"Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás".

Albert Einstein

Capitulo 1: Un nuevo comienzo

-De acuerdo Edward Cullen…quiero que levantes tu depresiva humanidad de ahí y salgas de tu habitación ahora mismo.

El chillido mental de Alice sacudió la habitación y la tranquilidad que predominaba en ella. No es que tampoco estuviera ocupado en algo importante, pero de verdad no sentía ánimo de escuchar a nadie.

Estaba recostado sobre el duro y frío piso de madera contemplando el techo sin propósito era el sentido de mi existencia desde hacía 7 años...

Hubo un tiempo en que acostumbraba encerrarme en la habitación mientras escuchaba mi música favorita y repasaba en la memoria la letra de cada canción, disfrutando de la soledad…

Era de esa forma en que escapaba del mundo…

Así había sido mi vida. Solitaria y tranquila…pero eso, cambio cuando la conocí a amor de mi vida.

Isabella Swan.

Bella.

Cuando ella formaba parte de mi vida, cada cosa insignificante, cada detalle sin importancia, todo tenía sentido, un propósito.

Su presencia había iluminado mi noche como un cometa.

Y así como llegó se tuvo que ir.

De hecho, había sido yo el que había huido de ella como un cobarde.

Ahora, nada tenia sentido para mi.

Sin Bella, nada valía la pena.

-Edward…Mas te vale que no me ignores…abre la puerta ahora mismo –bramó furiosa – de lo contrario, te fastidiare cada segundo que reste de tu inútil existencia

¿Será mucho tiempo?

-No molestes Alice…

Dejo pasar unos segundos, antes de arremeter con más furia.

Casi podía imaginar al pobre de Jasper tratando de tranquilizarla.

Me reí conmigo mismo.

Repentinamente la bomba estalló.

Me tensé de inmediato.

-Juro por Dios que veré su futuro..-dijo con tono siniestro y lentamente enfatizó – y te mostrare TODO y cuando digo TODO, es en serio

Sentí un nudo en el estomago. Sabía que Alice era capaz de cumplir su promesa.

No es que no quisiera saber que había sido de Bella… pero… tenía miedo.

No quería ver a través de sus visiones, que Bella había continuado su vida sin mí.Me dolía imaginarme otras manos acariciándola, otros brazos protegiéndola, otros ojos contemplándola…otros labios besándola….

Me incorporé de mala gana y abrí la puerta.

De inmediato, los ojos del duende maligno viajaron a través de mi cuerpo y frunció el ceño con furia agravada al mirar la habitación detrás de mí.

-Un mes Edward…-dijo apenas conteniéndose –Un mes con la misma ropa.

Bufé recostándome sobre el fotón de cuero negro que había en la habitación.

-¿Qué quieres Alice?-Vine a entregarte tu horario de clases y tu uniforme.

Contemple por un par de segundos el grueso atuendo verde de poliéster, la camisa blanca y la corbata roja en silencio.

La universidad.

Lo que me faltaba.

Me cruce de brazos con desgano, frunciendo la boca.

-Voy a tomarme un año sabático.

-¿Otro? – dijo rodando los ojos al tiempo que apilaba los discos regados por el suelo. –No puedes seguir así, te has tomado los últimos cinco años y no veo resultados. Ahora, ni siquiera buscas en que entretenerte…es decir… ¡mírate! No te cambias la ropa, no te bañas… no te rasuras, ni te cortas el pelo… y mira este lugar….

Le gruñí sabiendo que tenía razón…

La habitación era un desastre.

Pero ¿qué sentido tenía mantener el orden ahí o el cualquier otro aspecto de mi vida, si habia perdido el eje de todo cuanto era?

Además, no era humano.

Los hábitos de aseo para nosotros eran solo eso.

Hábitos, ritos que adoptábamos para simular lo que no éramos.

-El derroche de los recursos limitados es asunto de todos.

Sonreí instintivamente…pero de inmediato vino a mi memoria el recuerdo de la ultima vez que use la misma frase… aquella chica que se esforzaba por caminar rápido, en medio de la lluvia, tropezando con sus propios pies, cubierta por un horrible impermeable amarillo.

-He asistido a la universidad una docena de veces, Alice…dime ¿qué sentido tiene volverme a sentar en un pupitre si voy a saberme la clase completa de antemano? Dame una buena razón para volver a pasar por todo eso.

-Fácil. "Siempre hay algo que aprender…"

-Dije una buena…

-De acuerdo genio…¿Quieres una buena razón? – medito un poco y se sonrio para si misma.

"¿Que te parece esto…?"

-Esme está preocupada por ti. Le rompe el corazón ver en lo que te has convertido…extraña que convivas con ella y con todos nosotros…le dolió mucho que te fueras pero le duele más que hayas regresado en ese estado: pareces muerto en vida…

-Estoy muerto Alice…

-Edward…se que es difícil… pero de verdad… ¿No podrías hacer un pequeño esfuerzo por ella? Imagínate lo que significaría para Esme que recuperaras tu vida.

Me sentí peor.

Sabía que Esme más que nadie sufría al verme en ese estado catatónico.

Solo que a veces prefería ignorar sus pensamientos.

-Eso es jugar sucio, pequeño monstruo…

-Ya lo sé….- admitió con petulancia.

Sabía de antemano que ya había visto mi futuro a través de su mente. Estaba vestido con ese ridículo atuendo y en un salón de clases.

-Está bien- conteste con pesimismo – iré con ustedes…

En automático, Alice grito eufórica dando saltitos y aplaudiendo, mientras su sonrisa parecía a punto de rasgar la piel de su rostro.

-¡Maldición Edward! –Bramo Emmett desde la sala- 10 segundos…. ¿no te podías haber tardado 10 malditos segundos mas?

Jasper apareció en la puerta de mi habitación con una sonrisa triunfante.

"Gracias Edward"

Típico. Ya sabía se trataba de algo así.

-¿Qué apostaron esta vez?

-Bueno…- musito Alice abrazando a mi hermano –Emmett acaba de ganar un viaje de fin de semana al centro comercial conmigo.

Se oyó un golpe seco.

Emmett había salido de la casa vociferando maldiciones a todo lo que daba., mientras Jasper suspiraba aliviado.

Ser esclavo de Alice – cuando estaba en su fase de compradora compulsiva -era lo peor que le podía suceder a cualquiera de nosotros.

"¿Iras con nosotros?"Asentí ligeramente al cuestionamiento mental de Jasper, mientras sonreía sin fuerza.

"No será tan malo. Necesitas un nuevo comienzo"

Deje escapar un sonoro suspiro mientras nos dirigíamos hacia la estancia.

Esme estaba concentrada creando un complicado diseño, cuando levanto su mirada hacia mí. Sus ojos brillaron emocionados en cuanto me vio.

"Edward"

Alice avanzó hacia ella, con una sonrisa triunfante.

-Ira con nosotros…

-¿En verdad? Me da gusto por ti. – revoloteo rápidamente a mi alrededor para darme un abrazo –Carlisle estará feliz con esta noticia. Es excelente.

Con tristeza me di cuenta que Alice tenía razón. Esme había resentido mi depresión más que ningún otro miembro de la familia.

"Excelente seria que te dieras un baño…te urge…"

Rosalie se encontraba sentada cambiando rápidamente los canales del televisor con indiferencia. Me dedico una mirada fugaz y critica.

"Y una rasurada urgente…pareces delincuente. No pienso acompañarlos si vas con esa apariencia."

Rose y su complejo de diva. ¡Qué novedad!

Bueno, al menos algunas cosas no habían cambiado.

-¿Qué les parece si vamos a cazar algo? –Emmett apareció con una sonrisa maliciosa y tronando sus nudillos agrego – Mañana estaremos rodeados de humanos y no queremos tentar al monstruo ¿cierto?

Jasper sonrío apenado, sabiendo a lo que se refería. Su eterna debilidad por la sangre. Sin embargo, el comentario de Emmett no tenía la intención de avergonzarlo. Realmente moría por desquitar su furia por haber perdido la apuesta. Estaba desesperado por un oso.

Fundada en 1769 por el clérigo británico Eleazar Wheelock, Dartmouth es famosa por ser una de las universidades privadas con mejor nivel académico y por poseer un alumnado netamente elitista en todo el estado de New Hasphire.

Cualquiera, al ver nuestra posición económica justificaba de inmediato la presencia de los Cullen en el campus.

Aunque nosotros la preferíamos por otras razones.

Su posición geográfica nos proporcionaba un menú variado y lleno de posibilidades, y el clima invernal nos permitía llevar una vida casi normal.

Casi.

Mi primer día, transcurrió sin novedades.

Era lo mismo de cada ocasión. Profesores imponiendo su autoridad, alumnos intercambiando acordeones, chicas coqueteando conmigo, chicos midiendo su terreno…

Los mismos pensamientos de siempre.

Suspire aliviado cuando sonó la campana, indicando el final de las clases.

Me apresure a salir del salón, buscando a alguno de mis , me encontré con Jasper.

"¿Qué tal tu día?"

-No me quejo… ¿y el tuyo?

-No trate de matar a nadie… así que…ya te imaginaras…solo incomodo.. estoy incomodo por este ridículo sweater.

Me reí un poco. No podía guardarle rencor a Jasper por haber tratado de atacar a Bella. Ella era exquisita y nosotros débiles ante el sabor de la sangre, pero lejos estaba de culparlo por sus acciones.

Yo mismo estuve a punto de convertirla en mi desayuno.

Mire de reojo como jalaba el cuello de la gruesa prenda dándose un respiro.

-¿Historia Americana? – pregunte incrédulo al notar los libros que llevaba bajo el brazo.

-Ya sabes que se me da bien – admitió un poco apenado - ¿Y tú?

-Medicina…- conteste a regañadientes-era eso o música, pero los maestros de Artes de esta escuela son muy extraños.

-Ja ja ja ja – dejo soltar una carcajada –por supuesto…aunque ya sabes…siempre hay más posibilidades…sino mira a Emmett.

Esta vez reí con ganas. La elección de Emmett había dejado perplejos a mis hermanos y a mis padres más que preocupados.

-No quiero imaginar una terapia con Emmett.

-Sus pacientes saldrán más locos de ahí...

De pronto sentí como si mis pies se hubieran quedado pegados al pavimento.

Un repentino golpe de aire había traigo consigo una fragancia que me dejo estático.

Una fragancia peculiar y que reconocería a kilómetros de distancia.

Fresas y lavanda.

-¿Qué ocurre?- Mis ojos viajaron rápidamente a mi alrededor buscándola, pero no encontré nada..

¿Sería una alucinación?

-Edward

-No ocurre nada Jasper…es solo que empiezo a creer que el encierro me ha afectado. Eso es todo.

Tanteo mi estado de ánimo por unos segundos y luego se encogió de hombros.

Caminamos hacia el estacionamiento, cuando el alboroto del alumnado atrajo nuestra atención.

Pronto nos percatamos de lo que se trataba.

El peculiar aroma nos tenso por completo. Podíamos reconocer ese aroma donde fuera.

Sangre.

El particular toque salado nos indicaba que se había oxidado.

No se trataba de sangre fresca.

Nos acercamos con gesto cauteloso hacia el auto, donde aguardaban mis hermanos.

-¿Qué sucedió?

-Parece que encontraron un cadáver en el campo deportivo…

Jasper frunció el ceño y de inmediato nos miro aterrorizado. No había superado su atracción hacia la sangre.

"Edward. Ayuda. Necesito salir de aquí"

De inmediato le di las llaves y subió al auto.

-Será mejor que vayan con el…yo esperaré a Alice.

Emmett y Rosalie subieron en el asiento trasero. Jasper se echo de reversa y alió a toda velocidad del estacionamiento.

"Dios, que horror"

"Pobre muchacha..."

Las exclamaciones picaron mi curiosidad.

Me acerque a paso lento hacia el campo deportivo.

Cintas amarillas habían ya delimitado el espacio entre la escena del crimen y otros curiosos como yo.

Sobre el pasto cubierto de nieve, yacía el cuerpo cubierto por una sábana blanca.

Encontré a mi hermana analizando el escenario cuidadosamente.

Habíamos presenciado en múltiples ocasiones accidentes, ejecuciones, asesinatos… pero en aquel lugar, el crimen era algo extraño de ver.

-No pude ver que esto pasara…- me dijo casi imperceptiblemente para oídos humanos. Claro esta, que yo podia escucharla a la perfección.

Mantenía los ojos enfocados hacia un punto ciego.

Podía ver claramente las emociones dibujadas en su rostro.

-No es tu culpa…

-Su nombre era Teresa Solís. Era becaria. – musito tristemente- Hable con ella el día de las inscripciones, servia voluntaria en los recorridos por el campus. Estaba estudiando Ingles. Quería traer a su familia de Colombia.

Desde que conocimos a Bella, Alice había desarrollado una debilidad especial por algunas chicas humanas.

Si descubría algo en ellas que le recordaran a su amiga, les tomaba afecto rápidamente.

"¿Quién podría hacer algo tan horrible?"

-No te preocupes…la policía se encargara. Vámonos…no tenemos nada que hacer aquí.

Rodee sus hombros con mi brazo, en señal de apoyo y la guíe hacia la salida del campus.

Caminábamos a paso humano, cuando en medio del aroma a putrefacción y sangre seca, percibí nuevamente ese efluvio flotando en el aire.

Los ojos de Alice se encontraron rápidamente con los míos y asintió levemente.

No estaba loco.

Esta vez estaba seguro.

Era la esencia de Bella.

De inmediato, nos movimos entre los alumnos -que observaban asombrados el trabajo de la policía- buscando el origen de esa esencia.

Nada.

No se veía por ninguna parte. No podía ver su rostro, pero su esencia se hizo más fuerte, llevándome de nuevo hacia el espacio custodiado por las líneas amarillas.

Si hubiera tenido un corazón este habría latido desbocado.

¿Era posible?

Ahí estaba ella.

La mujer de mis sueños y pesadillas, encuclillada contemplando el escenario, junto al cuerpo inerte de la chica asesinada.

-¿Qué opinas Izzie? –le cuestiono un hombre que se acerco lentamente con una cámara en las manos. El escudo en su gastada chaqueta azul llamó mi atención de inmediato.

"FBI"

¿Izzie?

¿Escuche bien?

¿Ese…ese cretino la había llamado Izzie?

Tuve la repentina sensación de deja vu. Vino a mi memoria el recuerdo de aquel quileute que era su amigo.

Pese a que Bella había manifestado el primer día de clases como prefería que la llamaran, el perro la llamaba cariñosamente Bells y a ella parecía no molestarle.

La curiosidad me quemaba.

¿Qué relación mantenía con ese tipo?

Bella saco un juego de guantes de su cazadora, se los coloco en un movimiento rápido y levanto cuidadosamente la sabana.

Por la manera en que sus manos se movieron, entendí que protegía el cadáver de los ojos curiosos de los espectadores.

Miro con atención durante unos minutos y después, gentilmente coloco la tela blanca tal y como la había encontrado.

Sus ojos achocolatados viajaron con cuidado sobre el espacio y negó con un suave movimiento.

-Este no es el lugar del crimen.