Disclaimer: Los personajes y la historia pertenecen a Walt Disney Animation Studios, a mi solo me pertenece el tiempo que invierto… y la película en DVD XD.

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Deja de pensar en eso de una vez

La vida en el palacio era de lo más raro, aunque tenía claras ventajas. Tener una cama y dormir de corrido eran unas de ella. Comer tres veces al día era también una novedad. Una habitación propia y algo de ropa nueva. Era la gran vida y sin embargo, a Flynn le estaba costando trabajo acostumbrarse.

No podía evitar apartarse del camino cuando se topaba con guardias. Desayuno y cena eran mucho para él, solo almorzaba. Dormir de corrido le resultaba imposible, se despertaba de vez en cuando solo para echar un ojo a los alrededores.

Pero lo peor de todo era tener a Rapunzel tan cerca.

¿Por qué era lo peor?

Porque el palacio estaba lleno de gente por todos lados a toda hora. Siempre había una doncella, un soldado, un chambelán, un rey o una rana en los alrededores. ¿Privacidad? Esa palabra había sido arrancada del diccionario y arrojada por la ventana.

Flynn quería pasar mas tiempo con la princesa, pero eso se estaba convirtiendo en una tarea titánica. Entre el tiempo que Rapunzel le dedicaba a las lecciones que sus padres habían dispuesto y las horas que él pasaba haciendo labores por toda la ciudad, apenas lograban conversar por las tardes en los jardines del plació. Eso si es que el no terminaba extenuado o que la visita de algún príncipe de algún reino absorbía el resto del día en una reunión en la que el infame Flynn Rider no tenia cabida.

Estaba convencido de que todo era un plan delicadamente orquestado por el Rey y suspiro pesadamente con esa idea rondándole la cabeza, mientras observaba las luces del salón de banquetes en silencio. El ruido proveniente de las ventanas dejaba muy claro que aquella seria una fiesta que duraría toda la noche y el tendría que volver pronto a terminar el trabajo que había dejado inconcluso en los establos del palacio.

"No va a venir esta noche Rider, date por vencido."

Dejó de mirar las ventanas y comenzó a caminar por los adoquines arrastrando los pies. Una idea le carcomía los sesos mientras sus pasos comenzaban a ganar ritmo, odiaba pensar en ello, pero que pasaba si era cierto.

-Espera a que ella se aburra.- le había dicho un cabo mientras ambos limpiaban la armería real. - ¿O es que en verdad crees que está enamorada de ti? ¡JA! Fuiste el primer hombre que vio en toda su vida, solo la deslumbraste, dale un par de meses y veras.-

¿Deslumbrarla? Flynn sabía lo que era deslumbrar a una chica, lo había hecho muchas veces con los más variados fines, pero esto era diferente. Tenía que ser diferente. Entendía muy bien lo que sentía por Rapunzel, cada que la veía cien mariposas le revoloteaban en el pecho y se le dibujaba una sonrisa estúpida en los labios.

No, no la había deslumbrado, era él quien estaba deslumbrado.

Se detuvo y giro para regresar al punto de encuentro, pero no había dado ni dos pasos cuando vio a alguien corriendo hacia el. No era difícil adivinar de quien se trataba pues sus pies descalzos chocaban con los adoquines a un ritmo inconfundible. Un segundo después Rapunzel colgaba de su cuello en forma juguetona.

-Perdona.- dijo intentando recuperar el aliento. –No encontraba la forma de escaparme de la fiesta.-

-No te preocupes preciosa. La espera vale la pena.- luego dio una vistazo a sus pies. -¿Dónde están tus zapatos?-

-Me los quite, no podía correr con ellos. Ahora, hay que irnos de aquí antes de que alguien venga a buscarme.-

-¿Irnos? ¿No vas a volver a la fiesta?-

-No. Ni te imaginas lo desesperante que es el príncipe de Baviera, no habla de otra cosa que no sea su tonto caballo.- lo tomó por la muñeca y le dio un suave tirón para animarlo. –Por favor Eugene, sácame de aquí. No dejes que me encuentren.-

Flynn parpadeo algo sorprendido pero de inmediato supo qué hacer. Esa era una petición que cumpliría encantado.

-Se exactamente a donde podemos ir.-

El castillo de Corona siempre estaba lleno de gente, pero el ladrón conocía un lugar tan difícil de alcanzar, que nadie jamás podría encontrarlos. Ayudo a la chica que lo acompañaba a subir por las paredes y los minaretes, escalaron por los pilares y se encaramaron de las tejas. El que Rapunzel hubiera vivido toda su vida en una torre le daba una soberbia resistencia al vértigo y Flynn se encargaba del resto, así que no les tomo mucho tiempo llegar al tejado más alto, sobre el salón del trono.

La princesa no pudo evitar contener el aliento ante tan maravillosa panorámica. Las estrellas comenzaban a brillar por el este y la luna se resbalaba por la superficie del lago. Cada casa se iluminaba con el resplandor de las velas y las chimeneas, y en las calles, las farolas, destellaban con luz naranja.

-¡Que hermosa vista!-

-Lo sé.- contesto él mientras se sujetaba del medallón que sobresalía del techo. –Subo aquí de vez en cuando. Es un buen lugar para pensar y estar a solas.-

-Deberías de haberme traído antes.- Rapunzel se sentó en el techo contemplando las estrellas. Flynn la miro por sobre su hombro.

-Es que últimamente estas TAN ocupada con esos príncipes que vienen a visitarte…- dijo en son de broma, aunque realmente no le pareció tan gracioso una vez que lo dijo.

-No me digas que estas celoso.-

-Flynn Rider jamás estaría celoso.-aseguro mirando al horizonte. La voz de Rapunzel tenia un toque de diversión cuando volvió a hablar.

-¡Eugene Fitzherbert estas celoso!-

-Claro que no, para nada. Además. ¡Imagina que terrible seria vernos más seguido! Probablemente te… aburrirías… de mi.-

Una suave risa corto el silencio de la noche. Flynn se giro para ver a la princesa, que se reía mientras ocultaba su sonrisa con el dorso de la mano. Luego ella lo miro y palmeo el espacio a su lado, invitándolo a sentarse cerca.

-¿Aburrirme de ti? Eugene, te das cuenta de que me dices eso después de que trepamos hasta lo más alto del castillo, para poder estar solos unos minutos. ¿Cómo podría aburrirme?- ella se acerco y acomodo su cabeza en el hombro de él.

-No se, puede ser que el caballo del príncipe de "Dondeseaqueesteeso" sea más interesante.-

-Ni todos los caballos, ni todos los príncipes, podrían nunca ser más interesantes que tu.-

-¿Incluso si tu padre quiere matarme?-

Ella rio de nuevo.

-Eso solo te hace más encantador. Además, el no lo hará, sabe que eres la única razón de que yo sea feliz.-

Flynn la observo unos segundos. Esta chica era maravillosa y no tenía idea de a que dios o santo darle gracias por haberla encontrado y permitir que le aporreara las ideas con su sartén, pero estaría eternamente en deuda. Iba a trabajar para… ¿Trabajar? ¡Los establos!

-¡Oh Dios, los establos!-

-¿Qué pasa con los establos?-

-No termine lo que me pidieron. Ay cielos, Maximus se pondrá furioso.- hizo el intento de pararse, pero Rapunzel no se movió y el la miro.

-Solo un minuto más. Por favor.-

-Todo el tiempo que quieras.- le acomodo un mechón de rebelde cabello castaño detrás de la oreja y ambos sonrieron. -Pero si hay un caballo intentando escalar los costados del castillo tu tendrás que explicarlo.

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Nota de Autora: Hola de nuevo. Pues bien, nuestro querido Flynn está un piquín celosito, pero solo un poco. Se le pasara rápido, lo prometo. Además Rapunzel sabe muy bien como calmarlo. Esta viñetita salió muuucho mas corta que la anterior, pero pues de nuevo, es lo que me salió. Prometo que la siguiente viñeta será divertida. Quiero aclarar, cosa que debí hacer en el primer capi, que los nombres de los reyes y los reinos vecinos son alemanes ya que el cuento original de Rapunzel es alemán.

Gracias a Tamy, Bernii, Argin Heart y Sandy1994, por sus reviews (perdón si luego no contesto, pero me come el tiempo) y al resto, mil gracias por leer, espero que les haya gustado…

Ahora, ¿Ven ese botoncito de abajo? Juro que si lo pican se siente chistoso, jeje déjenme un Review y hagan me feliz.