Sam había perdido la cuenta de las horas que habían pasado desde que había llegado a casa de Bobby con Dean. La parte más dura había sido llegar hasta allí, ver a su hermano en el asiento de atrás, inconsciente, pero otra vez con él.
En ningún momento de los tres meses que habían pasado después de la muerte de Dean; Sam nunca se había hecho a la idea de que aquello fuera real. Sin embargo, por mucho que ahora tenía consigo a Dean, que lo había recuperado, que lo veía respirar y que sabía que se pondría bien, le costaba imaginarse por lo que habría pasado y se sentía tremendamente culpable por creerse el causante de los sufrimientos de su hermano.
Si no hubiera estado conduciendo y si no hubiera tenido que estar atento a la carretera, no habría apartado la mirada de Dean, temiendo que al hacerlo fuera a desaparecer de nuevo, que aquello tan sólo hubiera sido una ilusión y que en realidad, él continuaba estando completamente sólo y su hermano sufriendo en el infierno.
Antes de aparcar el coche, Bobby ya lo estaba esperando en la puerta. Se le notaba perfectamente el nerviosismo en el rostro, pues por mucho que Sam le había dado la noticia, no se lo podía creer.
Sam ni siquiera necesitó la ayuda de Bobby para cargar con su hermano, quería hacerlo él, sabía que tenía que hacerlo él, porque si él había sido siempre la mayor responsabilidad de Dean, ahora sentía que Dean era su mayor responsabilidad y que él era el único que podía cuidar de su hermano.
Bobby no dijo nada cuando Sam entró en la casa, al mirar el rostro cansado, pero esperanzado del chico, se dio cuenta, que no merecía la pena intentar decirle nada, no al menos hasta que se hubiera encargado de Dean. Por eso, le dejó tumbarlo en la cama, que le lavara y curara las heridas, que le vendara aquellas heridas que parecían ser de mayor importancia y quedarse a su lado el tiempo que necesitara hasta que estuviera preparado para hablar.
Sam tampoco dijo nada, pues no quería hacerlo, no quería empezar a preguntarse todo lo que rondaba por su cabeza desde que Dean había aparecido en medio de la carretera. En ese momento, no quería saber nada que supusiera reconocer que le había fallado, que alguien que no había sido él, había ayudado a su hermano a salir del infierno, que alguien se había encargado de llevar a cabo el trabajo que tanta desesperación le había provocado por no encontrar la forma de hacerlo él mismo. Alguien había protegido a su hermano, cuando debía de haberlo hecho él.
- o -
Así habían pasado más de veinticuatro horas; los dos hombres habían permanecido pendientes todo el tiempo de Dean, pero este no había dado señales de recuperar el conocimiento y llegar a despertar. Hacía un rato que Bobby había dejado sólo a Sam, pero este parecía no haberse dado ni cuenta, pues su mirada estaba permanentemente fija en Dean, por si llegaba a despertar o por si solamente hacía cualquier tipo de sonido.
Una mano tranquila y serena, se apoyó en su hombro y Sam se sobresaltó al notarla, se dio la vuelta y descubrió quien acababa de llegar. "¿Cómo está?" Ellen estaba allí, le sonreía con cierta tristeza en al mirada, pero al menos le sonreía.
"No lo se, no ha despertado, tan sólo parece dormido, pero las heridas…" Sam recordó por un momento como había encontrado a Dean, los golpes, los rasguños, la sangre y las heridas habían sido demasiado para él, como para no imaginarse lo que debían de haberle hecho pasar allí abajo.
"Pareces cansado, deberías dormir un poco." Sam sabía que su amiga tenía razón, que sólo trataba de cuidarle, como haría su madre y que tenía que descansar si no quería terminar cayendo enfermo.
Pero por mucho que los párpados le pesaban, por mucho que su espalda le estaba matando y por mucho que todo su cuerpo le estaba gritando desesperadamente, no podía hacerlo, tenía que quedarse allí, hasta ver de nuevo los ojos de su hermano abiertos y saber que realmente había vuelto con él.
"No puedo, no quiero que despierte y se encuentre solo, quiero estar a su lado. Él me necesita." Ellen se agachó hacia él y como si se tratara de su propio hijo, le acarició la mejilla. Le comprendía perfectamente, si algo parecido le hubiera sucedido a Jo… seguramente ella haría lo mismo que Sam estaba haciendo en ese momento.
"Claro que te necesita, pero estoy segura que no quiere verte enfermo o fijarse en las ojeras y pensar que lo estás pasando mal por su culpa. Dean no querría verte mal, no creo que pudiera soportarlo."
Sam desvió la mirada hacia su hermano. Ellen volvía a tener razón, si Dean lo veía tal y como estaba ahora, hecho polvo, cansado y agotado, intentaría hacerse el fuerte, trataría de no demostrar ningún tipo de dolor o angustia, tan sólo para que Sam no se preocupara por él.
"¿Me avisaréis en cuanto despierte?" Ellen asintió y se apartó para dejar que Sam se levantara, antes de que se arrepintiera y quisiera quedarse allí. Lo dejó marchar y se sentó donde había estado.
No pudo evitar tomar la mano de Dean entre las suyas y apretarla. Adoraba a esos chicos y cuando se enteró de la muerte de Dean, creyó que una parte de su mundo se derrumbaba.
Ya había perdido a su marido, incluso a John, pero ahora que había recuperado el contacto con sus hijos, ahora que los consideraba como si fueran sus propios hijos, no podía creerse haber perdido a Dean.
Sin embargo, desde la primera vez que los había visto, sabía muy bien, que Dean era un chico fuerte, que no se dejaría vencer así como así sin luchar y que por muy mal que fueran las cosas, lograría salir adelante. Ahora se lo había demostrado, Ellen sabía que no se había equivocado con aquellos chicos.
- o -
Había estado tan preocupado por Dean, que Sam no se había percatado de lo cansado que estaba el mismo y cuando se tumbó, nada más apoyar la cabeza en la almohada cayó rendido y se durmió.
Sin embargo por mucho que su cabeza intentaba descansar, su cerebro no hacía más que mostrarle duras y terribles imágenes de lo que seguramente había sufrido su hermano y cada pocos minutos terminaba despertándose otra vez, sobresaltado y con la respiración entrecortada.
Otra vez se había dormido, sólo que en esa ocasión no vio a su hermano, si no que se vio a si mismo en ese cuarto, como si en realidad se tratara de él y no de un sueño. Sintió que no estaba sólo, pero no pudo ver a nadie a su alrededor.
"Sam." No necesitó ver a quien le estaba hablando para saber quien era.
"Tu ayudaste a Dean ¿verdad papá?" John Winchester apareció a los pies de la cama, mientras Sam se incorporar, para ver una vez más a su padre. Ahora sabía que en realidad no se trataba de un sueño normal y corriente, si no que su padre se había introducido en su cabeza para hablarle.
"Yo sólo le he sacado de allí, pero no se si ya será demasiado tarde." Su padre sonaba apesadumbrado, triste y preocupado. Por fin, Sam pudo ver completamente su rostro y tal y como había pensado, a su padre le ocurría algo, le estaba ocultado algo que no le quería decir.
"¿A que te refieres? Dean está aquí, está conmigo. Se que lo habrá pasado mal estos meses, pero cuidaré de él, igual que Dean siempre ha cuidado de mi. No será fácil pero Dean volverá a ser el mismo." Sam trataba de sonar todo lo convincente posible, aunque viendo la expresión de su padre, no estaba del todo seguro de poder tener razón.
"No han sido unos meses Sam, allí el tiempo funcionada diferente aquí, a veces más deprisa, a veces más lentamente. Tal vez para él hayan sido años en el infierno, años…" John se cayó, no podía seguir hablando, hablándole a su hijo menor las torturas que podría haber sufrido Dean durante años y que podrían haberle trastornado para siempre.
"¿AÑOS? ¿Qué le han hecho a Dean?" Sam quiso incorporarse un poco más, pero una fuerza invisible lo detuvo. Supuso que se trataría de su padre o tal vez de su propio sueño.
"Sam, no creo que…"
"Papá se trata de mi hermano y de que se sacrificó por mi. Yo soy el que debería estar en esa cama, él debería de haberme curado las heridas, yo no tendría que haber visto su cara cubierta de sangre, ni haber escuchado aquella terrible súplica con la que me pidió que no le dejara sólo. Creo que merezco saber por lo que ha pasado."
John le escuchó en silencio. Hasta ese momento no se había dado cuenta lo mucho que había cambiado Sam, como se había convertido en el tipo de persona que él había querido ver en sus hijos y de no haber estado inmersos en esa situación tan desagradable, se habría sentido muy orgulloso de su hijo, por querer tanto a su hermano, por cuidar de él y protegerle.
Estaba a punto de decir algo, de contestar a Sam, cuando algo llamó su atención. "Tu hermano te necesita ahora. Creo que debería irme."
"Pero no me has dicho nada, necesito saber con lo que me enfrento, papá espera." Antes de terminar de hablar, su padre ya había desaparecido y él se había despertado con un grito ahogado.
Se levantó casi de un salto y sin esperar ni un segundo fue hasta donde estaba Dean. Ellen todavía estaba allí y lo miró llegar y sentarse al lado de su hermano. Sam esperó, no sabía como, pero algo le decía que su padre tenía razón que Dean le necesitaba a su lado. Un momento después descubrió que no se equivocaba.
- o -
La sensación de ahogo, sentir que los pulmones le ardían, que la cabeza le iba estallar, que los oídos le chillaban hasta no poder más y la desesperación, unida a la más terrible de las soledades, hizo despertar a Dean gritando. Aún a pesar del dolor por el esfuerzo y por las heridas, Dean se incorporó de golpe, abriendo los ojos de par en par y durante un momento no se percató de donde estaba.
Un par de manos le sujetaron los brazos con fuerza, al mismo tiempo que con seguridad y una voz más que familiar hizo que sus ojos volvieran a la realidad por fin. "Dean soy yo, Sam."
Por un momento, Dean no contestó, tan sólo miró a lo que le parecía una de tantas ilusiones que habían creado para destrozarle. "¿Sam, de verdad eres tu?" Dijo por fin, con un pequeño hilo de voz.
Levantó el brazo, que parecía pesarle una tonelada y tocó el rostro de su hermano, notó que Sam se estremecía al sentir su contacto y de repente vio que empezaba a llorar.
Él no quería hacerlo, no quería hacerse de nuevo esperanzas de que Sam estuviera allí realmente, después de todo lo que le habían hecho ver ¿Acaso sería verdad que todo lo que había visto había sentido mentira, sería posible que todo el mal que le habían obligado a hacer no había sido más que una terrible ilusión para doblegar su fuerza de voluntad?
Por ello, tardó en reaccionar todavía un momento totalmente confuso y aturdido. "Dean." Las lágrimas de Sam llegaron hasta su mano, haciendo que apartara la mano con rapidez. "Dean por favor, todo ha terminado, te lo prometo, soy Sam, tu hermano."
"Sammy." Dijo por fin, cuando sus últimas fuerzas desaparecieron y rompió a llorar. Estaba cansado, agotado y frustrado, había visto esa misma escena demasiadas veces, tantas, que ya había perdido la esperanza de que alguna vez, eso fuera a ser verdad, de tener delante al verdadero Sam.
Los demonios le habían hecho creer continuamente lo que no era, hasta que ya había terminado por no saber que pensar. Sin embargo y sin saber del todo porque, en ese momento, todo era diferente. Sam parecía tan real, sus ojos pardos, se parecían tanto a los de su hermano, sus manos le hacían sentir tan bien, que ya no pudo resistirlo por más tiempo y se dejó caer sobre él.
Aunque no se lo había esperado, Sam lo abrazó con fuerza y le sorprendió la debilidad que notó en el cuerpo de su hermano, como este se dejaba abrazar y como por primera vez en su vida, le veía ocultar el rostro contra su hombro y comenzar a llorar desconsoladamente.
También lo escuchó gemir y quejarse levemente por el dolor en sus heridas, aunque sabía muy bien que Dean nunca le diría lo mal que lo estaba pasando en ese momento. Podían haberlo cambiado mucho, pero ese seguía siendo Dean.
"¿Por qué no te tumbas y descansas?" Sam trató de tumbarle de nuevo en la cama, pero con la poca energía que todavía le quedaba, Dean se resistió y volvió a gemir, como si se tratara de un animal herido. "Dean ¿Qué ocurre?"
"No puedo dormir, no puedo volver allí." Sam se fijó en sus ojos llorosos y entonces lo comprendió todo.
"Esto no es un sueño Dean, has vuelto, estás conmigo y yo voy a cuidar de ti." Sam trató de sonreír, de hacerle sentir mejor, pero no estaba seguro de estar siendo demasiado convincente.
Al menos su hermano pareció creérselo, pues en un segundo, su expresión cambió por completo y del miedo y el horror que un momento antes llenaba su rostro, se transformó en esperanza y algo de tranquilidad.
"¿Entonces eres tu de verdad?, ¿Cómo es posible, como…?" Sam estaba deseando decirle que había sido su padre el que lo había sacado de allí, el que les había ayudado, pero no quería que Dean comenzara a preguntar demasiado, por lo tanto no lo dijo.
"No lo se, pero lo averiguará, te lo prometo. Entonces ¿Qué, vas a dormir un poco?" De nuevo, Sam intentó hacer que su hermano se tumbara, sólo que ahora Dean no trató de impedírselo.
Una vez, de nuevo tumbado en al cama, Sam se acercó él, pues Dean no le había soltado en ningún momento y le acarició el pelo. Por un momento le pareció de lo más extraño comportarse como si fuera él el hermano mayor.
"¿Te quedarás conmigo?" Tal y como conocía Sam a su hermano, nunca se hubiera imaginado llegar a escuchar aquella pregunta salir de los labios de Dean y mucho menos de aquella forma, pero mientras lo miraba, mientras observaba su mirada triste, no pudo pensar en otra cosa.
"Claro que si." Antes incluso de que pudiera terminar de hablar, Dean ya se había acomodado contra él y había rodeado su cuerpo con ambas manos. Cuando Sam volvió a mirarle, Dean había cerrado los ojos, con la cabeza apoyada sobre su pecho y casi se había dormido de nuevo.
Sam no sabía lo que era; pero tal y como le había dicho su padre, Dean parecía completamente diferente, un ser mucho más débil y desvalido, aunque no sabía si eso tan sólo era debido a algo temporal o si su padre tenía razón y sería demasiado tarde para recuperar al verdadero Dean.
Sin embargo un terrible miedo estaba creciendo dentro de Sam poco a poco, si Dean pocas veces mostraba sus verdaderos sentimientos, si siempre trataba de demostrar a todo el mundo que se encontraba bien, cuando en realidad estaba hecho polvo e intentaba ocultar todo el dolor que siempre guardaba dentro, ¿Cuál sería el estado real de su hermano?, ¿Cuándo terminaría de hundirse y se mostraría tal cual estaba en ese momento?
