Una promesa es una promesa
- ¡Estoy de regreso Kakashi-sensei!
- ¡Bienvenida Sakura-chan!
Ambos mantienen sus sonrisas por un momento más, sintiendo algo de nostalgia.
- Sensei no ha cambiado mucho. –dice divertida. –Los años parecen no pasar por usted.
- Mira quién habla, para mí que ya aprendiste la técnica de Tsunade-sama, te vez igual que cuando te fuiste. –Sakura le saca la lengua de forma juguetona. –bueno no igual, la verdad recuerdo que te fuiste bañadita, limpiecita y sobria, ahora regresas sucia y ebria, pareces pordiosera. –Kakashi la mira burlón y Sakura entrecierra la mirada. –A mí los años me favorecen, me veo más madurito por lo tanto más sabroso pero a ti los años te fregaron alumna. –dice con falsa decepción, aunque su ojo muestran un brillo burlón.
- Qué lindo sensei. –dice mostrando ironía. –Se ve que no ha cambiado nada, incluso sigue leyendo esa pervertida novela que seguro ya se sabe de memoria.
- Es imposible dejar de leerla, cada que lo hago es como si fuera la primera vez. –Kakashi braza meloso su novela, restregando su mejilla con la portada, siendo rodeado por un aura brillante haciendo que Sakura lo mire incrédula, para después soltar un profundo suspiro. – ¿Y qué te trae por aquí?... no es que me moleste, pero se me hace raro siendo que tenias casi diez años sin venir, apenas sabía de ti por los pergaminos que mandabas. –Kakashi la mira mostrando seriedad, dejando su melosidad con su preciada novela.
- No lo sé… solo… solo me dieron ganas de regresar. –Sakura posa su mirada melancólica hacia afuera, mirando la aldea y Kakashi sonríe levemente.
- Eres bienvenida y lo sabes… aquí hay mucha gente que te extraña.
- Lo sé. –Sakura sonríe con melancolía.
- ¿Planeas quedarte permanentemente?
- No lo creo… —un profundo silencio se instalo en ambos, que ahora se encuentran mirando hacia afuera. –Naruto… ¿has sabido algo de él? –la peli-rosa lo voltea a ver y Kakashi hace lo mismo.
- Nada… al menos tú mandabas pergaminos y hacías algunas misiones mandándome los informes por invocaciones, pero de Naruto no he sabido nada desde que se fue de la aldea, que fue antes de que tú lo hicieras. –dice con seriedad.
- Supongo no quiere ser encontrado. –Sakura sonríe con tristeza y Kakashi asintió mostrando tristeza en su ojo. –Y dudo que algún día regrese a la aldea, jamás va a superar no haberlo conseguido.
- No logro salvar Sasuke, por esa razón se fue y rechazo su sueño de ser Hokage porque no se sentía digno de eso.
- Es un idiota. Sasuke no tuvo, no tiene ni tendrá salvación, solo es un idiota que se dejo consumir por la oscuridad y sus estúpidas obsesiones. –Sakura frunce el seño mostrando molestia.
- En cambio tú también te fuiste porque al igual que a Naruto el estar aquí te trae recuerdos de cuando éramos un equipo nosotros cuatro, por esa razón dudo que te quedes mucho tiempo. –Kakashi la mira con seriedad y Sakura aprieta los puños con fuerza.
- Hoy me tope con tu hija sensei, ha crecido. –Sakura le sonríe amigable, cambiando completamente de tema y Kakashi sonríe divertido.
- Supongo te la topaste en el camino, iban a una misión.
- Que rápido pasa el tiempo, la última vez que la vi solo tenía dos años a lo mucho y ahora es una gennin de doce años.
- Si. Aunque para mi sigue siendo una niña. –dice con diversión.
- La has criado bien sensei, es una buena chica... algo mimada, arrogante y caprichosa, pero sabe trabajar en equipo. –Sakura amplía su sonrisa. –Además heredo tu inteligencia y liderazgo.
- No solo eso, es buena aprendiendo como yo. –dice con arrogancia y Sakura niega divertida. –Aunque te doy la razón en que es muy caprichos, esa niña quiere volar muy alto y muy rápido. No ve que aún le falta mucho por aprender. –Kakashi suelta un profundo suspiro. –supongo eso también lo heredo de mi, solía ser así cuando niño. –Kakashi vuelve a suspirar resignado y Sakura le sonríe burlona.
- Pues saco mucho de ti sensei, así que no te sorprendas si de más grande se convierte en una pervertida ojo alegre. –Sakura lo mira de forma picarona y Kakashi ensancha su ojo mientras su frente se sombrea denegro, divirtiendo más a la peli-rosa.
- No quiero imaginármelo ahorita, mejor cambiemos de tema. –la voz del peli-plata sonó cansada, como si el solo imaginarse eso le haya quitado varios años de vida. –Supongo no tienes donde quedarte ahora, puedes quedarte en mi casa el tiempo que gustes. –Kakashi le sonríe bajo su máscara y Sakura asintió sin borrar su sonrisa.
Sakura se encuentra completamente desnuda bajo la ducha, dejando que el agua caiga sobre su cuerpo, empapándola, y tiene su cabeza inclinada hacia abajo mientras apoya sus manos en la pared.
- Sabía que sería difícil volver, apenas llevo un par de horas aquí y los recuerdos me están atormentando. –gotas resbalan por sus mejillas mas no se sabe si es el agua o son lagrimas.
La mano de la peli-rosa se posa en la boca del estomago y con sus dedos acaricia la enorme cicatriz que tiene ahí, la cual se ve igual en la espalda.
Es de noche, y Kakashi se encuentra sentado en uno de los sillones que hay en la sala de su casa. El hombre como siempre está leyendo su inseparable novela.
Al oír unos pasos alza la mirada viendo a Sakura entrar al salón teniendo el cabello mojado el cual se seca con una toalla que trae sobre la cabeza; viste un pantalón deportivo que le queda levemente holgado y una blusa de tirantes color roja que le queda ceñida al cuerpo marcando su pequeña cintura y esas dos montañas que el peli-plata recuerda no estaban ni la mitad de grandes la última vez que la vio.
- Sakurita me equivoque, hay más cambios en ti de lo que pensé. –Kakashi la mira con seriedad y la peli-rosa detiene su paso y alza ambas cejas, mirándolo extrañada. –Esas dos montañas crecieron mucho estos años, no cabe duda que también heredaste eso de la quinta.
Sakura baja la mirada a sus senos que son vistos de forma pervertida por su sensei, para después alzar su mirada furiosa, teniendo una vena hinchada en la frente.
- Ven acá y deja que sensei te las califique. –Kakashi mueve su ceja de forma insinuante, pero se agacha rápidamente esquivando el mueble que su querida alumna le aventó, el cual se estrello contra la pared agrietándola y rompiendo el pobre mueble. –Oye eso era costoso. –Kakashi deja de ver lo que le paso a su mueble para posar la vista en su alumna quien ahora tiene en sus manos un sillón que carga con tanta facilidad y el cual está dispuesta a aventarle. –Oye que estas en casa ajena, por favor no destruyas los muebles. –Kakashi entrecierra la mirada.
- Pues si no se quiere quedar sin muebles absténgase de andar de pervertido conmigo. –dice amenazante.
- Yo solo halagaba tus atributos, pero si eso te molesta… bueno más bien si eso me deja sin muebles mejor ya no te halago. –dice indignado y Sakura bufa, pero igual baja el sillón, colocándolo donde estaba.
- ¿Qué cenaremos? –pregunta curiosa.
- No lo sé, yo te invite a quedarte no te invite a cenar, así que si tienes hambre ve y busca algo por ahí y has de comer para los dos que yo también tengo hambre. –dice aflojerado, regresando su vista a su preciada novela no viendo el tic nervioso que se instalo en la ceja derecha de la chica.
- Sigue igual de flojo.
- Tu igual de neurótica, ¿pero me vez quejándome? –el tic en Sakura se marca más, no sabe que le exaspera mas si su forma aflojerada de hablar o lo que dice. –Por cierto esta noche dormirás en la recamara de Reiko.
- ¿Solo tiene dos habitaciones?
- Si, no me gustan los lugares grandes y a Reiko tampoco, es fastidioso limpiarlos. Con este departamento es suficiente para ambos, y como seguramente Reiko regresa mañana y a ella no le gusta dormir acompañada seguramente te mandara al sillón, así que disfruta que esta noche tendrás cama.
Kakashi deja de mirar su lectura al sentir la fulminante mirada de su alumna.
- ¿Qué? ¿Esperas que corra de su propia habitación a mi hija para que tú duermas cómodamente mientras mi pobre niña duerme incomoda en el sillón o en el suelo? –pregunta falsamente indignado.
- No, la verdad espero que ocurra un milagro y seas algo caballeroso, y me sedas tu habitación cuando regrese Reiko.
- Pobrecita, sigues creyendo en los milagros. –Kakashi la mira como si fuera una pordiosera haciendo que la vena en la frente de la chica se hinche más. –Pero como me das lastima te ofrezco dormir conmigo. –Kakashi le sonrío amigable bajo su máscara. –okey. Solo bromeaba, baja ese sillón Sakura. –Sakura gruñe furiosa y no baja el sillón que lo mantiene en alto amenazante hacia él. –Ahí hay un par de futones muy calientitos y cómodos, cuando llegue Reiko podemos acomodarte uno. –Kakashi suspira resignado al saber que ya no podrá joderla con eso un rato mas y se estaba divirtiendo, pero la verdad no quiere quedarse sin muebles, luego sale muy caro comprarlos.
Sakura sintiéndose satisfecha por saber que no dormirá en el suelo o en un sillón, baja el objeto, para después caminar hacia la cocina para ver que hace de cenar para ella y su flojo sensei.
- Como extrañaba joder a uno de mis alumnos. –Kakashi sonríe divertido, regresando su vista a su preciada novela.
Es un nuevo día en Konoha, es un día normal y tranquilo; los ninjas haciendo misiones, brincando tejados, los niños yendo a la academia, civiles haciendo sus deberes diarios, vuela por el cielo ese pájaro negro que se la pasa diciendo "tonto", etc.
Dentro de la oficina del Hokage se ve este sentado tras su escritorio leyendo su singular novela. Del otro lado del escritorio y de pie se ve al equipo once, conformado por Nara Shikamaru, Hatake Reiko, Sarutobi Azuma y Kitazawa Eiji, los cuales tienen varias gotas de sudor en la nuca porque el mendigo Hokage este leyendo su pervertido libro mientras Shikamaru le informa sobre la misión.
- Me alegra que la misión haya sido un éxito y no haya habido contratiempos. –dice despreocupado, dándole vuelta a la hoja.
- ¿Qué no hubo contratiempos? ¿Acaso no escucho que le dije que mi equipo fue atacado porque le dio por hacer la misión sin mi?... ¡hay! ¿para qué me quejo? Si siempre es lo mismo, nunca oye lo que se le informa. –Shikamaru suspira con pesadez mientras sus alumnos suspiran aliviados porque el Hokage no haya escuchado lo que hicieron.
- Pueden retirarse. –Kakashi agita una mano como si estuviera espantando perros y sin alzar la vista de su novela, no viendo como los cuatro lo fulminan con la mirada. –a excepción de ti Reiko. –la mencionada se tenso.
- Con permiso. –Shikamaru hace una leve inclinación en son de respeto y toma de las solapas a Eiji, llevándoselo consigo, sabiendo que el metiche se quería quedar para ver si le dicen algo a su amiga.
Azuma también hizo una leve inclinación y salió atrás de su sensei, cerrando la puerta tras de sí.
- Admito que fue un buen plan… pero ese plan pudo haber traído consecuencias. No solo pusiste en riesgo tu vida, sino también la de tus compañeros Reiko. –Kakashi cierra su libro y la mira con seriedad.
- Debí suponer que te hacías el que no oía nada. –susurra bajando la cabeza como perro regañado, por lo que Kakashi suspiro con pesadez.
- Espero no se vuelva a repetir esto Reiko. Tuvieron suerte esta vez, pero no siempre la suerte los va a acompañar. Tienes que darte cuenta que aun te falta mucho para hacer misiones sin un junnin, en especial misiones más peligrosas. Tienes un largo camino por recorrer, no quieras acelerar las cosas porque como has visto el querer hacerlo solo trae consecuencias que no solo te afectaran a ti sino también a tus compañeros. –su tono de voz sigue siendo severo y Reiko aprieta mas fuerte los puños.
- Lo siento. –dice entre dientes.
- Con que te des cuenta de tus errores es más que suficiente. –Kakashi suspira con pesadez.
- ¿Cómo supiste que todo fue mi idea? Shikamaru no lo menciono.
- Te conozco. –Kakashi le sonríe bajo la máscara y Reiko se sonroja levemente. –Ya puedes irte. Supongo estas cansada y quieres darte un baño. –Reiko asintió.
- Te veo en casa papá… y mas te vale llegues temprano y no te vayas a buscar mujeres. –dice con advertencia.
- ¿Cuándo he llegado tarde por eso Rei-chan? –Kakashi parpadea su ojito mostrándose inocente y su hija entrecierra la mirada. –Cuando llego tarde sabes que es por culpa del trabajo. –dice con heroísmo.
- ¿Quieres que mencione todas las veces que te he ido a buscar a esos lugares y te he espantado varias mujerzuelas?
- Ya te he dicho que son solo amigas. –Kakashi sonríe nervioso.
- Claro. –dice con sarcasmo y frunciendo el seño. –padre poco responsable que tengo. –dice entre dientes dando media vuelta para salir de ahí y Kakashi baja la cabeza derrotado.
- Se supone yo la estaba regañando ¿cómo termine siendo regañado también? –murmura ofendido cuando su hija salió de la oficina. –No tengo esposa o novia pero si tengo una hija muy celosa que no le gusta compartirme… ¿qué hice para merecer esto Dios? –Kakashi mira el techo mientras dramáticas lágrimas resbalan por sus mejillas. –creo que olvide decirle a Reiko algo importante, pero no recuerdo bien que. –Kakashi deja su drama y se soba la barbilla pensativo, para después encogerse de hombros restándole importancia. –Total, no debió ser tan importante como para que lo haya olvidado. –comenta despreocupado.
En uno de los sillones de la sala se encuentra sentada Sakura vistiendo la misma ropa que se puso después del baño ayer en la noche. No hace mucho que se ha levantado y se puso a leer una de las novelas de Kakashi, la verdad una vez que leyó un icha icha por curiosidad hace unos años entendió porque su sensei siempre los lee. ¡Así es! Haruno Sakura se hizo una fan oculta en el closet del icha icha, lo que deja ver que nada mas uno crece y sale lo pervertido que siempre hubo en su ser.
La puerta se abrió haciendo que la peli-rosa cierre rápidamente el libro y lo esconda bajo sus asentaderas, tensándose como tal niño que estuvo a punto de ser descubierto haciendo una travesura.
- Oye vago irresponsable aun es muy temprano para que salgas. Regresa a la torre a cumplir con tus obligaciones como el hok…
Sakura corta su regaño cuando al voltear mira a Reiko mirándola muy sorprendida, demasiado. Extrañada observo como el rostro de la niña se distorsiona pasando de la sorpresa a la furia.
- ¡Tú! –exclama furiosa, apuntándola de forma acusadora con el dedo.
- ¿Yo? –Sakura se apunta a si misma extrañada.
- ¡Maldita borracha! No pensé que fueras una de las "amiguitas" de papá y no pensé que a él le gustaran las borrachas vagabundas y locas. –dice furiosa.
- Sin ofender por favor. –Sakura afila su mirada. – ¿y de qué demonios hablas mocosa?
- No te hagas la loca… de igual forma aléjate de mi padre maldita descarada. No sé cómo tienes el descaro de estar aquí, en casa, y menos entiendo como papá trajo a una de sus amigas aquí aprovechando que no estaba, cuando lo vea va a ver. –dice indignada y mas furiosa.
- Ya capto. –a Sakura se le sombreo la frente de negro al darse cuenta lo que la chica piensa. – ¿tu padre no te dijo nada?
- ¿Qué tiene que decirme? –Reiko frunce más el seño, pero al caer en cuenta de algo ensancha los ojos, dejándose caer de rodillas con la mirada perdida en la nada.
- ¿Ah?... ¿oye que te pasa ahora? –Sakura la mira como si estuviera loca.
- Jamás pensé que esto pasaría siendo lo ojo alegre y pervertido que es. –dice para sí misma.
- ¿Ah?
- Y cuando pasara no pensé que pasaría con una mujer como ella, al menos esperaba algo más decente.
- ¡Oye!—exclama ofendida, no sabe de qué va la cosa, lo que si sabe es que la esta insultando. –deja de insultarme y mejor aclárame lo que tu cabeza está pensando.
- ¡No lo permitiré! –exclama furiosa, saliendo del estado de shock en el que se metió y fulminándola con la mirada.
- ¡Y dale! –Sakura se golpea la frente con la palma de su mano mostrándose exasperada por no entenderle nada. –habla claro mocosa.
- ¡No permitiré que te quedes con mi padre y vivas con nosotros! –exclama con firmeza.
- Oye niña deja de montarte tu telenovela. Yo no me quiero quedar con tu padre, es un bastardo, flojo, huevón y maldito. Y te aclaro que no soy su "amiguita". –Reiko frunce el seño porque quiera engañarla. –Mira, como el estúpido que tienes por padre no te dijo nada y algo me dice que se le olvido o en el peor de los casos lo hizo a propósito para jodernos a las dos, porque sinceramente ese bastardo no perdona ni a su hija cuando de joder al prójimo se trata. –Reiko alza ambas cejas extrañada porque esa mujer conozca tan bien a su padre. –Pero ese no es el tema, el tema es que yo te aclarare las cosas. Mi nombre es Haruno Sakura, y fui alumna de tu padre.
Reiko ensancha los ojos al oír su nombre, no conoce mucho sobre ellos pero conoce sus nombres porque su padre se los dijo una vez cuando le pregunto por los chicos de doce años que salen en una fotografía que él tiene en su habitación como también le dijo los nombres de los que fueron sus compañeros de equipo cuando él era niño.
- Ahora que la observo bien es idéntica a la chica de cabello rosa que salía en la fotografía, lógicamente ahora tiene facciones de una mujer y no de una niña. –piensa aun sorprendida, observándola mejor.
- … no planeo vivir aquí, solo me quedare los días que me quede en la aldea, ya que no tengo a donde ir y no quiero pagar un hotel, y él como mi sensei me ofreció posada. –termina su relato con firmeza.
- Iré a darme un baño. –Reiko comienza a caminar hacia donde está la ducha pasando alado de Sakura, tiene los ojos muy abiertos aun tratando de asimilar lo que ha escuchado.
- ¿Ah?... esa mocosa es rara, ni una disculpa me dio, no cabe duda que sensei la mal influencio. –Sakura mira extrañada por donde la chica se fue.
Reiko va saliendo del baño usando las ropas que comúnmente suele usar para entrenar o ir de misiones. Su cabello esta mojado y se lo está secando con una pequeña toalla.
La chica entro a la sala en busca de la peli-rosa, pero se extraño no verla. En eso su nariz percibió un delicioso aroma, lo que la hizo caminar hacia la cocina viendo a Sakura acomodando un plato con varios panqueques en medio de la mesa.
- ¡Oh!... qué bueno que ya saliste. Acaban de estar así que desayunaremos calientito. –Sakura le sonríe amigable.
Reiko asintió algo cohibida y se sentó en una de las sillas de la mesa, dejándose la toalla sobre sus hombros. Sakura arrimo la miel y mermelada junto algunos platos.
- Espero te gusten, no soy muy buena cocinera pero los panqueques me salen muy bien.
Reiko tomo un panqueque y lo coloco sobre su plato, para después colocarle un poco de mermelada. Partió un pedazo y lo llevo a su boca ante la atenta mirada de Sakura, cuando su lengua lo degusto sus mejillas se sonrojaron y sus ojos mostraron deleite.
- ¿Qué tal? –pregunta divertida al verle la expresión.
- Muy rico. –halaga sorprendida. –papá tiene razón, estos saben mejor caseros que comprados.
- ¿Ah?... ¿es la primera vez que pruebas unos panqueques caseros? –pregunta extrañada.
- Papá no sabe cocinar y yo solo sé hacer unas cosas básicas, así que solemos comer rameen o comida comprada. –aclara con tranquilidad.
- ¿Por qué no me sorprende? –Sakura suspira con pesadez. –bueno mientras yo esté aquí te enseñare a hacer algunas cosas. –Reiko la miro con interés.
- ¿Enserio?
- Enserio. –Sakura le sonríe amigable.
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo. –Sakura amplía su sonrisa, divertida porque la chica este emocionada por aprender a cocinar.
- Entonces entréname, enséñame técnicas para ser más poderosa.
- Amm… no lo creo. –Sakura sonríe nerviosa y le resbalo una gota de sudor en la nuca.
- Prometiste que me enseñarías cosas. –dice con reproche.
- Hablaba de la cocina. –Sakura entrecierra los ojos.
- No especificaste, además lo prometiste. –Reiko también entrecierra la mirada.
- Mira mocosa, no estoy preparada para tener alumnos. Búscate a otro, como por ejemplo tu padre, él es buen maestro, me entreno a mí un tiempo.
- Papá casi no tiene tiempo, me ha entrenado en sus ratos libres pero no es suficiente. Además ciento que muchas cosas no me las quiere enseñar. –dice ofendida. –Tú eres muy fuerte, no solo sabes pelear sino que eres buena con jutsus médicos.
- Pero supongo tú tienes chakra rayo como tu padre y el mío es chakra roca, así que no puedo ayudarte.
- Quiero ser fuerte como tú. Es raro que mujeres ninja sobresalgan en cambio tu eres una de esas pocas, aunque no vi mucho de tu técnica algo me dice que eres muy poderosa y yo quiero aprender de ti. –dice con firmeza. –Además un ninja nunca falta a su promesa y tú prometiste enseñarme.
- Mocosa sabes cómo halagar. –Sakura entrecierra más la mirada y Reiko sonríe de forma torcida. –Además que supiste como comprometerme. –Sakura vuelve a suspirar con pesadez. –Mira por el tiempo que me quede en la aldea te enseñare algunas cosas, igual necesito entretenerme con algo. –Reiko sonríe amigable. –Pero mi condición es que me debes respetar a partir de ahora, nada de insultos, nada de contestaciones groseras y nada de miradas despectivas. –dice con advertencia.
- Seré respetuosa. –Reiko sonríe de oreja a oreja dando imagen de niña buena.
- No cabe duda quien es su padre. Es buena manipulando. –Sakura entrecierra la mirada para después suspirar con pesadez. – ¿Quién lo diría? Voy a ser maestra por un tiempo de la hija de mi sensei.
Continuara
aclaro ke no estoy segura si sakura es chakra roca, pero que mas da, ya lo puse XD
jajajaja la vdd me diverti mucho poniendo como kakashi se pasa de mamon con sakura jajajaja, adoro como se jode a los demas el muy perro
MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS Y SU APOYO
CUIDENSE MUCHO
BESOS
KRISS
