Disclaimer: The Vampire Diaries no me pertenece, es de L. J. Smith y The CW. Solo la trama es mía. The Originals pertenece a The CW

Nota de la autora: "Este fic participa del Reto "Juguemos al Universo Alterno" del foro "The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons". La letra cursiva son pensamientos de Caroline. 1000 palabras

Advertencias: AU, todos humanos.

Muchas gracias por los reviews :) :)


ENFRENTAMIENTO

Caroline pasó el resto de la reunión ignorando todo lo que Klaus decía, había acabado harta de él. Era un creído, arrogante, pretencioso, un tipo que no sabía cómo tratar a las mujeres. Ni si quiera a su hermana, a la cual no paraba de hacerla rabiar.

— Caroline, se me había olvidado decirte que me va a ser imposible pasar esta noche a probar los menús contigo, no te importará que vaya Nik en mi lugar ¿verdad? — Pregunto Rebekah sabiendo que la otra rubia no se negaría aunque no quisiera.

— Si quieres podemos pasarlo a otro día, no habrá ningún problema. — Se apresuró a responder Caroline, claramente sí que la importaba.

— No seas tonta, iré contigo. Soy el único que sabe todas las manías de mi hermana. — Interrumpió divertido Klaus, obviamente no quería dejar pasar la oportunidad de fastidiarla.

— Sí, es mejor. Además así cuidaré más mi figura hasta el banquete de bodas. Tenemos prisa Caroline, tenemos que ir a recoger a mi hermano Kol del aeropuerto. ¡Adiós!— Se despidió Rebekah dando por terminada la conversación prácticamente sin mirar atrás al decirlo.

— Nos vemos esta noche, amor. — Susurró Klaus cerca de su oído sin que su hermana le viera.

Caroline bufó mientras los veía marchase en su lujoso coche.


Después de esa reunión Caroline se puso en contacto con el restaurante, Mystic, para dejarlo todo arreglado. Le gustaba comprobar las cosas las veces que hiciera falta para asegurarse de que no hubiera ningún error.

Cuando llegó a casa ya estaba anocheciendo y vio como las luces de la casa de enfrente estaban encendidas. Caroline sonrió ilusionada mientras se iba a duchar y arreglarse un poco para visitar a su vecino y después iría directa al restaurante. Se puso un vestido rosa palo y recogió su cabello en una coleta alta aplicando un ligero maquillaje.

Se acercó a la puerta de la casa de Mister Perfecto y llamó. Tyler no tardó mucho en abrirle la puerta, lucía solo unos pantalones de deporte, sin nada más.

— Hola Caroline. — Saludó él, pero ella enmudeció. Impresionada por sus pectorales.

— Eh… sí, hola. — Dijo recuperando un poco el habla. — Solo quería darte las gracias por lo de ayer, fuiste muy amable.

— Para nada, no es necesario.

Se quedaron callados, él esperando a que ella dijera algo más, pero a Caroline no se le ocurría nada.

— Bueno… si no quieres nada más…

— ¿Te apetecería salir a cenar mañana? Hay un restaurante italiano buenísimo por aquí. — Propuso ella, ni siquiera lo había pensado. Pero él no respondió, tardo un rato mientras se llevaba una mano a la nuca, incómodo.

— Estaría bien, pero mañana no puedo, tengo turno de noche.

— Oh, de acuerdo. ¿Y pasado? Si lo prefieres podríamos ir a un indio, aunque no me fio fio mucho de los que hay por aquí, tendría que investigar…— Dijo ella intentando que no se la notara la decepción.

— Aún me estoy instalando… ¿Por qué no me das tu número y te llamo?

Intercambiaron números de teléfono y él prometió que la llamaría. Eso tenía que ser buena señal, ¿por qué si no intercambiarían números?

Aún pensando en eso, se dirigió hasta su casa para coger el coche e ir al restaurante. Preguntó por su reserva y la recepcionista le dirigió a su mesa, en un lateral del salón con vistas al jardín acuático.

Klaus no tardó mucho en aparecer, pero no llegaba solo, iba acompañado de un chico de su misma altura, algo más joven y de pelo castaño. Ambos llegaron y cuando la vieron, el chico le dijo algo al rubio que hizo que sonriera mientras le respondía.

— ¡Caroline! Te presento a mi hermano Kol, no se ha querido perder la oportunidad de conocerte. — Explicó él.

— Un placer conocerte, querida— Dijo el hermano menor con un acento inglés tan marcado como el de sus hermanos. Ella se levantó para saludarlo y él se le acercó dándole un beso en la mejilla. — Perdona mis modales, pero he estado demasiado tiempo en Europa.

Ella sonrió divertida. Klaus llamó a un camarero para que pusiera otro cubierto y silla en la mesa, cosa que obedecieron inmediatamente.

— Bueno, por fin te conozco. — Dijo Kol cuando se sentaron. — Rebekah lleva hablando de ti desde que te descubrió y Nik no ha parado de alabar tus atributos. Teniendo en cuenta que te conoce desde hace diez horas, es un logro para él.

— Lástima que yo no pueda decir lo mismo de él. — Contestó ella rápidamente. Kol se rió más mientras Klaus torcía la sonrisa sin dejar de mirarla.

— Te entiendo, yo tampoco veo mucho en él. Tal vez deberíamos pedirle que se marchara y probar solos los platos. — Dijo con un tono seductor.

— No lo creo. Tal vez deberíais dejarme sola y elegir yo los platos. — Replicó secamente. Aparentemente todos los hermanos de esa familia eran iguales.

— No hace falta querida, mi hermano se comportará o me temo que estará muy poco en Estados Unidos. — Dijo amenazante Klaus. Ella no sabía a lo que él se refería, pero no quito la sonrisa de Kol, el cual solo se encogió de hombros como si no importara, sin embargo no volvió a coquetearla. Durante la prueba de los platos el rubio no apartaba los ojos de ella. Con unas copas de vino el nuevo interés del joven, la recepcionista, llegado un punto que se levantó de la mesa para ir a hablar con ella. Caroline tenía que reconocer que tenía una sonrisa atrayente.

— Creo que es muy joven para ti, amor. — Dijo Klaus sacándola de sus pensamientos.

— ¿Qué? Oh no. No pienses en eso. Nunca. Argh.

— Me alegra que pienses así.

— No lo digo por ti. Puedes ir con tu hermano a ver si la recepcionista tiene una hermana. — ¿Por qué no dejaban de acosarla?

— Umm… ¿quién es el afortunado?

— Bueno, aún lo estoy conociendo pero… es perfecto. —Dijo ella con un poco de malicia.

— Querida solo quiere lo que queremos todos, al menos yo te lo digo abiertamente. — Dijo él burlón.

— Vete al infierno.