Espero que sea de su agrado. Algo que olvide mencionar en el capitulo anterior es que en esta historia Harry no aparece, ya que es muy pequeño y vive con sus tios (en el tiempo que situo la historia). See ya!


Capitulo II

Está bien, lo admito quizá exagero un poco cuando hable sobre la carta de Hogwarts pero deben entender solamente era una niña de 11 años que vivió rodeada de las hazañas de sus ancestros y que buscaba de todas las maneras posibles de llegar a ser igual o superior a ellos. En fin, volviendo al momento de la carta; fue extraordinario, todo aquello con lo que siempre soñé. Era la oportunidad perfecta para que pudiera realizar todas aquellas cosas que, de no ser por Fil-fil ya las hubiera hecho.

Recuerdo que estaba con la carta en la mano, sin embargo no reaccionaba me había quedado completamente estática en el living, al mismo tiempo que todos mis invitados me miraban preocupados, pensando que tal vez me había sucedido algo malo. Solo la voz de Trunks me saco de mi "desconexión", cuando me imploro que abriera la carta. La fui abriendo lentamente, con las manos temblorosas temiendo que ésta dijera que no podría ir a Hogwarts, que siendo semejante amenaza me dejaran fuera del castillo.

-¡Vamos Sam léela!- me alentó dulcemente Remus dedicándome una enorme sonrisa- No debe decir nada malo. ¿No?

Trague saliva y con un nudo en la garganta comencé:

- "Estimada Señorita Potter: Considerando que hoy es su undécimo cumpleaños estamos orgullosos de comunicarle que pertenece al Colegio Hogwarts de magia y hechicería. Le informamos que el tren al colegio sale de la estación King's Cross el 1° de septiembre sin excepción. Posteriormente le adjunto la lista de materiales que necesita para 1° año. Sin más asuntos, se despide Atte. Profesor Albus Dumbledore.
P/D: Espero que te agrade el regalo que envió. Perteneció a tu madre. Cuídala."

-¡Increíble!- Exclamo Ewan- Albus Dumbledore te escribió personalmente. ¡Debe ser todo un acontecimiento!

Yo releía la carta una y otra vez buscando si había algún error y no era destinada para ella. Sin embargo estaba a mi nombre y con mi dirección. De nuevo, la voz de Trunks me hizo reaccionar y felicitándome me confeso:

-que divertido! Iremos juntos! No quise decirte nada por si no recibías la carta, pero sí! Serán los mejores años de mi vida! No lo crees?- agrego mientras me rodeaba con un brazo.

-este yo... No sé qué decir- admití luego de dejar la carta sobre la mesa- y si esto está mal, y si se confundieron y no era para mí?

- oh pequeña no digas cosas sin sentido!- me regaño cariñosamente fil-fil- que tal si mañana vamos al callejón diagon a comprar las cosas que te piden?

Yo no conteste porque me quede con la mirada fija en un paquete de papel brillante que estaba sobre la mesa.

Rápidamente lo tome de la mesa y lo desenvolví. Dentro de una caja de terciopelo negra había una vara de madera. Mi tía Sarah se acercó a mí lentamente y en un susurro me confirmo lo que yo pensaba: Era la varita de mi madre y Dumbledore me la había guardado para mí.

El resto del día había sido muy tranquilo. Cenamos en el jardín mientras Remus y Sirius nos contaban a Trunks y a mí las anécdotas de cuando ellos iban a Hogwarts. Al llegar la medianoche, fil-fil nos insistió que fuéramos a dormir ya que mañana tendríamos un largo día en Londres. Trunks se quedó a dormir con nosotros ya que él no había comprado nada para el colegio y ya quedaba pocos días para abordar el tren.

En fin, al día siguiente fuimos al famoso callejón diagon con unas pocas horas de sueño encima, particularmente con unas ojeras terriblemente marcadas y por demás ansiosa por ver todo lo que contenía aquel lugar (que para mí era) de ensueño. Aunque Londres es una ciudad hermosa, con paisajes urbanos increíbles, palacios en el medio del centro; lo que encontré en ese lugar no se comparaba con cualquier monumento muggle que haya visto.

Fil-fil, Ewan, Trunks y yo entramos a una vieja y sucia taberna que estaba en un callejón apartado de las grandes tiendas londinenses. Al principio pensé que mi tía me estaba jugando una broma y que me diría que aquel lugar (el callejón diagon) era un invento y que yo me quedaría en Egipto para ayudarla en sus excavaciones. Sin embargo, al pasar unos minutos en el lugar me di cuenta de que estaba totalmente equivocada. En aquel lugar había gente de todas partes del mundo utilizando magia. Estaba asombrada y con Trunks exclamamos "wau!" cuando vimos que un hombre de la edad de fil-fil transformo su sombrero en una bolsa de compras.

- Niños no se separen por favor, este lugar está repleto, se nota que son vísperas de Hogwarts- exclamo mi tía Susan agobiada mientras empujaba la gente que estaba en su camino.

- Susan Potter, no has cambiado en nada, siempre quejándote- escuche que susurro un hombre con una capa negra y una sonrisa radiante.

-Horace Slughorn, que placer encontrarte por aquí- respondió mi tía devolviéndole la sonrisa- Niños saluden a su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, el profesor Slughorn. Horace ellos Ewan, Trunks y Sam.

Lo que sucedió luego, fue algo que no voy a olvidar jamás. Una mujer rechoncha y de baja estatura, que se encontraba al lado de Horace Slughorn abrió los ojos como platos y comenzó a retroceder actuando como si yo tuviera una enfermedad contagiosa y mortal. Luego, reacciono sacudiendo la cabeza comenzó a vociferar:

- Miren todos! Presten atención! Llego al callejón diagon Sam Potter, la hija de james y Lily Potter! Miren si no me creen!

Yo miraba desconcertada a mi tía, la cual estaba totalmente descolocada y al borde del colapso, miraba hacia todos lados con la varita en la mano mientras repetía "aléjate bruja, no tocaras a mis niños!". Mientras tanto, horace nos tomó de la mano a los tres y nos sacó corriendo hasta llegar a la parte de atrás del lugar, a lo que parecía un depósito abandonado y sucio. Cuando cerró la puerta, nos soltó bruscamente y nos advirtió:

-Quédense aquí y no salgan de este lugar por nada del mundo. Entendieron? Su tía y yo nos encargaremos de este lio.

Inmediatamente se dio la vuelta y con un movimiento de su varita cerró con llave la puerta tras sí. Los tres nos miramos estupefactos y nos dejamos caer en el suelo. Ninguno hablo por unos minutos, parecía un velorio. Mientras tanto por mi mente empezaron a pasar todo tipo de pensamientos y las lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro. En ese momento, no me di cuenta de lo que pasaba, sin embargo ahora me doy cuenta que era la angustia e impotencia que me provocaba el no poder ayudar a Fil-Fil. No obstante, al momento que el llanto me invadió, también me pobló una sensación extraña, como un calor interno que extrañamente me aliviaba.

Seguidamente oí la voz dulce de una mujer, pero no estaba con nosotros en aquel sórdido cuarto, si no que estaba en mi mente ya que al parecer ni Trunks ni mi primo la habían escuchado. Ella me decía que me calmara que todo estaba bien, que no había que preocuparse, que no llorara. Increíblemente comencé a calmarme y en unos segundos me recobre por completo. "quién eres?" pensé creyendo que nadie me contestaría. "mi nombre no importa, pero pregúntale a Susan por la piedra azulina, te servirá de ayuda para poder empezar".

Instantáneamente me pare sobresaltada porque había oído un ruido en la puerta que había sido cerrada. De ella salió Fil-Fil con Horace hablando alegremente, este al vernos nos dijo con una gran sonrisa:

-Todavía siguen aquí? Maravilloso! Susan que tal si les muestras la pared secreta? Seguro les encantara!

Mi tía sin abrir la boca comenzó a tocar los ladrillos de la pared al azar y estos se movían para dejar lugar a una gran arcada. Los tres nos quedamos boquiabiertos al ver lo que estaba detrás de la pared. Era un gran centro comercial al aire libre, con tiendas inmensas e interminables y mucha gente que caminaba hacia todas las direcciones visitando las tiendas.

- Niños bienvenidos al callejón Diagon- dijo fil-fil mirándonos.

-Esto es increíble!- expresó Ewan mirando a su madre- porque nunca nos trajiste aquí?

- No seas tan malo con tu madre ew!- respondí enojada- ella tendrá sus razones.

- Sam tiene razón hijo, pero ahora vendrán más seguido lo prometo. Van a quedarse todo el día allí parados? Vamos que todavía nos quedan muchas cosas por hacer.

Recorrimos cada uno de los comercios meticulosamente mientras Fil-fil nos explicaba que vendían y para que nos pudiera servir en el futuro. Recuerdo que mi tienda favorita era Flourish y Blotts, repleta de libros de todos los tamaños, colores y hasta idiomas que hasta ese momento no había visto. Fil-Fil nos persuadió para que tomáramos un helado mientras que ella iría a buscar el dinero. Luego que ella pagara los helados los 3 subimos a la terraza de la heladería Florean Fortescue y nos sentamos en una mesa de jardín alejados de todos. Sin demora, Trunks exclamo:

-Este lugar es maravilloso! Todo el mundo usando esas cosas con forma de rama, vistiendo pijamas raros, ¡esto es lo mejor!.

-Tienes razón! Pero tú porque no viviste con Fil-Fil durante toda tu vida- respondí sonriente mientras comía el helado- esto es cosa de todos los días, aunque nunca vi tanta magia junta, lo creas o no ella nunca usa magia, solo en "casos de emergencia" o no Ew?- agregué imitando la voz de mi tía.

Mi primo estaba demasiado concentrado en poder comer el helado que solo asintió con la cabeza. Al ver que nadie hablaba, rompí el hielo diciendo:

-No les pareció raro lo que sucedió en el bar? Nunca me había pasado algo así. Siempre en El Cairo se limitaban a señalarme con el dedo o sonreírme (tú mismo lo viste), pero esa mujer me miraba como si fuera algo malo o peor, como si se asustara de verme. Que piensas Trunkski?

Él lo medito unos segundos poniendo su mano en la barbilla y dijo:

-Yo creo que estamos sacando conclusiones apresuradas Sam, tal vez esa mujer se confundió y grito por nada. Qué se yo! Este mundo es muy diferente al nuestro.

-Claro, tu vienes de un mundo en el que es normal convertirse en Súper Sayayin y tener fuerza sobrehumana! Aunque tú tengas razón, ¿Por qué la tía reacciono así? Estaba, no sé, desesperada…

Pero me detuve cuando vi que Fil-fil estaba cerca de nosotros. A comparación de nuestra aventura, el día transcurrió tranquilo, demasiado. Visitamos casi todos los locales del Callejón Diagon y compramos todo lo necesario para nuestro primer año en Hogwarts.

Al caer la tarde dejamos a Trunks en su casa aunque estaba muy triste por no poder estar con él un poco más, no porque me gustara o algo parecido, porque había cosas que no habíamos aclarado sobre ese día. Regresamos a Egipto a la medianoche, luego de que Bulma nos invitara amablemente a quedarnos a cenar (según ella porque fil-fil fue demasiado generosa al ayudar a su hijo en sus compras), exhaustos y por mi parte con más dudas y problemas que con cosas resueltas.