Ecos del corazón

Capítulo II

¿Por qué sucedió esto? Quizás, porque jamás hubo exactamente una relación de pareja entre nosotros. No como debería ser, no de la manera como lo esperaba… pero, me enamoré de Yuki tal y como era, con aquella personalidad fría y con ese endemoniado encanto. Acepté las consecuencias de aquello y sabía que era una relación que podía terminarse en cualquier momento. Pero, fui tan feliz a su lado a pesar de todo, aun sus gritos me espantaran por momentos, eran sus caricias las que me tranquilizaban y hacían que me enamorase cada vez más de él. Más y más fuerte, tanto que me arrepiento de mis propias palabras. Al final, el único lastimado soy yo, quizás hubiese sido mejor dejar las cosas como estaban. No… no podía hacerlo, aquella situación era insoportable y mi corazón no podía más con todo eso. Pero, ahora me siento perdido, mis pies desean llevarme hasta él de regreso, mis labios anhelan pronunciar su nombre, mis manos tiemblan con el solo recuerdo de su piel, mis ojos constantemente se humedecen, pero, aun este sufriendo por él, esta separación ha hecho que piense en algunas cosas. Mi corazón está resentido, muy lastimado y maltratado, y es tu culpa Yuki, solamente tu culpa. Estoy confundido, a pesar del amor que te tengo, este corazón me susurra al oído que me aleje para siempre de ti… es extraño, generalmente es la razón quien habla primero, pero, esto ha sido demasiado para mí, demasiado. Supongo será por eso, pero ahora no sé que hacer. Ya no sé lo que quiero, no sé a donde correr, me siento muy deprimido y a veces quisiera, quisiera... ¡no!, ¡no es correcto pensar en eso! Tengo que agradecer las cosas que tengo, por mis amigos, mi carrera, eso es lo más importante ahora, debo seguir adelante, debo olvidar todo lo pasado, quiero ser el mismo Shuichi Shindou de antes, aunque, sé que será muy difícil… es imposible que te olvide, pero, no puedo volver a caer ante ti de nuevo.

-¿Shuichi?

- ...

- ¿Hola?, tierra llamando a Shuichi.

- ¿Eh? – levantó la mirada y se encontró cara a cara con su mejor amigo.

- ¡Por fin regresaste al mundo mortal!, ¡hace media hora que te estoy hablando y no me has prestado la más mínima atención! – exclamó su amigo con cierto aire ofendido.

- Lo siento Hiro, es que estaba un poco distraído.

- ¿Distraído?, ¡estabas completamente en la luna! De seguro estabas pensando en él otra vez.

- De… ¿de quién hablas? No estaba pensando en nadie – dijo Shuichi nervioso, poniéndose de pie, ya que había estado recostado sobre el suelo.

- Shuichi, ¿no crees que si lo habláramos te sentirías mejor?

- Yo, esto… ¡Casi lo olvido!, tengo que... ¡tengo que ir a comprar algunas cosas!, ¡regresaré a tiempo para el concierto!, ¡lo prometo! ¡Nos vemos después Hiro! – dijo Shuichi saliendo apresuradamente y casi golpeándose con la puerta.

Shuichi caminó rápidamente hasta llegar a la calle y volteó a ver hacia aquella ventana con la luz encendida que correspondía a la habitación de Hiro. Pero, en esos momentos se echó a correr con todas las fuerzas que sus piernas podían darle, solo quería alejarse de ahí, huir de todos si era posible. La verdad era, que no tenía nada que comprar, solo había querido evitar responderle a su amigo. Se sentía un poco culpable al haber estado pensando en Yuki como siempre, y él tampoco había dado señales de querer hablar con el cantante, esto demostraba el poco interés que le ponía al asunto. Esta vez, realmente era diferente, después en una pelea Yuki siempre era el que aparecía con aire de mafioso para sacarlo a la fuerza de la casa de quien sea y llevarlo de nuevo al departamento, pero, había pasado la noche en casa de Hiro y no había recibido ni una llamada, mucho menos un mensaje de texto. Shuichi sacó su celular y se quedó contemplándolo, ahora que lo pensaba bien, si Yuki llamase no sabría que decirle, tal vez al rubio le sucedía lo mismo.

La tarde cayó rápidamente, aquel día había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos. El concierto sería esa misma noche y sus ánimos habían desaparecido por completo. En eso, empezó a llover levemente, hacía mucho frío, pero Shuichi se dejó caer sobre una banca del parque mientras alzaba la cabeza para contemplar el cielo gris y nublado.

- ¿Éste es el final? Después de lo que vivimos… ¿todo se acabará de una forma miserable?

Shuichi se llevó una mano al estómago, en ese momento le ardía mucho y se sintió mal por estar mintiéndole a Hiro. Desde que dejó a Yuki, no había querido comer nada. Hiro se mataba cocinando algo que fuera comestible, pero, ni siquiera había querido probar las cosas que su amigo le hacía para animarlo, claro que esto no lo sabía Hiro. Shuichi aprovechaba los momentos para poder escaparse, y cuando regresaba le mentía diciéndole que había comido en otro lugar, pero no era cierto. Shuichi solo esperaba que el concierto pasara y después se ocuparía de su propia vida. Al menos esa era la idea.

La hora del concierto se acercaba y él estaba abandonado a su suerte en aquella banca del parque. Y, estando en ese trance, algo extraño sucedió. Shuichi empezó a sentir una mirada penetrante sobre él. No podía distinguir de donde provenía, ni quien era el dueño de aquella mirada, pero, sabía que esos ojos desconocidos estaban fijamente puestos sobre él. Temiendo que se tratase de alguien que lo había reconocido, se puso de pie lentamente y se limpió el rostro de las lágrimas mescladas con algunas gotas de lluvia. El haberse levantado tan rápido hizo que sintiera leves mareos y tuvo que apoyarse contra la banca, pero, al ver lo tarde que era, ignoró por completo esta sensación y regresó a casa de Hiro. Cuando llegó a su departamento, encontró a Hiro muy nervioso, caminado de un lado a otro con el teléfono en la mano.

- Ya regresé – dijo Shuichi tranquilamente.

- ¿¡DÓNDE TE HABÍAS METIDO!, ¡UN POCO MÁS Y LLAMO A LA POLICIA! Pensé... ¡pensé que habías hecho alguna tontería! – le gritó Hiro desesperado, acercándose a él y abrazándolo como si no lo hubiese visto en años.

- Lo siento, solo fui a caminar y la lluvia me sorprendió - dijo, mientras su amigo se contenía las ganas de estrangularlo ahí mismo.

- Por favor, no vuelvas a hacerme eso, no vuelvas a desaparecer así y menos la noche que tenemos un concierto.

- Lo sé, lo siento.

- ¡Mírate como estás! ¡Debes tomar un baño ahora mismo! ¡En una hora salimos para el local!

- Está bien.

Shuichi hubiese deseado que el agua de la ducha lo ahogase, pero, esto era imposible al menos que tuviese una tina enorme en donde meterse y olvidarse del mundo. Mientras se duchaba, el celular, que estaba dentro del bolsillo de su pantalón colgado en una percha, empezó a vibrar varias veces, pero, como se encontraba tan perdido en sus pensamientos, ni siquiera lo escuchó. Había perdido la noción del tiempo y si no fuese por los golpes en la puerta de Hiro, se hubiese quedado toda la noche en el baño. Por la prisa, Shuichi dejó su celular y salió siendo arrastrado por Hiro.

Al llegar y bajar a empujones del taxi, se encontraron cara a cara con su adorable manager. Míster K se veía más intimidante esa noche, hasta parecía haberse conseguido un arma más grande que cuidaba con recelo. El rubio se acomodó los lentes, pasó una mano por su nuevo juguete, y después dijo con voz tranquila, pero amenazadora.

- Los quiero en los vestuarios ahora mismo. Han tenido suerte, ya que el concierto será a las 8:30 P.M. Mnmn, parece que hay un problema con las luces – dijo K sin dejar de acariciar su arma mientras les hablaba. Sí que se salvaron esta vez, pero, un poco más y no la cuentan…

Ninguno de los chicos espero que se lo repitiera dos veces. Ambos corrieron a los vestidores para prepararse. Apenas las ayudantes vieron a Hiro, fueron a atenderle, y Shuichi aprovechó para sentarse en un sillón. De repente, se sentía mal y ni siquiera oía las palabras que Hiro le decía a lo lejos.

-¿Shindou-san?, ¿estás bien? – preguntó Suguro acercándose al verlo en aquel estado tan deplorable.

- Solo es cansancio…

- Te ves muy pálido, ¿no quieres que te traiga algo para beber?

Y, cuando Shuichi iba a responderle, en ese instante tocaron la puerta. Hiro se escapó de las ayudantes, empujando a Suguro para entretenerlas y fue a ver quien era. Se imaginaba que debían de ser los técnicos para informales sobre el problema de las luces, o quizás algunas fans que habían burlado la seguridad del local, pero, al abrir la puerta puso una expresión de amargura al ver de quien se trataba. Hiro tuvo la tentación de tirarle la puerta en las narices.

- ¿Qué quieres? - dijo Hiro en voz baja para que Shuichi no lo oyera.

- Sé que Shuichi esta aquí y quiero hablar con él.

- Ahora está descansando y por si no lo notaste, en quince minutos saldremos a escena.

- No me iré hasta hablar con él – dijo tranquilamente Yuki, sin importarle sus molestas miradas.

- ¿Por qué eres tan terco? Sabes, me alegra mucho que Shuichi por fin te haya dejado – dijo el joven con una sonrisa burlona en su rostro, no lo había podido evitar. Pero, al levantar la voz, Shuichi lo escuchó y se puso de pie de un salto para acercarse a la puerta. Apenas vio al escritor, sintió como el corazón empezaba a palpitarle salvajemente, haciendo que se viese más pálido de lo que estaba hace algunos minutos.

- Yuki…

Y, en ese momento, aprovechando el descuido de Hiro, Yuki lo empujó a un lado y entró a los vestidores. Shuichi no esperaba verlo aquella noche, en realidad, ni siquiera se le pasó por la cabeza que pudiese aparecer antes del concierto. Pero, como siempre Yuki había esperado el peor momento para aparecerse y Shuichi no estaba preparado para tener aquel encuentro. Al menos no en esos instantes.

- ¡Te dije que no podías entrar! – le gritó Hiro, mirándolo de una manera asesina y estando a punto de llamar a seguridad.

- Yuki, ¿qué haces aquí? – preguntó débilmente Shuichi.

- He venido para hablar contigo. No tomará mucho…

- Está bien, aún tengo algo de tiempo. Regresaré en cinco minutos Hiro – dijo tragando saliva e intentando sonar tranquilo mientras se dirigía a su amigo, pero, estaba tan nervioso que tuvo que morderse los labios para controlarse un poco. Su amigo no le quitó la mirada hasta que Yuki desapareció por la puerta, y aun después de ello, sentía un sabor amargo en la boca. Con la sola presencia del escritor, sabía que las cosas no saldrían bien aquella noche y eso lo preocupaba.

Una vez que Shuichi llevara al rubio a uno de los cuartos disponibles y cerrase la puerta tras de sí, el ambiente se volvió muy tenso. Ninguno dijo ni una palabra, aquel silencio era muy incómodo para ambos. Shuichi no se atrevía a verlo directamente a los ojos, sentía que si lo hacía, volvería a ser arrastrado por sus endemoniados encantos. El cantante quería ser breve y evitar estar demasiado tiempo a solas con él, pero, en el momento en que le iba a decir algo, Yuki se acercó y lo arrinconó contra la pared de una manera brusca.

- ¿Qué estás haciendo? Yuki… - dijo Shuichi nervioso al sentir las suaves manos de Yuki empezando a acariciar sus brazos y subir hasta su rostro. El escritor sujetó su barbilla y lo obligó a que lo viese a los ojos. Aquellos latidos salvajes de su corazón, empezaban a agitarlo y a hacer que sus manos temblasen.

- Ya déjate de tonterías, vas a regresar conmigo cuando termine el concierto.

- ¿Acaso es una tontería preguntar que sientes por mí?

- No… pero, eso algo que no puedo responder.

- ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué no puedes decírmelo!? Será… ¿¡Por qué no sientes absolutamente nada!? – gritó Shuichi perdiendo el control. Quería llorar para que viese lo afectado que estaba, pero, esta vez por más que lo deseó sus ojos se negaron a soltar las lágrimas.

- Tú siempre me atacas con preguntas que no puedo responder – dijo Yuki con voz tranquila.

- Será mejor que te marches, casi va a empezar el concierto y no…

Yuki no lo dejó terminar ya que se abalanzó sobre él y lo besó profundamente. Los mareos de Shuichi habían regresado, quería empujarlo y salir del cuarto pero la cabeza le empezó a dar vueltas. ¿Por qué justo tenía que ser aquella noche?, ¿por qué Yuki le hacía eso? Shuichi sintió de repente que todo se oscurecía, en ese momento su cuerpo se volvió muy pesado, y ya empezaba a arrepentirse por no haber comido algo antes de salir. Tuvo que apoyarse contra Yuki al no poder mantenerse de pie con normalidad. El escritor se dio cuenta de que algo le sucedía, iba a preguntárselo, pero en eso, Shuichi se apartó lentamente recuperado el control de su cuerpo.

- No vuelvas a hacer eso - dijo con voz entrecortada.

- Oye, ¿qué es lo que tienes?

- Nada…

- ¿Y qué fue eso? Por poco y te desmayas.

- ¡Ya te dije que no es nada! ¡Ya déjame tranquilo! ¡Ni siquiera deberías estar aquí!

- ¿Qué?, ¿qué estas diciendo?

- Quiero que te alejes de mí.

-Estás… ¿Estás seguro de querer terminar conmigo? – la expresión de Yuki cambió un poco. Ya no se veía tan confiado como hace unos minutos.

- ¡Ya te lo dije! ¡No quiero verte nunca más!

- Shuichi...

Con solo escuchar su nombre de sus labios, sintió como si una corriente eléctrica poseyera su cuerpo. Shuichi reaccionó en ese momento y se alejó de él. Yuki no podía creer en sus palabras, ya que el pelirosa evitaba su mirada y podía ver que sus labios temblaban. No era tonto, el dolor que Shuichi sentía al decir esas duras palabras se podía sentir a kilómetros. Lo peor era, que sabía que podía acabar con ese sufrimiento, solo debía decirle lo que sentía y todo se solucionaría. Yuki sujetó del brazo a su amante en un impulso y abrió los labios para decir algo, pero alguien entró inesperadamente para avisarle que debía salir al escenario.

- Lo siento, debo irme – dijo Shuichi secamente.

Y, eso fue todo. Yuki lo soltó y dejó que el cantante se marchase sin haberle dicho absolutamente nada. Lo único que pudo hacer fue llevarse una mano a la cabeza y encender un cigarrillo nerviosamente. Yuki se sentía como un idiota por haberlo tratado de esa manera, no sabía que hacer ahora, quizás lo mejor sería irse, pero no, no dejaría que Shuichi se alejara de él. Así, que decidió quedarse en el concierto, y así tal vez, se le ocurriría algo para convencer a Shuichi de que regresara. No estaba dispuesto a que todo se acabara tan fácilmente, y mientras intentaba poner sus ideas en orden, buscó un lugar de donde se viera mejor el espectáculo.

En el local había mucho alboroto. Las fanáticas estaban muy ansiosas por haber esperado media hora más, pero, en el momento en que la banda apareció en el escenario y las luces empezaron a brillar en la oscuridad, todas olvidaron la espera. Yuki miraba fijamente a Shuichi, mientras tanto él se concentraba para no arruinarlo todo. Empezó a cantar intentando olvidar aquel encuentro tan doloroso, y así estuvo por media hora, tratando de aparentar una alegría que no sentía. Al acabar ese último tema, de repente se quedó paralizado, la canción que seguía era aquella que había hecho especialmente para el escritor, no podía seguir adelante, no con esa canción. Shuichi se sintió muy mal, Hiro notó inmediatamente eso e intentó dar alguna señal para que cambiasen la canción, pero ya era tarde, la melodía estaba sonando y las fans esperando en medio de gritos. Shuichi intentó respirar, pero sentía una presión en el pecho que se lo impedía. Después de aquel encuentro, le era imposible cantar ese tema sin que sus ojos se llenaran de lágrimas. Yuki lo vio desde lejos, se daba cuenta claramente que las cosas no iban bien y empezó a tratar de abrirse camino entre la multitud. Shuichi sentía que sus manos le temblaban, todo lo daba vueltas, sus ojos se le cerraban y las piernas se debilitaban. Los sonidos se le mesclaron hasta formar un ruido espantoso, escuchaba a lo lejos las voces de Hiro y Suguro quienes se acercaban a él. Pero, a pesar que intentó calmarse no pudo más, aquellas últimas palabras dirigidas a Yuki, aquel último beso, el pánico que sentía ante la idea de no volverlo a ver y el creer que jamás lo quiso, lo hicieron perderse por completo. Sin aguantar más toda esa presión, se desvaneció cayendo sobre el frío piso del escenario.

Todos quisieron acercarse a él para ayudarlo. Hiro, Suguro, K, hasta Tohma Seguchi estuvieron a un paso de él, pero, se detuvieron en seco. Yuki también lo hizo, cambiando su expresión por completo y sintiendo una rabia difícil de describir.

Ahí en el escenario alguien había aparecido de repente y llegado mucho antes junto a Shuichi. Ryuichi Sakuma se encontraba arrodillado en el suelo mientras acariciaba la cabeza del pelirosa en medio de los gritos de las fans. Nadie entendía cuando había llegado, pero solo estaba clara una cosa, que los chismes de la separación del escritor y el chico habían llegado rápidamente a sus oídos. Y, esto lo demostró cuando levantó a Shuichi en brazos y le dirigió una mirada de profundo odio al rubio, para después, llevarse al cantante hasta la habitación donde un grupo de primeros auxilios esperaba para atenderlo.

Continuará…