Alguno día encontraría al culpable de hecho que me hizo tener que irme a vivir con tres personas que ni conozco, a pesar de compartir siempre la misma clase nunca había reparado en ellos. Realmente me sentía enfadado, hasta hora toda era perfectamente bien, sin hacer nada tuve que soportar este castigo con tal de no ser expulsado de la universidad.

Mis padres no me creían, pensaban que era culpable y no era así, mi hermano Sesshomaru se me burlaba en la cara, casi perdimos la poca comunicación que había entre ambos. El día de mi partida a ese vejestorio de lugar la pase realmente mal, ya que estaba castigado un mes, no era el típico chico rico, pero al criarme con tantos lujos y oportunidades y sacármelas de repente era doloroso, pero otra opción no tenía, el viaje fue de lo peor.

Al llegar conocí a Miroku Houshi, era un muchacho divertido, creo que nunca seriamos amigas, igual nunca digas nunca. Él se metía a cada rato en líos, parecía no importarle que propasarse con una mujer enfrente de todos lo llevaría a estar un tiempo en la cárcel, pero el igual hacía de las suyas, sería un buen compañero para conquistar chicas, modificando un poco su carácter.

Luego llego Sango Taijiya, era linda pero no para salir, tal vez para ser amigos y conversar, pero considerando que desde que Miroku la conoció esta como nene con juguete nuevo, ella piensa que soy igual que él, por eso creo que mucha relación no va a ver.

Y por último esta Aome Higurashi, cuando pensé que todo seria de lo peor, todo cambio, una luz de esperanza apareció frente a mis ojos, era verdaderamente bella esa chica, sus ojos, su cabello, la forma de su cuerpo, era perfecta, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, pero para mí mala suerte no me pude llevar bien con ella desde el principio, quise olvidar la atracción que sentía por ella pero no veía la forma, al conocerla supe de inmediato que ella no me vería nunca, entonces la moleste desde el principio para poder olvidarme de ella, pero cada vez es imposible.

No quería empeorarla pero lo hice, solo quería olvidarla y cada vez está más presente en mi corazón, siempre al leer y ver películas de amor, es algo raro en mi pero siempre me llamaron la atención, no creía en el amor a primera vista, pero ahora lo experimentaba, todo lo que hacia ella me encantaba pero siempre había roces y cómo diablos podía conquistarla.

Quería decirle lo mucho que me gustaba su comida pero no era capaz, solo la terminaba insultando y era lo que menos quería, como me vería detrás de mis insultos si yo la seguía y era un cobarde. Su look al despertar era hermoso, su estilo después de bañarse era verdaderamente delicioso.

––Un mes después de la llegada–––

Todavía conservo en mi memoria el olor de la primera vez que nos conocimos y cada día lo revivo ese momento. Todos los días eran peleas y peleas entre todos, yo no buscaba pelearme con Aome, era lo que menos quería pero sucedía así, mientras ella discutía con Sango, Miroku se aprovechaba de la situación y les metía mano quedando envuelto en el asunto, ella cada vez más creería que era como él y jamás me miraría, estaba hasta el fondo con Aome, verdaderamente esto era amor a primera vista.

Los días pasaban y seguíamos peleándonos entre sí, todo parecía empeorar y me alejaba más de Aome, de apoco todos nos fuimos calmando un poco y justo en ese momento los ruidos del pozo comenzaron a escucharse. Sango y Aome creían que yo y Miroku éramos los culpables, pero no era así, ya eso fue la gota que derramo el vaso, si ella no lograra verme por más que lo intentara, yo me distraería con las chicas como siempre lo hice y dejaría de pensar en ella, pero fue imposible, Miroku era testigo que ninguna chica me interesaba, pero no sabía la razón, mientras yo seguía pensando en Aome.

Aquí estaba deteniéndola, hice toda esa complicación para demostrarle que yo no era el culpable de ninguno ruido, ella pensaba que eran ramas luego de un tiempo, pero estaba ahí todavía las ganas de echarme la culpa, si le demostraba que no era culpable de nada, ella confiaría un poco más en mí y me vería un poco como realmente soy.

Tonta, no te vallas, vamos a averiguar todos juntos lo que sucede-Dijo Inuyasha, queriendo no besarla en ese momento, ya estaba muy hundido con ese sentimiento hacia Aome.

¡Suéltame! Si prometes dejarme en paz lo hare-Dijo Aome soltándose de Inuyasha y alejándose de él.

Entonces vallamos todos juntos, yo te protejo Sanguito-Dijo Miroku. Antes de poder tocarla ella ya le había pegado-Pero no hice nada Sanguito-Dijo Miroku tratando de parecer inocente.

(Que loco, un mes antes no llevábamos pésimo y esta noche nos unimos para descubrir algo)-Pensó Aome. Pero algo más pensó, cuando descubrió la mirada descuidada de Inuyasha hacia ella-(¿Por qué me mirara así?-Pensó. Tratando de dejar de verle ella.

Listo, más tarde en la noche en el living-Dijo Inuyasha metiéndose adentro de la casa del Dojo-Tama.

Ahí estaba de nuevo mirándola, pero esta vez se dio cuenta y yo fui muy tonto al dejarme descubrir, aunque eso ayudaría a que me vea ella a mí. Esta noche todo se revelaría, de alguna manera le demostraría a Aome que no soy como ella piensa, tengo tantos deseos de que me mire alguna vez, de ella no puedo olvidarme y creo que nunca lo hare, nadie más que ella me interesa y creo que realmente experimento el amor a primera vista.

Pasaban los segundos y la noche se hacía más noches, Inuyasha seguía pensando en conquistar a Aome, demostrándole que él no era como parecía era una manera. Aome se quedó pensado en Inuyasha, era la primera vez que no pensaba mal de él, no pareció darse cuenta que se perdió por unos instantes en sus ojos como hace un mes, la primera vez que lo vio se perdió ella en sus ojos y no se dio cuanta menos Inuyasha. Nunca realmente se dio cuenta y esta vez tampoco pero la mirada descuidada de Inuyasha la dejo pensando bastante.