En el capítulo anterior, un grupo de científicos descubrió un nuevo Pokémon e intentan crear una nueva criatura a partir de éste, hasta que uno de ellos decide huir con el Pokémon descubierto. Ajenos a todo ésto, tres chavales de Pueblo Pableta se preparan para recibir un Pokémon inicial del afamado Profesor Oak, el cual tuvo que salvar a Rojo, uno de los aspirantes a entrenador, al capturar un Pikachu que, de otra forma, le habría dado una buena sacudida eléctrica al chico. Finalmente, los tres reciben sus Pokémon iniciales y se prometen enfrentarse entre ellos dentro de tres meses, en la competición conocida como la Liga Pokémon...


Satisfecho con su trabajo del día, el Profesor Oak se recostó en su asiento, descansando un poco la vista de tantas horas seguidas delante del ordenador examinando resultados. Sonrió al recordar el emocionante combate que había podido presenciar esa mañana: esos tres tenían futuro como entrenadores. Sin duda, Azul estaba mucho más aventajado que los otros dos, como ya había demostrado en su examen de entrenador, pero el haberse criado junto a un Profesor y una criadora tenía que notarse de algún modo.

Entonces, el científico notó algo que le molestaba en el bolsillo del pantalón, y al rebuscar encontró la Poké Ball que había usado esa mañana. Decidió aprovechar para conocer a su nuevo Pokémon y lo liberó.

-Pikachu- dijo éste nada más salir de la Poké Ball.

-Hola, Pikachu- le dijo Oak-, espero que estuvieras cómodo dentro de la Poké Ball.

El Pikachu negó con la cabeza enérgicamente.

-¿Qué? ¿No te agrada la Poké Ball?- se sorprendió Oak.- Vaya, vaya, qué interesante.

El Pikachu saltó de la mesa y empezó a observar curioso todo lo que había por el Laboratorio.

-Quédate quieto antes de que rompas algo- le pidió Oak, mientras se levantaba, algo preocupado.

Sin embargo, el Pokémon lo ignoró y empezó a correr por todo el Laboratorio tocándolo todo.

-Maldito bicho rebelde, ¡vuelve aquí!- exclamó Oak pretendiendo que el Pokémon entrara en su Poké Ball, pero éste se resistió y, tras hacerle una mueca, salió huyendo.

-¿Pero, qué...?

Oak salió corriendo detrás del Pikachu, que había salido corriendo por el pasillo del Laboratorio, golpeando par de estanterías a su paso, provocando un desastre al caer las cosas que había encima.

-Endiablado roedor, ¡vuelve!- llamaba el Profesor.

-¡Pi, Pikachu!- decía el roedor en un tono similar a la burla.

La secretaria de Oak era una chica bastante alegre y muy trabajadora, siempre buscaba cómo mantenerse ocupada, arreglando papeles, cuentas, atendiendo llamadas o llamando ella misma a distintas instituciones para solucionar cualquier asunto del Profesor. De hecho, no le hacía falta buscar mucho, ya que siempre habían cosas que hacer en el Laboratorio, así que, como cada día, la chica estaba trabajando duramente, distraída del resto del mundo al tener su atención centrada en una montaña de impresos que tenía encima de la mesa, lo cual provocó que no diera importancia al escándalo que provenía del pasillo, y que el Pikachu que saltó encima de sus papeles, desordenándoselos todos, le pillara completamente por sorpresa. Para colmo de males, el pequeño animalito tuvo que golpear la tasa de café que tenía sobre su mesa, cayendo sobre los papeles y mojándoselos todos.

-¿¡Q... qué!- exclamó desesperada.

-¡Que alguien atrape a ese Pokémon!- gritaba Oak mientras venía corriendo, sin tener tiempo de frenar al ver a su secretaria salir de detrás de su escritorio, provocando la inevitable colisión.

Mientras tanto, el Pikachu se permitió parar un segundo y mirarlos mientras se reía al verlos tirados en el piso adoloridos, y salió corriendo por la ventana del Laboratorio, con un destino ya fijado.


Un chico de 11 años anda felizmente por la Ruta 1 mientras su mente divaga, imaginándose tres meses más adelante, frente a toda la espectación de la Liga Pokémon que vitoreaba su nombre, tras haber demostrado a lo largo de la competición lo genial entrenador que era. Ya podía escuchar a la multitud gritando "¡Rojo, Rojo!", mientras él mostraría su madurez y su determinación al no quitar los ojos del combate que tenía delante, aunque se permitiría una sonrisa arrogante para sus adentros al saber que merecía esa ovación. A sus espaldas se encontraría la pobre Hoja, que ya había sido derrotada en una fase anterior de la Liga y le había pedido a Rojo que ganara la apuesta por ella, preocupada por sus malheridos Pokémon. Frente a él se encontraría su rival, el engreído de Azul, que ya había perdido a la gran mayoría de sus Pokémon frente a la destreza de Rojo y se decidiera a lanzar su última carta...

Pero un ruído proveniente del estómago de Rojo lo hizo volver a la realidad, y entonces se percató que ya estaba bien entrada la tarde. Encontró una buena sombra bajo un árbol y se sentó cruzando las piernas, colocando su mochila sobre ellas y abriéndola para sacar un paquete de galletas que había cogido por casa para ir matando el hambre hasta Ciudad Verde. Se recostó sobre el árbol y se relajó mientras su mente seguía divagando observando las nubes, cuando pronto escuchó un ruído de algo cercano.

Al levantar la vista, Rojo vio un pequeño animalito con plumas marrones y un pequeño pico que iba comiendo las migas que a Rojo se le habían caído mientras comía. Rojo sonrió, rompió una de sus galletas en la mano y se la acercó lentamente para no asustarlo. El animal lo miró interrogante y, al verlo tan tranquilo, se acercó y empezó a comer.

-Jeje, ¿qué? ¿Te gusta?- preguntó divertido Rojo.

Entonces una idea cruzó su mente y, muy despacio, dejó la galleta destrozada en el suelo mientras se acercaba a su mochila para coger una de las Poké Balls que le había dado el Profesor Oak, poniéndose de pie en posición desafiante.

-Ya eres mío- murmuró para sí mismo.


·CAPÍTULO 2: ¡Sin escapatoria! ¡El Tornado de Pidgeot!


"PIDGEY"

"ESPECIE: Pajarito"

"PESO: 1,8 Kg."

"ALTURA: 0,3 m."

"TIPO: Normal / Volador"

"HABILIDADES: Vista Lince"

"Muy común en bosques y selvas. Aletea al nivel del suelo para levantar la gravilla."

Azul cerró su Pokédex una vez hubo leído toda la información de la criatura que acababa de capturar y suspiró aburrido. Aunque sabía que la Ruta 1 no sería ningún reto al estar solamente habitada por Rattata y Pidgey, estaba impaciente de tener la oportunidad de demostrar su conocimiento y habilidad sobre los Pokémon. Resignado, ordenó a su Charmander regresar a su Poké Ball y se agachó para recoger su mochila, dispuesto a recorrer el camino que lo separaba de la Ciudad Verde sin hacer ni una sola parada más. Total, ya la Ruta le había dado todo lo que podía darle.

De repente, un estruendoso grito llamó la atención de Azul, que se volvió a la par confundido y emocionado por la criatura con la que se podría encontrar, a la vez que liberaba a Eevee de su Poké Ball... aunque lo único que pudo ver fue a Hoja venir corriendo aterrorizada sin mirar por donde iba.

Cuando estuvo a su altura, Azul le hizo una zancadilla provocando que la chica, que iba completamente a lo loco, tropezara y se diera de morros contra el suelo. Tras pasar unos segundos quejándose en el suelo, Hoja se levantó adolorida intentando aguantar las lágrimas que querían escapársele mientras miraba furiosa al culpable de su caída, irritándola más al reconocer su cara.

-¿¡Se puede saber qué haces!- le gritó.- ¡Eso duele!

-¿Y qué es lo que pasa contigo, corriendo y gritando como una loca?

-¡Éste sitio está lleno de Rattata!- exclamó molesta.

-¿Y qué es lo que querías que hubiera? ¿Electabuzz y Poliwhirl? El Rattata es uno de los Pokémon más comunes de Kanto.

-Pero... Pero... ¡Son asquerosos! Con esos colmillos y... y esos bigotes y...

Azul suspiró resignado.

-Mira, si en serio te da miedo un Rattata, te recomiendo que te quites de la cabeza lo de entrenar Pokémon, no va contigo.

-¿¡Qué dices!

-Lo digo en serio- decía Azul-, ¿qué pasará cuando en un combate oficial te las tengas que ver con un Rattata? No solo cabe la posibilidad, sino que es algo muy probable. No pierdas más el tiempo y vete a devolverle ese Squirtle al abuelo.

Hoja ardió de rabia en ese momento.

-¡Te voy a demostrar que puedo ser entrenadora como el que más! ¡Voy a vencerte a tí y a Rojo y a todo el que se me ponga por delante! ¡Me da igual lo que digas, no pienso devolver a Squery!

Azul se sonrió mientras sacaba una Poké Ball de su cinturón.

-Demuéstralo.

Azul abrió la Poké Ball y de su interior apareció un pequeño roedor que se encaró con Hoja, la cual dio un grito y se alejó.

-¿Ves? Un Rattata es un Pokémon más, si no puedes verlo, ¿cómo vas a combatir contra él?

Hoja lo miró furiosa, pero manteniendo las distancias. Intentó buscar un argumento para responderle, pero no encontró nada.

-Si no tienes nada más que decir, me voy- decía Azul mientras recogía a su Rattata y su Eevee.- Pero considera seriamente lo de dedicarte a otra cosa... En fin, ¡hasta luego!

Hoja se quedó mirando irse al entrenador completamente rabiosa, apretando los puños para desahogar su ira, hasta que finalmente se dejó caer de rodillas en la hierba, donde empezó a pensar en las palabras de Azul, cuando de pronto notó que algo le olisqueaba el brazo. Lentamente giró la cabeza, encontrándose con otro Rattata que la miraba curioso, aunque salió espantado con el grito que dio la entrenadora.


Rojo observaba como el Pidgey seguía comiendo ociosamente sin percatarse de que el muchacho se había alejado de él y llevaba una Poké Ball en la mano. Se preparó, apuntó... y lanzó la Poké Ball que encerró a un sorprendido Pidgey. La Poké Ball empezó a agitarse en el suelo, al principio lentamente, aumentando progresivamente la velocidad hasta que finalmente el Pidgey se liberó destrozando la Poké Ball en el proceso.

-Maldita sea...

El Pidgey, furioso, empezó a volar cerca del suelo levantando polvo para cegar a Rojo. Rojo intentó taparse la cara con un brazo mientras cerraba los ojos, y a duras penas logró encontrar a ciegas la Poké Ball de su cinturón, la cual lanzó.

-¡Saur, ataca!

El Bulbasaur de Rojo salió de la Poké Ball listo para atacar, pero se vio envuelto en medio del Ataque Arena del Pidgey, por lo que, al igual que Rojo, enseguida cerró los ojos y volvió la cara.

-¡Saur, usa un Placaje!

Pero, con los ojos cerrados, Saur no conseguía encontrar al Pidgey para atacarlo. El Pajarito, orgulloso de sí mismo, dejó de levantar polvo pero sin dejar de agitar fuertemente sus alas, creando un Tornado con ellas que levantó a Saur del suelo y lo estrelló contra el árbol junto al que estaban.

-¡Saur!- exclamó Rojo.

Ahora pudiendo ver bien, Rojo salió corriendo a donde estaba Saur, el cual se incorporó y se volvió a encarar hacia el Pidgey. Éste se asustó al verlo, y se dio la vuelta para huir.

-¡No lo dejes huir, Saur!- anunció Rojo.- ¡Usa tu Látigo Cepa!

Y dos enredaderas que salieron de la espalda de Saur golpearon duramente a Pidgey contra el suelo, pero éste consiguió levantarse y seguir huyendo. Rojo salió corriendo detrás suya.

-¡Corre, Saur, no lo pierdas de vista!

Saur obedeció a su entrenador y ambos salieron corriendo detrás del Pidgey, el cual intentaba volar en zig-zag para despistarlos, pero sus esfuerzos fueron en vano. Finalmente, se paró en un árbol, en cuya rama, en la cual se encontraban unos cuantos Pidgey más, se posó.

-¡Eh, baja aquí y pelea!- exclamó Rojo.

Todos los Pidgey gritaban a Rojo enfurecidos, el cual los miraba frustrado. De pronto, un grito nuevo a su espalda lo sorprendió, encontrándose con otro ave mucho más grande que los Pidgey manteniéndose en el aire a pocos palmos del suelo y mirándolo furioso. Rojo, sorprendido, sacó la Pokédex para recibir información.

"PIDGEOTTO"

"ESPECIE: Pájaro"

"PESO: 30,0 Kg."

"ALTURA: 1 m."

"TIPO: Normal / Volador"

"HABILIDADES: Vista Lince"

"Forma evolucionada de Pidgey. Muy protector de su amplio territorio, este Pokémon picoteará ferozmente a todo intruso."

Mientras daba pasos hacia atrás para alejarse del Pokémon que lentamente le iba reduciendo el espacio vital, Rojo leía la información de la Pokédex asimilándola, pensando lo peligroso que sería estar dentro del territorio del Pidgeotto, cuando tropezó con el árbol que tenía a su espalda. Se dio la vuelta para ver el árbol y volvió a reparar en los Pidgey, que le gritaban furiosos, y en ese momento se dio cuenta de algo.

Él estaba en el territorio del Pidgeotto.


Un pequeño Rattata disfrutaba tranquilamente de su comida cuando unos ruidos cercanos atrajeron su atención. Curioso, abandonó la fruta que había convertido en su almuerzo para salir de entre la hierba que le servía como escondite pero que al mismo tiempo le tapaba la visión, y no pasó mucho hasta que un chorro de agua a presión lo golpeara volviendo a adentrarlo en la hierba. Molesto, cogió su fruta con los dientes y salió corriendo en dirección contraria.

Squery avanzaba delante de Hoja usando su Pistola Agua sobre todos los Rattata que se aparecieran ante ellos, lo cual hacía la marcha bastante lenta, aunque, por suerte para Hoja, los Rattata eran bastante asustadizos y solían huir al primer remojón. Hoja seguía pensando en las palabras de Azul, sabiendo que en parte, el chico tenía razón. Rattata era un Pokémon más, además bastante común, y, como entrenadora, debería enfrentarse en más de una ocasión a ese animal. Entonces, Hoja recordó la Pokédex, la cual sacó, y recordó la misión que le había encomendado el Profesor Oak: conseguir información sobre todos los Pokémon del mundo, para lo cual necesitaba capturarlos. Y eso incluía a Rattata.

Otro pequeño Rattata, escuchando jaleo, imitó a su semejante y salió de su escondite de entre la hierba para ver qué ocurría, encontrándose a una chica y un Squirtle que se alejaban de él. Algo en la chica olía bastante bien, y no parecían una amenaza, así que se acercó a la chica y empezó a caminar a su lado mientras chillaba para llamar su atención... Provocando que la chica lo viera y pegara un grito asustada.

-¡Squery, ayuda!

Squery se dio la vuelta y volvió a ejecutar otro Pistola Agua, ya bastante cansado. No creía que pudiera repetir ese ataque muchas veces más.

Como todos los anteriores, el Rattata desapareció entre la hierba y no volvió a dar señales de vida, ante lo cual Hoja respiró aliviada, aunque inmediatamente volvió a sus pensamientos y se planteó que al fin y al cabo, no hacía falta que ella recolectara la información de todos los Pokémon, solo de todos los que pudiera, ya que no era ella la única que había recibido esa misión, y la información de Rattata ya la conseguiría Rojo o Azul...

Y en ese momento, la determinación cruzó su mente. No podía dejar que Azul la superara en nada, y si para vencer a Azul debía de superar su miedo a esos Pokémon tan repelentes, eso es lo que debía hacer. Ella sería la primera en completar la Pokédex.

-¡Squery!- llamó a su Pokémon, que la miró curioso.- No ahuyentes al próximo Rattata, vamos a capturarlo.

La mirada de Squery reflejaba lo confuso y cansado que estaba, pero decidió acatar la orden, preparándose para el combate que se avecinaba.


El Pidgeotto agitaba sus alas desafiante dando a entender a Rojo que no era bienvenido y que iba a tener que combatir. Rojo miró a ambos lados pero se dio cuenta de que el animal le había cortado completamente una posible huída, así que no tendría más remedio que enfrentarse al Pájaro.

-Muy bien, Saur, ésto puede ser duro, ¿estás listo?

A Rojo le pareció que su Pokémon sonrió antes de colocarse en posición de combate delante del Pokémon Volador. El Pidgeotto lo miró con burla y se lanzó hacia él golpeándolo con el ala duramente.

-¡No te dejes avasallar, Saur! ¡Drenadoras!

Bulbasaur lanzó una semilla hacia Pidgeotto, pero este lo esquivó de inmediato y empezó a agitar sus alas elevando a Rojo y a Bulbasaur por el aire, haciéndolos chocar entre ellos. Rojo cayó al suelo y pronto Saur cayó encima suya, golpeándolo fuertemente en el estómago. Mientras se trataban de levantar, y antes de que ninguno de los dos pudiera darse cuenta, el Pidgeotto estaba encima de ellos propinándoles otro Ataque Ala que los volvió a derribar. Saur se levantó, mirando al Pidgeotto que volvía hacia ellos para ejecutar otro movimiento.

-Saur, espera a que se acerque y dale un buen Placaje.

Obedeciendo a su entrenador, Saur esperó en el sitio mientras Pidgeotto iba acelerando la velocidad y, cuando estuvo lo bastante cerca, saltó intentando golpearlo, pero lo único que lograron ambos Pokémon fue esquivarse mutuamente. Rojo se incorporó y se colocó junto a Saur, mirando hacia el Pidgeotto que volaba hacia ellos una vez más.

-¿Crees que puedes acertarle con unas Drenadoras?

Saur hizo un gesto que a Rojo le pareció un sí, así que se prepararon una vez más en lo que el Pidgeotto se acercaba.

-¡Ahora!

El Pokémon Volador se asustó cuando vio las Drenadoras que estuvieron a punto de alcanzarle, pero agitando sus alas a toda velocidad creó un Remolino que la desvió.

-¡Maldita sea!- exclamó Rojo.

Aprovechando el movimiento, el Pidgeotto creó otro Tornado volviendo a levantar a Saur del suelo, el cual antes de caer al suelo derribó a su entrenador. Como pudo, Rojo se incorporó y, al ver el estado bastante crítico en que se encontraba Saur, se levantó y salió corriendo a encararse al Pidgeotto.

-¿¡Quieres dejarnos en paz, Pidgeotto!

Como era de esperar, la única respuesta fue otro golpe, esta vez propinado a toda velocidad, que hizo caer a Rojo de espaldas, donde vio que Saur se estaba levantando a duras penas mientras su cuerpo cambiaba de color a un verde más brillante.

-¿Qué?- se preguntó Rojo mientras miraba el cambio en su Bulbasaur.- ¿Has usado Desarrollo?

Bulbasaur lo miró con una expresión agotada y se adelantó listo para enfrentarse una vez más al Pidgeotto.

-Saur, estás demasiado cansado, no te esfuer...- y entonces las lecciones del Profesor Oak en la Academia Pokémon vinieron a la mente de Rojo.- Espera, eso no es Desarrollo... ¡Es Espesura!

Saur hizo un gesto de impaciencia mientras veía al Pidgeotto que volvía hacia ellos a toda velocidad.

-¡Está bien, Saur, aprovecha tu Habilidad y dale tu mejor Látigo Cepa!

Y Saur sacó las enredaderas de su cuerpo con las que golpeó duramente al Pidgeotto, que fue golpeado contra el suelo, siendo derribado.

-¡Genial, Saur!- exclamó Rojo abrazándolo.- ¡Has estado genial!

Saur soltó un leve gemido antes de caer derrotado, agotado por el esfuerzo hecho.

-Sí, mejor descansa, te lo has ganado.

Y Rojo introdujo al Bulbasaur en su Poké Ball, para luego acercarse al Pidgeotto y darse cuenta de que aún le quedaban algo de fuerzas.

-Un momento...- murmuró Rojo, asustándose.

Y, a duras penas, el Pidgeotto reunió las pocas fuerzas que le quedaban para lanzar un desgarrador grito. Al instante, una bandada de Pidgey y Pidgeotto aparecieron de todos los árboles de la zona, dirigiéndose hacia ellos a toda velocidad soltando gritos furiosos, que alarmaron a Rojo, el cual salió corriendo inmediatamente en la única dirección que todavía era segura: de vuelta a Pueblo Paleta.


Hoja levantó la vista curiosa al escuchar a todos los Pokémon Voladores que habían salido de todos lados volando en la misma dirección, preguntándose qué es lo que pasaría. Por lo que ella sabía, no era época de migración... aunque no podía asegurarlo. Mientras pensaba en ello, notó como algo le hacía cosquillas en la pierna y al bajar la vista se encontró a otro de esos pequeños roedores Pokémon olfateándola, y estuvo a punto de volver a gritar, pero recordó su determinación de hacía un momento y se contuvo. Squery la miró interrogante mientras Hoja le hacía gestos para que se acercase, y cuando estuvo lo bastante cerca le ordenó:

-Squery, ¡Placaje!

Squery salió corriendo hacia el Rattata y lo golpeó, de modo que éste rodó por el suelo, para luego levantarse molesto, y se encaró al Pokémon Tortuguita, lanzándose contra él con la boca abierta en par en par.

-¡Refugio!- exclamó Hoja.

Squery se introdujo en su caparazón, de forma que el Mordisco del Pokémon no solo no le hizo daño, sino que provocó que parte del diente del atacante se rompiera, el cual empezó a dar vueltas mientras gritaba lloroso.

-¡Y ahora, acaba con un Cabezazo!

Aprovechando la posición en que se encontraba, Squery solo sacó del caparazón las patas, cogiendo impulso para lanzarse contra el Rattata y finalmente, cuando estaba lo bastante cerca, sacó la cabeza golpeando duramente al Rattata, que cayó rendido al suelo.

-¡Bien hecho, Squery! Y ahora...

Hoja sacó una de las Poké Balls que el Profesor Oak le había entregado y la lanzó contra el Pokémon herido, abriéndose y absorbiendo al Rattata, para luego empezar a agitarse en el suelo mientras Hoja y Squery miraban expectantes. Con un ruido seco, la Poké Ball dejó de moverse, indicando que el Ratón había sido capturado.

-¡Lo conseguimos, Squery! ¡Lo tenemos! ¡Tenemos un...!- y entonces Hoja recordó qué Pokémon había capturado.- Un Rattata...

Y bajó la cabeza desanimada.


Escoltado por varios hombres vestidos completamente de negro, Blaine entró en la sala de comunicaciones lentamente y con la cabeza agachada, su mente valorando cual sería la mejor manera de darle la noticia a la persona que llevaba alrededor de un año subvencionando su trabajo. La enorme pantalla que tenía delante suya mostraba a un hombre de mediana edad, de pelo negro y vestido con un traje negro, que mostraba impaciencia sentado tras un escritorio lleno de papeles y útiles de oficina.

-Espero que me contactes por algo importante, Blaine- decía el hombre de la pantalla-, sabes que soy un hombre muy ocupado.

-Sí, señor Giovanni- respondió Blaine-. Hemos tenido un problema con el experimento.

-¿Qué clase de problema?- preguntó Giovanni antes de tomar un sorbo del café que tenía sobre la mesa.- ¿Ha vuelto a despertarse?

-No, no tiene nada que ver- respondió Blaine, buscando las mejores palabras para dar la noticia, aunque no las encontró-. Me temo que hemos perdido al ejemplar original- dijo finalmente tras una pequeña pausa.

La reacción de Giovanni fue la de esperar, su brazo cayó sobre la mesa dando un fuerte golpe y virando parte del café que tenía en la taza.

-¿¡Qué! ¿¡Cómo ha pasado!

-No estamos seguros- mintió Blaine-, pero creemos que el Dr. Fuji puede haber sido el ladrón, nadie ha sabido nada de él desde el incidente.

-¿¡Fuji! ¿¡Así me paga ese desagradecido toda la ayuda que le he prestado! Espero que al menos el proyecto Mew2 siga adelante...

-¡Sí, señor!- se apresuró en decir Blaine.- Ya no necesitamos al original, el proyecto Mew2 ya está completamente creado y simplemente está bajo observación.

-Muy bien- dijo Giovanni mientras se recostaba en su silla, mientras parecía algo pensativo. Pronto volvió a hablar-. Pero creo que tendré que tomar cartas en el asunto, cerraré mi tapadera por un tiempo mientras me encargo de limpiar vuestro desastre.

-Sí, señor, y hablando de eso- decía Blaine-, sería mejor que yo volviera a mi Gimnasio, así que, si me disculpa...

-Muy bien, Blaine, puedes retirarte- respondió Giovanni-. Estaremos en contacto. Quiero que se me reporte cualquier cosa que ocurra a partir de ahora.

-Así será.

La pantalla se apagó y Blaine se dio la vuelta dirigiéndose a la puerta. Suspiró aliviado en parte, aunque no podía dejar de pensar en el peligro que corría su amigo, allí donde estuviera.


Rojo corría desesperado oyendo los gritos de los Pidgey y los Pidgeotto a su espalda. No sabía la distancia que los separaba, ya que no se atrevía a mirar hacia atrás, pero era más que evidente que los Pidgey no podían volar excesívamente rápido, ya que sus gritos cada vez se escuchaban más lejanos. Sin embargo, los Pidgeotto eran otro cantar, ya que, aunque no tenía pinta de que le estuvieran ganando mucho terreno, tampoco parecía que estuviera perdiéndolos.

De pronto, y para sorpresa de Rojo, un nuevo grito se destacó entre todos los demás. La curiosidad pudo con él y se giró para ver otro Pokémon más grande que todos los demás adelantándo a todos los Pidgeotto sin ningún esfuerzo y dirigiéndose hacia él a toda velocidad, estando enseguida sobre él para propinarle un buen Ataque Rápido que lo derribó. Rojo dio varias vueltas por el suelo y, cuando por fin se quedó quieto, levantó la vista, viendo a un par de metros de él su Pokédex y la Poké Ball de Saur. Intentó estirarse para cogerlas, cuando de pronto notó como un enorme viento empezó a levantarlo, y pronto se vio dando vueltas en el tremendo Tornado que el nuevo Pokémon estaba creando con sus alas.

Mientras intentaba coger algo de estabilidad dando vueltas en el Tornado, Rojo pudo ver cómo la Pokédex volaba hacia él y, estirando el brazo, logró agarrarla y dirigirla hacia el animal que le estaba atacando.

"PIDGEOT"

"ESPECIE: Pajaro"

"PESO: 39,5 Kg."

"ALTURA: 1,5 m."

"TIPO: Normal / Volador"

"HABILIDADES: Vista Lince"

"Forma evolucionada de Pidgeotto. Este Pokémon vuela a velocidad Mach 2. Sus grandes garras son armas muy peligrosas."

Pronto, el Pidgeot dejó de hacer su ataque de modo que Rojo cayó duramente contra el suelo, viendo como la Poké Ball también caía, abriéndose por el golpe, y dejando a un bastante magullado Saur completamente expuesto.

-¡Saur!- exclamó Rojo mientras se ponía en pie corriendo hacia su Pokémon, pero el Pidgeot le propinó un tremendo Ataque Ala que lo tumbó hacia atrás.

Unos cuantos Pidgeotto aprovecharon que el Pidgeot se había centrado en el entrenador y había dejado solo al Pokémon, y se lanzaron todos contra él. Rojo volvió a llamar a su Pokémon mientras esquivaba un nuevo ataque del Pidgeot, y salió corriendo hacia él a pesar de saber que estaba muy lejos para llegar a tiempo, cuando de entre la hierba apareció una pequeña figura amarilla que empezó a lanzar descargas eléctricas a cada uno de los Pidgeotto, derribándolos de un solo golpe a cada uno mientras daba unos gritos que Rojo reconoció:

-Pikapikapikapikaaaa... ¡CHUUUUUUU!

El Pidgeot dejó de intentar atacar a Rojo al percatarse de lo ocurrido, y miró hacia el pequeño recién llegado, que miraba felizmente hacia Rojo.

-¡Pika pikachu!- exclamó felizmente el Pokémon.

-¿Un... Pikachu?

Reconociendo la nueva amenaza, el Pidgeot salió volando hacia el Pikachu, el cual se preparó para lanzar otra descarga idéntica a las anteriores. Rojo se levantó y salió corriendo hacia Saur, sabiendo que el Pikachu no tendría problemas en derrotar al Pidgeot gracias a la ventaja que los Pokémon Eléctricos tienen sobre los Voladores.

Sin embargo, la cosa no salió como Rojo ni el Pikachu esperaban, ya que unos metros antes de llegar al Pikachu, el Pidgeot se detuvo y empezó a agitar sus alas, creando otro Tornado, esta vez bastante mayor, en el que se vieron inmersos Rojo, Saur y el Pokémon Eléctrico.

Rojo miró hacia su Pokémon y, al ver su cara de sufrimiento, intentó hacer lo posible por moverse dentro del Tornado mientras objetos de todo tipo impactaban contra él, hasta que reconoció uno de esos objetos: la Poké Ball de Saur. Tras haber sido golpeado en la cara por ella, Rojo la agarró y la usó para recoger a su Pokémon, guardándola a buen recaudo en su mochila, aunque el esfuerzo y la concentración que todo ésto implicó provocó que no se diera cuenta de que Pidgeot estaba dejando de mover el aire, lo que provocó que poco a poco el Tornado perdiera fuerza hasta que el aire volvió a quedar estable. Viendo la altura a la que se encontraba, Rojo intentó moverse mientras caía hasta que consiguió caer sobre un árbol y agarrarse a sus ramas, evitando el fuerte golpe que se habría llevado de caer contra el suelo. En ese momento, Rojo recordó al Pokémon Eléctrico y lo buscó por todos lados.

Por su parte, el pequeño Pikachu, al ver el estado de Saur, había intentado sin resultado acercarse a él en el Tornado para ayudarlo. Por suerte, pronto vio que el joven entrenador había logrado introducirlo en la Poké Ball, poniéndolo a salvo, así que se volvió a concentrar en el enemigo, y sus nuevos movimientos se concentraron en acercarse lo más posible al Pájaro Pokémon, consiguiendo salir del Tornado para caer encima suya, momento en el que el Pidgeot dejó de agitar sus alas asustado por lo que el pequeño roedor pudiera hacerle.

Rojo vio al Pigeot sacudiéndose intentando quitarse al Pikachu de encima, y salió corriendo hacia ellos. A pesar de que el Pikachu parecía estar controlando la situación, se notaba que los movimientos del Pidgeot estaban haciéndole pasar un mal rato, así que Rojo intentó animarlo.

-¡Usa un Onda Trueno! ¡Así no se podrá mover!

El Pikachu escuchó a Rojo e inmediatamente usó el ataque, lanzando una onda eléctrica sobre Pidgeot que paralizó todo su cuerpo, de modo que empezó a caer en picado. El Pikachu saltó para evitar caer con el Pidgeot, pero lo cierto era que él también se iba a llevar un buen golpe... si no fuera porque Rojo salió corriendo para ponerse de colchón en el lugar donde el Pokémon iba a caer, el cual rebotó sobre el entrenador y cayó de pie en tierra firme.

-¡Pika!- exclamó contento.

Los dos entonces centraron una vez más su vista en el Pidgeot, el cual intentaba aún levantarse para atacar, pero la Parálisis era más fuerte que él y acabó cediendo y dejándose caer. Rojo suspiró aliviado mientras miraba al Pokémon que le había salvado.

-Muchas gracias por tu ayuda, no sé qué habríamos hecho sin tí.

-Pikaaa- dijo el Pokémon contento.

-Pero... ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué me has ayudado?- Rojo se quedó pensando un momento.- Por lo que he visto, parece que entiendes el lenguaje humano, así que no puedes ser salvaje, debes de haber estado en alguna Poké Ball- entonces, Rojo recordó lo que había ocurrido esa mañana antes de recibir a Saur.- ¡Un momento! ¿No serás tu el Pikachu que capturó el Profesor Oak esta mañana?

El Pokémon asintió feliz.

-Vaya, qué faena... Debería volver a Pueblo Paleta para devolverte ahora, pero... Se me haría de noche y no podría salir hasta mañana.

El Pikachu lo miraba confundido mientras el entrenador se debatía sobre qué hacer.

-¡Ya lo tengo! En el Centro Pokémon de Ciudad Verde hay un PC con el que podré comunicarme con el Profesor Oak. ¡Lo llamaré desde allí!

Entonces Rojo se incorporó y se preparó para terminar la Ruta.

-Bueno... Ya que no sé cual es tu mote... O si de por sí tienes alguno... Te llamaré Pika, ¿te parece?

-¡Pikachu!- exclamó feliz el Pokémon mientras saltaba al hombro de Rojo.

-¡Eh! ¿Qué haces? ¡Cuidado o me...!

Pero Rojo se sorprendió al ver que no ocurrió nada cuando el Pokémon Eléctrico se subió a su hombro.

-Vaya, no me has paralizado... ¿No se suponía que tu Habilidad era la Electricidad Estática?

-¿Pika?- volvió a preguntar confuso el Pokémon.

-Bueno, no importa, ¡nos vamos hacia la Ciudad Verde!

Sin embargo, a escasos metros de ellos, una criatura los miraba furioso. Derrotado y humillado, el Pidgeot sabía que aún le quedaban fuerzas para intentar un último ataque, y era lo que necesitaba para devolverle a ese Pikachu y al humano todo lo que le habían hecho, así que, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, el Pidgeot se levantó y salió volando hacia los dos, no siendo notado hasta que era demasiado tarde para que intentaran esquivarlo.

-¡Fer, Hiper Colmillo!

Y un enorme Ratón apareció mordiendo al Pokémon Volador que, finalmente, cayó derrotado al suelo.

-¿Qué...?- preguntó Rojo, cuando vio aparecer a un chico que devolvió al Raticate a una Poké Ball.

-Muy bien, Fer, has estado genial.

-Vaya...- murmuró Rojo, sorprendido por lo cerca que había estado el ataque.- ¡Muchas gracias!- exclamó luego hablando con el recién llegado.

-Así que era a tí a quién perseguían todos esos Pidgeotto, ¿eh?

-Sí, me han dado algunos problemas, la verdad.

-Meterse en territorio de Pidgeotto y Pidgeot no es algo muy recomendable sin unos Pokémon lo bastante fuertes. ¿Eres nuevo entrenando?

-Pues sí...- reconoció avergonzado Rojo.- Hoy recibí a mi Bulbasaur y... Bueno, este Pikachu ni siquiera es mío, tengo que devolverlo desde que pueda...

-Ya veo... Entonces sería mejor que volvieras al camino si no quieres volver a verte en problemas.

-Vaya... Supongo que debí desviarme persiguiendo a aquel Pidgey...- dijo Rojo recordando.

-Eso me recuerda... Espera un momento.

El chico sacó de su cinturón una extraña Poké Ball de color azul en vez de rojo y la lanzó contra el Pidgeot que aún seguía insconciente en el suelo, atrapándolo.

-¿Eso es...?- preguntó Rojo, señalando la extraña Poké Ball.

-Una Super Ball... Son más efectivas que las Poké Balls... Aunque claro, también son más caras- el chico guardó su Super Ball en su cinturón, y luego volvió a hablar-. Bueno... Mira, sígueme, te enseñaré la forma más rápida de volver al camino.

Los dos caminaron unos metros hasta que llegaron a una pendiente llena de piedras más allá de la cual Rojo pudo ver el camino principal de la Ruta.

-Como ves, el camino no está muy lejos desde aquí, solo tienes que saltar estas piedras y estarás allí.

-Vaya, ¡muchas gracias!- dijo Rojo.

-De nada, ¡suerte en tu entrenamiento!

Y Rojo empezó a saltar para poder poner rumbo a Ciudad Verde... y así poder curar a Saur.


-¡Squery, ahí hay otro!

A pesar de haber capturado uno, Hoja seguía temerosa de los Rattata de la Ruta 1, así que habían comenzado una vez más con la estrategia de que Squery fuera usando su Pistola Agua contra los que fueran apareciendo. Sin embargo, esta vez, cuando Squery intentó usar el ataque, nada salió de su boca: estaba demasiado agotado.

-¿No me has oído, Squery? ¡Pistola Agua!- se asustó Hoja.

Pero Squery cayó hacia atrás y se quedó sentado intentando recuperar el aliento mientras los Rattata empezaban a llegar, poniendo a la chica histérica.

-¡Squery, haz algo!

Squery se levantó como pudo e intentó golpear a uno de los Rattata, pero su cansancio provocó que el ataque ni siquiera diera en el blanco y solo logró enfurecer a los pequeños Pokémon, que se lanzaron sobre él.

-¡No, Squery!- decía Hoja mientras lo devolvía a su Poké Ball. Luego, cogió la otra Poké Ball de su bolsillo.- Bueno... Supongo que tú también eres uno de mis Pokémon, ¿no? ¡Adelante, Rattie!

Y el pequeño nuevo Rattata de Hoja salió, pero completamente agotado y aún adolorido de su combate contra Squery, convirtiéndose en presa fácil de todos sus semejantes que lo atacaron del mismo modo que a Squery.

-¡Rattie, vuelve!- se alarmó Hoja devolviéndolo a la Poké Ball.- ¿Y ahora... qué hago?

Mientras Hoja se debatía sobre sus opciones, todos los Rattata empezaron a saltar a su alrededor gritando mientras la chica intentaba esquivarlos pidiéndoles que la dejaran tranquila cada vez más desesperada. Tan asustada estaba que no reparó en una piedra del suelo, con la que tropezó y cayó de espaldas, golpeándose y perdiendo el conocimiento, aunque, justo antes de caer, creyó ver una criatura de plumas marrones con alas rojizas y un pequeño pico encorvado lanzarse a toda velocidad contra los Rattata.

CONTINUARÁ...


Y en el próximo episodio...

·AZUL: Parece que la Ruta 1 no era tan dura si dos perdedores como vosotros habeis conseguido llegar hasta la Ciudad Verde...

·ROJO: ¡Voy a hacer que te comas tus palabras! ¡Pelea!

·AZUL: Pero si tu Bulbasaur está hecho polvo...

·ROJO: Vaya, tienes razón...

·HOJA: Espera, ¿y yo cómo he llegado aquí?

·AZUL: Menudo par... ¿Y vosotros se supone que sois mis rivales?

·ROJO: En el próximo episodio: ¡La Academia Pokémon! ¡El punto fuerte de Azul!

·PIKACHU: ¡Pika!


Bien, aquí termino el segundo episodio de Pokémon Journal, ya empezamos a meternos al lío de este fic, las Pokédex se empiezan a llenar, los protagonistas empiezan a capturar algún que otro Pokémon... La verdad es que le estoy poniendo muchas ganas y me estoy trabajando mucho los episodios, por lo cual es probable que la frecuencia de publicación sea, como estais viendo, mensual, pero prometo que la tardanza entre un episodio y otro es para daros los mejores episodios que mi cabeza pueda pensar (los cuales espero sean de vuestro agrado). Al igual que en el episodio anterior, pido a los lectores que se den un paseo por mi perfil, y, por supuesto, sería de agradecer algún comentario acerca del fic, me gustaría saber si está gustando o no, y cuales cosas gustan más, cuales menos, ¡e incluso qué Pokémon o personaje quereis ver pronto!

NOTA ACLARATORIA: Como ya habrán notado, este fanfiction se basa solo en los juegos e intenta ser lo más fiel posible a estos. Sin embargo, y a pesar de intentar influenciarme lo menos posible por el anime y el manga Pokémon Special (el único manga que he leído de Pokémon), es evidente que de forma consciente o insconciente, alguna idea sacaré de estas fuentes, siendo la más evidente de momento los motes de los Pokémon, que muchos ireis reconociendo ya que muchos de ellos son sacados o inspirados por motes del manga. Espero que no les moleste esta pequeña licencia que me tomo, sobre todo considerando que no afecta a la trama más allá del hecho de que los Pokémon tengan motes (algo que sí creo importante para la trama, independientemente del mote que sea).