LA SASTRERIA DE ENBIZAKA

Kayo Sudou*

La mejor sastre de Enbizaka, una mujer de largos cabellos rosas y unos hermosos ojos azules. Era envidiada por muchas mujeres y había recibido propuestas de muchos hombres, pero siempre los rechazaba, después de todo ella tenía esposo, un hombre de cabello y ojos azules. Ella lo amaba a pesar de que él le fuese infiel y nunca llegara a dormir por las noches. Aun así, ella seguía trabajando sin descanso, afilando las tijeras que su madre solía usar.

Era una mañana soleada, Kayo tenía mucho trabajo, así, que tuvo que ir a comprar unas telas. Caminando por la calle principal logro reconocer la cara de su esposo, pero, el no estaba solo, estaba con una mujer, una mujer castaña y de ojos rojos con un kimono rojo, entre ellos se podía ver el amor.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y salió corriendo, ¿Qué podía tener esa mujer que no tuviera ella? ¿Así era como le gustaban las mujeres?

Al día siguiente, Kayo salió a caminar por el vecindario y escucho una noticia, se había cometido un asesinato en el pueblo, pero eso era lo que menos le importaba, ya que lo había visto, su marido estaba con una mujer, pero esta era menor que la anterior, tenía el cabello color verde-azul peinado en dos colas y ojos del mismo color, traía puesta una faja verde, la mujer lo estaba consolando, el parecía un poco deprimido.

Entonces ¿Por qué esa lo consolaba, si ella era su esposa? ¿Así le gustaban las mujeres? pensaba la pelirrosa. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, pero ella tenía que seguir trabajando.

Otra noticia dio mucho de qué hablar, habían asesinado a otra persona, pero eso perdió importancia en el momento en que vio una cara muy conocida, la de su marido. Esta vez el se encontraba con una pequeña niña rubia de ojos azules, con una horquilla amarilla en su cabello.

¿A caso le gustaba verla sufrir?

Aun así ella seguía trabajando, afilando sus tijeras, pero, ¿Por qué sus tijeras que antes eran plateadas ahora tenían un color diferente?, no tenía tiempo de pensar en eso, debía acabar su trabajo.

Unos días después, termino su trabajo, un kimono rojo, una faja verde y una horquilla amarilla, se los puso. Al fin seria el tipo de mujer que a él le gustaba.

El pueblo estaba de luto, después de todo habían asesinado a una familia de cuatro personas, el ultimo había sido el hombre.

Eso no le interesaba, estaba muy enojada, el día anterior al saludar a su marido el solo le había dicho "Gusto en conocerte", como si ella fuese una completa extraña.

Pero ella tenía que trabajar, afilando sus tijeras teñidas de rojo, mientras más filo tuvieran, cortarían mejor.


*Kayo Sudou.- Megurine Luka en la cancion Enbizaka no Shitateya