Tenía pensado el postear más adelante, pero hoy mismo he visto que tenía dos reviews y no pude evitar emocionarme a escribir algo :_D lo he hecho de golpe y esta vez he decidido centrar la historia en uno de los bandos protagonistas de la historia. Quizás esta misma semana subo otro capitulo, no prometo nada ya que soy de subir cosas en cuanto me da la emoción, pero bueno. Gracias a las personas que comentaron sobre el Fic, realmente es mi primero y a la mínima que veo que alguien lo ha leído ya me dan ganas de seguir adelante con la historia.
PD: Si sentís las ganas o necesidad de ver a algún personaje en la historia no os cortéis y pedidlo, me gusta ampliar horizontes y poder tocar muchos temas en los fics (Aunque remarco que es el primero que publico, lo siento si fallo mucho ^^Uu)
¿Lo que pasaba por la mente de su hermano? Ni si quiera Darius podía llegar a imaginarlo. Draven era una persona completamente impulsiva y a su vez con ideas a las cuales se las podía calificar como descabelladas, no solo porque la mayoría se trataban de planes de guerra que había organizado e ideado en una noche cuando se encontraba tendido sobre aquella barra rustica de la taberna a la que acudían los guerreros de la caballería Noxiana de la que Darius se encargaba, si no también porque Draven con su egolatría tendía a imaginar que la guerra era un camino que iba directo hacia la victoria, como si sus guerreros no pudieses morir o simplemente derramar sangre al alzar las armas. Si había algo que estaba más que claro era que el llamado "Ejecutor de gloria" no era el hombre indicado para llevar un ejercito, no por ser mal guerrero obviamente (Es más Draven hasta ahora era uno de los guerreros más destacados de la guardia noxiana) si no más bien porque sus ideas precipitadas podrían incluso ser suicidas por mucho que el pudiera acabar con más de un ejercito con sus propias manos.
La codicia era lo que hacía que el guerrero fuera con la necesidad de conseguir ganancias por cada pueblo o incluso ciudad que caía bajo sus pies o simplemente llegaba a pasar por su mente ¿Pero que era lo que se le había perdido esta vez para que aquella noche no hiciera más que remarcar a su hermano el porque debían de acudir a unas tierras como las que se encontraban en el frío y abandonado reino del hielo? A decir verdad nada ni nadie era capaz de comprender el porque Draven en ocasiones actuaba de aquella manera quizás obsesiva con las batallas y las ganancias ¿Quizás su espíritu noxiano sediento de sangre? ¿O simplemente las ganas de poder alardear de las mil y una vidas que había arrebatado? Un guerrero apuesto y a su vez egolatra que tan solo podía pensar en si mismo y la manera de que su fama fuera creciendo, total, para el la liga de los campeones no era más que una generalización sin sentido, quería demostrar que era el más poderoso, una persona que podía acabar con todo lo que se ponía en su camino sin ningún tipo de piedad aunque tuviera que acabar con la vida más inocente existente.
-Wellcome to the league of Draven- Decía mientras se acomodaba en aquel asiento de la taberna rodeado de muchos de aquellos guerreros que conformaban la guardia de Noxus y como no, su tan adorada jarra de cerveza que era portada en una de sus manos antes de que fuera dirigida a sus labios para así dar un gran trago.-Todos gritaran mi nombre tan pronto allá acabado con todos esos esquimales que se hacen llamar "El pueblo de Freljord"- Comentaba burlón antes de bajar aquella jarra y hacerla chocar contra la dura mesa de madera que se balanceo ligeramente cuando poso ambas de sus manos sobre esta como queriendo así llamar la atención de los guerreros que reían sus palabras animados por lo que podría ser una nueva batalla.-Y no solo eso, todas las mujeres rogaran por formar parte de nuestro nuevo reino, lloraran por poder ser mujeres de hombres tan poderosos como nosotros. Me acostaré con todas esas estúpidas zorras antes de esclavizarlas y hacerlas trabajar como "señoritas de compañía" en nuestro burdel personal-Las palabras de Draven salían con toda la seguridad que podía recoger un cuerpo como el de él que ya se encontraba rozando la embriaguez a la que tan acostumbrado estaba, no podía vivir sin el alcohol, tampoco podía vivir sin las fiestas y por supuesto sin las mujeres.
-Deberías tener cuidado me apuesto lo que quieras a que incluso una mujer de Freljord podría patear tu tan querido trasero-Se escucho desde el otro lado de la taberna haciendo así que todas las risas del lugar fueran silenciadas para así dejar paso a aquella voz femenina que había llegado desde la barra que se encontraba algo abandonada dado a que toda la atención de aquella taberna se había dirigido anteriormente al tan afamado guerrero. -¿O acaso te crees que vas a llegar y que con tan solo verte van a caer rendidos a tus pies?- Aquella figura y aquella voz era más que conocida para los que tenían un lugar de residencia en Noxus, todos los guerreros siempre eran los de la mejor talla pero por supuesto, siempre unos se encontraban destacando por encima de los demás, entre los cuales se encontraban los que habían nombrado como los campeones de la liga ¿Pero ella? Todo el mundo la conocía, diría que incluso más que a la tan deseada Katarina y eso hizo que su simple presencia hiciera que todos los hombres de la habitación decidieran guardar silencio para escuchar lo que podía venir de aquella mujer.
-Hay tan solo un paso entre la guerra y el asesinato ¿Lo recuerdas?- Añadió mientras jugueteaba con aquella copa que portaba en su mano, apartando la mirada de esta para así volverse y observar a Draven el cual se había puesto en pie tiempo atrás cuando se entretenía alardeando del que iba a ser su supuesto éxito.
-Desde cuando una mujer tiene derecho a palabra en mi taberna- Decía con algo de brusquedad y molestia el guerrero mientras la observaba desde su lugar antes de hacer una mueca algo burlona como intentando quitar importancia no solo a las palabras de la joven si no también a su presencia.-¿Porque crees que Katarina no pisa esta taberna? ¿Acaso piensas que tu puedes ser distinta a ella Riven?
-Si ella no acude a "tu taberna" -Decía con algo de burla ante la manera en la que nombraba aquella taberna como suya- Es porque quizás da tanta lastima escuchar tus palabras que le es más cómodo evitarse las molestias.-
-Es divertido escuchar palabras como estas proviniendo de un ser inferior como tu- Bufó de manera algo machista antes de abrirse paso entre los guerreros y llegar así hasta donde se encontraba la mujer de pelo blanco- ¿Porque no te pones tu traje de conejita y vas a alegrar la vista de mis guerreros? Al menos harías algo de utilidad. Este no es tu lugar así que si no quieres que mis camaradas se diviertan contigo simplemente vete de aquí.-La sonrisa que se dibujo en los labios de Draven era una de aquellas que producían el sentimiento de odio más asqueroso que nadie pudiese sentir ¿Pero que se podía hacer? Draven siempre había sido igual de despreciable y el jugar con las mujeres o reírse de ellas no era más que una costumbre para él y a su vez, una gran diversión.
-Tranquilo, no perderé más el tiempo, este lugar da asco y tengo mejores cosas que hacer-Finalizo la mujer de pelo blanco mientras terminaba su copa y dejaba esta sobre la mesa antes de dedicarle una sonrisa de oreja a oreja al guerrero que ahora se encontraba frente a ella- Después no nos vengas llorando como una nenaza cuando te des cuenta de que eres un pésimo guerrero y ni si quiera puedes derrotar a esos "esquimales" a los que tanto subestimas.
En este mismo instante Riven acababa de tocar por completo lo que nadie debía tocar, el orgullo de Draven ¿Que le había afectado? Nada afecta a un orgullo que es más grande que a la existencia de esa misma persona. Draven era simplemente la esencia de su personalidad, nadie podía hundirle y mucho menos dañarle ¿Una mujer? Sus palabras ni si quiera deberían tener importancia aunque en sus interiores la rabio hizo que el guerrero no pudiera hacer más que dar un paso adelante a la hora de llevar acabo lo que serían los planes de futuros, esos mismos que incumbían las inocentes vidas de los habitantes de Freljord los cuales no eran más que simple escoria para él. Nada ni nadie le ha llegado a importar ¿Su hermano? Quizás es lo único que se puede nombrar como cercano a el pero aquellos lazos de sangre tampoco harían que su hermano volviera la mirada atrás y más aún que lo que más le corroe es la necesidad por hacer callar y con ello llevarse una nueva y más importante victoria a su gran listado de pertenencias.
-¡No me importa lo que diga esa maldita cría! Pienso hacer que se trague sus palabras hermano- Decía malhumorado Draven a la mañana siguiente mientras caminaba de un lado a otro uno de los laterales del campo de entrenamiento de los guardias de Noxus, compartiendo así su cabrero con Darius el cual se mantenía en silencio vigilando que los soldados no dejaran el entrenamiento en ningún tipo de momento (Cosa que era más que difícil puesto que todos se dedicaban a ello en cuerpo y alma por no decir sudor y gotas de sangre)
-Cálmate hermano, si tanta importancia le das a las palabras de Riven es quizás porque dudas de ti mismo- Decía tratando de molestar a su hermano aunque no se dignara a dedicarle ni tan solo una mirada, desviando esta hacia las armas que habían en el campo entre las cuales se encontraba su enorme hacha, aquella que había acabado con la vida de millones de personas y a su vez inocentes e incluso reyes. Darius era un guerrero que pensaba siempre con sangre fría, era tan critico que sus planes siempre eran letales pero mismamente sabía que necesitaba un mínimo de tiempo para poder hacer que todo saliera a la perfección y eso mismo era lo que en estos momentos no hiciera más que aportar un poco de tranquilidad a las cosas aunque ahora que parecía que podría herir el orgullo de su hermano, no iba a desaprovecharlo, no todos los días se podía hacer algo como aquello.
-Cinco días, tienes cinco días para dejarte de mariconadas. Si no quieres venir conmigo a la batalla puedes quedarte aquí pero me llevaré al ejercito a Freljord me dan igual tus reglas y más aún las que hayan impuesto los guardianes de la liga. Piltover me es indiferente y más aún sus penosas normas así que si no quieres luchar a mi lado, apártate de mi camino.- La mirada de desprecio que se dibujo en el rostro de Draven fue una de las miradas más molestas que el mismo había mostrado en su vida algo que hizo que Darius simplemente se quedara en el sitio observando como su hermano se marchaba del campo de entrenamiento sin decir absolutamente nada. Sabía que las cosas no se hacían de aquella manera pero por una vez dejaría que su tan seguro de si mismo hermano llevara acabo sus estúpidas locuras. Tarde o temprano se daría cuenta de las cosas ¿O quizás acabaría dándole una lección de conquista?
