II.
James se había hartado de aquella horrible atmósfera que Sirius y Remus habían creado con su absurda disputa de críos. Así que decidió organizar una salida al más puro estilo Merodeador.
—Cojan sus abrigos, caballeros…. ¡Esta noche nos vamos a Hogsmeade!
—Estás loco, Cornamenta… Yo no estoy como para ir a Hogsmeade ahora, después del entrenamiento de esta tarde.
—Tu vas si yo lo digo, Canuto —James va hasta la cama en la que Sirius está tumbado y lo tira de un empujón—. ¡En pie, Black! Nos vamos…
—¿Es necesario, James? —pregunta Remus desde el fondo de la habitación.
—Sí que lo es.
—Yo no voy… —vuelve a reivindicar Sirius desde su cama.
—Mira lo que tengo… —James alza las dos botellas de Jack Daniel's y las zarandea sutilmente.
—¿Porqué no lo has dicho antes? —se levanta de un salto— ¿A que estamos esperando?
Remus hace una mueca y camina hacía la puerta con desgana. Peter camina tras él.
Bajo la capa y dando grandes zancadas, llegan al túnel de la bruja tuerta con gran dificultad. En las excursiones que hacían cuando eran niños de 12 años se podían permitir caber todos bajo la capa de invisibilidad, pero ahora, con 16, la tarea se volvía una misión imposible. Muchas veces, Sirius tenía que hechizar sus pies con tal de que no se vieran.
—Colagusano, cómo me vuelvas a pisar te quedas en la habitación —dice Sirius junto a Peter. Remus y James caminaban delante.
—Lo siento.
—Tranquilo, Pet —dice James—. Sirius está de unas malas pulgas…
—Cállate, cuernos.
—¿Sabes qué, Canuto? No conseguirás ponerme de mal humor… Hoy no —dice James mientras atraviesan el túnel.
Era un octubre exageradamente frío. Habían cogido abrigos y bufandas, un par de botellas de Jack Daniel's y las ganas de fiesta de James Potter. Los ánimos de Sirius estaban por los suelos, y no quería saber como se sentiría Remus, quien se había visto obligado a venir por insistencia de James. Sin embargo, Sirius albergaba una remota posibilidad de que aquella excursión supusiera la reconciliación. Estaba muy equivocado, Remus seguía callado y a cada chiste o broma que hacía, respondía con una mueca. Cuando Sirius iba hacía la derecha, él se movía hacía la izquierda.
Llegaron a la plaza de la villa y se sentaron en un banco. Sirius sacó la cajetilla de tabaco muggle que siempre llevaba en el bolsillo, James abrió la primera botella y los demás esperaron para darle un trago.
—Nunca me cansaré de esto —dijo James al pasarle la botella a Peter—. Está jodidamente bueno.
—Como tu, jimmy.
James se abrazó a Sirius.
—Oh, Sirius que bonito… Estaba empezando a echar de menos tus cumplidos.
—Aparta —ladra Sirius, apartando a James a un lado.
Peter se ríe y le pasa la botella a Remus. Sirius le mira atento, esperando un no por respuesta. Sabe que a Remus no le gusta beber alcohol muggle. Pero en cambio, coge la botella y, llevándosela a los labios, succiona el licor durante largo rato.
—¡UOH! Lunático, amigo… ¿Qué ha sido eso? ¿Desde cuando bebes tanto? —pregunta James.
—Desde que uno de mis mejores amigos a dejado de hablarme… —le hubiera gustado decir, pero no lo dice. Sube y baja los hombros a modo respuesta—. No sé. Me apetece.
—Bien hecho, así me gusta.
Remus le tiende la botella a Sirius y este se la coge. Le mira como si hubiera leído su pensamiento y quisiera contestarle.
A Remus le brillan los labios debido a las gotas de licor que se los humedecen. Sirius se relame y bebe de la botella mientras observa a Remus sin ser visto.
—¡Que gran noche, chicos! —exclamó James para si mismo.
Las dos botellas ya están bacías cuando ninguno de los cuatro puede ponerse en pie. Es tarde y la noche es oscura ahora más que nunca. Está a punto de amanecer y se han pasado la noche bebiendo y hablando sobre nada y sobre todo. Sirius y Remus no se han dirigido la palabra pero no han dejado de mirarse él uno al otro cuando creían que no les veían.
Las dos botellas de Jack Daniel's y la cajetilla de tabaco de Sirius se han acabado. El alcohol circula por sus venas, nubla su visión y entorpece sus sentidos.
—Me gustaría gastarle una buena broma a Snape… —dice James—. Una buena.
—Una que permanezca en la memoria de todos los alumnos —añade Sirius.
—Tenemos que organizarla antes de Navidad.
James y Sirius maquinan juntos, Peter asiente a todos sus comentarios como un autómata y Remus se mira las manos, frías y heladas, manteniéndose al margen de la conversación.
—¡La broma de las bromas! —exclamó Sirius.
—¿Cómo la de hace un año…? —dijo Remus—. ¿En la que le metiste por el túnel del sauce boxeador en plena luna llena y si no hubiera sido por James podría haberos matado a los dos?
Sirius no puede pensar, ese ha sido un golpe muy bajo.
—¿Eres imbécil? ¿Por qué coño dices eso?
James y Peter callan.
—Porqué esa fue la broma más pesada de todas. La que no nos hizo reír a ninguno, Sirius.
James incitó a volver al castillo en ver la situación. Sirius y Remus se habían puesto en pie y encarados, discutían.
—¡No sé porqué ahora me hechas esto en cara! —grita Sirius.
—¡Claro! Porqué Sirius Black es perfecto y no se le puede recriminar nada… ¡Ni si quiera la culpa por hacer que Snape se enterara de todo!
—¡Ha pasado un año!
—¿Y a cambiado algo, Sirius? ¡Snape sabe lo que soy por tu culpa!
—¡Deja de decir que fue mi culpa!
—Fue tu culpa, Sirius. Me importa una mierda si lo aceptas o no.
—Eres un imbécil, Remus. Estoy hasta los cojones de ti —dijo Sirius.
James se levantó de inmediato, sabiendo que Sirius podría decir cualquier cosa cuando esta borracho. Se levanta y se interpone entre sus dos amigos.
—¡Como no os calméis, os petrifico a los dos!
Volvieron a duras penas hasta el castillo. Sirius se negó a ir debajo de la capa y caminó por los pasillos sin esconderse. Ya le daba igual si Filch le encontraba y le castigaba durante un mes entero. Llegaron a la habitación sin ningún altercado cuando el sol ya había salido. Era sábado y no había clases, así que se tumbaron en sus camas y no se despertaron hasta la tarde.
Sirius lloró en silencio, siempre había sabido que él tenía toda la culpa. La culpa de todo.
¡Buenas!
Muchas gracias a aquellos que le hayan dado una oportunidad a esta historia. ¡Este capítulo era para vosotros!
Colgaré -o lo intentaré- cada fin de semana. Últimamente me estoy ciñendo bastante a este horario, así que no os preocupéis por las actualizaciones.
Mil gracias, nuevamente y hasta el próximo...
Besos, Lúthien.
