Capítulo 2: Las 12:30 y se toma un café
La mañana transcurre pacíficamente. Demasiada placidez. Casi hecho en falta una explosión inesperada aniquilando el cristal.
Quito el plato vacío del escritorio y lo llevo en la mesa de la cocina. Entonces regreso para chequear mis documentos. No muchos. Un papel con descripciones detalladas del principal sospechoso, y los cuatro perfiles de las víctimas. Una de ellas, un hombre alrededor de sesenta años, ojos hundidos con profundas ojeras oscuras y barba greñuda. Vagabundo. Le conocí. Hicimos acuerdos cuando fue necesario. La suma fija de dinero que malbarató en comida basura le ayudó a ganar 2 libras como mucho. Más tarde fue encontrado cerca del Támesis, su cuerpo completamente abrasado, el olor a podrido llenando nuestros orificios nasales. La esencia seca de gas en el aire era intensa, y la vana cerilla del suelo contuvo el ADN de la víctima, tal y como pude analizar en el laboratorio. Una clara indicación de suicidio.
¿Suicidio? Obviamente no.
La segunda víctima fue hallada una semana más tarde. Una mujer. Nativa de Dakar. Cuarenta y siete. Soltera. Tuvo dos amantes en los últimos dos años. Abortó en una ocasión. Trabajó en una fábrica de calzado desde 2005 a 2007. Aunque su residencia sigue una incógnita. Una de sus amantes (una mujer de ropas elegantes, indudablemente rica) explicó que había vivido bajo su techo durante su relación: sexo a cambio de dinero. Peluche de compañía. Dudoso. Pero por supuesto no era la asesina. Fue encontrada en un callejón, calcinada, el perceptible olor a gas y el hedor a carne quemada eran pesados en la atmósfera. Sangre salpicada por las paredes. Por poco no vomita John.
La siguiente y tercera víctima: un chico. Veintidós. Residente en Londres. Estudiante de Arte en Manchester. Proveniente de una familia acomodada. Su novia se encontraba en Roma cuando lo asesinaron. Encontrado muerto en la estación de Chalk Farm. Quemado, como no. Fue aparentemente obligado en quitarse la vida públicamente ante cantidad de personas. Incluso infantes presenciaron el evento. En los informativos siguen hablando sobre la tragedia.
Conocí a ese chico. Aunque vagamente. Solía pintarrear las paredes de los ghettos.
Por último, la cuarta víctima, asesinada hace tan solo tres días. Tal vez se trate de la noticia más arrolladora de todas. Una niña. Trece años apenas. Su familia es de clase media. Tuvo un hermano mayor, aunque no más de catorce. Se quitó la vida durante una función musical en su escuela. El Lago de los Cisnes. Ella jugaba a ser la Reina Cisne. La realidad sobrepasó la ficción cuando la obra llegó a su final.
Su nombre era Claudette Bruhl, también conocida como "la pequeña Gretel".
Todos los asesinatos se reducen a una edad inferior. Empezando con un hombre sin techo, seguido por una mujer extranjera, más tarde por un estudiante graduado, y finalmente por una niña en las puertas de la pubertad. De acuerdo al enlace obtenido tendría que ser lógico que la siguiente víctima fuese un infante. ¿Niño? Obviamente. El asesino está siguiendo una secuencia de género: hombre - mujer - hombre - mujer. Hay un plazo de siete días entre cada aniquilación, por lo que la quinta víctima tendría que aparecer dentro de cuatro días. Solo puede ser un infante. Pero no un bebé. Un bebé no podría quitarse su propia vida tras oír palabras amenazantes, no entendería nada.
Ah, todos los cuerpos iban acompañados de un mensaje escrito. Pequeños trozos de papel con una caligrafía repetitiva, escondidos en el interior de sus bocas. Pistas. Todas cuatro siguiendo una secuencia que narra un acertijo:
One duck is out the net (pato uno fuera de la red)
Second duck ends up too ugly (pato dos demasiado feo)
Third duck who lost his star (pato tres perdió su estrella)
Fourth duck is out the fantasy (pato cuatro sin fantasía)
La primera clave: pato uno fuera de la red. Relacionado definitivamente con el hombre sin techo. Miembro de una red de vagabundos. Tomó un papel importante cuando falsifiqué mi muerte hace tres años. Como dije, fue remunerado justamente. Ahora, y así lo insinúa el acertijo, está fuera de la red.
La segunda pista usa una referencia sacada de un cuento de hadas: El patito feo, cuya historia es apropiada para una mujer que ha sido ignorada por la sociedad. Su autoestima era muy leve. Vendió su cuerpo por dinero y lo gastó mayoritariamente en droga y tabaco. No es que fuera una damisela apuesta, no.
La siguiente pista puede parecer dudosa, pero si tienes buen ojo es inconfundible. Se refiere al pintor de grafitis como la figura de un joven cualquiera que desea alcanzar su único sueño, este comparado con una estrella. Procedió de una familia rica, pero sus padres querrían que estudiara una carrera más compleja y el chico se cruzó de brazos y decidió que aquello no era su número de pie. Siguió su sueño pero llegó a morir antes de que pudiera llegar a ser algo más que un grafitero independiente.
La clave más reciente nos habla de la niña cuyo destino la trajo en un mundo de fantasía. Para mal. Secuestrada e incendiada. Claudette ya fue una vez secuestrada por Moriarty hace tres años. La Bruja que persuadió a la pequeña Gretel y a su hermano solo para sucumbir a una cena exclusiva. Pero Gretel y su hermano escaparon. ¿Podría ser que dicha Bruja haya iniciado una venganza después de tanto tiempo?
Según las rimas, la quinta nota debería terminar con una sílaba similar a "star". Pero si quienquiera que está detrás de todo prefiere torcer este laberinto, podría incluso terminar con un afijo diferente. Además, tres de las víctimas habían llegado a interaccionar conmigo alguna vez. Todas excepto la segunda.
¿Aunque por qué patos? ¿Por qué el asesino los señala como PATOS?
Si Moriarty jugó bien sus cartas, ahora su cachorro está retomando la partida.
Su nombre es coronel Sebastian Moran. Francotirador subestimado quién ha obtenido de su predecesor la habilidad de persuadir a la gente a quemarse viva con gas y cerillas. No se detendrá.
Su caligrafía es miscelánea. Un trazo de palabras garabateadas con ansiedad. Pero la presión de la tinta en el papel es suficiente para determinar su decisión. A diferencia de la caligrafía de Moriarty.
Moran es astuto. Oh, sí. Tan astuto que decidió colaborar en la misión de su difunto jefe.
Puedo imaginarme en cierto modo a Moriarty dejando en su testamento un ejemplar de El Patito Feo para que su mascota se entretenga a leer. "Que Hans Christian Andersen te acompañe", casi puedo escuchar sus palabras. Menuda estupidez.
El timbre de la puerta me obliga a salir de mi trance. Recuerdo que lo destruí tiempo antes de mi suicidio pero al parecer lo arreglaron. Es la señora Hudson. Se ha puesto ropa nueva. Está claro que viene de hacer las compras. Y no trae la leche.
- ¿Te ha llamado John, Sherlock? ¿Le has dejado un mensaje? - La casera me pregunta. Se preocupa.
- Tan solo son las doce y media, señora Hudson. John está tomándose un café con Mary - respongo.
- Estoy preocupada por él. Tarda demasiado y me he dado cuenta que está más paliducho desde que regresaste.
Encaro a la señora Hudson y en este momento dejo que mi cerebro hable por si solo como si yo no hiciera nada.
- ¿Quiere que le pida a qué sabe la leche en casa de su novia? Esa mujer tiene una cintura muy delgada, quizá sea por la gran cantidad de años que ha desperdiciado en leche desnatada. Puede que se la tome fría, ya que no es tan malsana como la leche caliente. Sin embargo a John le gusta recién salida del microondas. Sé que piensa que estoy siendo grosero y maleducado y que estoy soltando una carga de sarcasmo para reírme de él y así es. Sería una vergüenza si le preguntara como se está tomando el café, señora Hudson.
- No. ¿Como... como puedes saber todo esto?
Oh, la vi envuelta en un vestido de novia, señora Hudson. En Elle's. Hermosa sonriente mujer. Tardó horas en escoger un vestido de su agrado. El ganador fue una copia de Carolina Herrera. Cortesía de John. Él no me vio. Miró hacia la dirección donde me encontraba yo, camuflado entre ciudadanos por una capucha mugrienta y una barba postiza. Pero en ningún momento me reconoció.
- No lo sé. Simplemente lo vi.
