Primero que nada muchas gracias por los reviews. Y como tenía ganas de escribir mas Neji&Hina, hice caso a Umi_Echizen, así que escribí un poquito más. Esta parte del Fic no tiene mucho seguimiento con el one-shot, vendría siendo como 'lo que sucedió después de'. Espero que les guste lo que escribí en esta ocasión, ya saben, cualquier comentario o crítica es más que bienvenida, por supuesto.
Advertencia: Si no te gusta el Nejihina, evita comentarios desagradables hacia la pareja por favor.
Disclaimer: Los personajes que aparecen en el fic no son mios, ya lo saben (:
Gracias por los reviews, siempre los leo, es para mi un honor que pasen a leer mi trabajo. Saludos especiales a Karina Natsumi, CissaCheshire, Umi_Echizen y Mina-san 86.
oOoOo No me arrepiento oOoOo
Para Hinata, los entrenamientos se volvían cada vez más complicados y no por el hecho de ser requerido un enorme esfuerzo físico, si no, por el hecho de que su pareja de entrenamiento era Neji, su primo. Desde el día del festival, no había podido hablar a solas con Neji, porque en primer lugar su padre, Hiashi, siempre requería a Neji para una u otra cosa manteniéndolo ocupado todo el día y, en segundo, que cuando podía verle finalmente al entrenar, Hiashi los supervisaba para evaluar las mejoras de sus técnicas y por ende no podían tocar ese tema.
Aquél beso seguía vigente en la cabeza de Hinata cada amanecer, recordándolo día a día, le era imposible olvidarlo.
Ya casi llegaba la primavera, estaban a tan solo un par de días, y ella no había logrado entablar una conversación seria con él. Por una parte se sentía mejor así, porque ella era Hinata, la chica tímida que no solía hablar de ese tipo de cosas, agregándole que quien le besó había sido su primo, y eso la hacía sentirse nerviosa, incómoda, las mejillas le ardían cada vez que volvía recordar la suave textura de los labios de Neji y queriendo ser sincera consigo misma, también admitía que le encantaría volver a saborear los labios de su primo y acariciarlos con suavidad, sin prisa alguna.
Y al parecer Neji también deseaba hablar respecto a ese tema, pues en ocasiones, cuando miraba a Hinata mientras tomaban el té, buscaba la manera de comunicarse con ella, incluso muchas veces usando algunos gestos que lo reflejaban todo en los ojos del Hyuuga y que ella los descifraba muy bien, sin embargo, la presencia de Hiashi siempre estaba ahí, y evitaba que cualquiera de los dos pudiese decir algo.
Hinata suspiró resignada a tener que esperar más tiempo para poder hablarlo, mientras caminaba hacia la mesita en la habitación central de la mansión Hyuuga, llevaba una charola en la que cargaba tres vasos y una tetera, más aparte un plato con varios panecillos para cada uno, pues era la hora de merendar. Tomo asiento frente a su padre y comenzó a servir el té para luego ofrecerlo a cada uno.
La merienda pasó rápido, Hinata bebió y comió haciendo gala de su delicadeza y elegancia, pues que fuese una Kunoichi no era motivo para olvidarse de sus modales y su estatus. Desde que las cosas se habían arreglado entre los Clanes que hicieron el pacto con la familia Hyuuga, ya no habían surgido atentados hacia el clan del ojo blanco, por lo que todo aquél tiempo lo habían pasado entrenando, en actividades de poca relevancia en realidad.
No podía dejar de mirar a Neji con expresión expectante, aguardando a que él dijera algo o hiciera alguna seña, a pesar de saber que no diría nada pues Hiashi estaba presente, tenía la esperanza de recibir aunque fuese una mirada por parte de él.
-Gracias por la comida- Dijo el joven Hyuuga cuando terminó sus alimentos. –Hinata, te veré más tarde, en el entrenamiento-.
-S… si- Respondió ella, quien por alguna razón no esperaba que él se dirigiera a ella en ese momento, estaba mucho más ocupada ensimismada con sus pensamientos.
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Era tan difícil golpear de manera certera a su primo, aquel beso no dejaba de rondarle por la mente y ella deseaba hablarle, en la mirada del Hyuuga se reflejaba el mismo sentir, sin embargo su expresión de seriedad, tan característica en él, disimulaba cualquier señal de anormalidad entre los dos que pudiese alertar a Hiashi.
Golpeaba, extendiendo su brazo hacia él, moviendo su pie derecho hacia el frente para obtener mayor precisión, sin embargo algo la detenía, le era imposible atacar verdaderamente a Neji y eso era algo que se notaba. De cualquier forma, Neji no se quejaba y continuaba la rutina de entrenamiento, señalando con golpes suaves algunos puntos del cuerpo de Hinata que ella descuidaba y que eran de vital importancia cuidarlos en un verdadero combate.
-¿Qué te está sucediendo Hinata?- La voz de Hiashi se escuchó a lo lejos. El hombre, yacía sentado con la vista fija en los dos, era alguien estricto y serio, eso en ocasiones, solía poner más nerviosa a Hinata de lo normal –Cualquier entrenamiento es algo serio, golpea de verdad, Hinata. Hijo, has que ella te tome en serio- Indicó a Neji, quien de inmediato asintió.
Los movimientos de Neji se volvieron más rápidos, se mezclaban con movilidad increíble y patadas con intensión de hacerla reaccionar, después de todo, Neji consideraba que no importaba el motivo por el cual ella se distrajera, entrenar era algo mucho más importante en esos momentos en los cuales la mirada de su tío se posaba sobre ellos.
Hinata tuvo que aumentar el ritmo, golpeaba a la misma velocidad, un giro rápido de sus pies y ya se encontraba frente a la espalda del Hyuuga. Parecía que la chica jamás iba a dejar de sorprenderle, ya que en los últimos tiempos ella había progresado bastante, pero él era rápido, por lo que se agachó y deslizó una de sus piernas extendidas en un movimiento circular para hacer que ella cayera, sin embargo Hinata le esquivó. Los golpes suaves continuaron hasta que Neji desvió la mirada hacia donde, momentos antes, había estado Hiashi.
-Ya no está- Finalmente habló, pero el entrenamiento no se detuvo.
-¿Eh?...- Preguntó ella tomando una bocanada de aire, su respiración era agitada, pero debía continuar golpeando.
Neji miró de nueva cuenta aquél sitio, y Hinata siguió la mirada de este.
-Mi padre- Dijo la joven cuando lo comprendió.
-Hinata, quiero hablar de lo ocurrido porque… -Demonios, debía agacharse de nueva cuenta para deslizar la pierna del mismo modo circular y tratar de hacer que ella cayera –Porque me parece importante pero…- Ahora tenía que girarse y tratar de acertar al pecho con varios golpes que ella logró esquivar –Pero no había tenido oportunidad de hacerlo y tú lo sabes-.
-Lo… lo sé, y yo también había tratado- Ella respondió. Cada golpe era seguido de cada palabra, constantemente –Pero no podía hacerlo, porque no teníamos…- dio un brinco para luego continuar –oportunidad, hasta hoy, y yo…- Agradecía estar algo sonrojada y poder culpar al calor del entrenamiento, para disimular su sonrojo natural que se dio por comenzar a hablar de aquél tema que le hacía sentirse un tanto cohibida.
-¡Hinata-chaaaaaaaaaan!-
Neji observó hacia la entrada del lugar ¿Quién podía ser tan inoportuno para interrumpirles cuando apenas estaban… ?
-Na-Naruto- Murmuró ella llevándose las manos hacia la boca para cubrirla, sorprendiéndose de que el rubio llegara buscándola con tanta enjundia, provocando que Neji por poco y la golpeara por descuidar la guardia, sin embargo, el balance al tratar de evitarlo no fue el más apropiado, por lo que, con el impulso que había tomado el Hyuuga, cayó sobre Hinata haciendo que terminaran los dos al piso.
-Hinata- murmuró Neji, sin saber que decir exactamente, una disculpa por parte de él se veía lejana, porque, porque era Neji Hyuuga y… eso lo decía todo, sin embargo, ella era Hinata y… creyó que le vendría bien quitarse de encima de ella en primer lugar. Se puso de pie y le tendió la mano para ayudarla a levantarse, sin querer decir nada respecto al color rojo bastante subido en la piel del rostro de su prima.
El rubio entró al jardín donde entrenaban, justo cuando la chica se ponía de pie. Le sonrió a Hinata y alzó una ceja de manera retadora al ver a Neji, Naruto no podía evitar comportarse así con él, siempre lo había visto como una clara competencia, algo parecido a Sasuke, pero menos 'idiota' cómo solía decir Naruto, Neji alzó una ceja e ignoró la actitud infantil del rubio.
-Estamos entrenando, Naruto ¿A qué viene la urgencia de interrumpir el…?- Desde luego que Neji no iba a permitir que él les quitara el tiempo que bien podrían aprovechar hablando de lo ocurrido en el festival él y Hinata.
-¡Es algo mucho más importante! ¡Mucho, mucho más!- Gesticuló el rubio levantando los brazos con exageración en señal de 'mucho'.
-¿Q-Qué fue lo que sucedió?- Preguntó ella mientras su tono natural de piel se restablecía, demostrando una actitud curiosa y a la vez impaciente por saber que era lo que este se traía entre manos.
-¡Encontré… encontré!- Repetía el rubio sin poder decir otra palabra pues se veía, bastante emocionado.
Hinata rió, encogiéndose de hombros.
-¡Encontré!... ¡Encontré!- Naruto continuaba con su circo, que era capaz de sacar de sus casillas a cualquiera.
-¡Habla ya!- Eran pocos los que podían sacar de sus casillas a Neji, porque se suponía que debía estar bien acostumbrado a soportar a tipos con actitud de Naruto, perteneciendo al equipo de Gai-sensei y Lee, era algo natural e imprescindible en cada viaje y misión.
-No me hables en ese tono ¡huuumm…!- Entrecerró los ojos y gruñó mirando al Hyuuga con fijeza y al mismo tiempo de manera amenazante, al tiempo en que Neji se cruzaba de brazos y desviaba la mirada restándole importancia.
-Uh, Naruto… ¿Qué encontraste?- Interrumpió ella, la curiosidad la volvía alguien impaciente.
-¡Oh! ¡Si, si!- Asintió Naruto volviendo a su posición de exageración –Una cascada, ¡Enorme! ¡Con un río de agua tan cristalina! Es un lugar increíble para salir a un día de campo con los demás chicos y llevar comida… humm, comida- Repitió lo último saboreándose –Podrías llevar algo de comida Hinata, tu que cocinas muy bien y sabes que a mí me gusta todo lo que preparas aunque sean réplicas extrañas de mi cara…-
-Tenemos que entrenar, Naruto ¿Qué parte de eso no comprendes? No podemos perder el tiempo en días de campo o como se llamen- Alegó Neji mirando a Hinata.
-¡A mí me encantaría!- Y de nuevo venía el sonrojo por el halago de Naruto, porque era un halago, algo extraño, pero se había hecho a la idea de que el rubio tenía de normal lo que ella de atrevida, es decir, nada, así que esos eran los halagos más comunes por parte de este.
Ella se veía muy animada, al parecer la idea le había encantado, aquello se reflejaba en su sonrisa y en sus ojos de ilusión como tratando de convencer a Neji para que también les acompañara al día de campo.
Él le miró con una ceja arqueada ¿Enserio pensaba Hinata que él iba a ceder con tan solo esa mirada? ¿Qué se creía? Neji tenía una voluntad de acero, era como las montañas que no las movían de su lugar por más que trataran, porque Neji era Neji Hyuuga y tenía que mantener su imagen de genio serio, guapo e interesante…
Rodó los ojos.
-Vale, iremos- Torció los labios, menuda situación en la que se había metido. Por suerte, en ninguna de las misiones se llegó a encontrar con una chica como Hinata, que si no, muy bien librado no habría salido, era incluso más peligroso que estar con un Lee ebrio por accidente.
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-¡Se hace tarde! ¡Es hora de irnos! ¡Yayaya!- Naruto había quedado de pasar por ellos dos al siguiente día por la mañana, para poder llegar temprano a aquél lugar que el rubio describía como "maravilloso". Los gritos del escandaloso chico se escuchaban hasta dentro de la mansión.
-Hay que apresurarnos , o nos dejará- Hinata apuró a Neji, mientras terminaba de guardar algunas cosas dentro de su mochila, y empacaba la comida que el rubio le había encargado el día anterior, emocionada por saber la opinión de este respecto a sus nuevos pastelillos que había cocinado para todos.
Así era Hinata, detallista, cuidadosa, que demostraba su cariño de una manera tan tierna como protectora para con sus seres queridos y cuando se trataba de hacer algo para ellos lo daba todo de sí, y eso incluía a cualquiera de la aldea de Konoha, ya fuese Shino, Kiba, Kurenai, Naruto, Shikamaru, entre otros ninjas, además de Neji quien desde pequeño fue alguien muy cercano a ella.
Por suerte, su padre les concedió el permiso para salir al día de campo, tuvieron que hacer que las palabras tanto de Neji como de ella concordaran, prometiendo que entrenarían un rato y que no todo iba a ser diversión, pues Hiashi tenía un carácter recio, y siendo una persona creyente que del entrenamiento duro se hace el buen ninja, aseguraba que perder el tiempo no era algo que ayudase a una persona a llegar lejos.
-¡Volveremos más tarde!- Se despidió la peliazul con su ya tan característica dulce voz mientras guiaba a Neji de la mano hacia la salida de la casa. Para eso, Naruto ya había dado mil volteretas, remilgos, maromas y patadas, haciendo gala de su tan común impaciencia.
Kiba, Shino y Sakura le acompañaban. Después de saludarse, juntos emprendieron la marcha hacia la entrada de la aldea, pues ahí, se les unirían tanto Lee, como Shikamaru, Ino y Choji.
-¡Mis tan queridos compañeros!- A lo lejos, Lee agitaba su mano a modo de saludo, mostrando una amplia sonrisa amistosa. Una de las cosas que más les agradaba a todos, era la actitud positiva del ninja, pero en ocasiones, parecía excederse un poco con la efusividad.
Sin importar que tan efusivo fuese el comportamiento de Lee, Hinata elevó la mano y la agitó del mismo modo para corresponder al saludo.
-¡Cejotas!- gritó Naruto ganándose una mirada severa de Sakura. La Kunoichi de cabello rosado saludó con una amplia sonrisa encantadora. Luego de reunirse, alistaron sus cosas y así, unidos, como una gran familia, se abrieron paso por entre los árboles del bosque que rodeaba la aldea hasta el lugar fijado.
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Era un viaje muy simbólico, no siempre tenían la oportunidad de salir juntos y divertirse; desde pequeños, sus retos, sus sueños y sus metas fueron lo primero, olvidándose desde un principio de la niñez verdadera, de disfrutar de un juego sin tener que pensar cuantas Kunai no dieron al blanco en la práctica o si el clon debía ser perfecto y la palabra deforme le quedaba corta para describirlo. Después de todo, seguían siendo jóvenes, con sueños, con una vida larga por delante, entonces ¿Por qué no disfrutar tan solo un día de lo que estaba al alcance de todos?
El agua corría libre y a la vez salvajemente por el cauce del río, y un poco más arriba de donde se encontraban, el agua caía imponente de la enorme cascada; por el impacto algunas gotas traviesas salpicaban a los visitantes. Como lo había dicho Naruto, el sitio era espectacular, resplandecían algunas luces de colores debido al reflejo de los rayos del sol en el agua. Todos se consideraban afortunados de haber accedido a ir al viaje, todos, incluyendo los primos Hyuuga.
HInata dejó caer su mochila bajo la sombra de un árbol y elevó su mirada hacia las copas de estos por entre las que se colaban unos cuantos rayos de sol, dio un giro suave sobre sus talones para mirar alrededor, llevando las dos manos tras la espalda entrelazando los dedos como una niña pequeña que maravillada por el paisaje observaba cada minúsculo detalle como si fuese algo nuevo para aprender.
-¡Todos al agua!- El grito del rubio la distrajo, Naruto planeaba lanzarse al agua en calzoncillos, pero un buen golpe en la cabeza por parte de Sakura le hizo volar a vestirse con el bañador, literalmente, más aparte acusarlo de pervertido y exhibicionista.
Eso provocó la risa de Hinata, quien miraba por entre los espacios de sus dedos a donde estaba Naruto, pues mirarlo él calzoncillos le causaba algo de vergüenza mezclada con incomodidad, sin darse cuenta y por inercia había llevado sus manos al rostro para cubrirse los ojos.
Seguidos de Naruto, Lee, Shino y Choji se lanzaron al agua, Ino tomaba un poco de sol y Sakura mojaba sus brazos con un poco de agua que tomaba con las manos, Kiba tardó en entrar al agua pues no convencía a Akamaru para que se diera un baño, Shikamaru, por su parte, decidió recostarse un rato bajo la sombra de un enorme árbol para disipar el cansancio que le provocó el recorrer el camino de la aldea hacia la cascada.
-¡Vamos al agua!- Insistió Hinata quien comenzaba a quitarse las ropas, pues bajo estas portaba su traje de baño.
-Hinata no veo porque tenemos que…-
Ella se lanzó al agua y esperó a que su primo hiciera lo mismo, aunque luego desvió la mirada hacia Shikamaru, quien tenía actitud sospechosa.
Seguramente considerando si valdría la pena ser asesinado por Neji luego de arrojarlo al agua por descuidar la espalda… aunque todavía estaba valorar la posibilidad de que él le viese con el Byakugan, ¿360 grados eran suficientes para salvarlo de un cruel final como lo era el ser arrojado al agua? Finalmente, Shikamaru cerró los ojos, probablemente siendo vencido por la pereza.
Y como Hinata dudaba llegar a convencerlo por las buenas, tuvo que hacerlo entrar al agua a la fuerza, así que le tomó de la mano y nadó hacia atrás haciendo que Neji cayera dentro del río. No era justo que todos se enfermaran de gripe y él no, porque el agua estaba muy fría, pero al parecer a ninguno le había importado, se mostraban más ocupados arrojándose agua, saltando una y otra vez hacia dentro del río, distrayendo a Naruto para que cayera al tratar de caminar sobre el agua, entre otras cosas que jamás pensaron que fueran divertidas.
Toda la tarde la pasaron riendo, gritando, saltando, que era lo que necesitaban, un respiro, que con la vieja Tsunade como Hokage, era lo último que podían tener, estaban dispuestos a aprovechar ese día por completo, Naruto había tenido tantas dificultades para convencerla, pero finalmente cedió, recordando que ella en sus tiempos de juventud también hubiese querido hacer lo mismo.
Salieron del agua, era momento para comer, el postre lo llevaba Hinata en su mochila, pero debían pescar y preparar el fuego primero. Todos concordaron que un pescado asado no les vendría mal, y como prometieron entrenar, Neji y Hinata se ofrecieron para recolectar la leña.
-¡Byakugan!- Dijeron al unísono, sus pupilas se fijaron a lo largo del camino, mientras que alrededor de la mirada de los Hyuuga se marcaba el poderío del ojo blanco sobresaltando sus venas. De rápidos movimientos, poco a poco se fueron alejando del grupo para recolectar la mayor leña posible en el menor tiempo, en parte, era una competencia que solo ellos dos podrían verla de ese modo, como competencia, perdiéndose entre los árboles.
-Hinata- Dijo él después de un momento de recolectar leña. –No me arrepiento-.
-¿No te arrepientes? ¿De venir a este lugar?- No entendía muy bien a que iban esas palabras, hasta que cayó en cuenta de lo que él trataba de decirle, se paralizó por completo, y sus mejillas se encendieron, sintiendo su rostro arder como si hubiese acercado el rostro a aquella leña ya encendida.
-De eso, y de lo que hice hace tiempo- Respondió moviéndose de forma veloz hasta colocarse frente a ella.
-D-de eso… - Su cabello azul se meneó con el movimiento del aire que Neji provocó al acercarse a ella. Hinata colocó un mechón de su cabello tras la oreja.
-No encontraba la manera de hablarlo y no se que pienses de ello, tampoco si está bien o está mal- no era bueno con las palabras, porque a decir verdad, jamás había sido un hombre que explotaba el verbo, prefería solo decir las palabras necesarias y ser más como un espectador.
Neji se acercó a ella y la rodeó con un brazo por la cintura, dejando caer con suavidad la leña que recolectó a un costado, necesitaba sentirla junto a él, porque era una tortura tenerla tan cerca, cada día en cada entrenamiento, tentarse oliendo su cabello, y embriagándose con su esencia y no poder abrazarla de la forma en que deseaba hacerlo, porque no solo se jugaba su futuro, si no el de ella también y lo menos que quería era perjudicarla ni a ella ni a la familia.
En el pasado, trató de convencerse que ella solo era un capricho, sin embargo, muy en el fondo estaba consciente de que no era así, y se tachaba de tonto por no haber notado antes lo que sentía por ella, podría haber evitado muchas cosas, pero eso no significaba que se arrepintiera de aquél beso, porque había sido por mucho, una de las experiencias más fascinantes de su vida, un excitante e inolvidable momento, superando por mucho cualquiera de sus combates preferidos, y tenía que probar aquellos labios de nuevo.
Se entretuvo en el cabello azulado de la joven, que ahora era un poco más largo que en el pasado, tomó un mechón de este entre sus dedos y lo acarició lentamente, porque le gustaba aquél color y lo lacio que era, y el toque tierno que le brindaba a Hinata. Frunció el ceño, sin ablandar la expresión de su rostro, pero al mismo tiempo mostrando una sutil sonrisa casi imperceptible que concedía cierta confianza a Hinata. La chica le miraba aun sin moverse, él se preguntaba si estaba asustada y si la respuesta era afirmativa, que aquello era más que obvio, deseaba saber que era lo que le asustaba.
Podría decirse que estaba hechizado y que con aquél primer beso, Neji había firmado su condena para toda la vida.
Pero las dudas se disiparon en el momento en que Hinata movió su mano hacia el rostro de Neji, tan pálido y con aquellos mismos ojos que poseía ella, pero tan diferentes a la vez, mucho más profundos, con más vivencias. Ella le acarició el mentón y después la mejilla sin perderse ni un solo detalle del rostro del chico. Si estaba mal lo que hacía, no importaba en esos momentos, ya que también consideraba ese beso como prueba de un afecto más allá de lo imaginable, con él se sentía a salvo, se sentía llena de vida, completa. Deslizó sus dedos, índice y medio, por sobre el labio inferior de él, fijando su mirada en la boca de este, le envidiaba, porque él podía mantener su respiración acompasada mientras que ella, por otra parte, sentía que sufriría de un paro cardiaco en cualquier momento.
Hinata dejó caer la leña al piso para así deslizar su mano libre por el pecho de Neji, subiéndola poco a poco hasta rodearlo lentamente por el cuello, él dio un paso al frente acortando la distancia entre los dos, mientras que la chica trataba de disipar la insaciable sed de acariciarlo.
Sus rostros se acercaron, pensaban exactamente lo mismo, Hinata cerró los ojos y saboreó por segunda ocasión los labios del Hyuuga, suspiró porque sentía como si hubiese contenido la respiración hasta ese momento.
Neji corroboró por segunda vez, que esa experiencia era una de las que valía la pena vivir, los labios de la peliazul eran cálidos y suaves al igual que toda ella. La besó lentamente, sin prisa, porque no quería quedarse sin aliento y tener que separar sus labios, porque como ya todos sabían, Hinata era dulzura pura, pero ahora Neji podía sentirse superior a cualquiera, era el primero que había probado que tan dulces eran sus labios.
-Yo tampoco me arrepiento- En voz baja le aclaró. La chica lo sujetó de la nuca, ahora rodeándolo con sus dos brazos por el cuello. Con besos cortos y lentos siguió un camino por los labios y el mentón de Neji, sin embargo, la voz de los chicos quienes deseaban la leña, pues estaban hambrientos, les advirtió que era momento de regresar, volver a la realidad.
Hinata lo abrazó con fuerza y le sonrió muy ampliamente, dando un último beso se dispuso a coger la leña que había dejado caer momentos antes.
-¡Ya vamos!- Respondió ella adelantándose.
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Los minutos continuaron su curso, aunque a Hinata por un instante sintió como si el tiempo se detuviese.
Bromearon y comieron disfrutando de los deliciosos alimentos preparados por las Kunoichi. La noche cayó pronto, al parecer no iban a regresar a Konoha ese día si no hasta el siguiente, Naruto parecía tener previsto eso, pues llevaba una tienda de campaña enorme, sin embargo, decidieron quedarse hasta tarde alrededor de la fogata que se mantenía viva con la leña recolectada por los Hyuuga, todavía quedaban las historias de terror para contar, todos anhelaban ver los gestos de terror de Naruto.
Recostado, al pie de un árbol, Neji miraba a los chicos a lo lejos, pensando en lo sucedido, preguntándose si podría algún día volver a besarla.
Hinata se recostó a su lado, usando el brazo del chico como almohada, estaba cansada.
El chico observó al cielo por un largo rato sin emitir palabra alguna, hasta que de nueva cuenta la duda invadió su mente.
-¿Crees que está mal?- Preguntó, sin embargo, decidió guardar silencio al darse cuenta que ella estaba profundamente dormida.
