunque fuera verano quería decir que hiciera mejor tiempo, este al igual que mis dos últimos veranos fue uno de los más lluviosos de los que había vivido. La verdad no me importaba porque gracias a ello Edward, mi novio, no se tenía que esconder del sol para pasar desapercibido como un humano. Bueno, Edward nunca pasaría desapercibido, su belleza única, sus movimientos hechizadores, sus miradas deslumbrantes… Sencillamente Edward era el vampiro más hermoso que nunca conocería.

Estaba en su casa, con Alice su hermana de pequeña estatura. Alice era especial para mí, ella fue de las primeras en aceptarme sin dudas en su familia. Fue ella la que más se emocionó cuando supo que Edward y yo nos casaríamos este verano, antes de mi cumpleaños. Así que eso estábamos haciendo, acabando la lista de la boda. Boda de la que no estaba completamente segura, tenía pánico al matrimonio, a sentirme intimidada, a todas las cosas horrorosas que me había contado Renée, mi madre. Lo único que me convencía para seguir con esto era saber que de esta manera Edward, mi amor, siempre me pertenecería y yo a él. Después de la temida boda llegaría mi plena felicidad. Edward me había prometido dos cosas, le sentiría más cerca de mí, más que nunca… y después de tres días insufribles de dolor viviría toda la eternidad a su lado.

- Bella ¿En qué piensas? – Me preguntó Alice.

- Nada… - Notó que la estaba mintiendo, en verdad yo no era una buena mentirosa. Así que para evitar que me preguntara le empecé a hablar - ¿De verdad tenemos que invitar a todas estas personas?

Miré la lista, Alice había invitado a medio Forks, gente que ni conocía… vi la cara que puso de entristecimiento.

– Es que me gustaría una boda sencilla, con lo imprescindible… - Intenté arreglarlo.

- Está bien… - Se resignó, volvió su vista a la lista con el ceño fruncido, aunque así ella era hermosa.

Empezó a tachar nombres hasta que pude ver los nombres de todos mis compañeros de clase, un par de compañeros de Charlie y algunos de Carlisle, todos con sus familias, por supuesto. También estaban Renée y Phil.

Recordaba la charla que me pegó mi madre cuando le llegó la invitación de boda, ya que las invitaciones seguras las habíamos enviado antes. Empezó a decirme que esto sería un error, que éramos demasiado jóvenes, que los pensáramos mucho, que no cometiéramos su fallo… esto último me dolió, después de haber vivido tres años con Charlie, este me caía realmente bien. Él me había cuidado cuando Edward se marchó, y siempre se preocupaba por mí.

En la lista también estaban mis amigos de La Push, me daba igual las rivalidades entre ellos y los vampiros. Unos eran mi familia y otros mis verdaderos amigos.

En total sumaban algo menos de cien personas.

- Oh, vamos Alice… seguro que puedes quitar a alguno más – la miré con una sonrisa de súplica.

- Si, claro, puedo quitar a tus amiguitos los chuchos – dijo cogiendo el bolígrafo entre sus dedos para empezar a borrar el nombre de Jacob Black.

- ¡Para! – Le aparté su gélida mano de la lista – Sabes que ellos irán a la boda, te guste o no. Además de que Jacob y los chicos de La Push ya habrán recibido su invitación.

- Por eso no te preocupes, se le puede mandar otra cancelando su invitación – dijo Alice sonriendo.

- Alice…

- De acuerdo – dijo de mala manera. Tachó unos pocos nombres, pero la lista no bajo de setenta – Esto es todo lo que puedo hacer…

- Vale, manda las invitaciones a quien todavía no las tenga.

Edward se había encargado de enviar las invitaciones seguras a principios de julio. La boda será dentro de un mes, antes de mi veinteavo cumpleaños. Sabia que nunca llegaría a cumplir esa edad como humana, también sabia que cualquier persona normal eso le asustaría, pero a mí esa idea me encantaba.

- Se lo diré a Edward – Se levantó cogiendo la lista y con una velocidad vertiginosa salio fuera de la casa. Mientras yo fui al salón a esperar que Edward llegara.

No tuve que esperar ni cinco minutos, Edward regresó a mi lado enseguida. Puso sus manos entre mis mejillas y dio un suave beso en mi frente, luego otros dos en mis mejillas y por ultimo otro en mis labios. Para esas alturas mi corazón ya latía a una velocidad inhumana. Él sonrió cuando lo notó.

- ¿Qué tal tu día? – Me preguntó con su voz melodiosa. Después de preguntar se apartó de mi, pero no demasiado.

- Bien, estuve acabando la lista con Alice… ¿Te la dio?

- Si, pero será ella quien la mande – Me miró a los ojos y me imagino que vería en ellos mi confusión – Yo quiero estar contigo.

Le sonreí sinceramente y le intenté besar en los labios pero él se apartó. Mi confusión era visible en mi cara. Entonces el me besó con cuidado y precaución.

- Bella, sabes que no me debes subestimar… - me aclaró.

- Se que lo tienes superado, no me das miedo – le volví a intentar besar en los labios, pero esta vez si que lo conseguí. Mi beso se volvió apasionado, como muchas veces conseguía con esfuerzo hacerlo. Él me siguió hasta que notó que a mis pulmones no llegaba el suficiente aire como para seguir viviendo. Se apartó de mi, con una mirada lujuriosa, sabía que el también deseaba la noche después de la boda.

- Respira… - me recordó. Yo respiré pero todavía me costaba, no sabia porque esos momentos con Edward me dejaban sin respiración, pero no me importaban, los deseaba.

- Deberías volver a casa, está oscureciendo y Charlie no tardará en llegar.

- Esta bien… - Primero se levantó él, me ofreció la mano y yo se la agarré para ponerme de pie. Andamos juntos hasta el coche entonces él intento abrirme la puerta del copiloto y yo negándome di la vuelta hasta el asiento del piloto y me metí dentro. Luego entró Edward.

- Sabes que no soporto como conduces mi coche – le dije, pero de una forma cariñosa para que no se enfadara conmigo.

- Si, pero si me dejaras comprarte un nuevo coche no te importaría. – Edward llevaba tiempo intentado persuadirme para comprarme un nuevo coche, con mas caballos y me mejor pintura. Pero yo me negaba siempre, cualquier otro coche que me comprara sería un total desastre para mi salud, ya que la resistencia de mi chevrolet ya no la fabricaban en esos pequeños y rápidos coches.

Cuando llegamos a la casa de Charlie pudimos ver que todavía no había llegado, así que me bajé y entramos a la casa. Edward se sentó en una silla del comedor y yo me dirigí a la cocina para preparar algo de comer. Puse en el microondas los espaguetis del día anterior a calentar y me senté encima de Edward.

- Siento decirte que Charlie está a punto de llegar y dudo que le agrade que te encuentre así…

- Claro, lo que tú quieres es que me quite porque no me quieres… - me dolió decir las últimas palabras pero todo eso era una broma, así que puse una cara triste.

- Claro que no te quiero – me respondió, entonces mi mundo se cayó, no lo entendía. Él vio la cara que puse entonces rectificó – No te quiero, sino que te amo – tomó mi cara entre sus manos y me beso en los labios.

Entonces perdí mis pensamientos y me dejé llevar, hasta que se apartó de mí y me levantó de él sin ningún esfuerzo.

- Ya está aquí – Fue todo lo que dijo, porque en seguida se abrió la puerta de la casa.

- ¿Bella? – Preguntó mi padre quitándose la chaqueta y el cinturón donde guardaba la pistola.

- Si, estoy aquí papá – le conteste, sacando los espaguetis del microondas y poniéndolos en la mesa, a la vez que Edward ponía los cubiertos y los vasos para mi padre y para mí.

Charlie entró en el comedor.

- Edward – fue todo lo que le dijo.

- Charlie – le contesto Edward amablemente.

- ¿Qué has hecho hoy cariño? – me pregunto mi padre.

- Bueno, acabe la lista de invitados con Alice… nada divertido – recordé todas las personas invitadas y mis tripas sintieron una experiencia de vértigo – demasiadas personas para mi gusto – admití.

- Vaya… - Charlie se sentó en su silla, la que hacía unos minutos ocupaba Edward - ¿Te quedas a cenar? – le preguntó a él.

- Oh no, debo volver a casa pronto hoy.

- Te acompaño a la puerta Edward – le dije yendo a la puerta de la casa – No tardes, por favor. – me puse de puntillas y le besé en los labios.

- En cuanto Charlie este dormido estaré en tu habitación – me dijo después del beso, después le vi montarse en su volvo plateado y marcharse. Yo entré y me senté para cenar.

- Bella… ¿Estás segura de esto? Todavía puedes echarte para atrás – me dijo Charlie. Esta conversación la habíamos tenido miles de veces, pero yo no me iba a echar para atrás.

- Por favor papá. Otra vez no… - le supliqué.

- Esta bien, pero no quiero que hagas algo que no desees.

- Sabes que deseo a Edward, y si para estar con él siempre debo casarme así lo haré – le respondí segura de mi misma.

- Jacob siempre te esperará lo sabes… - Y otra vez Charlie adorando a Jake, no se le metía en la cabeza que yo amaba con locura a Edward, y Jake por mucho que lo quisiera solamente seria mi mejor amigo.

- Papá… - con esto le advertí para no empezar de nuevo una discusión.

Cuando acabé de comer fregué los platos y me subí a mi habitación. Me quedé tumbada en la cama, pasando mi dedo por el anillo que llevaba en otro… Era el anillo más precioso que había visto nunca, y me preguntaba si yo sería lo suficiente valiosa como para llevarlo. Estaba segura que Edward merecía algo mejor que yo, pero no me lo podía imaginar con otra. Eso sería superior a mis fuerzas, acabaría suicidándome de verdad.

Me levanté de la cama, no quería seguir pensando esas cosas que me hacían daño. Saqué un pijama que me había comprado con Alice hacia unas semanas y me fui al baño. Me pegué una ducha dejando pasar el tiempo hasta que Charlie se fuera a dormir y Edward llegara. Cuando salí del baño no pude oír el televisor, lo que quería decir que mi padre ya estaría en la cama. Me dirigí a mi habitación casi corriendo, necesitando a Edward. Y allí estaba sentado como una perfecta estatua en mi cama. Me sonrió cuando entré.

- Has sido rápida – me dijo estirando sus brazos para que me sentara en su regazo, y así lo hice – Charlie apenas se acaba de dormir – noté como ponía su nariz sobre mi cabello y olía mi olor.

- No me enteré cuando se fue a su habitación, sino hubiera tardado menos – le respondí con una sonrisa en mis labios, que luego fueron besados por los suyos.

- Será mejor que te duermas temprano – dijo metiéndome en la cama y arropándome sin ninguna dificultad – recuerda que mañana te acompañaran Alice y Rosalie al restaurante.

- Oh, es verdad… - Puse una cara triste – Ya casi no pasamos tiempo juntos…

- No te preocupes, después de la boda pasaremos todo el que quieras juntos – me respondió metiéndose en la cama conmigo y abrazándome.

- Te tomo palabra – me reí, entonces el me empezó a dar pequeños y sobretodo suaves besos por la cara, luego cogió mis muñecas y las besó también.

- ¿Sabes cuánto te amo? – me preguntó.

- Pues… no – me hice la tonta, me encantaba escuchar de los labios de Edward decir que me amaba.

- Te amo, te amo y te amo más que a nada en este mundo – me beso apasionadamente en los labios.

- Sabes que yo también – le respondí.

Me sumí en un sueño, no estoy segura cuando, pero había perdido la consciencia y me había dormido.


Gracias por lo dos reviews

Tuve que partir este capítulo en dos, ya que si no se hacia interminable xD

Cuando acabe la segunda parte la subiré )

ReBee..